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LAS EDICIONES DEL QUIJOTE

Cantería y piedras de afilar en Villafranca de los Caballeros

Fecha de Publicación: 15/07/2024

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Félix Patiño Galán.- https://orcid.org/0000-0003-4171-5419

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RESUMEN

 Villafranca de los Caballeros, es un pueblo de Castilla – La Mancha en la provincia de Toledo. Sabemos que desde el siglo XVIII, ha desarrollado una actividad de extracción y elaboración de piedras de afilar utilizando las vetas de los terrenos de alrededor de sus lagunas, al Noroeste del pueblo y fabricando otros productos como abrevaderos, piedras de construcción, lápidas funerarias y otros. Nuestras fuentes han sido los testimonios de personas que han participado en estos trabajos y pretendemos reconstruir parte de los procesos de extracción, fabricación y comercialización. Una actividad que desapareció en la segunda mitad del siglo pasado y no podemos dejar que se diluya en el olvido.

ABSTRACT

Villafranca de los Caballeros, it is a town of Castilla – La Mancha in the province of Toledo. We know that, at least since the XVIII century, it has engaged in the extraction and production of sharpening stones using the seams found in the lands surrounding the nearby lagoons, to the Northwest of the town and manufacturing products such as troughs, building stones, gravestones and others. Our sources were the accounts of people who participated in these jobs and we intend to replicate part of the extraction, manufacturing and marketing processes. An activity that disappeared in the second half of the last century and that we cannot let fade into oblivion.

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1.- INTRODUCCIÓN Y ESTADO DE LA CUESTIÓN

Todos los villafranqueros de cierta edad hemos crecido asumiendo como cotidiana la existencia de las piedras de afilar, en todas las casas se usaban piedras que eran de nuestro entorno, en las cocinas, en los hatos de los podadores, en los avíos de los segadores, en las alforjas de los agricultores, en todo momento, hemos encontrado piedras de afilar, piedras de asperón.

Nadie, hasta ahora ha estudiado esta actividad que siempre se ha nombrado como un oficio antiguo, relacionado con una zona concreta del entorno de las lagunas y con unas familias dedicadas a la cantería. Gracias al interés de Pedro Moya, nos pusimos a seguir las pocas pistas existentes: el Catastro de Ensenada y las declaraciones de los testigos vivos de este arte, familiares de los maestros canteros. Gracias a su disposición  y a su memoria hemos podido reconstruir parte de este oficio y definir sus herramientas. Nuestra fuente de información la han compuesto Antonio Velasco, Felisa Velasco y Francisco Velasco, primos ellos e hijos de canteros. Todos han sido testigos de esta actividad y han ayudado a sus padres en diferentes tareas. Vaya aquí nuestro agradecimiento.

La metodología de trabajo ha sido sencilla: Una entrevista grabada con cada uno de nuestros informantes, sus transcripciones y, por último, la referencia más antigua a este oficio en Villafranca: el Catastro de Ensenada. Análisis de estos datos y explicación de las conclusiones en este trabajo.

Estos maestros de la piedra han mantenido y perfeccionado su arte a lo largo de cientos de años hasta el comienzo de la segunda mitad del siglo XX. Es posible que la actividad cantera existiese en siglos anteriores pero no tenemos datos que lo demuestren, hasta ahora. Sí podemos afirmar que los canteros han mantenido esta actividad desde mediados del XVIII a mediados del XX.

 

2.- PRODUCTOS

Los canteros de Villafranca han fabricado piedras de afilar en dos modalidades básicas:

1.- Los asperonesque son de uso corriente. Suelen ser de forma rectangular y de medidas variables en torno a 15/20 x 7/10 cm. Sirven para afilar cuchillos, navajas, tijeras, su uso fue masivo en los períodos de siega para mantener las hoces en perfecto estado. Todas las alforjas de los segadores llevaban, al menos, una de estas piedras; los podadores igualmente las han usado para afilar sus tijeras, hachas y navajas.

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2.- Las piedras de vuelo. Redondas. Sus medidas varían escalonadamente entre 40 y 80 cm de diámetro. Con un agujero central para el eje de giro. Girando en torno a su eje creaban un área de afilado en su circunferencia exterior. Se han vendido en diferentes zonas como Madrid, Segovia, Cáceres y han sido una herramienta de afiladores ambulantes y de carpinteros del entorno.

Otros productos:

3.- Pilillas para usarlas como pesebres de animales, en Villafranca solían ser para los cerdos de cría. Son de una pieza con unos 50 cm de diámetro y 30 cm de altura. Compuestas con una sola piedra que se vaciaba en su centro, dejando unas paredes de 7/8 cm de grueso.

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4.- Pilones aproximadamente son el doble que las pilillas. Con laterales curvos y los bordes largos y rectos. Su uso más corriente era como abrevadero de ganado caballar.

5.- Lápidas para el cementerio. Con diferentes motivos, letras e imágenes. Rectangulares, con algún adorno y cenefa, grabados los nombres de los difuntos. En las ilustraciones 3 y 4 se muestra la lápida de Martín Velasco Casilda, muerto en diciembre de 1930, maestro cantero. Podemos observar las imágenes de su oficio: pico, maceta, compás, cincel, barreno.

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6.- Losas de lavar para la ropa. Sobre las que se enjabonaba y se apretaba la ropa.

7.- Trancos para sujetar las tinajas, de forma triangular, con un lado con superficie curva para acercarlo a la tinaja. Antes había una o varias tinajas en las cocinas y despensas (para agua, vino y otros). Necesitaban tenerlas inmovilizadas y seguras.

8.- Números de las casas, para poner sobre las puertas.

9.- Piedras de construcción con forma rectangular que se han utilizado en la construcción de sillería o mampostería en el pueblo. La Iglesia parroquial y la ermita del Cristo son ejemplos muy claros.

10.- El polvo de asperón se ha utilizado tradicionalmente como ayuda para fregar y dar brillo a los cacharros de cocina. Sartenes, ollas y cucharas. Mezclado con agua pule y abrillanta los útiles de hierro.

 

3.- HERRAMIENTAS DE TRABAJO

 

Un taller de cantero durante el siglo XX estaba formado por varias personas que trabajaban en equipo en el campo o en casa. Sus instrumentos de trabajos son: Picos, macetas, compás (como el de la imagen), algún barreno (barra gruesa de 1,5 metros de alto con el que se hacía palanca), esteras para sentarse en el suelo, escobas pequeñas para ir limpiando las rozas y la superficie de la piedra que se trabaja, esportillas para sacar la tierra, cinceles, mazas, cuñas de hierro y de madera.  Los picos eran de varias clases: el pico de desbastar (de punta fina), el de hacer rozas (un poco más grande y con punta algo más gruesa), el de labrar (de punta finísima). Estos picos se aguzaban en las fraguas del pueblo y había algunos herreros que lo hacían especialmente bien.

La ilustración 6 muestra a la familia de canteros fotografiada en el patio de su casa en los años 50. Francisco Velasco Nieto (el niño) con sus padres: Constancio Velasco de la Torre y Cruz Nieto García. Se pueden observar la piedra de vuelo con el hueco del eje cuadrado y las piedras amontonadas para hacer asperones. Especial atención merecen los picos de cantero que portan padre e hijo.

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Hay constancia de utilización de barrenos de pólvora en algunos casos para la extracción de piedra de construcción. Y recuerdos de algún accidente como consecuencia de esta práctica.

 

4.- CANTERAS

Villafranca de los Caballeros es un pueblo al SE de la provincia de Toledo. La piedra del entorno tiene un color rojizo y una textura arenosa fina, a veces aparecen vetas más claras, amarillentas, con piedra algo más dura.

Existen referencias a esta actividad en el Catastro de Ensenada de 1752.

Antonio de Bustos, maestro cantero (56 años): Viñas, casado con María Manrique (50). Hijos: Antonio (24), oficial de cantería, Trinidad (10). (…)

Por los capitulares y peritos se le reguló que gana de salario el día que trabaja su oficio de cantero, 5 r v. (…)

Alfonso Rodríguez Velasco, labrador y cantero (54), viudo. Hijos: Alfonso (23), ayudador de la labor, Antonia (17), Manuela (19). (…)

Utilidad: Se le reguló el jornal diario de su oficio de cantero en 5 r v. (…)

Las canteras nombradas son las del Pósito, las de San Antón y las del Agua.

No se habla del tipo de piedra trabajada y se establece el jornal de un maestro cantero en 5 reales de vellón. Todas en el entorno de las lagunas.

Las últimas en la memoria de los entrevistados están al N de la laguna de la Sal, las de San Antón y las del Polvorín. Parece que en los alrededores de las lagunas se abrieron diferentes puntos de explotación de piedra. Este mapa nos muestra los lugares señalados como canteras en el siglo XX.

 

Cantera de San Antón

2500 m de distancia aproximada a Villafranca

Latitud:               39º 26′ 27.03″ N

Longitud:           3º 20′ 14.30″ W

Coord. X:            470.974,23

Coord. Y:            4.365.753,28

Cantera del Polvorín

3400 m de distancia aproximada a Villafranca

Latitud:               39º 26′ 46.94″ N

Longitud:           3º 19′ 40.92″ W

Coord. X:            471.774,24

Coord. Y:            4.366.364,11

Camino de las Lagunas

2000 m de distancia aproximada a Villafranca

Latitud:               39º 26′ 27.62″ N

Longitud:           3º 20′ 59.75″ W

Coord. X:            469.887,87

Coord. Y:            4.365.775,81

Las tres canteras son de fácil acceso utilizando la carretera de Quero las dos primeras y el camino de las lagunas en la tercera, ya casi desaparecida. La del polvorín fue horadada y utilizadas sus galerías como polvorín en la Guerra Civil. Después de la contienda, la parte militar estuvo cercada y separada, si bien al lado siguieron los trabajos de cantería. Ésta y la de San Antón estuvieron activas hasta la extinción de estos trabajos. La orografía es eminentemente llana y los veteados de piedra se han buscado excavando en los alrededores de la laguna.

 

5.- EL TRABAJO DE LOS CANTEROS

A.- Aspectos técnicos del arte de la cantería:

El trabajo de los canteros lo podemos describir gracias a los testimonios de  los entrevistados, en especial a Antonio Velasco que, de manera magistral definió así el trabajo en el campo, sobre el terreno: Antes de llegar a la piedra viva, hay que desmontar la tierra que la cubre, picándola y sacándola en esportillas para amontonarla fuera del lugar de trabajo. En esta labor participaba toda la familia, aquí recuerdan su participación nuestros informantes, que entonces eran niños.

Proceso:

a) Desmonte: Para sacar la piedra de vuelo había que desmontar la capa de tierra que cubre la piedra, ésta solía estar a una profundidad de 2 – 2,5 m, se desmontaba la superficie que consideraban que podían trabajar en ese verano (20 – 25 m2). Descubierta la roca, había que limpiar la primera capa de 5-10 cm, picándola y extrayéndola, esa roca era demasiado débil, no valía, demasiado arenosa, poco concentrada.

b) Marcado: Una vez limpio el tajo, comenzaban a marcar las piedras aprovechando todos los rincones, dibujaban sobre la piedra las diferentes medidas de las piedras de vuelo, trabajaban con las medidas de 40, 50, 60, 70 y 80 cm. Con el compás se trazaba el perfil de la piedra y después con el pico se remataba el perfil con una línea de puntos. Era necesario tener mucho “pulso” para seguir una línea tan fina y tener en cuenta los temidos “pelos” cortes o roturas de la piedra que se ven con mucha dificultad y rompen las piedras por las que pasan, si no se han detectado antes de trazar los perfiles, causan estragos, rompen la piedra como si la cortasen.

c) Ahondamiento: Se procede a picar la piedra alrededor de lo marcado, teniendo presente que ésta puede ser utilizada más tarde. Se hacía una roza de unos 5 cm de ancha por 12, 13 cm de fondo, después se ahondaba otros 5 cm. Con esto quedaban a la vista las piedras de vuelo sobre la roca madre.

d) Extracción: Señalaban los puntos por los que introducir las cuñas de hierro que habían de despegar las piedras de vuelo. Con mazas, les daban a las cuñas escuchando como rompían las piedras para conseguir una superficie lisa y uniforme. Aquí el peligro son las “hojas” de la piedra que rompían dejando una piedra más delgada o más gruesa. En el segundo caso el defecto tiene solución con un simple desbaste. Si la piedra no daba su medida, tampoco valía y se añadía al montón para el invierno. Estos golpes finales eran tarea exclusiva de los maestros.

e) Almacenaje y nuevo marcado: Se sacaban las piedras del barranco, las más pesadas se movían rodando con el empuje de dos hombres. Limpio el corte se volvía a marcar una nueva tanda.

En la ilustración 8 las piedras redondas no tienen tallado aún el eje cuadrado. Son de diferentes diámetros. Se observan los picos de cantero y detrás, el montón de piedras para convertir en asperones.

 

Este trabajo se repite una y otra vez, con 8 a 10 tandas hasta llegar al agua, las últimas, son especialmente incómodas por la humedad, los canteros tenían que trabajar sobre esteras para protegerse del agua.

f) Desbaste y labrado: Las piedras que se sacaban de la cantera se ponían con una de pie y dos más, una en cada lado apoyadas en la primera, se montaba una fila con la primera en el centro. Allí se iban secando. Después, en el mismo sitio las desbastaban, las labraban y les hacían el agujero, esta última era una tarea especialmente difícil. Había que tener muchísimo cuidado para conseguir un agujero cuadrado en una piedra de unos 10 cm de ancha, la piedra podía saltar y romperse fácilmente. El agujero debía tener la medida justa que figuraba en una tablilla que usaban de referencia.

g) El final de la extracción lo marcaba el agua. Se trabajaba desde mayo hasta mediados de septiembre en la cantera, luego en casa con las piedras irregulares. Las partes que no se podían aprovechar y las piedras que se rompían se amontonaban para luego trabajarlas en invierno. El período de frío lo dedicaban a la fabricación de asperones sobre piedras sobrantes. Las medidas de los asperones eran variables entre 15 o 20 cm de largo y 7 o 10 cm de anchura y grosor.

La limpieza del corte, quitando la arenilla le tocaba a él como el niño de la cuadrilla. Había que sacarla en esportillas a la superficie, arriba de la cantera, haciendo un montón de tierra inservible.

B.- Aspectos sociales:

Todos los entrevistados coinciden en que el trabajo de cantero es duro y esforzado. El buen tiempo lo dedican a la explotación directa de la cantera. A extraer piedras de vuelo de diferentes medidas y los otros productos. El invierno y los momentos de lluvia se dedican a elaborar piedras de asperón de las diferentes piedras que se sacan más allá de las redondas y otros encargos.

Cada miembro de la familia ayudaba en la medida de sus posibilidades. Niños y niñas trabajaban en el desmonte previo al afloramiento de la roca viva, en los traslados de las piedras en basto a las casas para que sean trabajadas en invierno, en el embalaje de los asperones para trasladarlos a otros pueblos en carro o a las estaciones ferroviarias de Quero y de Alcázar de San Juan.

Todos coinciden en que era un trabajo duro y sin horario con el concurso de toda la familia. A veces vivían en la cantera todos los miembros de la familia, en tiempo de extracción, primavera y verano. Así lo hacía la familia de Antonio Velasco en las antiguas dependencias militares del Polvorín.

El punto más negro es la silicosis, todos los varones de las familias de canteros murieron muy afectados por enfermedades pulmonares.

No eran extraños los accidentes como consecuencia del uso de picos o macetas, de la pólvora o de la caída de piedras voluminosas.

 

6.- COMERCIALIZACIÓN Y DESTINO DE LAS OBRAS ACABADAS

Los canteros de Villafranca se han servido de la proximidad de las estaciones de ferrocarril de Alcázar de San Juan y de Quero para comercializar sus piedras. Más tarde utilizaron el transporte por carretera. Y siempre, el carro y los caminos.

Se han mandado piedras de afilar a Segovia a una fábrica de cuchillería, piedras de vuelo a la cuchillería Atocha de Madrid, igualmente llevaban a fábricas de mármoles piedras en bruto, también a una fábrica de Villanueva de la Serena en Cáceres. Los asperones se transportaban en espuertas, empaquetadas y acompañadas de paja para que no se rompiesen con el roce durante del viaje.

Los pedidos del mercado local y de los pueblos vecinos eran de todos los productos, asperones, pilillas, pilones, lápidas para el cementerio, mampostería, etc.

 

7.- CONCLUSIONES

El oficio de cantero ya existía, al menos, a mediados del siglo XVIII en Villafranca. Es posible que tenga mayor antigüedad teniendo en cuenta la calidad de las piedras del entorno.

Durante los siglos XIX y XX, la elaboración de piedras de afilar ha supuesto el grueso de la carga de trabajo de los canteros de esta localidad.

El arte de la cantería ha pasado de generación en generación dentro de las mismas familias hasta su desaparición en los años 60 del siglo XX.

Los mercados de piedras de afilar, asperones y piedras de vuelo, fueron, además el mercado local y de los pueblos próximos, Madrid, Segovia y Extremadura. Utilizando los medios de cada época: el carro con los caminos y carreteras, el ferrocarril desde las estaciones de Alcázar de San Juan y de Quero y en los últimos tiempos, el camión.

En nivel empresarial de los canteros de Villafranca siempre fue el de explotación familiar.

Todos murieron de afecciones pulmonares, la silicosis fue la afección más común.

 

8.- INFORMANTES

Las fuentes de este artículo son las entrevistas a parientes de los últimos canteros que han acompañado a sus padres en el trabajo de la cantera. Desmontando, limpiando, subiendo la tierra a lugares donde no moleste, incluso ayudando a sus padres en tareas más delicadas. Testigos del trabajo callado de sus padres, en invierno, a la vera de la lumbre, haciendo asperones que luego apilaban en espuertas para venderlos en los diferentes mercados.

Es momento de agradecer el testimonio de tres personas:

  • Francisco Velasco Nieto, de 74 años. Hijo de cantero. Trabajó en el oficio hasta los 18 años. Entrevistado el 18 de septiembre de 2019.
  • Felisa Velasco Cervantes, nació en 1947 en Villafranca de los Caballeros. Hija de Félix y Valeriana. Miembro de una familia de canteros. Trabajó en los pasos previos al desmonte antes de llegar a la piedra viva. Ayudó en tareas auxiliares. Entrevistada el 12 de octubre de 2019.
  • Antonio Velasco Casero, 63 años. Nacido en 1956. Hijo de cantero, desde pequeño colaboró en todos los trabajos con su padre. Entrevistado el 19 de diciembre de 2019.

 

9.- OTRAS FUENTES

Catastro de Ensenada. Consultado durante el año 2018 gracias a sitio https://www.familysearch.org/es/. En él hemos encontrado las huellas más antiguas de los canteros de Villafranca.

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El milagro de los rayos del sol a soslayo

Fecha de Publicación: 30/06/2024

Este pasado 24 de junio llegaba a Santiago de Compostela, esta vez no como peregrino. Se celebraba el día del nacimiento de San Juan Bautista, fiesta importante en el calendario cristiano. Son las 18:00 horas y casi por inercia, desde la Plaza del Obradoiro, me encaminé a la entrada de la catedral compostelana en la Plaza de Platerías. Había en el interior muchos peregrinos susurrando en diferentes idiomas, ya sin sus mochilas y bastones de camino, cumpliendo con la tradición de dar un abrazo al apóstol Santiago y escuchar la Misa del Peregrino. Sus cuerpos mostraban signos evidentes de cansancio, algunos habían hecho el Camino Francés desde Roncesvalles durante más de treinta jornadas, pero sus caras expresaban paz y satisfacción.  Como un peregrino más abracé al apóstol y esperé pacientemente el comienzo de la misa. Las dos veces que había hecho como peregrino los últimos 117 km del Camino no pude asistir a esta misa y por lo tanto tampoco ver el momento mágico de la incensación de la catedral con su enorme Botafumeiro.

Imagen de La Voz de Galicia

 

En la Edad Media ya se usaba un gran incensario para purificar la catedral y a los miles de peregrinos que abarrotaban sus naves. En el Códice Calixtino, del siglo XII, además del relato del traslado del cuerpo del apóstol Santiago desde Jerusalén a Compostela, este documento valiosísimo contiene una guía de caminos para los peregrinos, describiendo los conventos y santuarios que encontrarían a su paso, como también de la catedral compostelana y su formidable incensario. Hoy está en uso el construido en 1851 de latón plateado, de una altura de 1,5 m y un peso de 62 kg, sin las brasas y el incienso. El anterior, del siglo XV, totalmente de plata, fue robado por el ejército napoleónico en 1809.

Eran las 20:15 cuando, antes de la bendición, un grupo de hombres cargaron el Botafumeiro de brasas e incienso, y, con un ingenioso sistema de poleas suspendidas del cimborrio del crucero de la catedral, lo hicieron volar como un gran péndulo por la nave transversal, ante la mirada atónita de todos los asistentes. No es más de dos minutos lo que dura esta precisa maniobra,  mientras el órgano interpreta el himno al apóstol, pero suficiente para que el ambiente de toda la catedral se llene de humo y olor del incienso.

Fotografía de Luis M. Román

 

Terminada la misa, los peregrinos iniciaron su salida de la catedral, su Camino, ahora sí, había terminado. Yo estaba en la parte del medio de la nave central y esperé unos minutos a que la mayoría saliesen. Y en ese momento,  un gran rayo de sol que entraba desde una de las vidrieras de la Puerta de la Gloria me llamó la atención, potenciado por el intenso humo del incienso. Recorde de inmediato el milagro que Alonso de Villegas, en 1594, describió en su Fructus sanctorum y quinta parte del Flossanctorum, al tomar el protagonista un rayo del sol que entraba muy inclinado, casi horizontal, por alguna vidriera como un madero en el que apoya su capa o manta:

«En tanto que pasaba esto, Goar entró en la iglesia donde estaba Rústico, el obispo, con sus clérigos. Miró a una y otra parte y vido que, siendo hora de ponerse el Sol, entraba un rayo dél al soslayo y daba en un rincón. Parecióle que era madero que estava allí, y viniendose caluroso, quitóse el manteo y fuese a poner sobre él, y el rayo del Sol le sostuvo, estándolo mirando el obispo con todos sus clérigos, lo cual también fue por él atribuido a arte mágica.»

Esta imagen, que solo se puede apreciar muy pocos días del año, tuve la gran dicha de poder verla el pasado día de San Juan en la catedral compostelana. Imagen que ilustrará una de las notas que incluiré al curioso lector viajero en la segunda parte de Tras los pasos de Rocinante, que aquí te adelanto:

2.1 A soslayo

Vas a seguir los pasos de Rocinante. Saldrás del lugar de don Quijote hacia el este en busca de unos gigantes que pronto verás. Tú vas a decidir la estación del año y la hora del día en el que te pondrás en camino, pero siempre hacia el este, por donde sale el sol. Quizás te animes a comenzar esta segunda salida de don Quijote como él y su escudero hicieron, en mitad de una corta noche de verano manchego y con los primeros rayos del sol abras tu Quijote y leas:

«Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no los fatigaban» (Q1, 7)

A no ser que en ese momento del día el sol esté muy alto o sea al final del día cuando decidas ponerte en camino, y te pase desapercibida esta circunstancia, creerás que el texto cervantino y esta guía de caminos no se corresponden con la incidencia de los rayos sobre tu cuerpo. Los rayos del sol te dan de frente y no de lado, como esperabas.

No tardarás en consultar en tu Smartphone lo que la RAE dice de la palabra soslayo.

 Soslayo:

1. adj. Soslayado, oblicuo

-Al soslayo

1. loc. adv. Oblicuamente

-De soslayo

1. loc.adv. Oblicuamente

2. loc. adv. De costado y perfilando bien el cuerpo para pasar por alguna estrechura.

3. loc. adv. De largo, de pasada o por encima, para esquivar una dificultad.

Después de unos momentos de dudas, podrías preguntarte que si Cervantes pone en camino a don Quijote hacia el este en sus dos primeras salidas, ¿cómo es posible que Cervantes cometiese este descuido tan evidente?, o ¿podría tener la palabra soslayo afecciones o significados distintos a principios del siglo XVII a los actuales?

Decides consultar el Tesoro de la lengua castellana, o española compuesto por Sebastián de Covarrubias en 1611, el diccionario del tiempo de la escritura del Quijote, y no aparece esta palabra.

En estas siguientes líneas verás que llevabas razón, que la palabra soslayo tenía otro significado en tiempo de Cervantes, y que no ha llegado a nuestros días.

Además de «por el costado», «perfilar el cuerpo para pasar por alguna estrechura» y «pasar de largo o por encima de alguna dificultad», cuando los rayos del sol están muy bajos, por ser la primera o última hora del día, o por ser invierno ―el sol sube muy poco quedando muy oblicuo con el plano del campo―, se decía en tiempo de la escritura del Quijote que daban los rayos del sol a soslayo, independientemente de que estos incidieran de frente, de lado o por detrás.

Cervantes compara este momento de la segunda salida, con los rayos del sol saliendo por el horizonte, con el calor sufrido en su primera salida durante un largo día del mes de julio.  En julio, en la Mancha, el sol sube tanto y tan rápido que casi todo el día lo llevó sobre su cabeza don Quijote.

Soslayo, no es una palabra muy utilizada hoy a cualquier nivel, y tampoco lo era en tiempo de Cervantes. Según el Corpus diacrónico del español (16-11-2023), Cervantes la utiliza en seis ocasiones en toda su obra conocida, y su gran rival Lope de Vega solo la utiliza dos veces en su extensísima obra. Es Cervantes el autor del Siglo de Oro que más veces la usa:

– Al túmulo del Rey que se hizo en Sevilla (1598)

«… y luego encontinente caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.»

El Quijote (1605)

«… por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban.»

La gitanilla, en las Novelas ejemplares (1613)

«… vemos cómo arrincona y barre la aurora las estrellas del cielo, y cómo ella sale con su compañera el alba… tras ellas, el Sol, dorando cumbres y rizando montes; ni tememos quedar helados por su ausencia cuando nos hiere a soslayo con sus rayos, ni quedar abrasados cuando ellos particularmente nos toca…»

Viaje al Parnaso (1614)

«Al volver de una esquina sentí un brazo… otros dos al soslayo se llegaron, y con la risa falsa del conejo y con muchas zalemas me hablaron…»

Comedia famosa de los baños de Argel (1615)

«En acabando la música, dice el sacristán (Todo cuanto dice agora el sacristán lo diga mirando al soslayo a Caurali)»

El Persiles (1616)

«… metió mano a su espada y por entre los brazos de Seráfido se la metió a Periandro por el hombro derecho, con tal furia y fuerza que le salió la punta por el izquierdo, atravesándole, poco menos que al soslayo, de parte a parte.»

En dos ocasiones utiliza soslayo para significar miradas del protagonista hacia un lado, como con desdén o desprecio: Al túmulo del Rey que se hizo en Sevilla y en la Comedia famosa de los baños de Argel.

Una vez la usa con ocasión de la llegada de algunos personajes por un costado del protagonista del párrafo: Viaje al Parnaso.

En el uso de la espada y la forma de herir con ella una sola vez: El Persiles.

Y en la forma que los rayos del sol inciden sobre los protagonistas en dos ocasiones: El Quijote (1605) y en La gitanilla. En esta última novela, hace referencia al frío que en invierno causa al grupo de gitanos la poca altura que llega a tener el sol, dándoles este «a soslayo», a diferencia del verano en el que el sol los abrasa al subir casi en perpendicular al plano del campo. De la misma manera, al salir el sol en verano, no molesta su calor porque sus rayos inciden «a soslayo», muy bajos, como anota el narrador en el Quijote.

Entre 1585, fecha en la que Miguel de Cervantes publica La Galatea y el año 1625, en todo el Corpus escrito en español, en cualquier tipo de escritura, solo es usada la palabra soslayo en algo más de sesenta ocasiones, una décima parte de ellas Cervantes. La forma de herir con la espada al contrincante, es la más utilizada, como por ejemplo Vicente Espinel, en 1618, en la Vida del escudero Marcos de Obregón anota «que el Marqués no había recebido daño -porque la estocada había sido a soslayo-…», o el Inca Garcilaso de la Vega, en 1605, escribe en  La Florida del Inca que « le pasó la flecha un jubón estofado y lo hirió de manera que, por ser a soslayo, no lo mató» Solo un autor, además de Cervantes, utiliza en este tiempo la palabra soslayo para referirse a la incidencia de los rayos del sol con respecto al plano del suelo. Alonso de Villegas, en 1594, escribía en su Fructus sanctorum y quinta parte del Flossanctorum un hecho milagroso al tomar el protagonista un rayo del sol que entraba muy inclinado, casi horizontal, por alguna vidriera o ventana como un madero en el que apoya su capa o manta. Al contrario que a don Quijote y a Sancho que los rayos del sol no les fatigaban por ser a primeras horas del día, el momento descrito en el interior de la iglesia es al final del día, es al ponerse el sol:

«En tanto que pasaba esto, Goar entró en la iglesia donde estaba Rústico, el obispo, con sus clérigos. Miró a una y otra parte y vido que, siendo hora de ponerse el Sol, entraba un rayo dél al soslayo y daba en un rincón. Parecióle que era madero que estava allí, y viniendose caluroso, quitóse el manteo y fuese a poner sobre él, y el rayo del Sol le sostuvo, estándolo mirando el obispo con todos sus clérigos, lo cual también fue por él atribuido a arte mágica.»

Ilustración de Antonio Mingote (2005)

 

Quizás la mejor ilustración que define «por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo, los rayos del sol no les fatigaban», es la de Antonio Mingote publicada junto con otras muchas más imágenes geniales suyas en Don Quixote de la Mancha. Compuesto por  D. Miguel de Cervantes – Ilustrado por D. Antonio Mingote, editado en 2005 por Editorial Planeta, S.A. en diez magníficos tomos.      

                                                      

Luis Miguel Román Alhambra

Juan Bautista Sánchez Bermejo un molinero de altura en los “Almuerzos de don Quijote”

Fecha de Publicación: 30/06/2024

 

 

En el último Almuerzo de don Quijote de antes del verano organizado por la Sociedad Cervantina de Alcázar, hemos recibido a uno de los pocos molineros en activo que se encargan de construir y mantener todo tipo de molinos de viento

Alcázar de San Juan, 30 de junio de 2024.- En la mañana del sábado la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha tenido como invitado a los Almuerzos de don Quijote a Juan Bautista Sánchez Bermejo, uno de los pocos molineros (dos o tres) que quedan en Castilla-La Mancha con capacidad plena no sólo para reparar y mantener estos ingenios, sino para levantarlos desde cero.

En esta actividad cultural llamada “Almuerzos de don Quijote”, los invitados nos cuentan sus experiencias, sus trabajos y sus proyectos, alrededor de unos típicos platos manchegos, en una charla abierta y fluida que se prolonga por horas, en la que los socios de la Cervantina aprenden mucho del conocimiento de los especialistas que nos visitan.

En esta ocasión Juan Bautista nos ha contado sus últimos proyectos de rehabilitación de molinos de viento, a lo largo de varias comunidades españolas, Murcia, La Mancha y especialmente uno de los últimos proyectos que ha llevado a cabo en Ciudadela (Menorca), la restauración de un molino de tipología Balear de Torre, con seis aspas y cuyo velamen lo forman seis lienzos rectangulares y del que su rehabilitación y puesta en funcionamiento lo ha dejado muy satisfecho.

A lo largo del almuerzo nos ha contado el proceso de fabricación de los componentes de la maquinaria de un molino, desde la selección de los árboles adecuados que le proporcionan las maderas requeridas, hasta el trabajo de elaboración de la madera, dando la forma y longitud a cada pieza y ensamblándolas de forma que el conjunto pueda funcionar de forma correcta.

Esto es importante, porque su experiencia le dice que hay maestros que cuidan y mantienen los molinos, recuperan sus piezas e incluso sus engranajes, pero luego hacerlos funcionar es otra cosa, porque toda la maquinaria del molino es un conjunto que, para que pueda ponerse en marcha, tiene que ir perfectamente ensamblado y ajustado  a fin de obtener de él un óptimo rendimiento en la molienda.

Aprendió el oficio de maestro molinero trabajando con otras personas de la comarca que se dedicaban a este oficio, eran fabricantes y reparadores de molinos de viento que se fueron jubilando y en un momento dado, se atrevió a dar un paso adelante sin miedo y siguió perfeccionándose, y en muchos casos, aprender a base de prueba y error. El resultado de su trabajo es que en la actualidad ha conseguido una fiabilidad extraordinaria y todas sus instalaciones se cuentan por éxitos.

No entrega un trabajo terminado mientras no ve un molino funcionando, si es a eso a lo que se ha comprometido con los clientes. Por eso no es raro que tenga que viajar habitualmente a las Islas Baleares o allá donde son requeridos sus servicios. De hecho, tiene dos proyectos pendientes para rehabilitar molinos de viento en Mallorca.

Podemos decir sin ningún temor a equivocarnos que Juan Bautista es un molinero de altura, ya que le gusta mucho la escalada deportiva y la practica regularmente y siempre que el trabajo se lo permite, para mantenerse en forma y en buenas condiciones de agilidad. En la primavera pasada ha estado por un periodo de dos meses en Argentina, haciendo el ascenso al monte Aconcagua (6.960m) el más alto del continente americano, en la cordillera de los Andes, que es la segunda del mundo en altura tras el sistema de los Himalayas en Asia.

Después visitó el desierto de Atacama en Chile, el lugar no polar más árido del planeta, que con una extensión de 105.000km, parajes en los que hay que soportar temperaturas extremas.

En resumen, la visita de Juan Bautista Sánchez Bermejo ha constituido un “almuerzo” muy productivo para los cervantistas alcazareños, por la sencillez, naturalidad y forma de ser del invitado, una visita de la que se han beneficiado para perfeccionar en gran medida su conocimiento profundo del molino de viento, tanto de la manipulación de sus principales componentes, como del funcionamiento de cada pieza, de su maquinaria o las partes críticas del mantenimiento de este ingenio industrial que proliferó aquí, en la  Mancha en el Siglo de Oro Español.

Se puede aseverar que, de no ser por Miguel de Cervantes, que incluyó los molinos de viento como protagonistas de una de las aventuras más conocidas en la historia de don Quijote, estas máquinas hubieran desaparecido de nuestros horizontes, al cesar el objeto principal de su construcción: la molienda de granos, y con toda seguridad se habría perdido en el olvido este bonito y difícil oficio de maestro molinero.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

 

Vídeo del molino Rucio (Consuegra) en plena molienda, remitido por el molinero Juan Bautista Sánchez Bermejo, en la tarde del sábado 29 de junio, tras el Almuerzo de don Quijote en nuestra sede.

La ruta Cervantin@lcazar más especial

Fecha de Publicación: 14/06/2024

 

 

Ruta Cervantina especial organizada para los usuarios del Centro Frida Kahlo, se realizó en la mañana del viernes en colaboración con la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan tras un intenso trabajo de adaptación por parte del personal responsable del Centro

Alcázar de San Juan, 14 de junio de 2024.- la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha coordinado una Ruta Cervantina especialmente adaptada a los usuarios del Centro Frida Kahlo. Los cervantinos alcazareños se muestran de acuerdo en que ha sido una de las más gratificantes que han hecho a lo largo de sus diez años de historia.

Si los participantes de la ruta se han quedado satisfechos, los coordinadores mucho más, sobre todo por el mimo y cariño con que ha sido preparada la Ruta. Tras el guion inicial aportado por la Cervantina, las personas responsables del centro, Noelia Redondo y Bárbara Gutiérrez realizaron un intenso y excelente trabajo de adaptación en el que se contó con la inestimable colaboración de Alfonso Justo, experto en lectura fácil y accesibilidad cognitiva del centro, de forma que las informaciones finales que los usuarios recibiesen, fuesen comprensibles y asimilables por la práctica totalidad de los participantes en la Ruta. Ese componente extra de trabajo y dedicación le ha conferido a la actividad un valor extra difícilmente cuantificable del que los conductores de la ruta se sienten muy satisfechos porque era un gran reto para la esta asociación cultural.

Luis Miguel Román y Constantino López, presentaron unos días antes en el salón de actos del centro Frida Kahlo el contenido de la ruta y hablaron genéricamente de ella e incluso suscitaron algunos interrogantes, de forma que aumentase la curiosidad de los participantes y acrecentase el deseo de realizarla.

La ruta que ha tenido seis paradas, les ha permitido conocer “don Quijote y su gato junto a las Aguas de Alcázar, “El Quijote cósmico” en la plaza de Palacio, “Estatua de Cervantes” y la “Iglesia de Santa María”, el lugar donde estuco la casa de “Juan López Caballero” en la calle de San Juan, el lugar de la casa natal de Miguel de Cervantes” y ha finalizado en la “estatua de don Quijote y Sancho Panza” en la plaza de España.

En estos lugares y con lenguaje claro e inteligible, los usuarios han podido conocer la vinculación que todos ellos tienen con la obra “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” y con su autor Miguel de Cervantes Saavedra.

Significativo ha sido que en el inicio de la ruta, en la primera de las paradas, donde Alonso Quijano se encuentra sentado en el pilón, leyendo libros de caballería junto a su gato (obra en bronce del escultor José Lillo Galiani, creada en 2007), mientras se explicaba que la persona a la que representaba la imagen, perdió el juicio leyendo libros de caballerías, uno de los usuarios al acercarse a verla más de cerca y leer el título de uno de los libros “Amadís de Gaula”, ha comentado que esa era una de las principales y más famosas novelas de caballerías. 

Este comentario, que demuestra un conocimiento de Cervantes y su obra muy por encima del nivel medio de visitantes habituales a las rutas, ha dejado favorablemente sorprendidos a los miembros de la Sociedad Cervantina, dejándoles con un excelente sabor de boca, con la sensación de que, si la mayoría de los usuarios lo han pasado bien y han aprendido cosas en la ruta, se ha cumplido sobradamente el objetivo de entretener y enseñar, lo que supone una gran satisfacción por el trabajo realizado.

 

Centro Frida Kahlo y Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

1000 Quijotes cabalgan en la Ciudad de México

Fecha de Publicación: 12/06/2024

 

 


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Lo del título parece surrealista, pero me refiero a la colección más numerosa de “Quijotes” del continente americano, que se exhibe en la Ciudad de México en el Museo Franz Mayer.

La misma está integrada por más de 1000 libros, 786 de ellos son ediciones históricas de la máxima obra de las letras en español y obra maestra de la Literatura Universal de Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, que pertenecen a la colección del museo donde se realiza la muestra.

La directora general del mismo, Giovana Jaspersen García, en entrevista al periódico Crónica dijo: “Una historia se puede contar de maneras totalmente distintas: la puede ilustrar Dalí, la puede grabar Doré y cuando vemos el nombre del impresor, del encuadernador, ciertas obras con papeles marmoleados, otras más con nervios móviles, nos damos cuenta que de la cantidad de significados y valores que hay dentro del objeto libro va muchísimo más allá de la historia que nos contó Cervantes y también es fundamental”.

Recordemos que el Quijote fue publicado en dos partes, la primera en 1605 y la segunda en 1615. El Quijote ha sido aclamado como la primera novela moderna y un precursor del realismo literario. Tengamos presente que el escritor argentino Jorge Luis Borges, lo consideraba la fuente de la que emanaban todas las novelas.

Para el académico Jean Canavaggio, Cervantes con Don Quijote de la Mancha: “no sólo creó un texto que desafía cualquier clasificación bajo las normas existentes, sino que también abrió el camino para todas las formas narrativas futuras”.

Entre los tomos que se exhiben, se encuentra el primer Quijote que adquirió Franz Mayer: la edición de la Real Academia Española, publicada en 1780 e impresa por Joaquín Ibarra, de gran lujo e ilustrada por destacados artistas españoles de la época.

También en la muestra sobresale la primera traducción a la lengua inglesa, a cargo de Thomas Shelton (1612), las ediciones ilustradas por el pintor inglés John Vanderbank (1738), por Gustav Doré, artista francés y posiblemente el más afamado ilustrador del Quijote (1863); Ricardo Bacala y Juan Luis Pellicer (1880); por Lorenzo Goñi (1967) y por Salvador Dalí (1967).

A su vez, el especialista en letras españolas, Emiliano Álvarez, investigador que participó en la curaduría de la exposición dio a conocer que son cuatro los nodos temáticos que se pueden encontrar en la exposición.

El primer tema son los personajes femeninos; el segundo es la risa; “se tiñe al libro de una seriedad que no tiene, es para reírnos”; el tercer tema son los límites de ficción y realidad; y el cuarto es la irracionalidad del libro.

También Álvarez impartirá la conferencia: “Vuelta y vuelta: el Quijote siempre está recomenzando”. Remarcó el especialista que “El siglo 17 es un momento especialmente convulso en la historia cultural y filosófica occidental y es un momento en que la razón está tratando de definirse a sí misma. Por lo general los conceptos se definen expulsando lo que no son, de aquello que los niega, y eso está configurado en el Quijote de muchas maneras”.

¡Hasta el próximo encuentro..!


Dr.(c).Washington Daniel Gorosito Pérez

La venta donde don Quijote es armado caballero

Fecha de Publicación: 26/05/2024

Dedicado a un amigo de Pilas

Don Quijote llegando a la venta. Dibujo de José Jiménez Aranda (BIQ)

En el Quijote hay muchos lugares nombrados, de España y fuera de ella. Vinculados con el entorno físico cercano al lugar de don Quijote, su comarca de origen, explícitamente cinco: El Toboso, Tembleque, Quintanar [de la Orden], Argamasilla [de Alba] y Puerto Lápice, e implícitamente uno: Campo de Criptana.

El Toboso es el lugar manchego más nombrado en la novela: «… y fue, a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él anduvo enamorado…vino a llamarla Dulcinea del Toboso  ―porque era natural del Toboso―» (Q1, 13). Además de ser el lugar de Dulcinea, don Quijote y Sancho pasan por él al inicio y final de su tercera salida de su pueblo.

A Tembleque va a segar Sancho desde su pueblo. Era habitual, costumbre que ha llegado hasta el siglo XX, que los jornaleros agrícolas después de terminar las labores en su pueblo fuesen a los de alrededor a echar algunos jornales más que ayudasen en la pobre economía de las familias. Es Sancho quien lo nombra durante las explicaciones que daba a la duquesa a su tan deseado cuento: «Y así, digo que llegando el tal labrador a casa del dicho hidalgo convidador, que buen poso haya su ánima, que ya es muerto, y por más señas dicen que hizo una muerte de un ángel, que yo no me hallé presente, que había ido por aquel tiempo a segar a Tembleque…» (Q2, 31).

Quintanar de la Orden está nombrada en dos ocasiones, en contextos muy diferentes y muy distantes entre ellas, al principio del primer Quijote y al final del segundo. La primera es en el regreso a casa de don Quijote, después de ser nombrado burlescamente caballero por el ventero: «No había andado mucho cuando le pareció que a su diestra mano, de la espesura de un bosque que allí estaba, salían unas voces delicadas, como de persona que se quejaba…» (Q1, 4). Estas voces eran de un joven pastor, Andresillo, al que atado a una encina su amo le estaba azotando por perderle cada día una oveja del rebaño que le cuidaba, según él. Este ganadero es «Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar». Al final del segundo Quijote, encontramos la segunda referencia de Quintanar de la Orden. Don Quijote lleva enfermo seis días en la cama y Sansón Carrasco trata de animarlo, diciéndole: «que ya tenía comprados de su propio dinero dos famosos perros para guardar el ganado, el uno llamado Barcino y el otro Butrón, que se los había vendido un ganadero del Quintanar» (Q2, 74).

 Argamasilla de Alba, es nombrada al final del primer Quijote, con sus célebres vecinos los «Académicos de la Argamasilla»El «autor desta historia» nos adelanta una segunda parte, con una tercera salida de don Quijote de su casa en busca de aventuras, esta vez hacia Zaragoza. Este nuevo escenario de aventuras fuera de la Mancha, e incluso las noticias de la muerte de don Quijote, dice el autor que las conoce por unos pergaminos que un médico había encontrado en una caja de plomo, entre los cimientos de una antigua ermita que se estaba reconstruyendo: «…que contenían muchas de sus hazañas y daban noticia de la hermosura de Dulcinea del Toboso, de la figura de Rocinante, de la fidelidad de Sancho Panza y de la sepultura del mesmo don Quijote, con diferentes epitafios y elogios de su vida y costumbres… Las palabras primeras que estaban escritas en el pergamino que se halló en la caja de plomo eran estas: Los académicos de la Argamasilla, lugar de la Mancha en vida y muerte del valeroso don Quijote de la Mancha, hoc scripserunt.» (Q1, 52).

Hay muchísimos autores que mantienen que Argamasilla de Alba es el lugar de don Quijote, contraviniendo la intención explícita de Cervantes de no nombrar el lugar de don Quijote en la novela: «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que vivía un hidalgo…» (Q1, 1). Argamasilla de Alba no es el lugar de don Quijote, pero sí delimita el sur de esta comarca donde está el famoso lugar.

De lo que no cabe duda alguna es que Argamasilla de Alba es el lugar de don Quijote, ¡pero del Quijote apócrifo de Avellaneda! Mientras Cervantes estaba terminando su segundo Quijote, un anónimo Alonso Fernández de Avellaneda imprimía en 1614 el «Segundo Tomo del Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha», dirigido «Al Alcalde, regidores y hidalgos, de la noble villa de Argamesilla de la Mancha, patria feliz del hidalgo caballero don Quijote, lustre de profesores de la caballería andastesca» Este «inquietante Quijote de Avellaneda», como lo califica Enrique Suárez Figaredo, indigna y aguijona a Cervantes a terminar su segundo Quijote, introduciendo a última hora críticas directas hacia el enigmático autor de Tordesillas, saliendo también de la imprenta madrileña de Juan de la Cuesta en 1615.  

Anotar, porque es necesario hacerlo también, que en la Mancha que conoció y recorrió Cervantes había dos Argamasillas, hoy en la misma provincia de Ciudad Real: Argamasilla de Alba y Argamasilla de Calatrava.

Puerto Lápice, es el cuarto mojón o hito geográfico que cierra el borde de la comarca manchega de don Quijote, con El Toboso. Localidad actual de la provincia de Ciudad Real, era en tiempo de Cervantes un pequeño núcleo dentro de los límites de la villa de Herencia, compuesto por unas casas-quintería de agricultores y una venta, siendo esta propiedad de un vecino de Villafranca de los Caballeros. Con este topónimo es ya nombrado este paraje en las Relaciones Topográficas de Herencia, en 1575: «… en el término de ella está una venta que se dice el Puerto Lápice como está declarado y esto responden, y esta venta es de un particular vecino de Villafranca». Hacia este lugar van don Quijote y Sancho después de la aventura de los molinos, encontrándose con la comitiva vizcaína y de frailes de San Benito.

Campo de Criptana está nombrada implícitamente, por ser la única villa en toda la Mancha que contaba con más de treinta molinos de viento en el tiempo de la escritura del Quijote. Está muy cerca del lugar de don Quijote, porque contra uno de esos molinos entró en batalla al inicio de su segunda salida: «—La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.» (Q1, 8)

En mis trabajos, tanto en artículos en este blog como en publicaciones en papel, he puesto nombre a cuatro lugares más dentro de esta comarca: Alcázar de San Juan como el lugar de don Quijote, lVenta de Manjavacas donde es armado caballero don Quijote, Mota del Cuervo donde el Caballero del Verde Gabán  tenía su casa y Socuéllamos como el lugar donde Camacho y Quiteria iban a celebrar sus famosas bodas.

Sobre la venta en la que es armado caballero don Quijote se ha escrito mucho y parece que se va a seguir haciendo. Es el lugar donde el hidalgo manchego llega después de un largo día de camino a lomos de su buen Rocinante en su primera salida de su casa en busca de aventuras. Esto es lo que nos cuenta el narrador:   

Casi todo aquel día caminó sin acontecerle cosa que de contar fuese, de lo cual se desesperaba, porque quisiera topar luego con quien hacer experiencia del valor de su fuerte brazo. Autores hay que dicen que la primera aventura que le avino fue la del Puerto Lápice, otros dicen que la de los molinos de viento; pero lo que yo he podido averiguar en este caso, y lo que he hallado escrito en los anales de la Mancha, es que él anduvo todo aquel día, y, al anochecer, su rocín y él se hallaron cansados y muertos de hambre, y que, mirando a todas partes por ver si descubriría algún castillo o alguna majada de pastores donde recogerse y adonde pudiese remediar su mucha hambre y necesidad, vio, no lejos del camino por donde iba, una venta, que fue como si viera una estrella que, no a los portales, sino a los alcázares de su redención le encaminaba. Diose priesa a caminar, y llegó a ella a tiempo que anochecía. (Q1, 2)

Cervantes deja meridianamente claro a sus lectores que la primera aventura de don Quijote no es la de Puerto Lápice, ni la de la batalla contra los molinos de viento en Campo de Criptana, sino la de la venta donde es armado caballero, que tampoco nombra.

En esta parte de la Mancha, por la cercanía entre lugares, había tres ventas en sus caminos:

La Venta de Puerto Lápice.

La Venta de Manjavacas en Mota del Cuervo.

La Venta de Las Motillas entre Alcázar de San Juan y Manzanares.

Cervantes deja, a sus primeros lectores de principio del siglo XVII, situada en el mapa de la Mancha esta venta durante el regreso de don Quijote a casa desde ella. La primera aventura de don Quijote, siendo ya «caballero andante», es al poco de salir de la venta por el mismo camino que llevó el día anterior. Es la del joven Andresillo. Cerca de la venta estaba el pastor Andrés guardando el rebaño de su amo «Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar». Y poco después don Quijote se encuentra de frente con una comitiva de comerciantes toledanos que iban a comprar seda a Murcia. Solo la Venta de Manjavacas se encuentra en el transitado camino de Toledo a Murcia, al este de esta comarca. Desde ella, caminando don Quijote hacia el oeste, de regreso a su casa, pudo encontrase de frente con la comitiva de mercaderes toledanos.   

Hasta el año 2011, en el que en Mi vecino Alonso, analizando estos datos en el contexto geográfico de esta parte de la Mancha, nombré por primera vez esta desaparecida Venta de Manjavacas como la venta a la que llega don Quijote en su primera salida, algunos autores situaban este episodio en la Venta Quesada, en el término de Manzanares o en la Venta de Puerto Lápice.

Veamos algunos ejemplos. A finales del siglo XVIII se editaron en España dos Quijotes que incluían por primera vez sendos mapas donde se delineaban los lugares de paso y los parajes de las aventuras de don Quijote.

Mapa del Quijote de Ibarra o de la RAE (1780)

El primero de ellos lo imprime lujosamente Joaquín Ibarra para la Real Academia de España en 1780. En él, aparece el «Mapa de una porción del Reyno de España que comprehende los parages por donde anduvo Don Quixote, y los sitios de sus aventuras. Delineado por D. Tomás López Geógrafo de S.M. según las observaciones hechas sobre el terreno por D. Joseph de Hermosilla Capitán de Ingenieros». Este mapa también fue conocido como «el de la Academia»

Tomás López se limitó a marcar y anotar el recorrido sugerido por José de Hermosilla en uno de sus mapas de España, tan reconocidos en su época. No marca el lugar de don Quijote, aunque por aproximación a las primeras aventuras parece indicar que Hermosilla se decantaba por Argamasilla de Alba. En la leyenda del mapa están numeradas las aventuras por orden cronológico a cómo sucedieron en la novela. La primera no puede ser otra que la de la venta: «1. Venta donde fue armado Caballero». En el mapa el «1» corresponde a un paraje situado entre Manzanares y Valdepeñas, donde no existía venta alguna. El geógrafo, además de la situación de esta venta inexistente, ubica la «5. Aventura de los molinos de viento» entre Argamasilla de Alba y Villarta de San Juan, donde tampoco existían molinos de viento en tiempo de la escritura del Quijote. Y la «6. Aventura de los frailes y el Vizcaino» la marca al oeste de Puerto Lápice, en medio de la Sierra de la Calderina.

Mapa del Quijote de Sancha (1791)

Unos años más tarde, en 1797, Gabriel de la Sancha imprime otro magnífico Quijote, con otro mapa nuevo, la «Carta Geográfica de los viajes de don Quixote y sitios de sus aventuras: Delineada por D. Manuel AntoRodrigsegún las observaciones históricas de D. Juan AntPellicer, Bibliotecde S.M.»

Juan Antonio Pellicer marca Argamasilla  Alba como la «patria de D. Quixote».

La venta donde es armado caballero, la primera aventura, la sitúa entre Manzanares y Villarta de San Juan. En este entorno ha existido hasta su completa demolición durante el siglo XX la Venta de Quesada. Propiedad de la familia Quesada, asentada en Manzanares en el siglo XV, esta venta no está nombrada en las Relaciones hechas en Manzanares, en enero de 1579. ¿Olvido o intención de no notificar esta venta y sus rentas?

Tres años después de la primera solicitud del rey, hecha en octubre de 1575, ante la insistencia del alcalde mayor y del gobernador del Campo de Calatrava, el alcalde Juan Sánchez, el regidor Juan Bautista Salinas y varios vecinos, entre los que se encontraba el bachiller Francisco de Quesada, se reunieron en su ayuntamiento, para dar traslado a la instrucción del rey. Si bien parece que esta venta ya estaba funcionando en aquella época, dentro de las muchas propiedades de la familia Quesada, no se dice nada de ella. Es más, no responden nada a la pregunta de «Si el pueblo fuere pasajero, en qué camino real estuviese, y las rentas que hubiere en la tierra y términos de él, y cuyas son, y lo que valen», cuando por su término pasaban caminos hacia Levante y Andalucía. Uno de los vecinos que confeccionaron las respuestas era un Quesada.

La vuelta a casa desde esta venta la marcan, no por el mismo camino que había llevado don Quijote el día anterior, como sería lo lógico, sino que sugieren otro camino alternativo para llegar a Argamasilla de Alba, donde tiene lugar la aventura del pastor Andrés y los mercaderes toledanos, inexplicablemente por alcance no de frente como nos dice el narrador: «Y habiendo andado como dos millas descubrió don Quijote un grande tropel de gente, que, como después se supo, eran unos mercaderes toledanos que iban a comprar seda a Murcia» (Q1, 4).

La aventura de los molinos de viento está señalada entre Villarta de San Juan y Manzanares, donde no había ni un solo molino de viento.

Tanto Hermosilla como Pellicer marcan ventas, existentes o no, lejos de la Venta de Puerto Lápice. Sin embargo, sí es en Puerto Lápice donde enmarcan la aventura con el vizcaíno y los frailes de San Benito, después de la aventura de los molinos, siguiendo la cronología del texto cervantino. Tener erróneamente a Argamasilla de Alba como origen de las aventuras les condicionó los demás puntos de las primeras aventuras, inventándose parajes con ventas y molinos donde nunca los ha habido.   

Un siglo después, a caballo entre los siglos XIX y XX, varios viajeros ilustres peregrinaron por la Mancha tratando de pisar los mismos caminos reales en los que Cervantes  puso a sus personajes de ficción.

Uno de ellos fue August Florian Jaccaci. Pintor y escritor franco-americano, dedicó toda su vida al arte. En 1896 publica en Nueva York On the trail of Don Quixote, con ilustraciones de su amigo español Daniel Urrabieta Vierge. Su viaje cervantino, más bien quijotesco, lo inicia en Madrid. En su estación de Mediodía toma el tren hacia Ciudad Real, donde el gobernador de la provincia le entrega una carta-orden para que le acompañe un escolta armado, allí donde lo precisara. En tren viaja hasta Manzanares donde se sube a otro tren que le dejará en la estación de Argamasilla, la actual estación de Cinco Casas. Su intención era llegar a Argamasilla de Alba y desde allí ir en busca de los parajes de las aventuras quijotescas.

Después de visitar la Cueva de Montesinos y las lagunas de Ruidera se encamina hasta Montiel, para de nuevo volver a Argamasilla. Su siguiente salida la titula: El Toboso. Según el índice, pasará en su camino por The Venta Quesada. Según la traducción al español, que hizo Esther Bautista Naranjo en Un americano en La Mancha tras las huellas de don Quijote (2010), Jaccaci describe de esta manera su llegada a esta venta, ya desmantelada:

Las ruinas eran de una importante venta, uno de los muchos lugares donde hospedarse que se podían encontrar cada pocas horas en este camino real cuando por él pasaba todo el tráfico entre Madrid y Sevilla. Si son ciertas las ingeniosas conjeturas de los estudiosos que, no sin esfuerzo, han realizado elucubraciones sobre la novela cervantina, esta venta tuvo la rara fortuna de ser visitada por don Quijote al comienzo de sus andanzas. En este patio que ahora está vacío y desierto es donde el Caballero de la Triste Figura veló sus armas antes de aquella mañana cuando el astuto y pendenciero ventero le armó caballero.

Si Puerto Lápice ha pasado a formar parte de la geografía del Quijote, además de ser realmente donde don Quijote arremete contra los frailes benitos y el escudero vizcaíno, es gracias principalmente a Azorín, seudónimo del escritor-periodista José Martínez Ruiz, que recorrió esta misma zona manchega pocos años después. Durante su viaje en 1905, año que se conmemoraba el tricentenario de la publicación del primer Quijote, escribió unos artículos publicados en el periódico El Imparcial y poco después, ante el éxito tenido,  formaron su libro La ruta de don Quijote.

Azorín, en su publicación Madrid recordaba treinta y seis años después de su peregrinación por la Mancha de don Quijote, lo que Ortega Munilla, el director del periódico, le encargó vistar: «Va usted primero, naturalmente, a Argamasilla de Alba. De Argamasilla creo yo que se debe usted alargar a las lagunas de Ruidera. Y como la cueva de Montesinos está cerca, baja usted a la cueva… No olvide los molinos de viento. Ni el Toboso…»

Ya sabemos que Azorín, como él mismo lo confesó muchos años después,  realmente el primer lugar al que llega de la Mancha en su mítica peregrinación no es Argamasilla de Alba sino a Alcázar de San Juan, y también Alcázar es el último antes de subirse al tren con destino a Madrid, después de visitar Campo de Criptana y El Toboso.

Azorín, en Alcázar de San Juan alquila un carro y llega a  Argamasilla de Alba, tal y como le indicó su director. Desde Argamasilla se traslada en carro hasta Puerto Lápice:

Ya llevamos caminando cuatro horas; son las once; hemos salido a las siete de la mañana. Atrás, casi invisible, ha quedado el pueblo de Argamasilla…Ya casi entramos en el famoso Puerto Lápice… entramos en él; son las cinco de la tarde; mañana hemos de ir a la venta famosa donde don Quijote fue armado caballero…

Fue tan amplia la lectura de  La ruta de don Quijote que quedó Puerto Lápice remarcado como el lugar donde se encontraba la venta cervantina tres siglos antes. Años después, el buen trabajo de marketing realizado por el propietario de la venta actual, hizo el resto. A los miles de viajeros y excursionistas que pasaban de Madrid a Andalucía en autobuses por sus mismas puertas, junto a la antigua carretera nacional IV, poco o nada le interesaba el texto cervantino. El guía ya les anunciaba a su salida de Madrid que iban a tener el privilegio de estar en la venta donde fue armado caballero don Quijote. Unas fotos junto al pozo, una consumición o comida típica en su buen restaurante, durante muchos años dirigido por las buenas manos de Eusebio, y vuelta al autobús, Granada o Sevilla están aún lejos. Mientras, el conductor y el guía del autobús recogían la sustanciosa comisión ofrecida por su parada. Pero ante este colosal entramado turístico-comercial poco o nada se puede hacer. Seguirán parando viajeros con la misma intención de pisar las mismas piedras del patio donde dicen que don Quijote veló sus armas junto al brocal de su pozo.

Don Quijote luchando contra el vizcaíno en Puerto Lápice. Dibujo de José Jiménez Aranda (BIQ)

Lo realmente difícil de entender es que todavía haya autores o instituciones que tratando de marcar los caminos y aventuras de don Quijote, asegurando que han leído la novela, siguen marcando esta venta de Puerto Lápice como la primera aventura de don Quijote, olvidando que la aventura que sí se produce en Puerto Lápice es la que el hidalgo manchego tuvo contra unos pobres frailes de San Benito y en la que casi mata a un escudero vizcaíno.

 

Luis Miguel Román Alhambra

 

El motivo de la dedicatoria del Quijote de 1605 al duque de Béjar, pudiera estar cerca

Fecha de Publicación: 20/05/2024

 

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Es todavía una incógnita el motivo por el que, en 1605, Miguel de Cervantes Saavedra dedicó el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha al duque de Béjar, Alfonso Diego López de Zúñiga-Sotomayor y Pérez de Guzmán. Hasta ahora es desconocida la relación de Miguel de Cervantes con este noble, incluso hay quien dice que la citada dedicatoria fue rehusada por el propio duque, al que Cervantes no le volvió a dedicar obra alguna.

La dedicatoria es muy breve, redactada en tono distante, lo que contrasta con la originalidad del prólogo. En sus pocas líneas, se puede constatar un doble plagio descubierto por Hartzenbusch trescientos años después de ser escrita. Tiene cinco frases de otra dedicatoria, la de Fernando de Herrera al marqués de Ayamonte (Huelva) y una más del largo prólogo de Francisco de Medina.

Un hallazgo reciente de documentos, sitúa a Cervantes entre las actuales provincias de Sevilla y Huelva casi todo el año 1593. Dos nuevos documentos que ha encontrado el historiador Bartolomé Miranda Díaz, experto documentalista vinculado a la Universidad de Sevilla, los documentos son originales de cartas de poder otorgadas por distintos Ayuntamientos.

En aquellos años (1587-1594) la misión de Cervantes consistía en la recaudación de grandes partidas de trigo, aceite, cebada, garbanzos, habas y otros bastimentos necesarios para la alimentación de la tripulación de las galeras de la Armada Imperial y de los galeones de la Armada Real de la Guarda de las Flotas de la Carrera de Indias. El cargo que ostentaba Cervantes era de comisario general de abastos, al servicio del proveedor general Miguel de Oviedo, para sacar todo el trigo y cebada que pudiese hallar en los pueblos localizados en torno a Sevilla.

El nuevo hallazgo de documentos se ha producido investigando la historia de Castilleja del Campo que el profesor Miranda coordina junto con el archivero municipal de Brenes (Sevilla) Miguel Ángel Rodríguez Luque, en un proyecto sufragado por el Ayuntamiento de la localidad y la diputación de Sevilla.

La actividad recaudatoria de Cervantes en Andalucía ha sido ampliamente documentada por José Cabello Núñez, archivero municipal de La Puebla de Cazalla (Sevilla), quien ha dado a conocer en los últimos años más de una treintena de documentos cervantinos.

Otros documentos hallados por Cabello Núñez con anterioridad relacionan a Cervantes en 1592 con Porcuna (Jaén) y en 1593 con las villas sevillanas de Utrera, Carmona, Marchena, Arahal, Paradas, La Puebla de Cazalla, Morón de la Frontera, Osuna y la gaditana de Villamartín.

Está documentada la presencia de Cervantes en localidades sevillanas, principalmente de la comarca del Aljarafe. Cuando recibió el encargo de recaudar impuestos para las galeras de la carrera de indias y de la armada, al menos desde el 7 de julio de 1593 hasta el 26 de noviembre estuvo en Niebla, en la comarca del Condado de Huelva.  

Este Condado es el de Niebla (Huelva), perteneciente al ducado de Medina Sidonia, cuya localidad está a escasos kilómetros de Gibraleón (Huelva) y recordemos que el duque de Béjar era además marqués de Gibraleón, por lo que es factible que se descubra algún otro documento sobre la actividad de Cervantes en esa localidad o en alguna próxima. Hecho que pudo provocar alguna circunstancia que hizo que se conociesen personalmente el duque de Béjar y Miguel de Cervantes y ello diera como fruto la dedicatoria de la primera parte del Quijote.

De este encuentro y de la relación, si la hubo, pudiera haber pruebas documentales en el archivo privado del ducado de Medina Sidonia, situado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), ya que está compuesto por 6.224 legajos y es considerado como uno de los archivos privados más importantes de Europa. ​ Custodia documentos fechados a partir del siglo XIII, aunque conserva un Privilegio rodado de Fernando II de Castilla, de 1128, referente a la concesión del portazgo de Villafranca del Bierzo al Monasterio de Santa María de Carracedo, que es el documento más antiguo. ​

 

Alonso M. Cobo

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

El Quijote y el cine de Manuel Gutiérrez Aragón

Fecha de Publicación: 15/05/2024

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El origen y presentación de la serie

Con un presupuesto que rondó los 1.000 millones de pesetas y dos años y medio de trabajo, El Quijote se proyectó en Valladolid íntegramente y en su formato cinematográfico original antes de ser emitido por TVE. Gutiérrez Aragón se encontraba en Barcelona con Jaime Camino cuando Emiliano Piedra le llamó para proponerle la dirección del proyecto.

Le dijo al momento que sí, aunque después de leer los guiones se lo pensó un poco más. Tenía muy claro que la serie se basaría sobre todo en la novela y no en el personaje. Pretendía contar en imágenes la novela. El guion de Camilo José Cela resultaba bastante fiel al texto original de Cervantes. El Quijote, de llevarse a imágenes, tendría para su director más sentido como serie, porque es un libro serial, un libro que se compone de grandes tramos, a veces muy repetitivos de estructura.

Piensa que el guion, la realización, la dirección, la interpretación, sobre todo, es fiel a El Quijote original. Don Quijote es un personaje fanático, ridículo. Emiliano Piedra fue el productor de la serie, junto con Pilar Miró. Fue el impulsor de la obra mucho antes de llegar Gutiérrez Aragón. Era un entusiasta de El Quijote. Siempre estuvieron de acuerdo; puso muchísima ilusión y muchísimo talento. Tuvieron mucha suerte al contar con Fernando Rey como Quijote. Para Sancho, todos pensaban que Alfredo Landa era ideal.

El resto de los personajes se buscaron entre los mejores actores españoles. Dulcinea, aunque está presente siempre, visualmente no aparece en la primera parte. Gutiérrez Aragón insistió bastante en que prefería tener a Don Quijote en los decorados, más que en la propia Mancha, porque la actual no es ya la de Cervantes: no era tan cerealista, sino más boscosa. Además, el Quijote pasa gran parte de su tiempo en Sierra Morena, donde sí rodaron. Predominan los exteriores y hay que destacar la labor de Teo Escamilla.

El Quijote no es un estilo barroco, sino de transición. En la escena de la batalla contra los molinos, descabalgó al Quijote y lo paseó entre los molinos, cada uno de los cuales tenía el nombre de un gigante, sacado de los libros de caballería. No desechó la idea de que Don Quijote se enganchase en un aspa y diera vueltas. La batalla con los carneros, donde sí aparecen caballeros, es el único momento en el que se permitió no seguir exactamente el texto. Nunca se había hecho en la pantalla de una manera tan extensa. Salen incluso partes de la novela marginales, porque en el mundo de Don Quijote son importantes todos los encuentros que tiene en la sierra[1].

El director

Para Vicente Molina Foix, Gutiérrez Aragón no solo es el cineasta español más leído, sino el más letrado. Las categorías manejadas por el director oscilan entre el materialismo dialéctico y los sueños. Cabe hablar del destino o aspiración cervantina de Gutiérrez Aragón, citando sus palabras sobre la admirable naturalidad que el Quijote instaura entre la realidad concreta de la Mancha y los acontecimientos irreales que en ella se suceden. Aproximado al gran libro de Cervantes de forma sesgada, periférica, en La noche más hermosa, una cadena de casualidades, iniciada por la voluntad férrea de Pilar Miró, hizo que el cineasta, en un momento de desánimo cinematográfico, aceptara el encargo del productor Emiliano Piedra para rodar, con el apoyo económico de la RTVE que entonces dirigía Miró, una larga serie sobre Don Quijote de la Mancha.

El proyecto se haría a lo grande; equipos técnicos de la mayor solvencia y colaboradores artísticos de renombre. La música de Lalo Schifrin, que tiene un motivo melódico central pegadizo, cae a veces según Molina Foix en el elemental sinfonismo de las películas de acción americanas. Pero lo peor fueron los guiones originales, que el propio director de la serie se negó a llamar así. Encargados a Camilo José Cela y astronómicamente pagados por el ente público, desde el primer día se dijo que esos “objetos inútiles” ni siquiera eran del autor de La familia de Pascual Duarte, sino obra de “negros” literarios.

Ante la negativa de Gutiérrez Aragón de hacerse cargo cinematográficamente de tales pseudoguiones, TVE y Piedra decidieron darle libertad absoluta de reescritura al director de la serie, también guionista propio y ajeno de larga trayectoria. Rodada en formato cine a lo largo de nueve meses, la serie se emitió a primeros de 1992 en cinco capítulos, y fue tal su éxito que de inmediato se empezó a preparar una extensión que adaptara la segunda parte de la novela de Cervantes.

Diversos avatares (Pilar Miró había dejado su cargo en RTVE y se produjeron las muertes de Emiliano Piedra y, más tarde, de Fernando Rey) fueron atrasando su continuación, escrita ya en primera instancia por Gutiérrez Aragón y con el nombre de Mario Camus propuesto para la dirección. Este segundo proyecto no se llevó a cabo, aunque casi diez años más tarde haya sido el propio Gutiérrez Aragón quien volviera cinematográficamente a la novela de Cervantes[2].

El Quijote de Miguel de Cervantes es también un excelente Quijote de Gutiérrez Aragón. Sutil, trepidante, refinada de estampa y caracterización, la serie hace honor a la combinación mágico – realista del libro. Las mejores escenas de El Quijote de Cervantes son las que transcurren en exteriores. En una película que muestra con gran potencia visual el paisaje manchego (real), las varias secuencias nocturnas de reposo o conversación entre Don Quijote y Sancho filmadas en un bello decorado que hace el cielo imposiblemente azul producen efectos de encantamiento muy adecuados ambos a la intención de la novela.

El caballero Don Quijote (2002). El hidalgo había vuelto a casa herido, humillado y exhausto. Hay una lógica narrativa que une, por encima del tiempo transcurrido entre las dos publicaciones de Cervantes (diez años) y las dos filmaciones de Gutiérrez Aragón (once), las dos obras resultantes. El Alonso Quijano de Juan Luis Galiardo es más joven y mucho más sensato y terrenal que el de Fernando Rey, algo que está en sintonía con el texto cervantino de la segunda parte. Más problemática es la composición del Sancho de Carlos Iglesias. Donde Landa fue llano, Iglesias es vulgar. Hay excelentes aportaciones actorales en la película, entre otras las de Santiago Ramos, Emma Suárez, Fernando Guillén Cuervo y Juan Diego Botto.

El empaque formal, la bella consistencia de los decorados y localizaciones elegidas, el ocurrente vestuario de Gerardo Vera, el espectáculo en su más trepidante grado emocional, la luz de las imágenes de Alcaine: todos esos elementos siguen siendo eminentes en El caballero Don Quijote, a los que se añaden novedades como la del brillante uso de las técnicas digitales en la escena de la Cueva de Montesinos.

En El caballero don Quijote, Don quijote muere de tristeza, de una causa próxima que es el derribo del Quijote por el caballero de la Blanca Luna, en la playa. Pero alguien vio que en realidad todo empieza en el momento en que Don Quijote discute con Sancho a causa de los azotes. Sancho no quiere azotarse y Don Quijote y el escudero se enzarzan en una pelea desagradable. Sancho ataca al caballero. Luchan. En un momento, Don Quijote, de un empujón, cae contra una piedra. Se da la cabeza contra ella.

Don Quijote ha de enfrentarse, en lucha final, con el caballero de la Blanca Luna. Pero ya de su cabeza, bajo el casco, mana un hilo de sangre: Don Quijote nunca ha superado el golpe que le propinara Sancho. Los dos caballeros cruzan sus lanzas y Don Quijote cae derribado. Pero, en realidad, su herida íntima es la causada por Sancho, y la herida mortal también. Pero tiempo más tarde, el caballero Don Quijote muere rodeado de Sancho, sus amigos y familiares[3].

El Quijote de Miguel de Cervantes (1991). Duración: un capítulo de 90 minutos y cuatro capítulos de 55 minutos. Intérpretes: Fermín Reixach (Cardenio), José Luis López Vázquez (ventero 1), Aitana Sánchez – Gijón (Dorotea), Eugenio Lázaro (Ginés de Pasamonte), Nuria Gallardo (sobrina). El caballero Don Quijote (2002). Guion: Manuel Gutiérrez Aragón, basado en la obra de Miguel de Cervantes. Duración: 119 minutos. Intérpretes: José Luis Torrijos (cura), Víctor Clavijo (barbero), Santiago Ramos (Sansón Carrasco), Kiti Manver (ama), María Isasi (sobrina), Manuel Alexandre (Montesinos), Marta Etura (Dulcinea), Joaquín Hinojosa (Duque), Emma Suárez (Duquesa), Juan Diego Botto (Tosilos), Manuel Manquiña (Merlín), Fernando Guillén Cuervo (secretario)[4].

Señala el director que lo que más le gusta de Don Quijote de la Mancha es que Don Quijote discurre por la Mancha, llega a pueblos con nombres concretos, pero esa Mancha es un lugar donde suceden episodios mágicos. Por una parte es un lugar muy real y por otra muy mágico[5].

José Manuel Gutiérrez Sánchez (Torrelavega, 1942) escribió los guiones de sus películas y también colaboró en los de Furtivos (1975) de José Luis Borau y Las largas vacaciones del 36 (1976) de Jaime Camino. Sus mejores películas son Maravillas (1980), Demonios en el jardín (1982) y La mitad del cielo (1986)[6].

Nacido en Torrelavega el 3 de enero de 1942 como José Manuel Gutiérrez Sánchez Aragón, nieto de abuelo español emigrante en Cuba y de abuela cubana, hijo primogénito de padre criollo y sobrino de indianos, vivió rodeado de nostalgia y de melancolía cubana todos los días de su niñez. Para estudiar en la Universidad, Manolo tiene que instalarse ya definitivamente en Madrid desde 1961. En la facultad de Filosofía y Letras entra en contacto con la gente del Partido Comunista de España (PCE), en el que acaba ingresando, al año siguiente de haberse establecido en la capital, por mediación de Chicho Sánchez Ferlosio. Y entre sus compañeros de célula partidaria se encuentra por entonces Fernando Sánchez Dragó.

Sin embargo, la curiosidad cultural y la personalidad del nuevo militante, ajeno a todo dogmatismo, encajan mal en el marxismo ortodoxo. Entra en la escuela de cine, donde se va a encontrar también con activos militantes comunistas. En la escuela de cine comparte promoción con Patricio Guzmán, Antonio Drove, Josefina Molina, Iván Zulueta y José Luis García Sánchez. Todos ellos tienen como profesor de guion a José Luis Borau, futuro director de Furtivos (1975).

El magisterio de Borau dejará una huella profunda sobre su discípulo Manolo Gutiérrez. Más adelante, el admirado profesor se convertirá en valedor, amigo, consejero, coguionista e incluso productor de Manolo Gutiérrez. Dos “cuentos cervantinos” fueron estructurados y concebidos de forma diversa: una serie para TV, integrada por cinco capítulos y compuesta a partir del primer libro que narra las aventuras de Don Alonso Quijano (Don Quijote, 1991) y un largometraje para la pantalla grande, extraído del segundo libro sobre el hidalgo manchego: El caballero Don Quijote (2002). Dos abordajes directos del universo creativo más querido por el director heredero de una tradición tan española como la cervantina[7] .

Gutiérrez Aragón ha colaborado, en calidad de coguionista, con José Luis Borau o José Luis García Sánchez. En 1991 adapta El Quijote para TVE en cinco capítulos. Y a finales de 2002 estrena una nueva entrega de las andanzas del ingenioso hidalgo (El caballero Don Quijote), realizada para ser exhibida en salas comerciales. Aquellas primeras colaboraciones quijotescas le permiten, de un lado, conectar con una cantidad de público indispensable hasta la fecha y, de otro, conocer y trabajar con un hombre extraordinario y un productor irrepetible en el cine español: Emiliano Piedra[8].

Una vigorosa, a veces explícita y casi siempre subterránea vena cervantina recorre la filmografía de Manuel Gutiérrez Aragón. La vena cervantina se muestra extraordinariamente fecunda para la obra cinematográfica de Gutiérrez Aragón. Será incluso una personalísima, original relectura de La novela del curioso impertinente (relato autónomo incluido por Cervantes en su libro) la que genere una heterodoxa comedia estilizada sobre el demonio de los celos: La noche más hermosa (1984).

Todo el esquema argumental referente al triángulo formado por los tres personajes, y hasta la literalidad escénica de ciertas situaciones, remiten de forma inequívoca, y a veces explícita, al texto de Cervantes. Manuel Gutiérrez Aragón era el director idóneo para enfrentarse a una adaptación frontal de El Quijote. Gutiérrez Aragón se mantiene fiel a la representación realista de las personas y de los objetos que constituyen el objeto material sobre el que Don Quijote construye sus fantasías.

El cineasta tendrá la oportunidad de llevar al cine la segunda entrega de la novela cervantina, a la sazón mucho más juguetona, lúdica, fantasiosa y metaficcional que la primera. Estamos aquí frente al retrato cálido y sabio de un caballero otoñal, cansado y escéptico. Estamos ante un Quijote que persigue sorprendido a su propia leyenda, que se siente desbordado por la fama que le precede, que se ve rebasado y humillado por la parodia que se hace de su propia figura en las ferias de los pueblos. Este nuevo Quijote se sabe a sí mismo materia de ficción, se siente imitado y suplantado por el Quijote de Avellaneda. El Quijote de Gutiérrez Aragón deberá ceder incluso el protagonismo del desenlace al propio escudero[9].

Cineasta de inspiración telúrica, verdadero romántico del Norte aun cuando ruede en Andalucía y la Mancha, familia acomodada, vivió una infancia feliz en Torrelavega hasta que a los seis años cayó enfermo de tuberculosis[10].

El Quijote (1991). Decorados: Félix Murcia. Intérpretes: Fernando Rey (Don Quijote), Alfredo Landa (Sancho Panza), Francisco Merino (cura), Manuel Alexandre (barbero), Emma Penella (Teresa Panza), José Luis Pellicena (Cervantes), Fermín Reixach (Cardenio), Aitana Sánchez – Gijón (Dorotea), José Luis López Vázquez (ventero 1), Héctor Alterio (ventero 2), Esperanza Roy (Maritornes), Eusebio Lázaro (Ginés de Pasamonte), Terele Pávez (ama), Nuria Gallardo (sobrina). El caballero Don Quijote (2002). Guion: Manuel Gutiérrez Aragón, sobre El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes.

Fotografía: José Luis Alcaine. Dirección artística: Félix Murcia. Música: José Nieto. Ayudantes de dirección: Ignacio Gutiérrez Solana y Carlos Llorente. Lugares de rodaje: Cádiz, Sevilla, Toledo, Madrid, Ávila, Belmonte (Cuenca) y Valle de Alcudia (Ciudad Real). Duración: 119 minutos. Estreno: 8/11/2002 (Madrid). Espectadores: 70.144. Intérpretes: Juan Luis Galiardo (Don Quijote), Carlos Iglesias (Sancho Panza), Santiago Ramos (Sansón Carrasco), Víctor Clavijo (Barbero), José Luis Torrijos (cura), Kiti Manver (ama), María Isasi (sobrina), Manuel Alexandre (Montesinos), Marta Etura (Dulcinea), Juan Diego Botto (Tosilos), Joaquín Hinojosa (Duque), Emma Suárez (Duquesa), Manuel Manquiña (Merlín), Fernando Guillén Cuervo (secretario). Premio Ciudad de Roma a la mejor película latina. Festival Internacional de Cine de Venecia[11].

En abril de 1989 se anunciaba la puesta en marcha de un ambicioso proyecto por parte de TVE, impulsado en su interior por Pilar Miró, conducido desde la producción por Emiliano Piedra, sobre guiones escritos por Camilo José Cela y dirigida por Gutiérrez Aragón para rodar una serie sobre El Quijote. El primer escollo surgió cuando el director leyó los supuestos guiones escritos por Cela. Se aceptó la propuesta de Gutiérrez Aragón y este se aplicó a la tarea de escribir los que habían de ser los auténticos guiones de la serie, si bien se llegó al acuerdo de que, en los títulos de crédito, el novelista seguiría figurando como autor de los mismos.

La primera gran opción que tomó fue la de escoger el libro en lugar del personaje a la hora de concebir su Quijote particular. Ese criterio implicaba seguir de cerca, o al menos hasta donde pudiera ser razonable, la estructura original de la novela. El Don Quijote a quien Fernando Rey interpreta es un caballero andante que tiene tanto de fanático enloquecido como de histrión cómico y risible. Con los interiores rodados en los viejos estudios Bronston, el Quijote se beneficia de unos decorados espléndidamente trabajados.

La novela del curioso impertinente es un relato casi independiente dentro de El Quijote cervantino y que la película elimina, quizás porque el director se había servido ya de su historia anteriormente en La noche más hermosa. Rodada en soporte cinematográfico, la serie se proyectó por primera y única vez sobre una pantalla grande durante la Seminci vallisoletana de 1991 y se emitió por televisión a lo largo de 1992.

Televisión Española tenía la intención de adaptar después la segunda parte de la novela y estaba previsto inicialmente que fuera Mario Camus quien la dirigiera, pero un cambio de planes hizo recaer de nuevo sobre Gutiérrez Aragón la tarea de la dirección. La idea de rescatar para el cine ese segundo volumen renació bajo el impulso del productor Andrés Vicente Gómez, quien abrigaba el propósito de hacer un largometraje, concebido en exclusiva para las salas y dirigido también por Gutiérrez Aragón. El director llegó a escribir el guion de esta segunda parte con el título de El caballero Don Quijote[12].

Cervantes y El Quijote en la pantalla

Miguel de Cervantes nació en Alcalá de Henares en 1547. En 1605 publica la primera parte del Quijote, con la que tiene un gran éxito, editándose diez años después su continuación. En 1616, enfermo de hidropesía, fallece en la calle León de Madrid. Cervantes, de Alfonso Ungría (España, 1980) cuenta entre su reparto a Julián Mateos (Miguel de Cervantes), Carmen Maura (Constanza), Paco Rabal, Isabel Mestres, Marisa Paredes y María Luisa Ponte. Guion: Eugenio Martín y Camilo José Cela (supervisión). Música: Antón García Abril. 540 minutos. Color. Excelente miniserie de TVE sobre la vida del personaje de su título, cuya trama comienza en 1616. Miguel y William, de Inés París (España / Gran Bretaña, 2007) cuenta en el reparto con Elena Anaya (Leonor de Vivero), Juan Luis Galiardo (Miguel de Cervantes), Will Kemp (William Shakespeare) y Geraldine Chaplin (la dueña). Guion: Inés París. 114 minutos. Color[13].

Para Manuel Gutiérrez Aragón, El Quijote de Miguel de Cervantes (1991) suponía la primera incursión como director en una adaptación propiamente dicha y lo situaba cara a cara con el referente que la crítica había detectado en sus relatos cinematográficos. TVE, con Pilar Miró (impulsora de la idea) al frente, encarga a Piedra la producción de la serie con una titánica planificación inicial de dos años de rodaje en exteriores y estudios. Gutiérrez Aragón se encargaría de los primeros seis capítulos, con rodaje entre abril y diciembre de 1990, y Mario Camus del resto, cuya filmación debería alargarse hasta 1992. Pero, tras el rodaje de la primera parte, la serie se paraliza.

El ente público se derrumba económicamente y pone freno al proyecto, y Emiliano Piedra fallece en el verano de 1991, antes de poder verla serie estrenada. En 1992, Gutiérrez Aragón se pone a trabajar en el guion de cuatro episodios, pero el delicado estado de salud de Fernando Rey, que fallecerá en marzo de 1994, acaba con las esperanzas de llevar a la pantalla la segunda parte a medio término. La postproducción de los cinco primeros episodios (el director propuso unir los dos primeros capítulos en uno) finaliza en junio de 1991 y, tras su exitoso periplo por festivales y mercados internacionales, el 29 de enero de 1992 se produce el estreno en televisión, arropado por una campaña publicitaria sin precedentes en la televisión pública[14].

Es una de las contadas ocasiones en que el talento del cineasta logra sobreponerse a las dificultades de producción. Los guiones se encargan a Cela, recién galardonado con el Premio Nobel de Literatura, y los nombres que van haciéndose públicos (Fernando Rey y Alfredo Landa en el capítulo interpretativo, Lalo Schifrin a cargo de la partitura, Teo Escamilla con la fotografía…) revelan la ambición industrial del proyecto, que deberá ir pareja a sus expectativas artísticas. Gutiérrez Aragón lee los guiones de Cela y le parecen horribles. El propio director asumirá la tarea de adaptador y guionista, si bien se acuerda que se mantendrá el nombre de Cela en los créditos, dada la gran suma de dinero (público) que este había recibido. Los créditos finales de cada capítulo incorporan dos guionistas adicionales (Fernando Corugedo y el propio hijo, Camilo J. Cela Conde).

Se realizan, entre otras, series como Cervantes (Alfonso Ungría, 1980, con guion supervisado por Cela), Los pazos de Ulloa (Gonzalo Suárez, 1986, con adaptación de Gutiérrez Aragón) o La Regenta (Fernando Méndez – Leite, 1995). Pese a los problemas y requerimientos de producción, El Quijote de Miguel de Cervantes acabó siendo una realidad; el enfoque de Gutiérrez Aragón otorgaba a la serie una apariencia externa de producción lineal, detallada y fiel al libro.

La opinión fue en su mayoría favorable a la adaptación resultante cuando se estrenó. La voz en over corresponde al personaje de Cervantes interpretado por José Luis Pellicena. La cámara recorre lentamente los libros del hidalgo, sintetizando las numerosas referencias de la novela a los romances de caballeros andantes que ha leído. Gutiérrez Aragón pretende plasmar en su texto fílmico tanto la historia escrita por Cervantes como el discurso narrativo del escritor. Un fragmento de diálogo del ventero le determinará a volver a su casa para hacerse con un escudero. El barbero logra salvar el Amadís del fuego del cura. La cámara vuelve a cura y barbero cuando hablan emocionados de Tirante el Blanco, que el barbero se llevará para releer. El cura hará lo propio con La Galatea de Cervantes.

La extensión característica de la serie televisiva permite al director dilatar algunas secuencias respecto al texto literario. Teresa Panza obtiene su nombre definitivo en la segunda parte de la novela. Alfredo Landa recibió no pocos elogios en su interpretación del escudero. La salida del sometimiento a la iconografía de Doré se manifiesta en planos en los que Don Quijote cabalga apaleado y encorvado. La duración del primer tranco (85 minutos) y la habilidad del director para elaborar una presentación más o menos detallada de los personajes, la plasmación de referencias intertextuales y la asimilación del concepto de parodia en la narración constituye en su conjunto un ejemplar primer episodio, con relación al cual los siguientes palidecerán un tanto.

Siguen sucediéndose los capítulos de la novela en análoga estructura, incidiendo no solo en la anécdota y la resolución de los mismos, sino en el carácter de viaje que adquiere la narración, la suciedad, el sudor, el calor extremo del peto y el espaldar bajo el sol, el hambre… Y el escudero empieza a aumentar su carácter quejumbroso y a dudar de la gloria de su señor. El escudero se vuelve progresivamente más sarcástico con su señor. Don Quijote llega a su aldea viendo cómo los niños se amontonan ante el carro para llamarle loco y entra patéticamente en su casa ante los gritos de sus vecinos.

La siguiente aproximación de Gutiérrez Aragón a la novela sería prolija en la reinterpretación, la ampliación del espectro narrativo – Quijote de Avellaneda incluido – y la muy acentuada subversión de precedentes icónicos y del acatamiento a los episodios más conocidos, El caballero Don Quijote (Manuel Gutiérrez Aragón, 2002). Andrés Vicente Gómez tenía la intención de producir una segunda parte destinada al cine, sin estructura seriada, y de la que se encargaría el propio Gutiérrez Aragón, sin duda el idóneo para afrontar el proyecto tras el recorrido internacional y las críticas de la serie precedente. Después de que el director escribiese el guion de El caballero Don Quijote, el proyecto vuelve a suspenderse.

No es hasta 2001, diez años después de su primer Quijote – y respetandoinvoluntariamente el intervalo establecido entre ambas partes de la novela -, cuando se consigue llevar a cabo el proyecto con producción de Juan Gona y con Juan Luis Galiardo y Carlos Iglesias en los papeles principales. El presupuesto asciende a unos 4’8 millones de euros y el rodaje se lleva a cabo en Cádiz, Sevilla, Toledo, Madrid, Ávila, Belmonte (Cuenca) y Valle de Alcudia (Ciudad Real) entre agosto y noviembre de 2001. Pese a la cálida recepción crítica y al premio Ciudad de Roma a la mejor película latina en el Festival de Venecia, El caballero don Quijote tuvo el 8 de noviembre de 2002 un estreno relativamente reducido.

Dada la ruptura que supone el obligado cambio de actores y de extensión de la narración, y teniendo en cuenta la mayor presencia de los personajes en la segunda parte de la novela, el director afrontará este segundo contacto con el personaje desarrollando una obra que en principio se desvincula un tanto de las acciones del texto literario, pero que intentará embriagarse de la escritura cervantina acentuando los juegos intertextuales en los que don Quijote es consciente de la existencia escrita de esa narración y se sabe leído y conocido.

La ficción es también el gran tema de El caballero don Quijote, versión sustentada en el componente metaliterario de la obra. Gutiérrez Aragón omite las aventuras más conocidas de la segunda parte para centrarse en episodios no menos emblemáticos, pero a priori más difíciles de visualizar (la cueva de Montesinos: un sueño relatado por el caballero), o refundir situaciones y personajes, manteniendo rasgos que permitan identificar los episodios del texto literario pero desarrollando  acciones y comportamientos nuevos (la rebelión en la ínsula Barataria, el encuentro con los Duques o con don Álvaro), y donde lo que determinará el punto de inflexión de la historia será la presencia del Quijote apócrifo de Avellaneda.

La estructuración de la trama tampoco se limitará a seguir ordenadamente la estructura de la novela, ya que en un punto determinado Don Quijote se deja llevar totalmente por la ficción de su doble literario, lo que le llevará a espacios no transitados por Cervantes y sí por Avellaneda. Y en la película Don Quijote invierte sus últimas fuerzas en ir a buscar a ese impostor, primero a Toledo y luego a Barcelona. Por otra parte, Gutiérrez Aragón confrontará al personaje con una representación, en esta ocasión de teatro de calle, en la que él mismo es protagonista y en la que Juan Luis Galiardo interpreta al representante o actor de la ficción, a su otro nacido del éxito de la primera parte de la novela.

Contra lo que ocurría en la segunda parte de la novela, se verá derrotado por cada uno de los elementos que configuran su mundo: por la proyección de un falso caballero andante (Sansón Carrasco) inspirado en los libros de caballerías que le han llevado a la locura; por ese actor que parodia sus aventuras en las calles; y por su propio escudero, que en inesperada rebelión herirá físicamente a su señor. El director también ha querido acabar con el sometimiento a la iconografía aceptada desde Doré y sitúa a un caballero más rejuvenecido y robusto en su salida y a un escudero sin su característica gordura. El caballero don Quijote se quedó en 74.076 espectadores.

En su tercera salida don Quijote, además de llevar a cabo sus hazañas de caballero, deberá defender su condición de personaje ante la proliferación de dobles e imitadores. Son los encantadores los que le hacen ver las cosas como no son, y todavía los esfuerzos de esta nueva salida irán encaminados a desencantar a Dulcinea. En 2002, la crítica se refería a la versión de Gutiérrez Aragón como a una obra postmoderna, arriesgada y de aire borgiano. La tan estudiada quijotización de Sancho tiene en esta película su más claro exponente.

En las adaptaciones no se ha dudado en eliminar de las tramas las narraciones intercaladas. Solo El curioso impertinente ha adquirido una entidad propia en las adaptaciones, desmarcándose del Quijote como si de una de las Novelas ejemplares se tratase. La noche más hermosa confirma que la presencia de Cervantes en el cine resultaría precaria de no existir las tres obras que Gutiérrez Aragón ha basado en los episodios del Quijote.

La televisión pública española había dedicado cierta atención al universo cervantino, aunque sin llegar a completar una adaptación tan ambiciosa de su obra maestra. El Quijote (1991) se inspiraba en la primera parte de la novela de Cervantes, pero aspiraba a proponer un enfoque nuevo. Si bien los escenarios son predominantemente realistas, hay significativas ocasiones en las que se opta por mostrar los entresijos de la trampa. El sentido lúdico y humorístico que ilumina la inmortal obra literaria ha sido captado en las imágenes. Fernando Rey recrea un caballero enjuto, estirado, idealista. El caballero que recrea Rey aparece cansado, apaleado, cabalgando encorvado, renunciando a un falso decoro. Sancho es un hombre pegado a la tierra, encarnación del pueblo llano, pero en esta serie se refleja esa fascinación progresiva que el campesino tiene por su amo, tan ponderada por los exégetas de la novela[15].

El director artístico Félix Murcia se basó en molinos reales para los primeros términos, pero amplió las perspectivas con molinos reconstruidos de menor tamaño en los segundos términos. Las fachadas de las casas de Don Quijote y Sancho se filmaron aprovechando construcciones de época de Talamanca del Jarama (Madrid); la venta principal se construyó ex profeso como decorado en los campos de Valdeolmillo (Madrid), aunque la venta donde Don Quijote vela las armas aprovechaba la parte de un edificio de época. Los tipos y ambientes recuerdan a veces la iconografía de la pintura naturalista del Siglo de Oro hispano.

Tras el fracaso del proyecto para adaptar la segunda parte de la novela para TVE que iba a producir González – Sinde en 1993, Manuel Gutiérrez Aragón logra concretarlo en el largometraje El caballero Don Quijote (1992). Sancho es menos grueso y de ingenio más vivo que los “sanchos” que habitualmente pueblan las pantallas. En las nuevas hazañas de la singular pareja, la imaginación, la autoconciencia y el juego de ficciones constituyen las coordenadas primordiales de esta recreación fílmica.

Repitió en El caballero Don Quijote Félix Murcia, quien confirmará su buen hacer dando vida a las escenografías construidas – interior de la cueva de Montesinos recreado en las bodegas de Talamanca del Jarama -, adaptadas o, las más, naturales; estas últimas ambientadas principalmente en el Valle de Alcudia, por ser un ecosistema equiparable a La Mancha de entonces, más húmeda y frondosa que la actual, pero también en esa playa atlántica gaditana que simula la del Mediterráneo barcelonés. El castillo de Belmonte (Cuenca) hace las veces, junto a algunas estancias de los Reales Alcázares de Sevilla, de Palacio Ducal y la casa del labrador rico que convida a los protagonistas y les notifica la existencia del libro de Avellaneda.

El vestuario, impecable, se debe a Gerardo Vera, en tanto que la música es del veterano José Nieto, quien remata una partitura tan bella como acompasada con las imágenes, mucho más lograda en tono y estilo que la de la serie de TVE.

La estructura literaria de El Quijote da más posibilidades de adaptación para la televisión que para el cine. Al menos dos películas de Gutiérrez Aragón estaban inspiradas en capítulos del libro de Cervantes. Hubo un primer guion firmado por nuestro premio Nobel Camilo José Cela que fue echado a la papelera inmediatamente de acuerdo con las confesiones del equipo de producción y realización, siendo reelaborado por Fernando Corugedo y Camilo J. Cela Conde, así como por el propio director y el propio productor. La serie está basada en la primera parte de El Quijote, ya que el proyecto de la segunda, realizado posteriormente para cine en distinto formato de pantalla, quedó en el aire por falta de presupuesto, en principio, y por la muerte del productor y del actor Fernando Rey. La serie fue emitida por primera vez en enero y febrero de 1992. Su premio en Cannes a la mejor serie de televisión apenas tuvo competencia[16].

La noria que levantó Félix Murcia al lado de un río para El caballero Don Quijote fue la primera secuencia que se rodó. Una de las últimas versiones de la llegada al mar es la de El caballero Don Quijote; en ella los protagonistas han acampado entre pinos, después de que Sancho derribe al caballero y le produzca una herida en la cabeza que luego será la que aparentemente le cause la muerte. Según ha contado Félix Muria, el reconocido escenógrafo de esta película, esta secuencia no se rodó en el Mediterráneo, sino en el Atlántico, en las playas gaditanas de Bolonia y Sanlúcar de Barrameda, que era donde se podían encontrar pinos y dunas cerca de la playa[17].

Un perfecto ejemplo de cómo el Quijote puede ser abordado desde tratamientos musicales antitéticos son los dos acercamientos de Manuel Gutiérrez Aragón al personaje. La serie televisiva El Quijote (1991) contó con partitura del argentino Lalo Schifrin (n. 1932), un hombre clave de la música cinematográfica de Hollywood. No hubo entendimiento entre director y compositor, y el primero suprimió varios bloques del montaje final. La partitura de Schifrin es ágil, exuberante y dinámica, un abierto homenaje al cine de aventuras al estilo Korngold, con aires españoles y árabes que no beben de fuentes directas, sino de las evoluciones de Falla y Albéniz o del orientalismo made in Hollywood. Schifrin recoge la retórica del equivalente cinematográfico a esas novelas de caballerías que vuelven loco al hidalgo, es decir, la música de las películas de Errol Flynn o Robert Taylor.

Pese a los momentos logrados, tal júbilo tenía que chocar con la estética de Gutiérrez Aragón: La Mancha que pinta Schifrin es un lugar tan mítico y esplendoroso como la ínsula Barataria, en lugar de esa tierra dura y agotada poblada por mesoneros, mozos y gallinas. El segundo trabajo de Gutiérrez Aragón sobre el personaje, El caballero Don Quijote (2002), contó con una banda sonora que se plegaba más a sus exigencias, escrita por José Nieto (n. 1942). La vocación de austeridad queda más patente que nunca[18].

El Quijote es una serie televisiva que la entonces directora de Televisión Española Pilar Miró había encargado a Gutiérrez Aragón. Programada para cinco semanas, de enero a febrero de 1992, se benefició de un índice excepcional de audiencia. El director, que se complace en reivindicar la doble paternidad de John Ford y de Cervantes, ha reubicado las aventuras de Don Quijote en un marco concreto, al tiempo que nos recuerda que el héroe es fruto de una invención literaria, salida de una obra en plena gestación. Los enfrentamientos de Don Quijote con sus enemigos, reales o supuestos, son de corta duración. También nos propone El caballero Don Quijote un decapado de la segunda parte de la novela, tal como poco a poco han ido recubriéndola las glosas acumuladas desde hace dos siglos.

Si ha vuelto a utilizar las principales aventuras que forman la trama de la novela, también ha incluido en su guion secuencias aparentemente menores, que reinterpreta para explotar su valor simbólico. Mientras que El Quijote había emocionado a un amplio público de espectadores, El caballero Don Quijote solo logró un éxito de prestigio[19].

Desde sus inicios, el cine ha concedido al Quijote un lugar privilegiado. En 1992, la propuesta de Gutiérrez Aragón resitúa los episodios en un marco concreto y recuerda que el héroe es fruto de una invención literaria. La versión de la segunda parte, El caballero Don Quijote, diez años posterior y concebida esta vez para el cine, no se caracteriza tanto por la visión que se da del caballero, encarnado sin excesos ni énfasis por Juan Luis Galiardo, sino por la forma en que Carlos Iglesias reinventa un Sancho desprovisto de su gordura y que, si bien mueve a la risa, nunca es grotesco.

Además de las principales aventuras, que forman la trama del original cervantino, Gutiérrez Aragón también incluyó en su guion otras secuencias reinterpretadas para explotar su valor simbólico, como el encantamiento de Dulcinea, la escena en que el caballero se pone a leer la continuación apócrifa de Avellaneda o la vuelta a la aldea, donde Sancho expresa su dolor con unas pocas palabras sencillas, mientras Don Quijote exhala el último suspiro[20].

El caballero Don Quijote (2002) tiene una duración de 119 minutos y entre sus intérpretes está Carmen Machi (Teresa Panza). Don Quijote de la Mancha, tras un breve descanso en su hacienda, acompañado de su fiel escudero Sancho, después de descubrir que existe un libro en el que se narran sus desventuras y que ahora es conocido en toda España. En este su último viaje estará motivado por el intento de desencantar a su amada Dulcinea del Toboso del poderoso mago Merlín y por desenmascarar a aquellos impostores que suplantan su identidad y a los que escriben mentiras sobre su figura, mientras Sancho ve cómo, poco a poco, se consume su señor. Es una película diferente al resto y diferente al anterior punto de vista que el autor tenía de la misma historia. Manuel Alexandre es uno de los pocos actores que pueden preciarse de haber trabajado en varias de las versiones que se han hecho, ya sea en cine, ya sea en televisión, del caballero andante. La mezcla de comedia, drama y aventuras funciona a la perfección. La música de José Nieto, supeditada siempre a la acción, es suave y está cargada de tristeza. Rodada entre Madrid, Sevilla y La Mancha en su mayor parte, los paisajes están aprovechados al máximo. Unas vistas de gran belleza, que ocupan las cercanías de pueblos como Talamanca del Jarama o Brazatortas. La película, además del Goya a la mejor fotografía, estuvo premiada en sendos festivales de Montreal y Nueva York, siendo más apreciada en el extranjero de lo que lo fue dentro de nuestras fronteras[21].

El Quijote de Miguel de Cervantes (1991) cuenta con intérpretes como Eusebio Lázaro (Ginés de Pasamonte), Alejandra Grepi (Luscinda) o Francisco Algora (Juan Haldudo). Galardonada con el premio al mejor actor del Festival de Cannes y el premio de la Unión de Actores en esa misma categoría de protagonista masculino a Fernando Rey por su encarnación de Don Quijote, esta miniserie dividida en cinco partes está sin duda entre las mejores adaptaciones de la obra de Cervantes, tanto en cine como en televisión. Esta serie sobre Don Quijote se situó entre lo mejor del año 1991, devolviendo a la televisión pública la calidad de que había hecho gala en etapas anteriores a la hora de recuperar clásicos de nuestra literatura. Rey inicialmente mostró muchas dudas a la hora de interpretar un personaje que le exigió un gran esfuerzo tanto en el físico – 12 kilos hubo de adelgazar el actor para transformarse en el hidalgo – como en la interpretación. Y solo diez años más tarde pudo el realizador volver sobre la obra y el personaje para completar su ciclo de adaptación a través de El caballero Don Quijote, que no estuvo exenta de polémica en cuanto a la opinión de la crítica, al contrario de la miniserie que la precedió, cuya valoración fue positiva y unánime tanto por parte del público como de los críticos.

Fue rodada en Castilla y tras casi dos años que incluyeron la reconstrucción de dos ventas y un pueblo manchego a escala. Destaca en esta versión del Quijote su carácter de narración en episodios, que sin duda beneficia enormemente el acercamiento a la periferia literaria del personaje. La construcción de Don Quijote y Sancho se lleva a cabo de forma muy similar a la aplicada por Cervantes en su obra. Sancho pasa de la fascinación por el discurso de Alonso Quijano a ser él mismo participante activo en la fantasía de su señor, pero al mismo tiempo no pierde nunca contacto con la realidad, sufriendo en ocasiones las consecuencias más dolorosas y humillantes derivadas de la locura del hidalgo. La serie se exhibió en el Festival de Cine de Valladolid como homenaje a su productor, Emiliano Piedra[22].

Juan Luis Galiardo le dio a Alonso Quijano un aire de galán veterano, más viejo que el original y redicho. Sin embargo, sus palabras tenían un enorme poder de seducción. Nació en San Roque (Cádiz), el 2 de noviembre de 1940. Se crio en Extremadura y debutó en el largometraje en 1963, en El camino, de Ana Mariscal. Funda con varios socios Penélope Films, su propia productora, responsable de El disputado voto del señor Cayo, adaptación de la novela de Miguel Delibes. En cine, el mejor trabajo de Galiardo es Familia, ópera prima de Fernando León de Aranoa. Fernando Casado Arambille (Fernando Rey) nació en La Coruña el 20 de septiembre de 1917.

De familia burguesa, era hijo de un militar que fue oficial del bando republicano durante la Guerra Civil. Parecía un actor muy adecuado para personajes históricos carismáticos. Fue también el narrador de Bienvenido, Mr. Marshall. Su primera aproximación a la obra cervantina fue interpretando al bachiller Sansón Carrasco en Don Quijote de la Mancha (1946) de Rafael Gil. También estaba presente en Don Quijote de Orson Welles, donde realiza una aproximación haciendo de sí mismo. En 1993 triunfó en la televisión por primera vez con El Quijote de Miguel de Cervantes, la serie dirigida por Manuel Gutiérrez Aragón. Falleció el 9 de marzo de 1994 en Madrid. Alfredo Landa, actor de carácter nacido en Pamplona en marzo de 1933, se convierte en Sancho y nos deleita junto a Fernando Rey con un trabajo brillante y comedido. Carlos Iglesias dio una imagen más cercana en edad al Sancho de Cervantes. Contaba 543 años cuando rodó la película[23].

Marta Etura nació en San Sebastián el 28 de octubre de 1980. Se instaló en Madrid en 1997. A Marta, Gutiérrez Aragón le dejó reservado el papel de Dulcinea del Toboso. “En mi película Dulcinea conserva su doble condición de aldeana bruta y la de su idealización hecha por el caballero”, apuntaba el realizador cántabro en las notas de producción. La cinta, con una duración de 122 minutos y estrenada en España el 8 de noviembre de 2002, sitúa la acción en 1616. En El caballero Don Quijote, Gutiérrez Aragón reserva sorpresas para el público. Se atreve a convertir al atractivo y habitual galán Juan Diego Botto en la Dulcinea más surrealista, grotesca y surrealista que uno pueda imaginar. La película recibió en su día críticas muy favorables. Marta Etura, con sus rasgos dulces, sonrisa inocente, cuerpo menudo y proporcionado e imagen de actriz seria y eficaz, volvió a rodar con Gutiérrez Aragón La vida que te espera[24].

Allá por mediados del siglo XVI y principios del XVII se vivía en tiempos del primero de los Carlos y del segundo y tercero de los Felipe. Cervantes, nacido en Alcalá de Henares y descendiente de conversos que ejerce incluso de familiar de la Inquisición, es un convencido cristiano como tantos otros escritores de su época a su manera (Lope de Vega, Quevedo, Tirso de Molina…). Cervantes es un perfecto fracasado como su propio personaje de la triste figura. Cervantes inventa un personaje, al que adjudica la locura, que nace hidalgo[25].

El Quijote de Miguel de Cervantes

Manuel Gutiérrez Aragón estaba en Barcelona, contratado para escribir un guion. Se le ofreció en llamada telefónica la dirección de una serie que sería una versión televisiva del Quijote, un rodaje muy largo. El rodaje de la serie iba a resultar el trabajo más jubiloso de cuantos hizo en el cine. Volvió a Madrid y en la tertulia de El Alabardero Luis Carandell y Ángel Fernández – Santos expresaron su opinión negativa sobre el tema de la adaptación. Al día siguiente, el director debía dar una respuesta a los responsables de Televisión.

Por otra parte, acababan de aceptar una profunda revisión de los guiones. Los responsables televisivos se encargaron de Cela, cuyo nombre mantendrían en los títulos de crédito, ya que le habían pagado. Don Quijote está loco; si no absolutamente, sí lo suficiente para no temer el ridículo y cumplir con su papel. Respecto a la discordancia entre el mundo imaginado por Don Quijote y el real y polvoriento de los caminos, Aragón decidió que lo fantástico no saldría en imágenes, permanecería en las aladas palabras del caballero.

Con la inestimable ayuda del escritor y cinéfilo Fernando Corugedo, se encontró una fórmula por la que Don Quijote siguiera hablando “en antiguo” – una manera de hablar ya pasada incluso en su época -, mientras que los otros personajes hablarían en un lenguaje más sencillo, pero sin utilizar términos que no pertenecieran a su tiempo. Un trabajo delicado, respetando el contraste entre las formas de hablar que utilizaba Cervantes. El productor Emiliano Piedra estaba lleno de entusiasmo. Un plantel de conocidos actores, encabezado por Alfredo Landa como indiscutible Sancho Panza, estaba ya contratado y comenzado a vestir según los diseños de Gerardo Vera.

El Quijote es un loco risible, pero también es el paradigma de la nobleza y la dignidad. Los aristócratas lo utilizan como sujeto de burla, es un bufón. Los niños se ríen de él. El lector de hoy lo considera un santo. Fernando Rey mantenía una apostura de hidalgo viejo, algo solemne, rígida. Lo que Fernando Rey tenía de apropiado para el personaje era su dicción, una manera de hablar clara y solemne, capaz de hacer comprender las razones y sinrazones del caballero. El actor iba a ser quien hiciera ver lo que el director no mostraría: gigantes, hechiceros y personajes numinosos. En el cine, y no digamos ya en las series televisivas, los diálogos han ido ganando terreno a la imagen. Sancho no se fía del todo del caballero, pero se deja llevar una y otra vez por las palabras del caballero. Después de emitida la serie, fueron muchos los que ya no concebían un Quijote fílmico que no fuera el encarnado por Fernando Rey[26].

La noche anterior al rodaje, un viento manchego había destrozado una parte del decorado, las piezas añadidas a los molinos de viento de Alcázar de San Juan. Tuvieron que modificar las aspas en las escenas de los molinos de viento. Las propias del antiguo mecanismo no servían para los propósitos de la escena. Por otra parte, el director recibió algunas advertencias de que aquellos molinos de Alcázar no eran los “verdaderos” molinos del Quijote. Según algunos, los “verdaderos” eran los que estaban ubicados en Campo de Criptana, que eran los que Cervantes había tomado como inspiración. Además, eran escasos y hubo que fabricar algunas maquetas. Félix Murcia las colocó simulando una perspectiva en escala. El cerro de los molinos quedó bastante modificado[27].

El director señala que Juan Luis Galiardo “era una persona detestable”. Sin embargo, a los directores de fotografía les encantaba porque daba estupendamente en pantalla. A López Vázquez Manolo Gutiérrez Aragón nunca le aceptó ninguna de sus propuestas[28].

La serie se divide en “trancos”. En el Tranco I aparece Manuel Alexandre como barbero, el oficio del padre de Cervantes, Rodrigo. Así interviene este gran secundario durante la primera parte de la serie. Los barberos eran una mezcla de médicos, cirujanos y barberos. Además, hacían recetas, como la que prescribe a Don Quijote. Hay preciosas panorámicas del pueblo en planos generales. La iluminación mediante focos supera la luminosidad de las velas o palmatorias que se usarían en la época. Don Quijote comienza a montar a caballo por el Campo de Montiel.

En la primera venta aparece López Vázquez con bigote. Charo Soriano le atiende allí. Es la primera escena burlesca de la serie, que tiene escenas como esta, que no aparece en la versión más reducida (de 180 minutos) de la película. Aparece más adelante Paco Algora azotando a un niño. Su personaje es Juan Haldudo, vecino de Quintanar. Don Quijote viaja solo por el campo, montado en Rocinante. En la quema de los libros en la hoguera, el barbero defiende el Amadís de Gaula. El cura y el barbero parecen conocer el contenido de algunas obras. Se salva La Galatea porque es obra de Cervantes, amigo del cura. Aparece José Luis Pellicena, que aquí incorpora al escritor. Le cierran la biblioteca mediante albañiles y hacen una hoguera en el patio con sus libros. Entre ellos hay obras que tratan sobre el rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda. Las vistas del pueblo bajo un cielo azul son maravillosas.

Aparecen Sancho, que cuida a su burro, y su familia. Don Quijote le promete una ínsula. En la casa de Don Quijote hay arcos góticos. Sancho acompaña a Don Quijote en su segunda salida. La aventura de los molinos es la primera aventura de ambos juntos. Y el Quijote ya empieza a inclinar la cabeza, postura que se repetirá en la serie, así como a recibir palizas. Don Quijote mete la pata constantemente, sin comprender que sus ideales están fuera de lugar y acaban resultando nefastos. Tanto Rey como Landa están geniales en sus papeles respectivos.

Salen la muralla y una puerta de Toledo, ciudad medieval y con peso de la cultura islámica, en donde Cervantes encuentra la continuación de la aventura del vizcaíno. Es una licencia intertextual del director. Aparece una tintorería, trabajo penoso y maloliente. Se atribuye a un caso de papeles comprados a un muchacho la continuación de la obra. Por una vez, Don Quijote vence al vizcaíno. Pero Sancho recibe una paliza por desvalijarle.

Sancho es realista y trata de evitar que Don Quijote se engañe por su mala cabeza, pero no consigue convencerle. Da la sensación de que Gutiérrez Aragón estaba más fresco e ilusionado en la primera parte y trató de salir del paso en la segunda, con otros actores (en su mayoría) y en un formato más breve. La reducción de la serie a 180 minutos en la película tal vez responda a razones comerciales. Hay escenas en la serie, como la de la venta, que no aparecen en la película.

Tranco II. Sancho es analfabeto, algo muy frecuente en aquella época. El calor hace estragos en ambos. Un pastor aplica unas hierbas a la cabeza herida del caballero. Éste habla de la Edad de Oro, donde no había propiedad privada, las mujeres iban desnudas y existía la justicia. Pasan la noche con los cabreros, que elaboran queso de cabra. La escena no figura en la película.

A Rocinante le golpea un grupo de campesinos. Y después sacuden a Don Quijote. Esta escena tampoco aparece en la película. Don Quijote y Sancho llegan heridos de los golpes a la segunda venta. Esperanza Roy está genial, graciosa y divertida como Maritornes. Pero allí hay también otra pelea. El ventero (Héctor Alterio) golpea a Maritornes. Antonio Guerrero hace un pequeño papel. El bálsamo de Fierabrás sienta fatal a Sancho. A este le mantean porque la pareja no paga por su estancia.

Tranco III. Sancho quiere regresar al pueblo. A veces recuerda a Cantinflas, que también participó en una versión cómica del Quijote. Este cae en medio de un rebaño de ovejas. Y a Sancho le roban. Se encuentran de noche con una procesión que transporta un cadáver vestido con hábito religioso. Es un caballero que murió en Baeza y lo llevan a Segovia. Esta vez, Don Quijote se disculpa. Sancho le llama Caballero de la Triste Figura. Y Don Quijote lo acepta. Sancho ve una noria funcionando junto a un río. Esta parte no aparece en la película y se desarrolla de noche. Ya de día, Sancho suelta a Rocinante, al que puso un cepo para que no se moviera.

Una rueda de batán asusta a Sancho, a quien su amo le golpea. Sigue la aventura del yelmo de Mambrino, que porta un hombre sobre otro burro. Don Quijote recoge la bacía del burro, cuyo propietario huye. Sancho le quita las albardas, como antes hicieron con él. Ante los galeotes, Sancho advierte a su señor para que no intervenga. Pellicena va esposado por chulo de putas. La Santa Hermandad les custodia. Pero Alonso Quijano les libera y desea que cuenten a Dulcinea su hazaña. Los presos les atacan y antes de huir les colocan sus cadenas. A Sancho le quitan la ropa y su rucio desaparece.

Según los extras de la serie, Argamasilla de Alba sería el “lugar de la Mancha”. Aquí se encuentran la casa del bachiller Carrasco y la cueva de Medrano. En una de las ventas de Puerto Lápice se armaría caballero a Don Quijote. Consuegra está dominada por once molinos de viento. Es una población de origen romano y destacan su castillo y su casco antiguo. En Madridejos se encuentra el molino del Tío Genaro, uno de los más antiguos. En Alcázar de San Juan, en el vecino cerro de San Antón, encontramos cuatro molinos de viento en excelente estado de conservación. En el Cerro de la Paz (Campo de Criptana) pueden contemplarse diez molinos. Mota del Cuervo ofrece un espectacular conjunto de molinos de viento que dominan la localidad. El Toboso sería la patria chica de Dulcinea.

Tranco IV. El caballero su escudero atraviesan una zona montañosa. A Sancho le han desvalijado y va a pie. Encuentran un arcón con dinero, que Sancho se queda, y Don Quijote lee un libro que encuentran. Sancho se viste con ropas del arca. Encuentran allí a un loco que se lamenta de la traición de una mujer. Don Quijote le sigue. Es Cardenio, hijo de una rica familia andaluza. Era el prometido de Luscinda y escribía poesías a su amada, pero tiene que acompañar a Fernando, prometido con una labradora e hijo de duques. Esta historia en la película se encuentra resumida y no se entiende del todo. Cardenio muestra a Fernando a Luscinda, su amada, dormida y le enseña las cartas que le escribió ella. Luscinda era aficionada a las novelas de caballería y Fernando le envía una nota entre las páginas de un Amadís. Cardenio y Don Quijote discuten y se pelean, pero Cardenio está más loco que Alonso Quijano. Sancho se queja y quiere volver a la aldea.

Don Quijote quiere hacer penitencia en una peña. Se desnuda y encarga a Sancho que vaya con Rocinante en busca de Dulcinea. Y le entrega una carta dirigida a ella, aunque apenas la ha visto. Dulcinea es Aldonza Lorenzo, a quien Sancho conoce y le parece más recia de lo que Don Quijote cree. Sancho llega a una venta, que es la segunda, la de Maritornes. Allí están el cura y el barbero, que cuando van en busca de Don Quijote, se encuentran a una joven (Aitana Sánchez – Gijón) que les oye. Es Dorotea, la hija de unos labradores ricos andaluces. Fernando la prometió matrimonio. Aparece Cardenio. Fernando huía de Dorotea y decide casarse con Luscinda. Se cruza con Dorotea, cuyo rostro se oculta tras un velo oscuro, y no la reconoce. Fernando es Máximo Valverde, que fuerza a Dorotea, pero esta se entera de la boda entre Luscinda y Fernando. Dorotea trata de matar a Fernando, pero la boda no llegó a culminarse. Es una historia intercalada, que continúa con la penitencia de Don Quijote.

Dorotea conoce a Don Quijote, que ya es famoso. El cura y el barbero señalan que se encontraron a los galeotes liberados camino de Sevilla. Se menciona a un tal Pedro de Valladolid.

Tranco V. A Sancho le encuentra Dorotea. Pero Don Quijote se enfada y le pide explicaciones sobre Dulcinea. Sancho descubre a un rucio montado por Ginés de Pasamonte, uno de los galeotes, que huye ante Don Quijote. Vuelven a la segunda venta, seguidos por Cardenio. El ventero tiene libros de caballería, aunque no sabe leer. Y Don Quijote derrama el vino guardado en la bodega, que estaba almacenados en pellejos.

Luscinda entra en la venta conducida por caballeros y Fernando trata de acercarse a ella. Esta parte no aparece en la película. Fernando, Dorotea, Luscinda y Cardenio se encuentran en la venta. Es una escena teatral. Luscinda y Cardenio se unen, lo mismo que Fernando y Dorotea. Y el público aplaude el final feliz.

En la misma venta, el personaje que interpreta Rafael Alonso reconoce su bacía. Don Quijote dice a Sancho que se la devuelva, pero se produce una pelea. Aparece entonces la Santa Hermandad, que busca a Don Quijote. Este sufre una pesadilla y por fin le meten en una jaula de madera tirada por bueyes, en la que se lo llevan. Pero sale a hacer sus necesidades, y se encuentra un grupo de encapuchados que conducen una escultura de la Virgen María. Alonso Quijano les desafía y acaba siendo golpeado. Vuelve al carro y a su llegada los niños le insultan y se burlan de él. Sancho regresa a su casa con monedas de oro, que muestra a su mujer (Emma Penella).

En la película de 1990, al igual que en la serie, Terele Pávez hace de ama. Comienza asimismo en la casa del hidalgo. Este vive en una casa de pueblo, separada de este por una tapia. Los libros de caballería le devanaron los sesos y los niños se ríen de él. Tiene un amplio patio y su primera salida se produce de noche. Amanece mientras atraviesa la llanura. Monta a Rocinante por el campo de Montiel y se mete por el trigo de un campesino. Llega a una calzada y se encuentra con un grupo. Se menciona la Alcarria y Extremadura. Alonso Quijano se inventa a Dulcinea y bautiza con su nombre a Rocinante. Recibe su primera paliza, a pesar de su armadura. Entonces aparece un hombre que lo conoce. Es su vecino Pedro Alonso y le lleva de vuelta a su casa.

A continuación se produce el escrutinio de los libros de su biblioteca. El barbero ordena que le preparen un bebedizo. Francisco Merino representa al cura. Los libros arden en una hoguera, en el patio. Y también le tapian la sala de la biblioteca. Sancho adecenta a su rucio. Y Alonso Quijano le promete una ínsula. La fotografía de Teo Escamilla resulta espléndida. Y la música también está a un gran nivel. Emma Penella es Teresa, la mujer de Sancho. Don Alonso vuelve a salir, ahora ya de día. Es mucho más alto que Sancho, en especial cuando cada uno monta a su animal de transporte. Salen por una llanura con montañas azules al fondo. Y llegan a la aventura de los molinos.

Eduardo Alonso Franch

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan


[1] “’Ante todo he querido ser fiel a Cervantes’. El Quijote, de Gutiérrez Aragón, serie del año”.   Seminci, nº1, 18 octubre 1991, pp. 12 – 13.

[2] MOLINA FOIX, Vicente: Manuel Gutiérrez Aragón.   Madrid: Cátedra, 2003.

[3] GUTIÉRREZ ARAGÓN, Manuel: “El caballero Don Quijote se sale del libro”.   Ibid.

[4] Filmografía.   Ibid.

[5] MARTÍNEZ TORRES, Augusto: Conversaciones con Manuel Gutiérrez Aragón.   Madrid: Fundamentos, 1985.

[6] “Gutiérrez Aragón, Manuel” en: TORRES, Augusto M.: Diccionario del cine español. Madrid: Espasa Calpe, 1994, p. 241.

[7] HEREDERO, Carlos F: “La libertad del fabulador”.    Manuel Gutiérrez Aragón. Las fábulas del cronista / edición: Carlos F. Heredero.    Madrid: Ocho y Medio, 2004.

[8] SÁNCHEZ HARGUINDEY, Ángel: “Un hombre de nuestro tiempo”.    Ibid.

[9] HEREDERO, Carlos F.: “La simiente cervantina”.   Ibid.

[10] MOLINA FOIX, Vicente: “Las dos Españas de Gutiérrez Aragón”.   Ibid.

[11] Filmografía.   Ibid.

[12] HEREDERO, Carlos F.: Cuentos de magia y conocimiento. El cine de Manuel Gutiérrez Aragón.    Burgos: Alta Films, 1998.

[13] JUAN PAYÁN, Miguel: La historia de España a través del cine.   Madrid: Casitel, 2007.

[14] HERRANZ, Ferran: El Quijote y el cine.   Madrid: Cátedra, 2005.

[15] HERNÁNDEZ, Javier: “Manuel Gutiérrez Aragón o los quijotes de la democracia”.   Don Quijote en el cine.   Nosferatu, 50, Diciembre 2005.

[16] SÁNCHEZ MILLÁN, Alberto: “El Quijote en la televisión”.   Ibid.

[17] GOROSTIZA, Jorge: “Provenza, Crimea… La Mancha. El paisaje de El Quijote”.   Ibid.

[18] CUETO, Roberto: “Sinfonías de La Mancha. La música en las versiones cinematográficas de El Quijote”.  Ibid.

[19] CANAVAGGIO, Jean: “Don Quijote”, del libro al mito.   Pozuelo de Alarcón: Espasa Calpe, 2006.

[20] CANAVAGGIO, Jean: Diccionario Cervantes.   Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica, 2020.

[21] UCERO CASTAÑO, Jesús: “El caballero Don Quijote (2002)”.   El Quijote en el cine / Miguel Juan Payán (coord.).   Madrid: Jaguar, 2005.

[22] PAYÁN, Miguel Juan: “El Quijote de Miguel de Cervantes, 1991”.   Ibid.

[23] SÁNCHEZ, José Luis: “Los actores y Don Quijote”.   Ibid.

[24] SCOLA, Gloria: “La misteriosa figura de Dulcinea y sus actrices: el viaje desde la letra hasta la imagen”.    Ibid.

[25] SANZ LARREA, Gonzalo: “Paisajes de la España del Quijote y semblanzas cinematográficas cervantinas”.   Ibid.

[26] GUTIÉRREZ ARAGÓN, Manuel: “’No son gigantes, señor, son decorados de cine’. Relato de un Quijote televisivo” en: A los actores / Manuel Gutiérrez Aragón.    Barcelona: Anagrama, 2015.

[27] GUTIÉRREZ ARAGÓN, Manuel: “El cine y los realismos”.   Ibid.

[28] GUTIÉRREZ ARAGÓN, Manuel: “Entre el autoritarismo y la timidez”.   Ibid.

Turistas en la Mancha cuyo ejemplo conviene seguir

Fecha de Publicación: 13/05/2024

Javier Vázquez Cuesta y su mujer Juana Mari, vinieron desde Pilas (Sevilla) a conocer la Mancha de don Quijote y Sancho Panza. En Alcázar de San Juan visitaron -entre otros recursos turísticos- los azulejos quijotescos del parque Cervantes

 

Nuestro socio Javier Vázquez Cuesta y esposa, vinieron en días pasados a conocer la Mancha y han hecho de Alcázar de San Juan su “base de operaciones” para organizar sus desplazamientos por la “Comarca Quijote” en los cinco días de estancia entre nosotros

Alcázar de San Juan, 13-05-2024.- Que la Mancha existe y que es un lugar físico en el que Miguel de Cervantes quiso que sucediesen muchas de las principales aventuras de don Quijote y Sancho Panza, es un hecho que conviene mencionar y recordar porque aún hay gente que piensa que es un territorio únicamente literario.

Pero también hay que recordar que este espacio geográfico real guarda muchos tesoros patrimoniales, naturales y gastronómicos, pero sobre todo una vinculación especial con el Quijote que los admiradores de Cervantes y su obra no puede dejar de conocer.

Javier Vázquez Cuesta es miembro de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan desde el 15 de octubre de 2022 por su afición a Cervantes y especialmente a su teatro, de quien presume haber representado diferentes obras con el grupo teatral de su ciudad, Pilas en Sevilla.

Tenía la intención de conocer la Mancha y nos pidió consejo. Como su disponibilidad era de cinco días, rápidamente le organizamos unas rutas por los lugares imprescindibles que debía visitar. Teniendo en cuenta que quería acomodarse en Alcázar de San Juan, con muy buen criterio, por cierto, ya que la Comarca Quijote se encuentra en un radio de aproximadamente 40 km alrededor de esta ciudad. Su decisión es un ejemplo a seguir para todos aquellos visitantes que quieran emular a estos “quijotes” sevillanos. Para conocer el corazón de la Mancha de don Quijote y visitar estos emblemáticos lugares, es un buen plan dedicar un fin de semana o un puente, dos o tres días pueden ser suficientes para sumergirse en el mundo del Quijote.

Nuestros amigos turistas sevillanos pusieron como condición reservarse un día para visitar Esquivias (por motivos familiares) y para ir a Toledo a disfrutar del parque temático Puy du Fou.

Pero el resto de los días han podido visitar Puerto LapiceCampo de Criptana, que es el lugar donde sin lugar a dudas Cervantes se inspiró para escribir la famosa aventura de los molinos de viento (ya que era el único lugar que en época de Cervantes disponía de cerca de cuarenta molinos), El Toboso (lugar de Dulcinea) con su museo de Quijotes, e incluso Pedro Muñoz, para conocer la colección cervantina Zunzunegui, que es la segunda más importante de España.

También pudieron visitar Argamasilla de Alba, con la Ruta Romagosa (réplica de las figuras de la serie de TV de dibujos animados “Don Quijote de la Mancha), el castillo de Peñarroya y las Lagunas de Ruidera, aunque dejaron la Cueva de Montesinos para una próxima ocasión al no poder visitarla por no haber efectuado la reserva con anterioridad. El sólo hecho de llegar hasta ella colmó las expectativas de estos cervantistas.

En Alcázar de San Juan visitaron el Museo del Hidalgo, la parroquia de Santa María (la más antigua de la diócesis de Ciudad Real) y el Torreón del Gran Prior junto a la Capilla de Palacio. Asimismo, conocieron la vinculación de la ciudad con Cervantes y el Quijote, la partida de bautismo de un niño llamado Miguel, hijo de Blas de Cervantes Saavedra y Catalina López, la ubicación de su casa natal, la abundante iconografía cervantina de la ciudad, incluyendo la azulejería quijotesca del parque Cervantes que contiene una representación gráfica del Quijote completo (en sus dos partes, de principio a fin). De igual modo han conocido la rica gastronomía manchega y sus vinos, así como las afamadas “tortas de Alcázar” con las que se elabora la “bizcochá” el típico postre alcazareño.

Para la siguiente visita dejan pendiente ir a conocer el lugar donde se ubicó la venta en la que don Quijote fue nombrado caballero, ubicada muy cerca de la actual ermita de Manjavacas en Mota del Cuervo (lugar que identificó y ubicó nuestro asociado Luis Miguel Román Alhambra) y cuando quizá la ruta ya se encuentre señalizada, lo que es una vieja aspiración de este colectivo cultural.

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Las ediciones del Quijote en la Biblioteca Nacional

Fecha de Publicación: 06/05/2024

 

Isabel Ruiz de Elvira Serra

Directora del Departamento de Manuscritos, Incunables y Raros de la Biblioteca Nacional de España,

Ponencia impartida en la Mesa Redonda Cervantina celebrada en Pedro Muñoz (Ciudad Real) el sábado 27 de abril de 2024

1. INTRODUCCIÓN: LA COLECCIÓN CERVANTINA

La antigua Sección de Cervantes, actualmente integrada en el Servicio de Reserva Impresa de la Biblioteca Nacional, se creó en 1894, al trasladarse la biblioteca al actual edificio del Paseo de Recoletos, siendo director Manuel Tamayo y Baus.

Hasta entonces, las ediciones de textos cervantinos, así como los estudios sobre Cervantes, formaban parte de la Sección de Libros Raros y Preciosos, dentro del Departamento de Impresos de la Biblioteca.

La labor de Menéndez Pelayo durante su etapa de director (1898-1912) fue muy positiva para esta sección. Pero fue su sucesor, Rodríguez Marín, quien la mejoró considerablemente, duplicando el número de volúmenes mediante nuevas adquisiciones y reuniendo libros y folletos cervantinos dispersos en las restantes secciones. Durante la dirección de Rodríguez Marín, el encargado de la sección, Gabriel Martín del Río y Rico, realizó el primer catálogo de la misma, obteniendo con este trabajo el premio de bibliografía de la Biblioteca Nacional en 1916.

En el siglo XX, al fondo inicial se fueron añadiendo nuevos volúmenes, procedentes del depósito legal, donaciones y compras. En la actualidad la signatura CERV se compone de 5.146 volúmenes y 50 cajas de folletos.

Fueron significativas las aportaciones de algunos importantes coleccionistas del siglo XIX como Luis Usoz, Cayetano Alberto de la Barrera, Agustín Durán y Pascual de Gayangos. Y ya en el siglo XX, en 1949, ingresaron 445 valiosos ejemplares del notable cervantista José María Asensio y Toledo.

Pero el hito más importante fue la adquisición, en 1968, de la importantísima colección de Juan Sedó Peris-Mencheta, que incluye, además de las obras de y sobre Cervantes, cualquier tipo de material relacionado con este autor: cromos, etiquetas, postales, exlibris, abanicos, etc. Dentro del fondo propiamente bibliográfico destacan veintiséis ediciones del Quijote del siglo XVII y valiosas ediciones del siglo XX, además de obras teatrales, imitaciones, catálogos, bibliografías, revistas, etc. Esta colección se compone de 8.853 volúmenes y 138 cajas de folletos con la signatura CERV.SEDÓ.

En 1980 se suprimió la Sección de Cervantes, con lo que no siguieron creciendo estas signaturas: las ediciones cervantinas modernas que ingresaron con posterioridad a esa fecha se fueron integrando en el Depósito General de la Biblioteca.

Sala Cervantes: el pintor valenciano Muñoz Degrain donó a la Biblioteca en 1919 una colección de veinte cuadros, todos de temática cervantina, que pueden contemplarse en la actual “Sala Cervantes”, sala de acceso restringido a los investigadores, donde pueden consultarse, además del fondo cervantino, las colecciones de manuscritos e impresos reservados o raros.

Exposiciones: Se han sucedido constantemente a partir de la primera celebrada en 1905, cada una con su respectivo catálogo. Las más recientes han sido la titulada “El Quijote, biografía de un libro, 1605-2005”, en 2015, con motivo del cuarto centenario de la publicación de la primera parte, y “Miguel de Cervantes, de la vida al mito”, en 2016.

Micrositio: http://cervantes.bne.es/

2. EDICIONES DEL QUIJOTE

Prácticamente todas las ediciones del Quijote desde 1605 hasta mediados del siglo XX, en la mayoría de idiomas del mundo, están representadas.

En el catálogo de la BNE se pueden localizar actualmente 3.420 ediciones:

– 304 ediciones antiguas (anteriores a 1831), con 2.737 ejemplares

– 3.116 ediciones modernas, incluyendo adaptaciones (de las cuales 2.022 están en español, y 1.994 en otros idiomas), con 11.586 ejemplares.

3. EDITIO PRINCEPS

La primera edición o editio prínceps de 1605 difiere de la segunda edición del mismo año (ambas con el escudo del impresor Juan de la Cuesta, un halcón de cetrería con capirote, un león dormido y el lema “Post tenebras spero lucem”, que pertenecía a su antecesor en la imprenta Pedro Madrigal) por el privilegio, que en la primera se dio solo para Madrid, y en la segunda, para Castilla, Aragón y Portugal.

De la princeps se imprimieron unos 1.700 ejemplares, de los cuales han sobrevivido al menos 28, según el censo efectuado entre 2009 y 2016 por el grupo de investigación Prinqeps dirigido por Víctor Infantes y Ana Martínez Pereira.

El precio de mercado actual se podría calcular según la venta en 1989 al empresario y bibliófilo Javier Krahe, 1,5 millones de dólares por la primera edición de ambas partes.

Relación de ejemplares conocidos

ESPAÑA: 6 ejemplares

– Madrid, Biblioteca Nacional de España (Francisco Grau – Domingo de Ara –

Justo Zapater)

– Madrid, Real Biblioteca

o A. Rousseau – Condes de París – Luisa de Orleans – Alfonso XIII

o Bienes privados (Hieronimo – Savvoya)

– Madrid, Real Academia Española (Juan Manuel Fernández de Pacheco –

Vicencio Squarzafigo)

– Barcelona, Biblioteca de Cataluña (Isidro Bonsoms y Sicart)

– Toledo, Biblioteca de El Cigarral del Carmen (Javier Krahe Ruiz lo adquiere en

1989 a Sotheby’s quien a su vez lo había adquirido a la Pierpont Morgan Library

en 1973)

FRANCIA: 6 ejemplares

– Albi, Mediatheque Pierre Almaric (familia Condé)

– Chantilly, Musee Condé

– París, Bibliotheque Nationale (1)

– París, Bibliotheque Nationale (2) (Rothschild)

– Ruán, Bibliotheque Municipale (Francisco Brunyer)

– Versalles, Bibliotheque Municipale

REINO UNIDO: 3 ejemplares

– Glasgow, University Library (Hunterian Museum)

– Londres, British Library (Thomas Grenville)

– Oxford, Bodleian Library (Thomas Bodley – Henry Wriothesley)

ALEMANIA: 1 ejemplar

– Wolfenbüttel, Herzog August Bibliothek

AUSTRIA: 1 ejemplar (descubierto en 2009 por Enrique Rodrigues Moura)

– Innsbruck, Universitat und Landesbiblothek Tirol (Biblioteca Pública

Oenipontana)

ITALIA: 1 ejemplar

– Nápoles, Biblioteca Nazionale Vittorio Emmanuele III

ESTADOS UNIDOS: 10 ejemplares

– Cambridge (Massachussets), Harvard University

– Chicago, The Newberry Library (Óscar B. Cintas, La Habana)

– Filadelfia, The Rosenbach Museum and Library (Leonhard Christopher

Ulnester – Familia Eisenfort – Raimundo Ruiz)

– Nueva York, The Hispanic Society of America

o Marqués de Jerez

o Ricardo Heredia

– Nueva York, The Morgan Library (Maggs Bros – Heineman)

– Nueva York, Public Library (Chavignac –Owen d. Young – Henry W. y Albert

A. Berg)

– Washington, The Library of Congress

o John Longford

o Alexis du Pont Coleman

– Yale, Yale University (Carrie-Sperrie Beinecke)

De la primera edición de la 2º parte (1615) han sobrevivido unos 40 ejemplares, de los

cuales 5 están en la Biblioteca Nacional.

4. EJEMPLAR DE LA BNE, SIGN. CERV/118

Ejemplar falto de portada y de las cuatro últimas hojas, sustituidas por reproducciones

fotolitográficas realizadas por Francisco López Fabra del ejemplar de la Real Academia

Española. Encuadernación en marroquí rojo estilo “a la Duseuil” realizada por Brugalla

en 1957.

Este ejemplar llegó a la biblioteca en 1864, siendo Director Juan Eugenio Hartzenbusch

(1862-1876), ilustre dramaturgo y erudito cervantista.

La historia de la adquisición de este ejemplar es muy curiosa:

Según aparece en la revista El propagador de la fotografía, núm. 7, (15 de enero de 1864), en 1861 se había creado la Sociedad foto-lito zincográfica, por Francisco López Fabra, geógrafo de la dirección de correos, el fotógrafo D. Antonio Selfa, y Agustín S. Zaragozano, litógrafo, poniendo en práctica los revolucionarios descubrimientos que una década antes se habían hecho en este campo, en Francia y en Inglaterra. En enero de 1864 esta Sociedad publicó una circular-prospecto ofreciendo sus servicios y dando algunas muestras de los resultados que había obtenido en la reproducción de impresos, dibujos, grabados, etc., hallándose entre ellas una hoja del único ejemplar que entonces se conocía de la primera edición del Quijote, el de la Real Academia Española, que facilitó Hartzenbusch (ya que era miembro de la misma) a López Fabra.

Las reproducciones se basaban en las operaciones químicas denominadas foto-litográficas, foto-zincográficas, fotopapirográficas, y en el método anastálico.

Este prospecto de propaganda circuló en 1864 por muchos lugares de España; y tal y como explica el propio Hartzenbusch en la Memoria de la Biblioteca Nacional del 1865, un ejemplar llegó a Teruel, donde el estudiante Justo Zapater y Jareño lo vio, y al fijarse en la hoja que reproducía la del comienzo del primer capítulo del Quijote, ésta le recordó, por la letra y los adornos, una primera página semejante de un libro del Ingenioso Hidalgo que había visto en una casa particular. Zapater lo buscó, lo adquirió y entendiendo que debía ser la primera edición de la primera parte, y por consecuencia, un ejemplar de gran rareza, escribió a la Biblioteca Nacional, ofreciéndoselo generosamente; la donación tuvo lugar en el mismo año 1864. Se daba la circunstancia de que en el índice de BNE figuraba la existencia un ejemplar de la misma edición, que había desaparecido hacía muchos años. En palabras de Hartzenbusch, “Bien hubiera podido equivocarse el Sr. Zapater, porque la primera y la segunda edición del Quijote, hechas en Madrid por Juan de la Cuesta en 1605, tienen igual la página reproducida por el Sr. Fabra; pero la fortuna, como queriendo coronar el noble propósito del Sr. Zapater, y devolver a la Biblioteca Nacional la mitad de una pérdida muy sensible, hizo que el ejemplar de Teruel fuese el de la primera edición”.

Pilar Egoscozábal, funcionaria del cuerpo facultativo en la Biblioteca Nacional, fue quien descubrió y publicó en un artículo de 2012 este texto de Hartzenbusch.

En 2015 la valoración para el seguro de este ejemplar se estimó en 2.5 millones de euros.

5. EDICIONES EN CASTELLANO

Las ediciones en castellano de Don Quijote de la Mancha están ampliamente representadas en la colección cervantina de la Biblioteca Nacional de España.

Contamos con un ejemplar al menos de cada una de ellas.

El Quijote tuvo un enorme éxito nada más publicarse, como lo demuestran las seis ediciones que vieron la luz el mismo año de 1605: la segunda edición del mismo año por el mismo impresor, y otras cuatro impresas también en 1605, dos en Lisboa y dos en Valencia. Poco después vieron la luz las de Bruselas (1607 y 1611) y Milán (1610), la tercera de Juan de la Cuesta en Madrid (1608)… Y la Segunda Parte de 1615, junto a las ediciones de nuevo de Valencia, Lisboa y Bruselas, hasta la publicación conjunta por vez primera de las dos partes en Barcelona en 1617. En total en la BNE posee 37 ediciones en castellano del siglo XVII.

Estas y las posteriores, hasta la actualidad, permiten reconstruir a través de nuestro catálogo el éxito de una obra que ha continuado hasta hoy día. Podemos hacer un recorrido por las que supusieron un hito en la historia editorial del Quijote: en el siglo XVIII, la edición castellana de Tonson de 1738, acompañada de la Vida de Cervantes de Mayans i Siscar; la edición de la Real Academia Española de 1780, de Joaquín Ibarra, con otra Vida de Cervantes, esta vez de Vicente de los Ríos, que añadió además un Análisis del Quijote; la de la Imprenta Real de 1797-1798; y las dos de Gabriel de Sancha (1797-1798 y 1798-1800), a cargo de Juan Antonio Pellicer.

En el siglo XIX asistimos a la publicación de importantes ediciones, a cargo de Clemencín y Navarrete (1819),  Clemencín  (1833-1839) y  Hartzenbusch  (1863), así como a la primera edición facsímil de la obra (1871-1879) como consecuencia de la introducción de la foto-tipografía en España a cargo del coronel Francisco López Fabra, cuyo entusiasmo contagió a un amplio número de seguidores que convirtieron el acontecimiento en un capítulo importante del cervantismo español.

Ingresadas por Depósito Legal a partir de 1958 están presentes las ediciones españolas de los siglos XX y XXI que, reeditadas numerosas veces, constituyen referencia obligada para el lector o investigador que quiera acercarse a una edición cuidada de la obra, como las de Florencio Sevilla y Antonio Rey, publicada por el Centro de Estudios Cervantinos en 1993, o la de Francisco Rico, por el Instituto Cervantes de 2004, por poner dos de los ejemplos más relevantes. De las anteriores a la fecha de implantación del Depósito Legal, no faltan las anotadas por Cortejón, Rodríguez Marín, Schevill y Bonilla, Justo García Morales, Martín de Riquer, Vicente Gaos…

El número de ediciones en castellano de los siglos XX y XXI asciende a 1.771.

6. TRADUCCIONES

En la actualidad, el Quijote está traducido a casi 80 lenguas y dialectos; en la Biblioteca Nacional tenemos traducciones a 56 de ellas. Hay ejemplares de todas las traducciones de la obra hasta mediados del siglo XX.

Las traducciones del Quijote están en relación con la situación política de los países europeos en la época y la categoría de sus lenguas y el prestigio de que gozaban. De ahí que las primeras lenguas a las que se tradujo fueran el inglés, francés, alemán e italiano. Tenemos 40 ediciones de siglo XVII en inglés, francés, italiano, neerlandés y alemán.

El Quijote fue traducido por primera vez al inglés por Thomas Shelton en 1612, solo siete años después de publicarse la primera edición en español, en 1605. En 1620 se publicó la traducción de la Segunda parte, por el mismo Shelton. A la versión inglesa de Shelton le siguieron las de Motteux, Jarvis y Ormsby, hasta un total de 81 ediciones antiguas (hasta 1830).

Al francés (la lengua más importante en los siglos XVII y XVIII como vehículo de comunicación) se tradujo también muy tempranamente: Cesar Oudin tradujo la Primera Parte en 1614 y François de Rosset la Segunda Parte en 1618. A las de Oudin y Rosset, siguieron las de Filleau de Saint-Martin, Florian y Viardot. Estas traducciones se utilizaron, en lugar de la versión original castellana, como base para muchas traducciones posteriores, especialmente a las lenguas eslavas. El número total de ediciones antiguas en francés es 78.

A continuación se tradujo al italiano, por  Franciosini en 1622 (existen 11 antiguas): al alemán, por  Pahsch Bastel von der Sohle , en 1648 (hay 17 antiguas), y al neerlandés, en 1657 (con 8 antiguas). El hecho de que se leyera en la lengua original o a través del francés, inglés o alemán, hizo que las traducciones a otras lenguas europeas fueran mucho más tardías; pero tenemos también de traducciones antiguas al danés (3), polaco (1) portugués (2), ruso (1) y sueco (2).

A partir de 1831 tenemos ediciones en todos los ámbitos:

Lenguas españolas:

Catalán (22), Euskera (9), Gallego (7), Valenciano (1), Asturiano (1)

Ámbito europeo:

Inglés (244), Francés (214), Alemán (137), Italiano (67), Ruso (37), Portugués (36),

Serbio (27), Checo (26), Húngaro (20), Rumano (17), Neerlandés (17), Polaco (12),

Búlgaro (10), Sueco (10), Griego (9), Croata (7), Finés (6), Danés (5), Noruego (4), Letón

(4), Lituano (4), Estonio (4), Ucraniano (3), Esloveno (2). Con una sola edición: Eslovaco,

Albanés, Islandés y Georgiano.

Otros ámbitos:

Japonés (36), Hebreo (22), Chino (9), Árabe (7), Turco (4), Armenio (4), Bengalí (3),

Coreano (3), Vietnamita (2). Con una sola edición: Tagalo, Guaraní, Tamil, Tailandés,

Azerí, Afrikaans, Uigur, Hindi.

Mención aparte merecen:

– La traducción al esperanto, con seis ediciones, de 1905 a 2005

– Las ediciones en latín macarrónico Historia Domini Quijote Manchegui (4 ediciones, de 1905 a 2017, y la edición en latín clásico, de 1998

– La edición políglota, de 1916, en 67 lenguas.

7. EDICIONES ILUSTRADAS

Junto a todas estas obras, la Biblioteca Nacional de España alberga también numerosas ediciones ilustradas desde el comienzo de la aventura editorial del Quijote, entre las cuales destacan la magistral edición de la Real Academia Española de 1780, impresa por Joaquín Ibarra e ilustrada por los principales dibujantes y grabadores de la época, como José del Castillo, Antonio Carnicero, Jerónimo Gil o Manuel Salvador Carmona; la de Gabriel Sancha de 1797-1798, con ilustraciones de José Ximeno, Agustín Navarro, José Camarón o Luis Paret y Alcántara; las ilustradas del siglo XIX, españolas o extranjeras, con los dibujos de Tony Johanot,  Celestin Nanteuil , Luis Madrazo,  Gustave Doré , Ricardo Balaca, Apeles Mestres, Moreno Carbonero, Laureano Barrau… ; y las más modernas, desde Urrabieta Vierge a Paul Rerst, Teodoro Miciano, José Narro, Gregorio Prieto o Salvador Dalí, entre otros muchos.

8. ADAPTACIONES

En los países en los que se tradujo, el Quijote fue objeto de adaptaciones o versiones abreviadas, estas últimas en forma de antologías o simplemente con el texto reducido, aunque respetando el original. Fue frecuente asimismo la publicación de episodios sueltos, como el de La pastora Marcela, El curioso impertinente o El cautivo.

En lo que respecta a las adaptaciones propiamente dichas, el siglo XIX fue un siglo rico en este tipo de ediciones, sobre todo en Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y Rusia. La imagen tenía una gran importancia en este tipo de ediciones, que en Inglaterra llegaron a constituir un producto editorial específico, como en el caso de The spirit of Cervantes or Don Quixote abridged (1820), por poner un ejemplo Por otra parte, en muchos países se hacía necesario adaptar la historia y los personajes a las referencias culturales de los nuevos lectores, como fue el caso de su recepción en Japón o en la cultura hebrea. En otros, como en Grecia, es significativo el papel que han desempeñado las adaptaciones, entre las que se incluyen tebeos, para la difusión de la obra cervantina.

Asimismo, la obra será objeto de interpretaciones, adaptaciones a distintos géneros, continuaciones o relecturas. Y, por supuesto, de adaptaciones infantiles y escolares que, en el caso de España, merecen analizarse con cierto detenimiento.

La intención de adaptar el Quijote para niños en España es, en un principio, educativa, desde el primer intento realizado por el krausista Fernando de Castro (y autorizado en 1856 como lectura oficial) hasta la materialización de esta necesidad de llevar la obra a las escuelas que, tras la labor de recuperación de los clásicos a raíz del Regeneracionismo, se plasmó en la Real Orden de 24 de mayo de 1905 mediante la cual se recomienda el Quijote como libro de lectura escolar y, especialmente, la adaptación de Eduardo Vincenti Reguera, antiguo Director General de Instrucción Pública.

A las adaptaciones de finales de siglo de Domingo López Sarmiento, Juan Manuel Villén o Domingo Abejar, se unieron otras, favorecidas por la celebración en 1905 del tercer centenario de la publicación de la Primera Parte de la obra, con todo el movimiento cultural al que dio lugar: las ediciones constantemente reimpresas de las editoriales Calleja, Hernando, Araluce, Ramón Sopena, las de congregaciones religiosas educativas como los Salesianos, la patrocinada por el Instituto Escuela dentro de la Biblioteca literaria del estudiante y las ediciones de los hermanos Garnier en París (de textos en español), entre otras.

Numerosas ediciones han visto la luz desde entonces, destinadas a las escuelas o simplemente al público infantil, con la ilustración como protagonista. Molino, Aguilar, Juventud, Afha Internacional, Bruguera, Edival, Santillana, Toray… Todas ellas conocidas de sobra por los niños y jóvenes en edad escolar. También ediciones con intención didáctica que cuentan con la aportación de importantes especialistas, como en el caso de la de Vicens Vives con introducción de Martín de Riquer.

A raíz del cuarto centenario de la publicación de la Primera Parte, en 2005, se publicaron algunas ediciones infantiles como las de Carlos Reviejo, José María Plaza, Concha López Narváez, Rosa Navarro Durán, José Luis Giménez Frontín, entre otros, o las destinadas al uso escolar, entre las que destacan las de Andrés Amorós o la adaptada por Vicente Muñoz Puelles

9. EL QUIJOTE EN LA WEB DE LA BNE

– PORTAL QUIJOTES – Realizado en 2015 por Pilar Egoscozábal, Jefa de Servicio de Reserva Impresa de la BNE y gran experta en Cervantes. Actualmente es la directora de la biblioteca de la Real Academia Española.

https://www.bne.es/es/quijote/index.html

– QUIJOTE INTERACTIVO

http://quijote.bne.es/quiosco/

El Quijote interactivo permite un acercamiento diferente a la primera edición de la obra cumbre de Cervantes, conservada en los fondos de la Biblioteca Nacional de España. Gracias a esta iniciativa es posible disfrutar del Quijote como si se tuviera el libro en las manos, al tiempo que se puede acceder a contenidos multimedia que ayudan a contextualizar la obra.

Se ha partido de la digitalización a muy alta calidad de los ejemplares que conserva la BNE de la primera edición del Quijote de ambas partes (1605 y 1615, y se han incorporado contenidos relacionados con la obra y la España de la época.

Se han incluido en el texto del Quijote puntos de enlace que remiten a las revistas temáticas con contenidos relacionados.

 

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«Las ediciones del Quijote» en Pedro Muñoz, sede de la colección Zunzunegui

Fecha de Publicación: 25/04/2024

El sábado 27 de abril se celebrará la 6ª Mesa Redonda Cervantina en Pedro Muñoz (Ciudad Real) localidad manchega que alberga la Colección Cervantina Zunzunegui con casi 850 piezas relacionadas con Cervantes y el Quijote

Alcázar de San Juan, 25 de abril de 2024.- En colaboración con el Ayuntamiento de Pedro Muñoz, la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha organizado la sexta edición de esta iniciativa cultural, poniendo en el mapa cervantino esta localidad manchega que posee una de las mayores colecciones españolas alrededor de la figura del Quijote.

En 2017 se inauguró el museo que alberga la Colección Cervantina Zunzunegui (recién remodelado en estos días), formada por 845 piezas que abarcan libros y todo tipo de objetos relacionados con el Quijote y Miguel de Cervantes. La colección incluye ediciones de la obra en casi todos los idiomas del planeta.

La colección se puede clasificar por diferentes temáticas que nos permiten acercarnos a la obra de Cervantes, al Quijote y la bibliofilia desde distintos puntos de vista. Destacan las ediciones casi únicas de relativa antigüedad que hacen de la colección “Zunzunegui” una de las mejores de España. Todo un legado de la Familia Zunzunegui al mundo y en especial a Pedro Muñoz; siendo un punto de referencia para los investigadores y curiosos de la obra de Cervantes.

Dentro de la colección podemos encontrar obras de los principales traductores de El Ingenioso Hidalgo a lo largo de la historia, hallando más de 30 idiomas diferentes: inglés, francés, alemán, italiano, mándalo, hebreo, árabe, latín macarrónico… La colección contiene también diversas ediciones relevantes por sus prólogos, así como ediciones ilustradas por los mejores artistas del mundo. También son destacables, acompañando a la rica colección, dos esculturas de gran valor artístico, la primera de ellas es un bronce de Jean Paul Gautier de la primera mitad del siglo XIX, adquirida en Rusia y la otra es una escultura extraordinaria y única que preside el museo, obra de Gerardo Bastardo “A Propósito de Clavileño”, realizada por el escultor venezolano, actualmente afincado en Villafranca de los Caballeros, exclusivamente para esta colección, como elemento ejemplificador del manchego y la Mancha.

Esta 6ª Mesa Redonda Cervantina se desarrollará en el Salón de Actos del Centro Cívico Municipal (frente al Ayuntamiento) en plena plaza de España, el sábado 27 de abril, a partir de las 11.00 horas y con entrada gratuita hasta cubrir el aforo del local. La mesa se encuadra en la ambiciosa programación de actos que el ayuntamiento pedroteño celebrará con motivo de la LXI Edición del Mayo Manchego, catalogada como Fiesta de Interés Turístico Nacional.

La Mesa Redonda llevará por título «Las ediciones del Quijote» y contará con tres ponentes de excepción, las tres mujeres, de las que estamos en condiciones de afirmar que son de las mejores de España en el tema propuesto y que nos dejarán impresionados con sus conocimientos, tanto a los asistentes en la sala como a quienes sigan el desarrollo de la Mesa Redonda a través del perfil de YouTube de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan:

https://www.youtube.com/channel/UCUNTHnfihS8DD2XY1BWjyMw

Desde las 11.00 y tras la inauguración de la Mesa por parte de las autoridades, Enrique Suárez Figaredo, Socio de Honor de la Sociedad Cervantina de Alcázar,Ingeniero eléctrico ya jubilado, investigador residente en Barcelona, estudioso del Quijote, editor y descubridor de una edición desconocida del Quijote de Avellaneda, que a la postre se trató de la primera y más antigua entre los fondos de la Biblioteca Nacional. Gran conocedor del mundo de la edición en el Siglo de Oro, ha editado gran parte de las novelas de caballerías de la época. Ha sido colaborador en el Quijote del Instituto Cervantes, última edición, coordinada por Francisco Rico, es también el autor de la edición del Quijote de la Sociedad Cervantina de Alcázar: “Las aventuras de don Quijote de la Mancha nunca así contadas”. Él ejercerá de moderador, será el conductor de la mesa y presentará a las ponentes:

Dª. Ana Isabel Martínez Pereira, es doctora en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente profesora titular doctora en la misma Universidad, después de haber enseñado Lengua y Literatura Españolas en la Universidad de Oporto (Portugal) y disfrutar de un contrato de investigación Ramón y Cajal en la Universidad Complutense. Su área de interés se centra en los siglos XVI y XVII, con algunas incursiones en los siglos XVIII, XIX y XX. Los manuales de escritura, la enseñanza primaria, la literatura emblemática, las relaciones de sucesos, la poesía gráfica del Siglo de Oro o las primeras ediciones del Quijote son los temas sobre los que ha trabajado y publicado diversos artículos y monografías, entre los que destacan: De las primeras letras. Cartillas y Doctrinas españolas de los siglos XVII y XVIII (2002, con Víctor Infantes); Introducción al Arte de escribir de Francisco Lucas (2005); Manuales de escritura de los Siglos de Oro. Repertorio crítico y analítico de obras manuscritas e impresas(2006, VIII Premio de Investigación Bibliográfica Bartolomé José Gallardo); La letra del Humanismo: origen y función de los primeros manuales de La letra del Humanismo: origen y función de los primeros manuales de escritura (2010); La impresión del Quijote: evaluación y registro de variantes (2013); Primera edición de la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (Madrid, Juan de la Cuesta, 1615). El libro, el texto, la edición (2018).Ha participado en numerosos congresos internacionales y colaborado en varios proyectos de investigación.

Su ponencia se titulará: Notas de lectura en las primeras ediciones del Quijote”.

Dª. Esther Bautista Naranjo, es profesora titular en la Universidad de Castilla-La Mancha, donde ejerce su docencia sobre Análisis y crítica literaria y Literatura francesa de los siglos XVI, XVII y XVIII en el Departamento de Filología Moderna. Sus ámbitos de especialización son el mito y la recepción internacional del Quijote, la literatura comparada francesa e inglesa, la mitocrítica y la literatura fantástica.Ha realizado estancias investigadoras en diversos países y pronunciado conferencias en las universidades de Paris-Sorbonne, Columbia University, University College London, Università di Torino, y es autora de tres libros, así como de 30 artículos en revistas científicas indexadas sobre sus centros de interés, entre las cuales se encuentran: Anales Cervantinos, Cédille: revista de estudios franceses, RILCE: revista de filología hispánica, Revue de Littérature Comparée. Es vocal de la Asociación Internacional de Mitocrítica «Asteria» y forma parte del Consejo de redacción de Amaltea: revista de mitocrítica. Ha recibido premios de investigación como la mención especial en el III Premio de Investigación Cervantista José María Casasayas (2014) y un accésit al VIII Premio Internacional de Investigación Científica y Crítica «Miguel de Cervantes» (2013).

Su ponencia se titulará: El Quijote en otras palabras: las primeras traducciones europeas.

Dª. Isabel Ruiz de Elvira Serra, Licenciada en Historia Antigua y diplomada en Biblioteconomía y Documentación por el Centro de Estudios Bibliográficos y Documentales, ingresó en el Cuerpo Facultativo de Bibliotecas en 1986. Durante doce años trabajó en el Servicio de Manuscritos, Incunables y Raros de la Biblioteca Nacional, donde se especializó en publicaciones antiguas, colaborando en diferentes proyectos sobre relaciones de sucesos, villancicos barrocos y pliegos sueltos poéticos. En 1991 fue coordinadora del catálogo y la exposición “Don Quijote: 400 años de ediciones” que se exhibió en Fráncfort con motivo de la presencia española como País Invitado de Honor en la Feria Internacional del Libro de esta ciudad; más tarde comisarió otras dos exposiciones sobre encuadernaciones artísticas. En 2004 se trasladó a la Subdirección General de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas del Ministerio de Cultura, de la que fue Subdirectora Adjunta. Desde 2020 es la Directora del Departamento de Manuscritos, Incunables y Raros de la Biblioteca Nacional de España, entre cuyas funciones está la conservación y difusión de la colección cervantina, integrada en la Sección de Siglo de Oro, dentro del Servicio de Reserva Impresa.

Su ponencia se titulará: “Ediciones del Quijote en la colección cervantina de la Biblioteca Nacional de España”.

La Mesa Redonda Cervantina se ha celebrado en años anteriores en las poblaciones de El Toboso, Quero, Puerto Lápice, Alcázar de San Juan, Campo de Criptana y en esta ocasión en Pedro Muñoz.

Se trata de que siempre se celebre en alguno de los lugares que son referencia en el Quijote y que están centrados en el espacio geográfico donde tuvieron lugar algunas de las aventuras de don Quijote y Sancho Panza.

En 2024, el Ayuntamiento de Pedro Muñoz va a rendir a la Colección Zunzunegui el homenaje que se merece.

 

 Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Un diez para la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Fecha de Publicación: 24/04/2024

Juan Bautista Mata Peñuela, presidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San
Juan (izquierda), junto al actor Franz Gómez que representó un interesante monólogo

En este día tan literariamente señalado -fue toda una premonición-, la Sociedad Cervantina de Alcázar ha cumplido su décimo aniversario. No se ha podido celebrar mejor el aniversario del fallecimiento de Miguel de Cervantes que con un acto en su honor y con una ofrenda floral a nuestro Primer Escritor

Alcázar de San Juan, 24-04-2024.- El martes 23 de abril de 2014 la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan recibía su inscripción como asociación cultural en el Registro de Asociaciones de Castilla-La Mancha. Diez años han pasado ya de aquella fecha y los cervantistas y quijotistas alcazareños lo han celebrado como la ocasión merecía, con un entrañable y emotivo acto frente a la estatua de Miguel de Cervantes en el atrio de la iglesia de Santa María la Mayor.

El acto comenzaba con una actuación muy sentida y emotiva a cargo del actor Franz Gómez que en el papel de Sancho Panza desglosaba las aventuras ocurridas junto a su amo don Quijote de la Mancha y agradecía a Cervantes que haya conferido fama universal a un humilde labrador que únicamente quiso ser el mejor escudero del mundo, que reconocía haber aprendido mucho al lado de don Quijote pero que a la vez confirmaba que también ejerció una beneficiosa influencia sobre el Alonso Quijano convertido en el caballero de la Triste Figura, en un intercambio enriquecedor que todos los lectores del Quijote han apreciado siempre. Cerró su actuación con una glosa sobre el poderoso atractivo que ejerce la Mancha sobre las personas y que su influjo, el carácter de sus gentes, con sus fiestas y su gastronomía y sus vinos nos hace sentir un gran apego por nuestra tierra que nos hace no querer abandonarla.

Continuó con unas palabras de bienvenida y felicitación a cargo del presidente Juan Bautista Mata Peñuela que enumeró las actividades desarrolladas a lo largo de estos diez años, las importantes personalidades que nos han visitado -de las que hemos aprendido muchísimo- y de la gran difusión del Quijote y de la ciudad de Alcázar de San Juan por el mundo, en la que esta Sociedad está permanentemente implicada.

Luis Miguel Román Alambra, uno de los tres socios fundadores, glosó las increíbles experiencias vividas a lo largo de estos años diciendo que el día que se puso en marcha la asociación -por puro placer personal y gusto por la obra de Cervantes-, no pensó que posteriormente alcanzase la difusión internacional que en la actualidad tiene y que se sentía orgulloso de que con el trabajo incansable día a día se haya conseguido atraer a más de cincuenta personas que comparten nuestras mismas inquietudes, repartidas  a lo largo del territorio nacional, lo que le hace sentir una gran satisfacción porque el estudio y difusión de la obra cervantina se mantiene en plena expansión, uno de los objetivos propuestos en su fundación.

Posteriormente intervino María Ángeles Pérez Montero, última incorporada a la Sociedad Cervantina que inició su alocución dando la enhorabuena al escritor Luis Mateo Díez por haber obtenido el Premio Cervantes 2024, y que además de exponer los motivos que la han llevado a incorporarse como integrante este grupo, consiguió emocionar a los asistentes con sus acertadas razones. Además, ha regalado una edición muy valiosa del Quijote buscada ex profeso en una librería de anticuario para esta ocasión, con su deseo de que sea incorporado a la colección de la asociación, aseverando que lo hacía como muestra de su compromiso para con la Sociedad.

Llegando al final, la Sociedad Cervantina tuvo un recuerdo para sus tres socios fundadores, Luis Miguel Román Alhambra, Alonso M. Cobo Andrés y Constantino López Sánchez-Tinajero, a los que reconoció su dedicación con un precioso recuerdo de esta fecha.

El acto, lo cerró la alcaldesa de Alcázar de San Juan, Dª. Rosa Melchor Quiralte felicitando a la Sociedad por estos primeros diez años de actividad, reconoció que ha sabido aprovechar de forma inteligente el nombre de nuestro paisano Miguel de Cervantes para dar a conocer nuestra ciudad por el mundo y también que ha sabido aprovechar el nombre de la ciudad para concitar en ella a turistas que han querido venir a visitarla para conocer mejor su vinculación con el escritor.

Tanto la alcaldesa como el presidente de la Sociedad Cervantina cerraron el acto haciendo una ofrenda floral a la estatua de Miguel de Cervantes, dando con ello fin a este acto tan entrañable, en el que como curiosidad cabe resaltar que ha estado presente José Eugenio Castellanos Perea quien fuese alcalde de la ciudad cuando en 1999 se instaló el monumento bajo su mandato.

Indicar también que a lo largo de todo el acto ha ondeado en el monumento a Cervantes, la bandera que el Regimiento Acorazado Córdoba 10 regaló a la Sociedad en su visita del pasado 16 de abril a su acuartelamiento de Córdoba con motivo del 458 aniversario de su creación y donde el regimiento fue reconocido como Socio de Honor por la Sociedad Cervantina de Alcázar.

Tras el acto, todos los presentes se han desplazado a la cercana sede de la Sociedad Cervantina, sita en la calle Santa Ana, para disfrutar en agradable compañía de un vino “Hideputa”, con el que Rosa Melchor ha brindado por una larga vida para la Asociación y por la consecución de todos los objetivos previstos.

Conferencia sobre la imprenta del Quijote en el Colegio SAFA

Previa a este acto, a eso de las 9:30 de la mañana, el presidente Juan Bautista Mata Peñuela ha impartido una conferencia titulada “La imprenta en la época de Cervantes y el Quijote universal manuscrito en Internet”, a la que han asistido los tres cursos de bachillerato (casi cien niños y niñas) del Colegio Sagrada Familia de Alcázar y en la que tras las explicaciones ha habido un turno de preguntas e intervenciones a cargo de los niños. Todos los que han respondido correctamente a las preguntas -que han sido muchos-, han recibido una figura del Quijote, siendo entregadas un total de quince de ellas.

Igualmente, tras recibir la comunicación sobre el Quijote manuscrito, han participado todos ellos escribiendo su fragmento de la obra que les ha correspondido. Para terminar y como recuerdo, han recibido un pergamino acreditativo de su participación en la conferencia personalizado con su nombre.

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

El Regimiento Acorazado “Córdoba” 10, distinguido como Socio de Honor de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Fecha de Publicación: 17/04/2024

De izquierda a derecha: D. José Antonio Castellanos, Don José Miguel Fernández Romero (Coronel Jefe del Regimiento Acorazado «Córdoba» Nº 10), D. Manuel Rubio, D. Luis García, D. Juan Bautista Mata, D. Enrique Lubián, D. Jesús Sánchez y D. Francisco Escudero

 

La entrega del nombramiento como “Socio de Honor” al regimiento tuvo lugar en la ciudad andaluza, durante los actos conmemorativos del 458 aniversario del Regimiento Acorazado “Córdoba” Nº 10, unidad militar heredera del Tercio de Figueroa y en la que sirvió como soldado Miguel de Cervantes Saavedra

Alcázar de San Juan, 17-04-2024.- El martes día 16 de abril, una nutrida representación de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan encabezada por su presidente Juan Bautista Mata Peñuela al que acompañaron una representación de socios, visitaban la base de Cerro Muriano para participar de los actos conmemorativos de la celebración del 458 aniversario de la Unidad Militar.

Esta Unidad, una de las más antiguas de España, tuvo su origen el 27 de febrero de 1566 cuando el Maestre de Campo D. Lope de Figueroa creó por orden del Rey Felipe II su tercio, que a lo largo de sus casi 500 años ha tenido muchos nombres entre ellos Tercio de la Armada del Mar Océano, Regimiento de Bajeles, o el actual, Regimiento Acorazado Córdoba nº 10.

Muchos años de servicio a España y a su rey personificado en aquellos que han servido en sus filas como por ejemplo Lope de Figueroa o Miguel de Cervantes Saavedra y que se identifican por las virtudes que definen a este equipo humano: espíritu de sacrificio, ejemplaridad, entrega, compromiso y dedicación a España.

Los alcazareños fueron recibidos por las autoridades militares en la Sala Gran Capitán donde fueron agasajados y posteriormente, a las 11.00 tomaron parte en la Misa y recuerdo a los caídos. Tras la celebración litúrgica fueron testigos en lugar privilegiado de la imponente Parada Militar en la Explanada Cervantes del acuartelamiento, en el transcurso de la cual hicieron entrega al coronel jefe, Ilmo. Sr. D. José Miguel Fernández Romero de una placa conmemorativa en la que se nombra al Regimiento Acorazado Córdoba nº 10, Socio de Honor de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan.

En la sentida y emocionante alocución, el Coronel tuvo palabras de recuerdo para el valor de los soldados que en 1860 participaron en la batalla de Castillejos, que avanzando tras el General Prim, obtuvieron un una gran victoria en territorio africano y en la que los soldados españoles sacaron a relucir el espíritu guerrero de la unidad forjado a lo largo de casi 400 años de historia

Igualmente, el Coronel tuvo palabras de agradecimiento para la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan por el nombramiento recibido, a la que se refirió diciendo:

«Nos une nuestro orgullo por una de las máximas figuras de la literatura española, el novelista, poeta, dramaturgo y soldado del Tercio de Figueroa y por tanto del Regimiento Córdoba, don Miguel de Cervantes Saavedra. Nuestra relación nació hace poco más de dos años, fruto quizás de una casualidad y bendita casualidad, porque como dijo Cervantes: “amistades que son ciertas nadie las puede turbar”, y nuestra amistad es sincera. Bien, amigos de Alcázar de San Juan, ya sois parte del Regimiento Córdoba y consecuentemente, compartiremos el polvoriento camino y acometeremos los gigantes del destino. Gracias por ser parte de nuestra familia, sólo os pido una cosa, que estrechemos aún más los vínculos que nos unen por el bien de España».

Al finalizar la Parada Militar, tanto visitantes invitados como los soldados de la unidad, se trasladaron a la zona de hangares en la explanada de carros donde celebraron una comida de confraternización.

Por tanto fue un día entrañable para los cervantinos alcazareños en los que además de disfrutar de una celebración magnífica, a la que tuvieron el honor de asistir y que ha servido no sólo para hacer entrega del título de Socio de Honor al Regimiento sino como bien dijo el Coronel Fernández Romero, es un paso más para estrechar -más si cabe- los fuertes vínculos que ya existen entre ambas instituciones y que es deseo de los alcazareños -en sintonía con el coronel-, el de ampliarlos y hacerlos más firmes cada día.

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Brillante ciclo de conferencias impartidas por representantes de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, en la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia de El Puerto de Santa María

Fecha de Publicación: 13/04/2024

Desde la izquierda: Constantino López, Antonio Leal, Juan Bautista Mata, Luís Guijarro

Con asistencia de numeroso público, los alcazareños han impartido un ciclo de conferencias denominado “Cervantes y el Quijote. Sus lectores en el siglo XXI”

Alcázar de San Juan, 13-04-2024.- Con gran acogida de público y un lleno a rebosar en el acogedor patio interior de un edificio del siglo XVIII de estilo barroco, que desde hace más de cincuenta años es la sede de la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia de El Puerto de Santa María, ha tenido lugar el ciclo de conferencias titulado “Cervantes y el Quijote. Sus lectores en el siglo XXI”.

Esta Sociedad Cultural portuense acumula 124 años de historia ya que, fue fundada en 1900 siendo una referencia cultural y formativa de la ciudad. A lo largo de su historia ha recibido numerosas distinciones. Ilustres personalidades forman parte del Cuerpo de Académicos procedentes de las Ciencias, Letras y Artes.

La sesión que en la que han participado los representantes manchegos de la Sociedad Cervantina, está enmarcada dentro de la celebración anual del Día Internacional del Libro, que la Academia de Santa Cecilia tiene programados tres actos: la Lectura del Quijote que se realizará el domingo 21 por la mañana en este mismo lugar. A partir de hoy, día 11, y hasta el día 21, una Exposición de trabajos de alumnos y profesores de la Academia, cuyo tema principal es Cervantes y El Quijote…dibujos, pinturas, cerámica y modelado y el acto enunciativo.

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha estado presente en la ciudad gaditana gracias al interés demostrado y a la enorme capacidad organizativa del alcazareño, doble doctor en Ciencias Económicas y Empresariales y Ciencias de la Comunicación, Antonio Leal Jiménez, e hijo Predilecto de Alcázar de San Juan, que forma parte, en la actualidad, del Cuerpo de Académicos y de la Junta Directiva de la Academia portuense.

La sesión ha transcurrido con dos conferencias. La primera de ellas titulada “Dos Cervantes, un autor del Quijote” impartida por D. Constantino López Sánchez-Tinajero, secretario fundador de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan. La segunda “El Quijote Universal Manuscrito en internet» dictada por D. Juan Bautista Mata Peñuela, presidente de dicha sociedad.

El presidente de la Academia, D. Luis Francisco Garrido Quijano dio la bienvenida al acto. A continuación, D. Antonio Leal Jiménez tomó la palabra para presentar a los ponentes. Su exposición estuvo basada en tres puntos fundamentales: a) Dar a conocer la Sociedad Cervantina a los asistentes destacando el magnífico trabajo que están realizando, y cuya vocación y objetivo primordial es expandir la obra de Cervantes, especialmente el Quijote y su vinculación con la comarca, b) mención especial a Alcázar de San Juan, una ciudad manchega con tintes literarios de calado, donde la ruta del Quijote tiene una presencia indiscutible. Una huella literaria también ligada a su condición de nudo ferroviario desde 1854. Una ciudad con gente acogedora, emprendedora y plagada de “quijotes y sanchos”, y c) una corta semblanza de los ponentes destacando que se trata de dos hombres buenos de La Mancha, rectos como espadas de acero; duros, forjados a fuego; honrados, que han hecho un recorrido de mil doscientos kilómetros para estar unas horas en la Academia. Destacó algunos aspectos humanísticos e investigadores de los invitados.

En la primera conferencia, D. Constantino López, manifestó que no era su interés -ni mucho menos-, reescribir la biografía oficial de Miguel de Cervantes, sino poner de manifiesto algunas inconsistencias relativas a la edad de los -al menos- dos Miguel de Cervantes que fueron coetáneos: el de Alcalá de Henares y el de Alcázar de San Juan, entre los que hay una diferencia de edad de 11 años y de los que ya se ha demostrado documentalmente que estuvieron juntos en Lepanto, curando sus heridas en el hospital de Mesina y que probablemente (aunque todavía no ha podido certificarse) en el cautiverio de Argel. La exposición ha dado la oportunidad de generar nuevas ideas.

A este respecto, se basó en el trabajo del reputado cervantista Alfredo Alvar, autor de Cervantes. Genio y libertad, que fue Comisario de la exposición Este que veis aquí… Cervantes en Simancas y en los Archivos Estatales (octubre de 2016-abril de 2017), ha dicho: «Lo que el cervantismo no se preguntó nunca es: pero ¿no podría haber habido simultáneamente en España dos Miguel de Cervantes, el uno fugado y el otro joven poeta de los aledaños de don Carlos, a cuya muerte y disolución de su casa se fue a Roma con Acquaviva?» (Cervantes en las galeras del rey de España).

Por su parte, D. Juan Bautista Mata Peñuela, comenzó su ponencia dando a conocer cómo eran las imprentas del siglo XVI, de sus dificultades para componer los textos con los tipos móviles (con la imagen inversa), el laborioso proceso de fabricación del papel y la cantidad de papel necesario y de las operaciones que se precisaban para la impresión de 1.200 ejemplares de un libro como el Quijote. En la segunda parte dio a conocer el proyecto de la Sociedad Cervantina llamado “Quijote Universal manuscrito en internet”, presentado en diciembre del pasado año 2022 y que está a falta de un 10% de escribientes para completar la escritura de la Primera Parte de la genial novela de Cervantes. Aprovechó la conferencia para animar a los presentes a que se inscribieran en las últimas plazas que aún quedan disponibles para participar en esta histórica actividad cultural de alcance mundial.

Al término de la exposición, D. Juan Bautista Mata Peñuela manifestó que, les ha supuesto un enorme placer y un orgullo acudir a la invitación de la Academia portuense para participar en los actos de su celebración cervantina, y agradeció la acogida tan cariñosa que los directivos de esta prestigiosa institución cultural -que el año que viene celebrará con un extenso programa de actividades culturales su 125 cumpleaños-, dispensaron a los cervantistas alcazareños.

También manifestó ser partidario de estrechar los lazos de amistad con la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia y que el interés de los cervantistas alcazareños era continuar colaborando en cuantas actividades culturales puedan llevar a cabo de forma conjunta en el futuro.

Conferencias en https://youtu.be/BfeO2lxJ4rw

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Más recio que una escopeta

Fecha de Publicación: 29/03/2024
Detalle del dibujo de Daniel Urrabieta Vierge (BIQ)

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Durante la lectura del Quijote hay momentos en los que el lector se parte de risa, especialmente con los refranes, dichos y ocurrencias de Sancho Panza y con escenas hilarantes entretejidas por Cervantes en el cuento. Hay dos de estas escenas que con solo recordarlas me provocan la carcajada.

La primera de estas escenas ocurre en la Primera parte, cuando don Quijote pide a Sancho que le meta los dedos en la boca y le cuente las muelas que aún le quedan después de la pedrada que un pastor le lanzó. La segunda sucede en la Segunda parte, poco antes de que don Quijote acometiese la aventura contra los leones y le pide a Sancho su yelmo, cuando este lo tenía ocupado sirviendo de recipiente con unos requesones que acababa de comprar a unos pastores.

En este artículo me ocupo de la primera escena, dejándote, lector curioso y atento, que leas y releas la segunda escena en el capítulo diecisiete de la Segunda parte, la risa está asegurada, no te lo pierdas.

Estoy inmerso en la segunda parte de la guía de caminos Tras los pasos de Rocinante, en medio de Sierra Morena. Antes de salir a recorrer los caminos y parajes, y fotografiar y anotar detalles para que el viajero no se pierda, vinculo el texto cervantino en el Mapa Topográfico Nacional (MTN25) en la tranquilidad de mi casa. Acababa de anotar los acontecimientos en la Venta de la Inés, la famosa venta del manteo de Sancho, cuando estaba enmarcando el siguiente escenario en medio del Valle de La Tejada, junto al Arroyo del Robledillo: la famosa aventura de los rebaños de ovejas.  

Un rebaño de varios cientos de ovejas en la Mancha. Fotografía de Luis M. Román

«En estos coloquios iban don Quijote y su escudero cuando vio don Quijote que por el camino que iban venía hacia ellos una grande y espesa polvareda, y en viéndola se volvió a Sancho y le dijo:

 —Este es el día, ¡oh Sancho!, en el cual se ha de ver el bien que me tiene guardado mi suerte. Este es el día, digo, en que se ha de mostrar, tanto como en otro alguno, el valor de mi brazo, y en el que tengo de hacer obras que queden escritas en el libro de la Fama por todos los venideros siglos. ¿Ves aquella polvareda que allí se levanta, Sancho? Pues toda es cuajada de un copiosísimo ejército que de diversas e innumerables gentes por allí viene marchando.

—A esa cuenta, dos deben de ser —dijo Sancho—, porque desta parte contraria se levanta asimesmo otra semejante polvareda.» (Q1, 18)

Como ya sabes, no eran dos ejércitos sino dos grandes rebaños de ovejas que por allí pastaban y los dos iban a beber agua a este arroyo. La polvareda debía de ser muy grande porque hasta el mismo Sancho creyó lo que don Quijote le decía sobre quiénes formaban ambos ejércitos enemigos.

Dibujo de Miguel Ángel Álvarez (BIC)

Junto al Arroyo del Robledillo hay un altillo, el mismo al que Cervantes hace subir en la ficción del cuento a caballero y escudero:

«Y para que mejor los veas y notes retirémonos a aquel altillo que allí se hace, de donde se deben de descubrir los dos ejércitos. Hiciéronlo ansí y pusiéronse sobre una loma, desde la cual se vieran bien las dos manadas que a don Quijote se le hicieron ejército si las nubes del polvo que levantaban no les turbara y cegara la vista».

No paraban de salir de la boca de don Quijote nombres y nombres de los principales caballeros de uno y otro ejército, cada uno con las precisas descripciones de sus armas y batallas, así como cada uno de los escuadrones que los formaban. Aunque Sancho prestaba mucha atención no veía a quienes decía ver don Quijote, en cambio, él veía y escuchaba a dos grandes rebaños de ovejas y carneros. Don Quijote diagnostica a Sancho que su miedo le hace cambiar las cosas y que parezcan lo que no son. «Déjame solo, que solo basto a dar la victoria a la parte a quien yo diera mi ayuda. Y, diciendo esto, puso las espuelas a Rocinante y, puesta la lanza en el ristre, bajó de la costezuela como un rayo».

Don Quijote es derribado de Rocinante por dos «peladillas» del arroyo, lanzadas con fuerza y precisión por las hondas de los pastores. Una le dio en el costado y la otra en la mano y en la boca mientras trataba de beber un trago de su famoso bálsamo de Fierabrás. Resultado: dos costillas malheridas y «tres o cuatro dientes y muelas menos».

Los pastores, creyendo que lo habían matado, huyeron con sus ganados y siete ovejas muertas sobre sus hombros. Todo lo vio Sancho desde el altillo, y cuando los pastores se marcharon bajó a socorrer a su amo.

No sé si al imaginar la siguiente escena te partirás de risa o te dará asco, o ambas cosas. Reconozco que yo siento esas dos sensaciones tan contradictorias a la vez. Tanto le dolía la boca a don Quijote que presentía que había perdido algunas piezas de su dentadura, y le pide a Sancho que le mire a ver cuántas le faltan:

«Llegose Sancho, tan cerca que casi le metía los ojos en la boca, y fue a tiempo que ya había obrado el bálsamo en el estómago de don Quijote, y al tiempo que Sancho llegó a mirarle la boca arrojó de sí, más recio que una escopeta, cuanto dentro tenía, y dio con todo ello en las barbas del compasivo escudero.

 —¡Santa María! —dijo Sancho—, y ¿qué es esto que me ha sucedido? Sin duda este pecador está herido de muerte, pues vomita sangre por la boca.

Pero reparando un poco más en ello echó de ver en la color, sabor y olor que no era sangre, sino el bálsamo de la alcuza que él le había visto beber; y fue tanto el asco que tomó, que, revolviéndosele el estómago, vomitó las tripas sobre su mismo señor, y quedaron entrambos como de perlas.» (Q1, 18)

Mientras estaba escribiendo esto, se encontraba, investigando en unos libros deportivos muy antiguos, mi amigo José Manuel, médico oftalmólogo. Me puse a reír, como siempre que leo e imagino esta escena, y me pregunta el motivo. Le describo la escena y que la forma del narrador de describir cómo expulsaba el vómito don Quijote «más recio que una escopeta», me hacía imaginar una explosión de vómito hacia la cara de Sancho, incapaz de esquivarlo.

José Manuel me apunta que en medicina existe el concepto «vómito en escopetazo o en escopeta», cuando este sale, sin náuseas previas, con tanta fuerza que puede llegar incluso a dos metros de la boca. Cervantes no era médico, pero utiliza este término médico acertadamente. Quedamos los dos riéndonos de la escena y tratando de averiguar si este término era anterior al Quijote o fue acuñado así por algún médico  después de haber leído este capítulo.

Detalle del dibujo de John Vanderbank, 1738 (BNE)

Esta escena ha sido dibujada en muchos de los Quijotes ilustrados. En 1738, lord Carteret impulsa la edición ilustrada en castellano con la primera biografía de Cervantes. John Vanderbank realiza los dibujos y en uno vemos cómo Sancho mete los dedos en la boca de don Quijote, mientras los pastores huyen de la escena.

Detalle del dibujo de Jerome David, 1650-1652 (BIQ)

Casi cien años antes, en 1650-1652, en un Quijote en francés, Jerome David dibuja el momento en el que don Quijote vomita «más recio que una escopeta» el bálsamo de Fierabrás que poco antes había tragado. Pero no es fiel al texto: «…y al tiempo que Sancho llegó a mirarle la boca arrojó de sí, más recio que una escopeta, cuanto dentro tenía, y dio con todo ello en las barbas del compasivo escudero

Detalle del dibujo de Daniel Urrabieta Vierge (BIQ)

Si hay una imagen que mejor ilustra este preciso momento es la que dibuja Daniel Urrabieta Vierge, publicada en el Quijote editado por Charles Scribner en Nueva York, en 1906-1907. Aquí sí, texto cervantino y concepto médico quedan magníficamente vinculados por Vierge.

 

                                                              Luis Miguel Román Alhambra

Frederik Caspar Conrad Frieboe y Hans Rudolph Juel, benefactores del Dragón alcazareño Isidoro Panduro

Fecha de Publicación: 28/03/2024

 

La estirpe familiar danesa que fundó el alcazareño Isidoro Panduro no hubiera sido posible sin la inestimable ayuda que le brindaron estos dos militares daneses

Hemos recuperado recientemente la historia del alcazareño Isidoro Panduro que con 18 años de edad, tras quedarse huérfano y trabajar algún tiempo en la salitrería de su tío Pedro Díaz Panduro, abandonó su Alcázar de San Juan natal y se alistó como voluntario en el ejercito, siendo destinado al Regimiento Almansa, 3º de Dragones, que en 1807, formando parte de la División del Norte que mandaba el Tercer Marqués de la Romana, fue enviado a Dinamarca para unirse a las fuerzas napoleónicas del Mariscal Jean-Baptiste Bernadotte allí estacionadas.

La fractura de su pierna izquierda en un desgraciado accidente, le impidió incorporarse a tiempo a su regimiento en la isla de Langeland, al sur de Fionia, y embarcar, junto al grueso de la División del Norte, en los buques de la armada inglesa que les llevaron de vuelta a España con tiempo suficiente para incorporarse a la guerra contra el ejército francés.

Isidoro quedó aislado en Kerteminde, en la isla de Fionia, y una vez recuperado de su accidente, casi un año más tarde del regreso de las tropas, realizó un intento de volver a  España junto con otro oficial español, pero este intento se malogró e Isidoro tomó entonces la decisión de quedarse definitivamente en Dinamarca.

Pero esta decisión no hubiese tenido éxito sin la ayuda que le brindaron dos militares daneses: el general Frederik Caspar Conrad Frieboe, entonces teniente coronel jefe de la ciudad de Kerteminde, y eltambién militar, coronel Hans Rudolph Juel,terrateniente en la aldea de Hverringe, cercana a Kerteminde.

Fue en 1809, cuando el primero de ellos, siendo teniente coronel y máximo responsable militar de la zona, ante la desesperanza de Isidoro por no haber fructificado su regreso  a España, y en un gesto que le honra como militar, le entregó una carta de recomendación para que pudiera obtener un empleo en la finca Hverringe Gods, propiedad del segundo de ellos.

Frederik Caspar Conrad Frieboe, húsar danés, nació el 7 de marzo de 1767 en Køge, hijo del oficial Christian Wildenradt Frieboe, comenzó su carrera militar como voluntario en la Guardia Real a Caballo y en 1783 se convirtió en segundo teniente en el Regimiento Ryttere noruego, pero regresó a la Guardia Real en 1788, donde fue nombrado maestro de equitación.

El general Frederik Caspar Conrad Frieboe

Pronto se ganó el favor especial del príncipe heredero y perteneció al pequeño grupo de jóvenes liderados por Frantz Bülow, quienes comenzaron sirviendo como ayudantes del príncipe durante los ejercicios militares y luego lo rodearon constantemente en su llamado cuartel general, formando su núcleo asesor.

Frieboe, que fue nombrado à la suite en el regimiento de húsares en 1800, se convirtió en mayor en el año 1803, teniente coronel y ayudante general en el Estado Mayor en 1808, coronel en 1810 y en ese mismo año chambelán. En 1813 dimitió del Estado Mayor y tomó el mando del Regimiento de Húsares, cargo que ocupó hasta su marcha.

En 1817 se convirtió en general de división y en 1836 en teniente general. En 1828 fue condecorado con la Gran Cruz de Dannebrog.

El general Frieboe se casó en 1795 con Gjertrud Cathrine Bodenhoff, hija del empresario Andreas Bodenhoff, de quien recibió la finca Vildnisset,en Kongens Lyngby, hacienda que después de su muerte recibió   su nombre: FrieboeshvileMurió en Copenhague el 14 de marzo de 1846 y fue enterrado en el jardín de la finca, junto a su esposa y dos de sus descendientes.

Tumba de Frederik Caspar Conrad Frieboe en Frieboeshvile

Cuando Isidoro Panduro llegó a Hverringe Gods fue recibido por el dueño de la hacienda, el chambelán Hans Rudolph Juel, segundo y más importante de sus benefactores, quien no sólo lo recibió amablemente, sino que lo contrató a su servicio dándole alojamiento y trabajo en sus establos, y más tarde convirtiéndolo en uno de sus más cercanos ayudantes.

Localización de la finca Hverringe Gods, al norte de Kerteminde

Hans Rudolph Juel, bautizado el 13 de agosto de 1773 en Copenhague, era también militar y un importante terrateniente de la isla de Fionia; hijo de Gregers Christian Juel y Amalie Christiane Raben, heredó Hverringe Gods en 1779 y Juelsberg en 1847.

El 13 de abril de 1792 se casó en Rynkeby con Kirke Maren Berg, hija del consejero de Justicia Hans Mogensen Berg de Skovsbo y Olave Marie. El 9 de junio de 1814 el matrimonio se separó.

Hans Rudolph Juel

Antes de la llegada de Isidoro Panduro a la hacienda Hverringe, y en el transcurso de las guerras napoleónicas, Juel había estado al mando de un cuerpo de cazadores de caballería que, el 19 de mayo de 1809, había expulsado a los ingleses de la isla de Romsø, perteneciente a Hverringe. En esta acción militar los soldados de caballería daneses capturaron a unos cien soldados ingleses que fueron trasladados a Kerteminde; Juel recibió por ello la Cruz de Caballero. La carrera militar de Juel se redujo a   dos años de servicio en el Regimiento de Hest, aunque estuvo formalmente comprometido con el ejército hasta su retiro como coronel en 1842.

Hans Rudolph Juel, buen administrador de su hacienda y una excelente persona, se caracterizó por el exquisito trato que dispensaba a sus trabajadores y especialmente por la deferencia mostrada hacía a nuestro paisano Isidoro Panduro, a quien consideraba como un amigo. A finales de 1838, Isidoro sufrió un corte en la mano derecha con un gancho mientras pesaba lúpulo y la herida se le infectó, la infección empeoró y cuando un médico la trató, había perdido el uso de su mano. A consecuencia de esta lesión el Sr. Juel le concedió una pensión completa.

El chambelán Hans Rudolph Juel fallecido el 17 de marzo de 1857 en Hverringe y está enterrado en la iglesia de la cercana población de Viby, en una capilla funeraria que él mismo hizo construir en 1819. En el cementerio de esta iglesia, cerca de su gran benefactor, también está enterrado Isidoro Panduro que falleció dos años más tarde, el 23 de junio de 1859, aunque la actual ubicación de su tumba se desconoce tras la renovación que sufrió el cementerio.

Iglesia de Viby

La hermosa y señorial mansión Hverringe Gods, en la que residió y trabajó Isidoro Panduro por espacio de cincuenta años, desde su llegada en 1809 con 22 años de edad, hasta su muerte en 1859 con 72 años, fue construida por Hans Rudolph Juel alrededor de 1790. La finca sigue siendo propiedad de la familia Juel-Reventlow y actualmente funciona como una moderna explotación agroindustrial especializada en la producción de semillas para pasto.

Hverringe Gods, antiguamente y en la actualidad

Gracias a la ayuda prestada por estos dos grandes personajes daneses, el alcazareño Isidoro Panduro pudo rehacer su vida en Dinamarca después del accidente que le impidió regresar con su regimiento a España, casarse y formar una gran familia cuyos descendientes han sabido mantener vivo el recuerdo de su fundador.

 

Juan Miguel Ruiz de Morillas     

Constantino López Sánchez-Tinajero

Manuel Rubio Morano

                                                     Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Miguel de Cervantes como nexo de unión entre la cultura y la milicia

Fecha de Publicación: 22/03/2024

 

De izquierda a derecha: D. Antonio Luis Jiménez Barranco, conferenciante, Dª. Rosa Melchor Quiralte, alcaldesa de Alcázar de San Juan, Ilmo. Sr. D. José Miguel Fernández Romero, Coronel Jefe del Regimiento Acorazado «Córdoba» Nº 10 y D. Juan Bautista Mata Peñuela, presidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar de san Juan

 

Conferencia del historiador Antonio Luis Jiménez Barranco, en la que estuvo acompañado por el Ilmo. Sr. Coronel Jefe del Regimiento Acorazado “Córdoba” Nº 10, unidad militar heredera del Tercio de Figueroa que el próximo 16 de abril celebrará su 458 aniversario

Alcázar de San Juan, 22-03-2024.- Para la ciudad de Alcázar de San Juan en general y para la Sociedad Cervantina en particular, fue un verdadero honor que el Ilmo. Sr. Coronel Jefe del regimiento Acorazado «Córdoba» Nº 10, D. José Miguel Fernández Romero estuviese en nuestra ciudad representando a la unidad militar en la que sirvió el soldado Miguel de Cervantes Saavedra.

Así lo entendieron también la alcaldesa de la ciudad Dª. Rosa Melchor Quiralte y resto de autoridades presentes en la interesante conferencia «Nunca la lanza embotó la pluma». El soldado Miguel de Cervantes y el Tercio de Figueroa en el Siglo de Oro Español; impartida por el historiador montillano D. Antonio Luis Jiménez Barranco quien facilitó datos muy precisos de la vida del Maestre de Campo, Lope de Figueroa queriendo remarcar los numerosos paralelismos que hubo entre la vida de Cervantes y la de su superior, jefe del Tercio.

Para entrar en detalles muy interesantes de la vida de Lope de Figueroa, Jiménez Barranco se basó en documentación muy poco conocida (casi inédita sobre el Maestre de Campo) y expuso también de forma detallada todas las campañas militares en las que intervino Miguel de Cervantes hasta el momento de regresar a España en 1575.

Esta conferencia está integrada dentro del Ciclo de Conferencias «Universo Quijote» que organiza regularmente la Sociedad Cervantina de Alcázar y con las que pretende darse a conocer a la ciudadanía alcazareña ya que son abiertas a todo el público.

Para la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, es un honor recibir en su sede al Coronel Jefe del Regimiento que vino acompañado del Suboficial Mayor D. Gabriel Tauste Barranco y valora enormemente la actitud de los responsables de esta unidad militar de abrirse al público y tener participación en actos culturales integrándose de forma especial con la sociedad civil y creando nexos de unión entre la cultura y la milicia a través de la figura de Miguel de Cervantes.

Tanto para la Junta Directiva de la Sociedad como para el resto de asociados, es un orgullo reforzar los lazos culturales de amistad y colaboración con la Unidad Militar en la que sirvió Cervantes, siendo una de las cinco o seis más antiguas de España, que el próximo 16 de abril celebrará el 458 aniversario de su creación, celebración a la que con toda ilusión asistirá una representación de cervantinos alcazareños.

Hay que recordar que esta simbiosis que se ha producido entre el Regimiento Acorazado «Córdoba» 10 y la Sociedad Cervantina alcazareña, tuvo su origen en la visita que hizo a Alcázar de San Juan el General de Ejército (y ex jefe del CNI)   D. Félix Sanz Roldán que en su participación en uno de los “Almuerzos de don Quijote” dio a conocer a los cervantistas alcazareños que la unidad militar de Cervantes aún existía (con el nombre actual) y que se ofreció a facilitar el contacto entre el Regimiento y la Sociedad Cervantina, que posteriormente fructificó de forma extraordinaria, por las facilidades ofrecidas por el personal militar tanto en la visita de los alcazareños a la base de Cerro Muriano (donde se volcaron en su acogida)  y que se ha visto acrecentada con el desplazamiento  de su máximo responsable, el Coronel Jefe, D. José Miguel Fernández Romero hasta Alcázar de San Juan.

A la finalización de la Conferencia, el Coronel Jefe hizo entrega al presidente de la Sociedad Cervantina, D. Juan Bautista Mata Peñuela de una preciosa maqueta de un carro de combate, símbolo de la unidad, que junto con los conocidos Leopardo2E (carros de última generación), la integran también los VEC (Vehículo de Exploración de Caballería) del Grupo de Caballería Acorazado Almansa II/10 2.

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

“El Quijote viaja a Viareggio”

Fecha de Publicación: 09/03/2024

 

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A través de una conexión con cámara, socios de la Sociedad Cervantina de Alcázar han impartido diferentes ponencias a los alumnos del Liceo Giosué Carducci de Viareggio con el objeto de que conozcan un poco más el Quijote y otras obras de Miguel de Cervantes

Alcázar de San Juan, 09-03-2024.- Este sábado 9 de marzo se ha desarrollado la actividad cultual denominada «El Quijote viaja a Viareggio» que ha consistido en una conexión mediante videoconferencia en la que socios de la Cervantina de Alcázar de San Juan han expuesto varias ponencias para que los alumnos italianos conozcan un poco mejor la obra cumbre de Cervantes, así como otras de inspiración claramente italiana como La Galatea o como las Novelas ejemplares en las que está muy presente el país italiano.

Esta actividad, que es la segunda de carácter internacional, que lleva a cabo la Sociedad Cervantina ha sido posible por la inestimable colaboración de la profesora de español Laura Alba García, aunque también han colaborado muy activamente las profesoras Simona Vanni, Martina Cerri, Simona Vescovi y Bárbara Pendibene, todas ellas del departamento de lengua española del Liceo Giosué Carducci de Viareggio.

El Liceo Carducci fue fundado en 1912 y fue reconocido en el año escolar 1928/1929. En 1927 se construyó la que sigue siendo la sede histórica del instituto según un diseño del arquitecto Belluomini, un impresionante edificio histórico que pronto cumplirá 100 años de vida.  Desde principios del año 2002/2003, tras la ampliación del personal, Carducci ha ocupado todo el edificio, pudiendo finalmente responder positivamente a las nuevas necesidades docentes. Durante décadas, la escuela secundaria ha formado a generaciones de profesionales de Viareggio y de toda Versilia. En los últimos diez años y para continuar su labor educativa, ha enriquecido los planes de estudio en múltiples direcciones, sin renunciar a su identidad y sus valores culturales. 

Actualmente el Liceo “G. Carducci” es un Liceo Clásico y un Liceo Lingüístico, cuenta con alrededor de 740 alumnos divididos en 32 clases (5 ciclos completos de bachillerato de dos años y de bachillerato de tres años), tiene una plantilla de 64 profesores y ofrece a estudiantes y familias de Versilia diversas ofertas curriculares.

A las 9 de la mañana comenzaba la jornada con la ponencia de presentación de la Sociedad y sus actividades a cargo de su presidente, Juan Bautista Mata Peñuela. Posteriormente, el secretario actual Constantino López Sánchez-Tinajero, habló de como «Italia marcó la vida de Cervantes» y tras una breve pausa, el vicepresidente Luis Miguel Román Alhambra expuso su ponencia «El Quijote de Miguel de Cervantes, de la Mancha a la Toscana», finalizando la actividad justamente a las 11:00, cumpliendo rigurosamente el horario establecido.

La labor divulgativa no ha acabado hoy, sino que, tras finalizar la conexión, se han enviado las ponencias a las profesoras. De este modo, las ponencias serán nuevamente repasadas en clase y después de su exhaustivo estudio originarán preguntas a las que desde Alcázar se responderá con gusto, seguramente a través de un video grabado que se remitirá al Liceo para que lo conserven como material de consulta junto con las ponencias.

Cabe destacar que la actividad se ha desarrollado sin incidencias y que según las propias palabras de las profesoras del departamento de español ha resultado muy interesante e ilustrativa, que ha resultado de utilidad para los asistentes lo que produce una gran satisfacción a los cervantistas alcazareños que consideran cumplido el objetivo propuesto de difundir el conocimiento, la lectura y el estudio de la obra de nuestro universal escritor, Miguel de Cervantes, más aún en Viareggio ciudad muy cercana a Luca de la que el escritor dijo:

“Luca, ciudad pequeña, pero hermosa y libre, que debajo de las alas del imperio de España se descuella, y mira esenta a las ciudades de los príncipes que la desean; allí, mejor que en otra parte ninguna, son bien vistos y recebidos los españoles, y es la causa que en ella no mandan ellos, sino ruegan, y como en ella no hacen estancia de más de un día, no dan lugar a mostrar su condición, tenida por arrogante”. (Persiles, III, 19)

Ahora sólo queda que los alumnos hayan recibido con agrado las aportaciones sobre la vida y obra de Cervantes y les sirva de estímulo para conocerlo todavía más y para desear leer su obra de la que, más de cuatrocientos años después, todavía seguimos hablando.

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Isidoro Panduro, el Dragón alcazareño que fundó una saga familiar en Dinamarca

Fecha de Publicación: 06/03/2024

 

Jinete perteneciente al Regimiento de Dragones «Almansa»

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Isidoro Panduro nace en Alcázar de San Juan el 7 de abril de 1787, tercer hijo del matrimonio formado por Agustín Díaz Panduro y Ana Dorotea Jiménez Jimeno, bautizado en la iglesia parroquial de Santa Quiteria el 9 de abril.

En 1802 fallecen sus padres a causa de una explosión registrada en la fábrica de salitre en donde trabajaban, propiedad de su tío Pedro Díaz Panduro, dejando huérfanos a sus cuatro hijos, los hermanos Manuela, Agustín, Isidoro y Pedro Agustín; el tío los acogió y les dio trabajo en la salitrería.

Libro Maestro de todas las tierras, viñas, olivares, eras, salitrerías, casas, mesones, molinos, ganado, censos, juros y rentas… en la población término de la Villa de Alcázar de San Juan cabeza de partido en la provincia de Toledo, perteneciente al Estado Secular, en el mes de marzo de 1750. AHMASJ.

Isidoro trabajó allí durante unos años, principalmente realizando trabajos de abastecimiento de agua, pero su inquietud y sus anhelos por salir al mundo en busca de aventuras hizo que, en 1805, con 18 años de edad, decidiera abandonar Alcázar de San Juan para alistarse en el ejército como voluntario, siendo destinado al Regimiento Almansa, 3º de Dragones, que comandaba el coronel Juan A. Caballero, en donde completó una formación militar de dos años y medio en la caballería ligera.

En 1807 el Regimiento Almansa formaba parte de la División del Norte, un contingente de unos quince mil hombres, doce mil de infantería y tres mil de caballería, que, bajo el mando del General Pedro Caro y Sureda, III Marqués de la Romana, fue enviado a Dinamarca para unirse a las tropas de Napoleón allí estacionadas, en virtud del Segundo Tratado de Basilea firmado el 22 de julio de 1795 entre la República Francesa y la Monarquía de Carlos IV de España,

Esta fuerza de ocupación, de unos treinta y tres mil hombres, estaba integrada por soldados franceses, daneses, holandeses y españoles bajo el mando del Mariscal Jean-Baptiste Bernadotte, General en jefe del Ejército del Elba.

Tras cruzar Francia y Alemania, las unidades españolas pasaron el invierno de 1807 acantonadas en las ciudades alemanas de Hamburgo y Lubeck y el 14 de marzo de 1808 entraron en Dinamarca desplegándose por la península de Jutlandia y las principales islas del Báltico (Fionia y Selandia) con la misión de proteger inicialmente las costas danesas de un posible desembarco inglés y, posteriormente, apoyar a los daneses, aliados de Napoleón, en su intento de invadir Suecia, aliada de Inglaterra; acción que nunca se llevó a cabo pese a haber bombardeado Suecia a Copenhague unos meses antes.

La estancia de los soldados españoles en Dinamarca apenas duró seis meses, pues enterados del levantamiento español del 2 de mayo que da inicio a la Guerra de la Independencia Española, y sintiéndose traicionados por los franceses, salen del país el 21 de agosto a bordo de los buques del almirante británico James Saumarez.

La insurgencia de las tropas españolas desplegadas en Dinamarca comenzó el 22 de julio, tras emitir el Mariscal Bernadotte una orden por la que obligaba a los soldados españoles a prestar juramento de fidelidad a José Bonaparte como rey de España y decretar el gobierno danés que se desarmara a los soldados españoles. Ante la difícil situación creada el Marqués de la Romana toma la decisión de organizar la salida de sus tropas de Dinamarca y ordena que se reagrupen en la isla de Langeland, a donde logran llegar cerca de diez mil españoles, entre ellos la casi totalidad de los componentes del Regimiento de Almansa, y desde donde son evacuados por la armada inglesa que los traslada, primero a Goteborg, en Suecia, y tras una breve escala en Inglaterra, los barcos continuaron rumbo a Espa­ña. Pero un fuerte temporal provocó que no llegaran juntos al puerto de Santander, como estaba previsto, sino de forma separada y escalonada a diver­sos puertos del norte de la Península: Santoña, Santander, Ribadeo y la Coruña, a cuyos puertos arriban el 9 de octubre.

Unos cinco mil hombres no lograron escapar siendo apresados y conducidos a Francia en donde fueron internados en campos de prisioneros; con ellos y con otros detenidos capturados en España, Napoleón creó el Regimiento José Napoleón que formó parte de la Grande Armée que invadió Rusia en junio de 1812, siendo de los primeros que entraron en Moscú el 14 de julio.

Isidoro Panduro, que se había fracturado una pierna en un accidente, no pudo llegar a tiempo a la isla de Langeland para embarcar con su regimiento y salir de Dinamarca, quedando aislado en la isla de Fionia, en medio de un país desconocido cuyos habitantes pensaban que los españoles los habían traicionado y abandonado en su intento de invadir Suecia y a los que las tropas napoleónicas buscaban para hacerlos prisioneros.

El accidente de Isidoro ocurrió en agosto de 1808, cuando él y un compañero recibieron órdenes de escoltar a un comisionado francés a Nyborg. Camino de la ciudad fueron detenidos por una concentración de tropas que cruzaban un pequeño puente en el pueblo de Åsum, a media milla al este de Odense, la capital de la isla de Fionia. Isidoro esperó pacientemente con su caballo en el lado derecho del camino mientras el carro de un oficial, con un caballo adicional atado detrás, pasaba junto a él. Sin previo aviso, el caballo pateó la pierna izquierda de Isidoro, rompiéndosela. Isidoro fue trasladado a Nyborg para recibir tratamiento. Pero en las afueras de Nyborg, fue detenido por tropas danesas que lo enviaron a Kerteminde, en donde estuvo un año recuperándose de su lesión.

En 1809 Isidoro viajó a Odense para visitar a un oficial español que planeaba regresar a España; pero en el momento de partir, el oficial, que le había prometido llevarlo consigo, no le avisó y se marchó sin él. Tras este fracaso volvió a Kerteminde en donde el comandante de la ciudad, el mayor Frederik Caspar Conrad Frieboe, le dio una carta de recomendación gracias a la cual pudo entrar al servicio del noble danés Hans Rudolph Juel, cuyas propiedades se encontraban en la aldea de Hverringe, cerca de Kerteminde, allí, avalado por su experiencia como soldado de caballería, pudo trabajar como mozo de cuadra en los establos del noble y más tarde como sirviente auxiliar y ayuda de cámara personal.

De una fuerte personalidad y con una gran capacidad de adaptación para hacer frente a su nueva situación, parece ser que estaba dotado de un trato amable por lo que su señor lo llevaba consigo a las fiestas de sociedad a las que acudía con el fin de divertir a los asistentes relatando las costumbres de España.

Tras convertirse al protestantismo y aceptar la ética luterana, el 2 de mayo de 1813, con 26 años de edad, se casa con la danesa Marie Hansdatter, de 23 años, hija de un granjero de Viby, que trabajaba como ayudante de costura en Hverringe. El matrimonio tuvo nueve hijos de los que siete sobrevivieron.

  • Marie Immanuella (1811-1892) sirvienta.
  • Agustín (1813-1883) pequeño agricultor y tejedor.
  • Anna Dorthea (1815) se casa con Gjerhard Ludvig y se van a vivir a Alemania; se desconoce su destino.
  • Gregersine (1819) no sobrevive.
  • Condesa Olave (1820-1860) se casa con Hansen; abuela del conde Ejnar Oberbech-Clausen.
  • Niels (1830) viaja a California como buscador de oro; se desconoce su destino.
  • Hans Rudolf (1823-1904) vicario; bisabuelo del escitor Leif Thormod Panduro.
  • Hans (1826) no sobrevive.
  • Hans (1827-1878) mayordomo y obrero.

A finales de 1838, Isidoro sufrió un corte en la mano derecha con un gancho mientras pesaba lúpulo, la herida se le infectó y perdió el uso de esa mano.

Isidoro Panduro siempre residió en Kerteminde fiel a su benefactor el noble Hans Rudolph Juel y nunca regresó a España; incluso renunció a una herencia en su tierra natal.

Integrado plenamente en Dinamarca siempre mantuvo el estilo de vida que allí había encontrado, recibiendo finalmente la ciudadanía danesa. Gran aficionado a la jardinería, en 1840 recibió de la Real Sociedad Agrícola Danesa una copa de plata por su diligencia agrícola.

Ya en la vejez, su esposa Marie contrajo glaucoma y quedó ciega después de una operación fallida. Isidoro, enfermo, padeció episodios de depresión y tristeza, atribuyéndolos a haber abandonado la iglesia católica y seguramente agravados por la muerte de su empleador, el noble Hans Rudolph Juel. También es probable que sintiera melancolía acordándose de su Alcázar de San Juan natal.

Los últimos años de su vida fueron tranquilos, gracias a los cuidados brindados por su hija Marie Immanuella Panduro y por su nieta Sidsel Marie Oberbech Clausen.

En la primavera de 1859 contrajo una neumonía y murió el 23 de junio, a los 72 años, celebrándose su funeral el día 28 de ese mismo mes. Fue enterrado en el cementerio de Viby, pero su tumba se perdió durante la renovación del cementerio.

Libro de enterramientos en el que figura la fecha de su muerte, 23 de junio de 1859, y la fecha de su funeral, 28 de junio de 1859. Curiosamente, en la misma página del libro también aparece anotado el enterramiento de su benefactor, Hans Rudolph Juil, muerto en 1857.

Su hijo Rudolf fue uno de los primeros habitantes de la comarca en conseguir un título universitario y su tataranieto Leif Thormod Panduro (18 de abril de 1923 – 16 de enero de1977) novelista, cuentista y dramaturgo, es uno de los más acreditados escritores daneses que, entre otros muchos, recibió en 1963 el Premio de la Crítica Danesa de Literatura, en 1971 el Gran Premio de la Academia Danesa y en 1976 se convirtió en miembro de esta Academia. Algunas de sus novelas han sido llevadas al cine y a la televisión.

Otro de sus descendientes, su tataranieto Carlo Panduro, fundó una popular cadena de tiendas que lleva su apellido: *Panduro HOBBY, y están especializadas en el bricolaje, las manualidades y los artículos de regalo.

Ésta es la historia del alcazareño Isidoro Díaz Panduro, una persona totalmente desconocida para la gran mayoría de sus paisanos, pero no así para nuestro socio Juan Miguel Ruiz de Morillas, otro alcazareño, abogado y residente en Copenhague, quién nos ha hablado de él y facilitado la documentación necesaria para completar este breve relato de su vida.

El recuerdo de la buena impresión causada por los soldados españoles se conservó de padres a hijos tanto tiempo en la isla de Fionia que, cien años después, el 14 de marzo de 1908, se conmemoró solemnemente en Odense el Centenario de aquel desembarco, evocando y elogiando la conducta de los españoles durante su estancia en Dinamarca. 

Y en 2008, con motivo del bicentenario de aquellos acontecimientos, el museo de Holbæk, al norte de Copenhague, en colaboración con las pinacotecas de las cuatro localidades danesas en donde mayor fue el impacto de su estancia, y con el apoyo de las instituciones españolas, organizó la exposición Cuando los españoles llegaron, un encuentro cultural en 1808”. Su coordinador, el historiador Henning Petersen, destacó que los españoles fueron y siguen siendo recordados en Dinamarca como gente alegre, educada y musical; añadiendo que nunca entraron en combate, sólo estuvieron estacionado y fueron los primeros soldados extranjeros que no arrasaron el país; vivían entre la gente y se comportaban de forma familiar; aceptaban sin remilgos la comida local, no como franceses y belgas; jugaban con los niños, tocaban la guitarra y hacían fiestas.

Hasta la llegada de los españoles, los daneses no sabían lo que era aliñar la ensalada con aceite y vinagre. También fue la primera vez que los nórdicos tuvieron contacto con los cigarros que fumaban los españoles y les daba miedo tener el cigarro puro encendido tan cerca de la cara. Debido a que los españoles fumaban de esta forma, un cigarro mal apagado pudo ser la causa de que prendiese y se quemase el castillo de Koldinghus, en Kolding.

Pese a que para la Dinamarca Oficial fueron unos traidores por no haber ayudado a invadir Suecia y a que el mantenimiento de su estancia sangró las arcas danesas, Petersen señaló que es difícil encontrar un relato negativo sobre aquellos españoles que les hicieron descubrir una mentalidad distinta; y citando a su gran literato, el célebre Hans Christian Andersen, comentó que mientras que los soldados franceses se caracterizaban por su altanería, los españoles eran bondadosos y amables. Virtudes que, con toda seguridad, adornaron la trayectoria vital de nuestro paisano, el soldado de Dragones Isidoro Díaz Panduro.

                                                  Juan Miguel Ruiz de Morillas

                                   Constantino López Sánchez-Tinajero

                                                           Manuel Rubio Morano

                   Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La Sociedad Cervantina de Alcázar estará presente en la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia de El Puerto de Santa María

Fecha de Publicación: 29/02/2024

 

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Luis Miguel Román Alhambra (vicepresidente) y Constantino López Sánchez-Tinajero (secretario) viajarán a la ciudad gaditana para impartir sendas conferencias

Anualmente la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia organiza a finales de abril una Lectura Pública del Quijote para conmemorar el Día del Libro, suele hacerlo en fechas cercanas a esta celebración, concretamente este año será el 21 de abril.

Coincidiendo con estas celebraciones, D. Luis Francisco Garrido Quijano, su presidente, ha cursado invitación a miembros de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan para que estén presentes en su sede impartiendo un ciclo de conferencias en el mes cervantino por excelencia.

El jueves 25 de abril, Luis Miguel Román Alhambra (vicepresidente) y Constantino López Sánchez-Tinajero (secretario), estarán en el Puerto de Santa María para impartir sendas conferencias dentro del ciclo “Cervantes y el Quijote. Sus lectores en el siglo XXI”.

La participación de los alcazareños, ha sido posible gracias al buen hacer del socio común Antonio Leal Jiménez que es el Representante del Cuerpo de Académicos dentro de la junta directiva de la asociación cultural portuense.

De hecho, la presentación del ciclo y de los conferenciantes correrá a cargo de Antonio Leal Jiménez, quien abrirá la sesión y dará paso a las intervenciones de sus paisanos alcazareños. Las conferencias se titularán “Dos Cervantes, un autor del Quijote a cargo de Constantino López Sánchez-Tinajero y “Tras los pasos de Rocinante. Realidad y ficción en el Quijote” que impartirá Luis Miguel Román Alhambra.

 

El objetivo final de ambas ponencias es que los socios gaditanos puedan conocer aspectos de la vida de nuestro primer escritor y su obra principal, El Quijote, poco conocidos en el cervantismo actual.

Pero fundamentalmente en lo que incidirán ambos, es en que hay que ver el Quijote con ojos nuevos cada día e insistirán en la lectura de esta novela, así como de toda la obra cervantina, porque siempre nos enseña un punto de vista nuevo y siempre podemos extraer enseñanzas profundas de su lectura, al tiempo que se disfruta de ella.

El hecho de que la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia lleve 124 años trabajando al servicio de la cultura portuense es un reto para los cervantistas alcazareños que agradecen de todo corazón a esta institución, de solera reconocida,  la invitación recibida, porque representa una ocasión excepcional para llevar el nombre de Alcázar de San Juan  a tierras gaditanas, así como para difundir el conocimiento de los textos cervantinos más allá de la Mancha, en el territorio andaluz que tan bien conoció Cervantes y en el que pasó una parte muy importante de su vida trabajando en favor de la Corona de España.

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La estupenda batalla entre don Quijote y el vizcaíno en Puerto Lápice

Fecha de Publicación: 22/02/2024

 

Dice el narrador que «siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser un lugar muy pasajero» (Q1, 8).

Poco antes, Sancho socorría en el suelo a don Quijote derribado por las aspas de un molino de viento de Campo de Criptana. Esta vez, ha sido el sabio Frestón el que ha convertido a los gigantes en molinos de viento para quitarle a nuestro hidalgo manchego «la gloria de su vencimiento», o al menos así estaba convencido don Quijote que había ocurrido.

Puerto Lápice es actualmente una localidad manchega de la provincia de Ciudad Real, en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, con alrededor de mil habitantes. En tiempos de la escritura del Quijote no era más que un paraje con una venta y unas pocas casas quinterías de agricultores dentro del término municipal de Herencia. En las Relaciones Topográficas mandadas hacer por Felipe II, los vecinos encargados de elaborar las contestaciones de Herencia, declaran en 1576 que «en el término de ella está una venta que se dice el Puerto Lápice como está declarado y esto responden, y esta venta es de un particular vecino de Villafranca».

Ubicada esta venta junto a un cruce de caminos, era muy conocida por viajeros, arrieros y trajinantes a finales del siglo XVI principios del siglo XVII. Cervantes, sin duda alguna, también la debía de conocer y hasta allí encamina a sus personajes después de la batalla contra los molinos de viento.

En el mapa anterior he marcado en azul las carreteras actuales que unen Campo de Criptana con Puerto Lápice, trazadas en una buena parte sobre los antiguos caminos viejos que unían estos lugares. El lector curioso que sigue mis trabajos, sobre los caminos y parajes reales en el Quijote, se estará preguntando por la ruta o caminos que desde el molino de viento siguió don Quijote para no volver por su mismo pueblo, Alcázar de San Juan, ya que tanto su familia como la de Sancho ya estarían alborotadas al notar su ausencia esa misma mañana.

No, lógicamente no vuelven por el mismo camino de Campo de Criptana a Alcázar de San Juan para después continuar hacia Herencia y llegar a Puerto Lápice, el camino más lógico y recto. Teniendo en cuenta el escenario, interpretes y diálogos escogidos por Cervantes en esta aventura encontramos la respuesta.

Dibujo de Ricardo Marín, 1905 (BIQ)

Después de caminar todo aquel día y pasar la noche entre unos árboles, llegan a ver Puerto Lápice a las «tres del día». Siguen caminando hacia Puerto Lápice mientras don Quijote, entre otras cosas, insta a Sancho a que no le defienda con espada sino es contra «canalla y gente baja». En esto iban cuando advierte el narrador que «asomaron por el camino dos frailes de la orden de San Benito» junto con un coche de caballos con «una señora vizcaína que iba a Sevilla, donde estaba su marido, que pasaba a las Indias con un muy honroso cargo». Don Quijote cree ver en estos actores que entran en la escena a unos «encantadores que llevan hurtada alguna princesa en aquel coche». Esta sencilla y pacífica comitiva llegaba a Puerto Lápice por un camino en sentido opuesto al que don Quijote y Sancho también llevaban.

Don Quijote decide «deshacer este tuerto… y se puso en la mitad del camino por donde los frailes venían». A sus voces para que liberaran a «las altas princesas», los frailes se identifican como tales y le dicen que no saben realmente quien viaja en aquel coche, lo que irrita aún más a don Quijote que arremete con su lanza a uno de los dos frailes, que tratando de salvar su vida se tira al suelo. Mientras el otro fraile huye, Sancho trata de despojar de sus hábitos al fraile caído en el suelo, según él, porque le correspondían por haber sido vencido por su amo en batalla. Los mozos de mulas de los frailes, que no lo entienden así, comienzan a golpear a Sancho dejándolo molido y en mitad del camino.

Don Quijote, sabiéndose vencedor y libertador de aquellas «princesas», estaba «hablando con la señora del coche» a la que «en pago del beneficio que de mí habéis recebido no quiero otra cosa que volváis al Toboso y que de mi parte os presentéis ante esta señora [Dulcinea] y le digáis lo que por vuestra libertad he hecho». Dice el narrador que uno de los escuderos de la señora, «que era vizcaíno… viendo que no quería dejar pasar el coche adelante, sino que decía que luego había de dar la vuelta al Toboso» increpa a don Quijote. El final de esta «estupenda batalla que el gallardo vizcaíno y el valiente manchego tuvieron» acaba con el vizcaíno en el suelo casi muerto y don Quijote con una oreja malherida.

Caminos marcados en el mapa de España. Marcado en rojo Puerto Lápice (SignA-IGN)

Con el Reportorio de todos los caminos de España de Juan de Villuga, editado en 1546, muy difundido y utilizado por toda clase de viajeros, desde Bilbao, el camino a seguir por la señora vizcaína habría sido: Bilbao-Burgos-Madrid-Toledo-Ciudad Real-Córdoba-Sevilla. Para encontrar a esta señora vizcaína aquí, en Puerto Lápice, con intención de llegar a Sevilla en su coche de caballos, habría seguido los caminos: De Bilbao a Burgos, de Burgos a Cuenca, de Cuenca a Alcázar, pasando por Mota del Cuervo, y desde Mota del Cuervo podría seguir a El Toboso, Miguel Esteban y Herencia siguiendo el Camino viejo de Herencia a Quintanar de la Orden, o seguir hacia Alcázar de San Juan, Herencia y Puerto Lápice. Desde Herencia entrarían en este escenario cervantino por el Camino viejo de Herencia a Puerto Lápice.

Camino de Villarrubia a Puerto Lápice remarcado en MTN50-1ª edición (SignA-IGN)

Para ir a Sevilla desde aquí, el único camino posible para atravesar Sierra Morena en coche de caballos era por el Camino de Toledo a Sevilla, conocido como Camino de La Plata, que salvaba esta frontera natural entre Castilla y Andalucía por el Valle de Alcudia. Desde Puerto Lápice tendrían que seguir por Villarrubia de los Ojos, camino dibujado en azul en el mapa, hasta Ciudad Real, y desde allí por el Camino de La Plata continuar por Caracuel y Almodóvar del Campo, para después cruzar el Valle de Alcudia y llegar a la Venta de la Inés, la venta del manteo de Sancho, cruzando Sierra Morena con dirección a Córdoba y Sevilla.

En total, siguiendo el camino de Burgos-Cuenca-Ciudad Real la distancia recorrida es de unas diez leguas más que por Burgos-Madrid-Toledo-Ciudad Real. Decidir uno u otro camino dependía mucho del interés de paso de los viajeros y la comodidad de los alojamientos.

Haciendo noche en El Toboso, la distancia hasta Puerto Lápice es de unas ocho leguas, ocho horas de camino, por lo que esta comitiva estaría por aquí entre las tres y las cuatro de la tarde, la misma jornada y destino que la de don Quijote y Sancho ese día. Llevarían la intención de seguir desde aquí hasta Villarrubia de los Ojos y pasar la noche,  a tan solo dos leguas de aquí, porque entre esta venta de Puerto Lápice y Villarrubia no existía venta alguna.

Don Quijote les mandaba «que volváis al Toboso… dar la vuelta al Toboso». Según notas al pie de página de grandes editores del Quijote,«volváis al Toboso» o «dar la vuelta al Toboso» podían tener significados distintos para los primeros lectores de la novela. Para Martín de Riquer: «deis la vuelta hacia el [Toboso]», para Francisco Rico:  «os desviéis del camino para ir al Toboso» y para Enrique Suárez: «en este pasaje, como en otros, no ha de entenderse estrictamente regresar por donde se venía, sino: cambiar de dirección, poner frente a, encaminarse». Darse la vuelta por donde venían o encaminarse a El Toboso desde aquí, coincide geográficamente con los caminos reales que podían traer los vizcaínos. Lo que no cabe duda en el relato es que estos actores llegaban por el camino de entrada desde el norte de Puerto Lápice y que don Quijote lo hacía desde el sur. Solo así es posible que se produzca este encuentro y batalla en mitad de Puerto Lápice.

Por tanto, el camino desde Campo de Criptana a Puerto Lápice, pasando por Alcázar de San Juan y Herencia, no es el seguido por don Quijote y Sancho por dos motivos evidentes:

1. De haberlo seguido el cuento no habría sido este. Habrían sido vistos por sus familias y vecinos, y seguramente obligados a abandonar la empresa recién empezada.

2. Habrían llegado a Puerto Lápice por el mismo Camino viejo de Herencia a Puerto Lápice que la comitiva vizcaína y de frailes de San Benito, por lo que tampoco se habría producido el encuentro de frente con ellos, tal y como describe Cervantes.

Sigamos ahora los pasos de Rocinante por otro camino hasta llegar a Puerto Lápice.

Ruta seguida por Rocinante entre Campo de Criptana y Puerto Lápice remarcada en mapa SignA (IGN)

Desde el paraje de los molinos de viento criptanenses, don Quijote y Sancho «siguieron el camino del Puerto Lápice». Cervantes, lógicamente no deja a sus primeros lectores  detalles del camino a seguir desde aquí por sus protagonistas, estando tan cerca de su pueblo del que quiso olvidar su nombre al principio de la novela, como tampoco nombra explícitamente a Campo de Criptana, aunque fuese el único lugar de toda la Mancha que contase en aquella época con «treinta o pocos más desaforados gigantes».

Solo les describe como ese día lo pasan caminando, pasan la noche entre unos árboles y que al día siguiente, pasado el mediodía, ven Puerto Lápice. Para los lectores curiosos de su tiempo no necesitaban mucha más información para seguir creyendo verosímil el cuento que Cervantes les estaba contando. Desde los molinos de Campo de Criptana, al paso lento del bueno y despaldado Rocinante, por su encontronazo con el molino, en ese tiempo narrado habría caminado unas quince horas, jornada y media larga. Conocen ya la pobre condición física del rocín, aquejado de los dolorosos “cuartos” en sus pezuñas, por lo que el camino recorrido a media legua a la hora, la mitad de un caballo normal, estaría en torno a unos cuarenta y cinco kilómetros.

Plaza de Puerto Lápice. Imagen de turismociudadreal.com

En mi próximo Tras los pasos de Rocinante. Segunda salida, voy a llevar al lector viajero por los caminos que don Quijote guió a Rocinante en esta segunda salida de su casa. Lógicamente, desde Campo de Criptana bordearán Alcázar de San Juan por el Camino de la Media Legua para seguir por el Camino de Herencia a Tomelloso entrando en Herencia. Desde aquí, siguiendo el Camino de La Pedriza, parte del Camino de Herencia a Villarrubia de los Ojos, atravesando por mitad de sus sierras, llegar al Camino de Villarta de San Juan a Puerto Lápice. Desde aquí, con la visión lejana de Puerto Lápice, tal y como lo vieron don Quijote y Sancho, llegarán al centro de Puerto Lápice, a su magnífica plaza.

Allí podrán sentarse en sus balcones y creer ver la llegada de los frailes benitos y la señora vizcaína por el Camino de Herencia a Puerto Lápice por un lado y a don Quijote y Sancho por el otro, mientras releen los capítulos VIII y IX de la primera parte del Quijote. Realmente, habrán recorrido desde los pies de los desaforados molinos de viento poco más de cuarenta kilómetros, los mismos que Rocinante recorrió en la ficción. 

 

                                                    Luis Miguel Román Alhambra

“Tras lo cual”, Enrique Suárez Figaredo

Fecha de Publicación: 15/02/2024

Enrique Suárez Figaredo en el Sillón de Sancho en la Platera, Alcázar de San Juan

 

Enrique Suárez Figaredo (Barcelona, 1951) vivió su infancia en el barrio del Poble Sec, a las espaldas de aquella fábrica de la luz de la que hoy sobreviven sus emblemáticas chimeneas. A ellas, a la Fecsa, lo llevó el destino en 1974. Cuando Fecsa se integró en Endesa, se le encargó el Centro de Ingeniería de Distribución de esta compañía, y, posteriormente, la Subdirección de Control de Calidad de Aprovisionamientos.

Su afición al Quijote empezó hace ya muchos años, cuando editó un Quijote para su empresa con el que agasajaban a los ilustres visitantes o regalaban a los empleados por su jubilación. Hizo cierto el aforismo de Cicerón: “si quieres aprender sobre algo, escribe un libro”.

Pero una vez editado su Quijote no paro ahí, hombre inquieto, se interesó por el asunto, y empezó a acumular documentación, a consultar ediciones, antiguas y modernas, a contactar con quijotistas del mundo, a leer toda la producción cervantina y a otros autores del Siglo de Oro y, finalmente, a compulsar los ejemplares originales de las primeras ediciones del libro.

Investigando y confrontando originales en la Biblioteca Nacional de España fue como descubrió que del Quijote de Avellaneda (del que la BNE poseía 4 ejemplares) hubo dos ediciones y que los ejemplares que se manejaban correspondían a la segunda y por tanto se había dado a la imprenta una edición anterior (la primera) que no estaba catalogada como tal.

Es por tanto uno de los mayores especialistas mundiales en el Quijote apócrifo, obra de la que todavía hoy desconocemos quién fue su autor.

Como bien nos relata Cristina Ruiz Urbón en su trabajo Los diez entremeses atribuidos a Miguel de Cervantes Saavedra: historia crítica y estado de la cuestión, desde el siglo XVIII se han barajado infinidad de propuestas de la persona que podría haberse escondido tras el pseudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda: fray Luis de Aliaga, fray Juan Blanco de Paz, Francisco de Quevedo, Lope de Vega, Tirso de Molina, Agustín de Rojas, Pedro Liñán de Riaza, Francisco López de Úbeda, Alfonso Lamberto, Juan Ruiz de Alarcón, Alonso Castillo de Solórzano, fray Luis de Granada, Alonso Fernández Zapata, fray Cristóbal de Fonseca, Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo, fray Alonso Fernández, Juan Martí, Alonso Pérez de Montalbán, el clérigo cordobés Juan Valladares, Alonso de Ledesma, el conde de Lemos en colaboración con Mira de Amezcua y Gabriel Leonardo de Albión y Argensola, Ginés Pérez de Hita, Baltasar Eliseo de Medinilla, fray Hortensio Félix Paravicino, Cristóbal Suárez de Figueroa, alguno de los hermanos Argensola e incluso el propio Miguel de Cervantes. De un tiempo a esta parte, el debate se centra en el soldado aragonés Jerónimo de Pasamonte (Riquer 1988 y Martín Jiménez 2005), el dominico vallisoletano Baltasar de Navarrete (Blasco 2005) y el poeta arriacense José de Villaviciosa (Rodríguez López-Vázquez 2011a).

Como se ve la nómina es grande. Nuestro querido Enrique se atrevió a proponer como autor a Cristóbal Suárez de Figueroa, en atención a un estudio del estilo, de construcciones léxicas particulares y de palabras que utilizaba repetidamente el autor y que sometida a la comparación con las obras de Suárez de Figueroa alcanzaba una concordancia muy superior a la de otros posibles autores, cuyas obras también fueron sometidas a confrontación y estudio.

Es notable que Enrique Suárez haya encontrado una construcción en el texto que es muy poco usada en el Siglo de Oro y que caracteriza esta obra, se trata de la expresión “tras lo cual”, que aparece 28 veces en el texto. Para conocer el ingente y ambicioso trabajo que hizo Enrique Suárez, basta consultarlo en: https://parnaseo.uv.es/Lemir/Revista/Revista10/SuarezFigaredo/SuarezFigaredo.pdf

Desde este momento, sometemos esta frase a la consideración de los expertos que traten de encontrar los tics avellanedescos en otros autores contemporáneos a Cervantes y en caso de hallar el frecuente uso de “tras lo cual”, ya podemos avanzar que se encontrará cerca de resolver este enigma aún irresoluto.

Por azares de la vida, conocimos a Enrique y por su afabilidad, bonhomía y accesibilidad en el trato, nuestra amistad se ha ido asentando y es hoy un amigo extraordinario y además Socio de Honor de esta Sociedad y el hecho de que viva lejos no impide que disfrutemos de su erudición y sobre todo de su amistad. Todo esto, lo completa, además, con al menos dos presencias físicas anuales en Alcázar de San Juan.

Estas son las cosas que el amor por el cervantismo y el quijotismo nos traen a la Sociedad Cervantina de Alcázar: son premios añadidos a esta pasión.

Como, por ejemplo, la amistad de Manuela Sáez González, monfortina, investigadora incansable y autora de la mejor biografía sobre el Conde de Lemos (mecenas de Miguel de Cervantes y otros escritores).

Si hemos leído con atención, en la relación de Ruiz Urbón se encuentra también el Conde de Lemos en colaboración con Mira de Amezcua y su secretario Gabriel Leonardo de Albión y Argensola como posibles autores del Avellaneda; pero en los numerosos escritos del Conde de Lemos, Manuela sólo encontró la expresión “por lo cual”; ningún “tras lo cual”.      

Ojalá otras mentes inquietas y doctas sepan tirar de los hilos convenientes y busquen por donde se pueda encontrar al tordesillesco autor, y de este modo puedan dar felice terminación a los trabajos iniciados por estos buenos amigos antes citados.

Y como decía nuestro querido don Miguel, a ti que lees: «Dios te dé salud y a mí no olvide».

 

 Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

 

Miguel Ángel Martínez Martínez, embajador de la Mancha en Bruselas

Fecha de Publicación: 03/02/2024

 

 

El que fuese vicepresidente del Parlamento Europeo por un periodo de ocho años ha dicho que la única obra literaria que ha sido traducida al mayor número de idiomas y que además tiene versiones adaptadas para niños, es el Quijote

Alcázar de San Juan, 03/02/2024.- El sábado 3 de febrero visitaba la Sociedad Cervantina de Alcázar el ex eurodiputado Miguel Ángel Martínez Martínez para tomar parte de los “Almuerzos de don Quijote”, actividad que regularmente organiza esta asociación cultural.

Miguel Ángel Martínez Martínez fue elegido diputado por Ciudad Real en el Congreso en 1977 y en 1981 fue elegido Secretario General del PSOE de Castilla-La Mancha (hasta 1988), en 1999 fue elegido eurodiputado, cargo que desempeñó hasta 2014, siendo además vicepresidente del Parlamento Europeo entre los años 2007 a 2014.

A las 12 de la mañana los socios cervantistas visitaban el Museo que la Asociación Amigos de Miguel Ángel Martínez le tiene dedicado en Alcázar de San Juan donde fueron recibidos por el propio Miguel Ángel junto con Carmen, su mujer, y por María Ángeles Pérez Montero, presidenta de la Asociación, quienes han acompañado la visita al museo y han compartido también el almuerzo.

Este museo acoge gran parte de sus documentos gráficos y escritos, y también las numerosas condecoraciones obtenidas a lo largo de su dilatada vida política. Todo ello convierte a este Museo en un sugestivo recorrido por la memoria democrática de Europa y en una luminosa ventana que permite conocer interioridades de la más reciente historia de Occidente. 

El Museo se encuentra en el andén número 1 de la estación de ferrocarril de Alcázar de San Juan. Se trata de un espacio simbólico y representativo tanto para la localidad como para el conjunto del país, ya que fue uno de los nudos ferroviarios más importantes de España. A lo largo de sus salas se encuentran reunidos los objetos que permiten hacer un recorrido por las diferentes épocas de su vida y que muestran referencias de su dilatada carrera, recuerdos atesorados en una vida dedicada a servir a los ciudadanos desde la política en las diferentes responsabilidades que desempeñó, así como sus condecoraciones, objetos personales y su colección de Quijotes.

El vínculo de Miguel Ángel Martínez con Castilla-La Mancha, así como su afición por la lectura, fueron los motivos por los que durante más de cuarenta años coleccionó ediciones de El Quijote en diferentes idiomas. Esta colección de la obra cervantina, que ha estado expuesta en el Parlamento Europeo, así como en numerosas ciudades españolas, cuenta con ejemplares en 46 lenguas diferentes tanto en ediciones completas como en adaptaciones para niños.

A este respecto, Martínez Martínez aseveró que el Quijote es la única obra literaria de carácter universal que además de ser traducida a numerosas lenguas, tiene versiones adaptadas para niños, ya sea en forma de libros de aproximación, en formato cuento o como tebeos.

En esta colección de Quijotes están representados todos los países de la Unión Europea y también los de países vecinos, Suiza, Macedonia, Albania. Montenegro, Armenia, Moldavia, Rusia, etc. La colección tiene Quijotes en chino, azerí, árabe, en latín y latín macarrónico y por supuesto en Braille.

Los cervantistas alcazareños disfrutaron de esta visita y elogiaron la colección completísima tanto de las diferentes ediciones del Quijote como de la abundante iconografía quijotesca. Reconocieron el trabajo intenso de coleccionista de Miguel Ángel que ha ido recopilando y conservando infinidad de recuerdos que están a disposición de cuantos visitan el museo.

Ya en la sede cervantina, a lo largo del almuerzo, Miguel Ángel Martínez refirió las extraordinarias relaciones personales que pudo construir con importantísimas personalidades de todo el mundo gracias a sus viajes y a su intermediación en el ejercicio de sus responsabilidades políticas, labor que ha sido reconocida con innumerables condecoraciones y distinciones que lo convierten en una de las personas más reconocidas de España en la historia reciente.

Siempre se mostró como un firme y digno embajador de la Mancha y del Quijote tanto en Bruselas como por cuantos lugares ha visitado, allí siempre presumió de provenir de la tierra de don Quijote y Sancho Panza, y ante las autoridades de todo el mundo nunca olvidó pronunciar palabras de reconocimiento para la importantísima obra literaria de Miguel de Cervantes, estimando que es tan grandiosa la obra que -a su juicio-, cree haber superado en fama a su autor.

En relación con el aprovechamiento del Quijote como recurso gratuito que la Mancha tiene para posicionarse en el mundo del turismo, y más concretamente dentro del turismo literario, cree que debe hacerse un trabajo bien programado, conjuntamente ejecutado y coordinado entre diferentes municipios y administraciones para alcanzar el resultado más óptimo y cuyos beneficios alcancen a todos. En este aspecto coincide plenamente con esta Sociedad Cervantina en su idea de lo que debe ser la “Comarca Quijote”.

No resulta exagerado decir que los cervantinos alcazareños no sólo han tenido el privilegio de estar en compañía de una persona extraordinariamente afable, que conoce y ha difundido con denuedo el Quijote por el mundo, sino que han podido disfrutar por unas horas de la historia viva de España.

 Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

«A mis queridos compañeros» carta ganadora del tercer concurso de cartas a los Reyes Magos de Café Monago

Fecha de Publicación: 08/01/2024

 

 

 

Daniel Ortiz Mata de Alcoy (Alicante) se hace con el primer premio. El domingo 7 de enero a partir de las 18:30 se han dado a conocer en directo los ganadores del concurso que ha tenido una excelente participación y un gran nivel de calidad.

Alcázar de San Juan, 8 de enero de 2024.- A las 18:30 del domingo, se hizo público el nombre del ganador, Daniel Ortiz Mata de Alcoy, así como del resto de finalistas del tercer concurso de cartas a los Reyes Magos “Café Monago” organizado por la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan y patrocinado por Centro de Conductores Rondilla y por Gestoría Sánchez.

Evento que fue transmitido en directo a través de YouTube con un enlace facilitado previamente en la web de la Sociedad Cervantina de Alcázar, que se encuentra a disposición en:

El acto ha estado conducido por Luis Miguel Román Alhambra (vicepresidente de la SCA), y han tomado parte en el mismo Manuel Rubio Morano que ha dado lectura al acta del fallo, como secretario del jurado, a continuación, el presidente Juan Bautista Mata Peñuela ha dado a conocer a los diez mejores clasificados en orden inverso de puntuación, acabando su anuncio con las cartas ganadoras. Finalmente, Manuel Castellanos (socio de la SCA) ha dado lectura a la carta ganadora.

 

Esta es la lista completa de las cartas mejor valoradas:

1er Premio, Diploma y 100 euros a Daniel Ortiz Mata (Alcoy), “A mis queridos compañeros”, con 173 puntos.

2º Premio, Diploma y 50 euros a José Alberto Ruiz Cembranos (Leganés), por “Tres motivos para una carta”, con 171 puntos.

3º. Premio, Diploma y 50 euros a Mela Ortiz Arbones-Dávila (Madrid), por “A través del espejo”, con 168 puntos.

4º. Diploma a Luis David San Juan Pajares (Segovia), por “El Rey Escoba”, con 167 puntos.

5º. Diploma a Carlos López Pérez (Logroño), por “Carta de un niño cualquiera”, con 164 puntos.

6º. Diploma a Laura Baleztena Pérez (Pamplona), por “El cuarto Rey Mago”, con 163 puntos.

7º. Diploma a Mª. Soledad Romero Castellanos (Alcázar de San Juan), por “Deseo”, con 160 puntos.

8º. Diploma a Amalia Moreiras (Orense), por “Casos Reales”, con 157 puntos.

9º. Diploma a Alberto Cotillas Revilla (Burgos), por “Quedaos en Belén, por favor”, con 156 puntos.

10º. Diploma a Eduardo José Viladés Fernández de Cuevas (Logroño), por “Los te quiero de mamá”, con 155 puntos.

También este año, ha sido altísimo el nivel de las 185 cartas recibidas para participar en el concurso, con temas muy variados e ingeniosos haciendo que el jurado haya sudado tinta para escoger las mejores, como se puede comprobar por la escasísima diferencia de puntos entre las primeras clasificadas.

A pesar de que el tema es único y cerrado, y teniendo en cuenta que el estilo epistolar es bastante limitado, todo ello no ha sido obstáculo para que los escritores hayan puesto en práctica su desbordante imaginación y hayan compuesto cartas muy bonitas, y aunque muchas han recordado la difícil situación de los países en guerra y por ende las dificultades a que se encuentran sometidos -sin culpa- los niños que habitan esos territorios, otros muchos participantes han optado por reivindicar la alegría de esa noche mágica y por la ilusión con que niños y mayores esperamos la llegada de los Magos de Oriente y por la esperanza que aporta a nuestras vidas.

Un año más, algunos autores han hecho peticiones no para ellos sino para sus familiares o terceras personas, intercediendo así ante los Reyes Magos en favor de otras personas más necesitadas. Estas peticiones, al igual que en la oración, cuando se hacen para beneficio de otros y no para uno mismo, siempre son escuchadas…

Así mismo, los escritores han tenido un cariñoso recuerdo para los mayores y para los que ya no están con nosotros. Recordarlos, aunque sea de forma epistolar, hace que se mantengan vivos en nuestros corazones.

 

De la fabulosa participación, los miembros del jurado quieren resaltar que a pesar de llevar muchas cartas leídas -en los diferentes concursos hasta ahora convocados-, siempre se ven sorprendidos por la agudeza y estilo narrativo de algunos autores, que hace que sea muy bonito el trabajo de emitir una valoración.

En unos días se publicará en las redes de la Sociedad Cervantina de Alcázar un documento en formato pdf conteniendo las diez mejores cartas de esta edición para solaz y disfrute de todos nuestros amigos y seguidores y quizás también para que sirva de inspiración a futuros participantes en la edición de 2025 en la que comenzaremos a trabajar en los próximos días.

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

 

Publicado un estudio sobre los azulejos quijotescos del Parque Cervantes de Alcázar de San Juan

Fecha de Publicación: 05/01/2024

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Se encuentra disponible en la web de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan y ha corrido a cargo de uno de sus miembros. La particularidad que hace único a este conjunto de azulejos es que contiene las aventuras completas del Quijote desde el comienzo hasta el final (Primera y Segunda Partes)

En estos días hemos colgado en nuestra web un estudio que interpreta los azulejos quijotescos del parque Cervantes de Alcázar de San Juan y que está disponible para su descarga por todas aquellas personas interesadas en el tema.

Este conjunto de azulejos del Quijote está instalado en una glorieta del parque, pero hagamos un poco de historia: la glorieta del parque se construyó de forma similar a La Glorieta de Cervantes en Sevilla (que consiste en un pequeño espacio octogonal incluido dentro de la Plaza de América frente al Pabellón Real, que a su vez está ubicada al sur del Parque de María Luisa y que fue realizada en 1913).  

Al igual que en Sevilla, los azulejos que se instalaron inicialmente, eran de la fábrica trianera de Ramos Rejano. Los de Alcázar se han deteriorado de forma irrecuperable por estar casi un siglo a la intemperie. Estos azulejos aún se encuentran en los bancos, colocados debajo de la serie actual.

El conjunto actual de azulejos del Quijote del Parque Cervantes data de finales del siglo XX. Es fruto de la actividad del Aula de Cerámica de la Universidad Popular del Ayuntamiento de Alcázar de San Juan, que con la ayuda de los alumnos de una Escuela Taller creada al efecto para los oficios cerámicos, tuvieron como objetivo la restauración de la glorieta octogonal existente en el parque, con la rehabilitación del monumento y la fabricación de nuevas piezas de colección (tomando como modelo las antiguas) para cubrir los existentes en el Parque Cervantes que por la acción de los elementos meteorológicos, la intemperie, el vandalismo y por qué no decirlo, por el abandono, se perdieron.

La Escuela Taller se creó con este propósito. Su trabajo consistió –mediante la aplicación de la técnica de la cuerda seca-, en la creación de una bella serie de azulejos, de medidas 15 x 15 cm (azulejos principales), además, trabajaron en piezas de menor tamaño empleadas para decorar la parte superior de los bancos, así como ángulos ornamentales para la terminación y protección de las esquinas.

Igualmente, el taller de cerámica de la Escuela Taller Municipal, realizó una segunda serie de azulejos más pequeños (tamaño 7 x 7 cm) que decoran los laterales y los bordes de los bancos, así como el resto de elementos decorativos, bordes, cuadros y terminaciones.

Alfredo Martínez Pérez, reconocido ceramista local, estuvo al frente del taller de cerámica. El dibujante principal fue Francisco Manzaneque. Hicieron miles de azulejos entre los años 1989-1990, hasta dejar el conjunto en su estado definitivo.

Para la primera parte, tomaron como referencia los dibujos que el pintor José Jiménez Aranda realizó para la edición madrileña de R.L. Cabrera de 1905-1908 (cuatro tomos) conocida como “Quijote del Centenario”. Y para la parte segunda las de Salvador Tusell (a partir de G. Doré) de la edición barcelonesa de Viuda de Luis Tasso de 1905.

En Triana existieron al menos, tres importantes fábricas que se dedicaron a la manufactura de azulejos del Quijote, pero todas –sin excepción- dibujaron escenas del inicio del libro, tan solo comprenden escenas de hasta el capítulo 20 de la Primera Parte.

Luego repetían las imágenes hasta hacer series muy grandes, no obstante, cuando se estudian, se observa lo expuesto en el párrafo anterior, poca variedad y mucha repetición, así ocurre en la Fonda de la estación FF.CC. de Alcázar, Instituto Gaona de Málaga, casas particulares de Sevilla y Ronda, etc…

En cambio, esta serie de azulejos del Quijote es excepcional, es la única entre todas las azulejerías (hasta ahora conocidas en el mundo, fabricadas con la técnica de la cuerda seca), que representa gráficamente las escenas de la novela al completo, es decir desde el principio hasta el final de la Segunda Parte en que el hidalgo Alonso Quijano “el bueno”, muere en su cama rodeado de su familia y amigos.

Los azulejos que componen la serie principal que relata gráficamente la novela completa del Quijote, recubren completamente los asientos y respaldos de los cuatro bancos que conforman una glorieta o rotonda.

El número total de azulejos asciende a 288, corresponden a la primera parte del Quijote 179 y 109 a la segunda parte. Faltan 5, hay 5 rotos y 8 más vandalizados.

Están muy trabajados y son muy bonitos, llaman la atención sus vivos colores y su terminación con un altísimo nivel de detalle; y lo que a juicio de la Sociedad Cervantina alcazareña es lo mejor: que recogen fielmente todas y cada una de las aventuras y vicisitudes del hidalgo Alonso Quijano a lo largo de las dos partes de la novela.

Aparte de esos 288 azulejos individuales, que son la secuencia principal donde se relatan las aventuras de Don Quijote y Sancho Panza, hay colocados también ocho esquineros, dos por banco, que son grupos de azulejos que forman una imagen relativa a pasajes de la obra y que además de estar colocados perfectamente como nexo de unión en las series de azulejos, ofrecen escenas muy bellas del Quijote.  

Con este estudio, que ha sido elaborado por nuestro socio Constantino López, al que diferentes miembros de esta Sociedad han ayudado en esta tarea, y con la interpretación que se hace de los azulejos, explicando junto a cada uno de ellos el pasaje del Quijote al que corresponde la imagen, será posible acercarse al Quijote de Cervantes de una nueva y más fácil manera.

Nunca será suficiente todo lo que se haga para conseguir que se lea esta monumental novela de Miguel de Cervantes.

Azulejos quijotescos del Parque Cervantes de Alcázar de San Juan

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Un estudio recoge todas las placas de cerámica instaladas en las calles de Alcázar de San Juan

Fecha de Publicación: 04/12/2024

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Estas placas con el nombre de las calles informan al paseante o turista de la historia, curiosidades y las personas que las habitaron. La recopilación ha corrido a cargo del alcazareño Constantino López

El proyecto “La ciudad que habla” se llevó a cabo entre los años 2000 y 2010, con él se pretendió recuperar la historia de las calles de Alcázar de San Juan y al propio tiempo añadir otro atractivo turístico más a los muchos de que dispone la ciudad.

La idea inicial era conformar un recorrido turístico que pudiera realizarse por los visitantes de la ciudad, así como un circuito educativo que podría ser utilizado por los colegios para que los más pequeños pudieran conocer el origen del nombre de las calles.

La colocación de las placas se fue haciendo por etapas, cada año se instalaban un determinado número de ellas, teniendo en cuenta que es un producto genuinamente alcazareño ya que tanto los dibujos, que fueron realizados por el pintor alcazareño Ángel Vaquero, como los textos, que fueron elaborados por José Fernando Sánchez Ruiz.

Rebuscar en la historia y sobre todo hablar con los vecinos mayores de esas calles para obtener de ellos las anécdotas, curiosidades y datos que no se encuentran en ninguna otra parte salvo en los recuerdos de los propios vecinos e incluso en la transmisión oral recibida de sus antecesores,  fue una ardua tarea que hay que valorar en su justa medida, estimamos el trabajo realizado por estas personas que empeñaron todas sus fuerzas para que este proyecto viese la luz con la calidad que todos podemos apreciar.

La recopilación ha sido realizada por Constantino López (miembro de la Sociedad Cervantina de Alcázar), y es un reconocimiento al esfuerzo y dedicación de las personas que idearon y llevaron a término el proyecto. Visto así, el estudio recopilado al completo muestra la grandiosidad del trabajo realizado que ha quedado para el disfrute futuro de los alcazareños y de todos aquellos que nos visitan, siendo una de las señas de identidad de nuestra ciudad.

Además de las placas conteniendo los nombres de las calles, algunas otras están vinculadas a personajes relevantes que vivieron o estuvieron en ellas tales como los poetas Miguel Hernández (estación), José Corredor Matheos (plaza Aduana) y Juan de Dios Raboso, un alcazareño que fue un político importante en Madrid en el siglo XIX.

En palabras de su autor, Constantino López: “Pretendo en este estudio, hacer un catálogo detallado de ellas, reflejadas en orden alfabético, indicando el lugar donde están colocadas y la leyenda que incluyen”.

El estudio recopilatorio recoge un índice alfabético de las calles que disponen de una placa, también acompaña un plano de situación de cada una de las placas, dedica una página completa para cada placa que va acompañada con el texto de su leyenda.  

También recoge sitios muy particulares en los que, por la solera de la historia de las calles, confluyen en un pequeño espacio muchas placas que están cerca unas de las otras, lo que ocurre en dos lugares del centro histórico.

Lo más curioso de todo es que al final del estudio, el autor ha diseñado una serie de rutas organizadas por temas, objetivo que desde un principio estaba marcado por el consistorio y que nunca se ha llegado a desarrollar.

A juicio del autor es posible hacer los siguientes recorridos:

1.- Ruta de los pintores.

2.- Ruta de maestros y médicos.

3.- Ruta de escritores y personajes literarios.

4.- Ruta de políticos, gobernantes y acontecimientos.

5.- Ruta religiosa, santos e iglesias.

6.- Ruta de las curiosidades de Alcázar de San Juan.

7.- Ruta de Cervantes y el Quijote.

Estudio completo para descargar

 

Ventanitas

Se consolida año tras año el Concurso de cartas a los Reyes Magos de Café Monago

Fecha de Publicación: 02/01/2024

 

 

El pasado 31 de diciembre a las 23:55 horas quedó cerrado el plazo de participación en el concurso con 185 cartas recibidas superando en un 38 % las 134 cartas admitidas en la edición anterior  

Alcázar de San Juan, 2 de enero de 2024.- Desde el día en que se publicaron las bases del concurso hasta la fecha de cierre el 31 de diciembre, se han ido recibiendo -de forma escalonada pero continua- los trabajos que tomarán parte en el tercer concurso de cartas a los Reyes Magos que organiza Café Monago en colaboración con la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan.

Nuevamente se ha superado y con mucho el número de trabajos recibidos el año anterior por lo que el concurso tiende no sólo a consolidarse, sino a ir creciendo en su participación año tras año.

Las 185 cartas recibidas en esta tercera edición han rebasado la cifra de la convocatoria del año 2023. Un porcentaje alto de estos trabajos tiene gran calidad y casi todos desprenden emotividad a raudales.

Siempre hay una parte de las epístolas que rebosan imaginación y no sólo por los personajes que las escriben, sino por las situaciones y lugares desde los que lo hacen, que hacen que algunas puedan llegar a ser inverosímiles y despiertan la admiración del jurado que disfruta con estos ejercicios de estilo.

La participación de este año se ha distribuido a lo largo de catorce países, se han recibido cartas de escritores residentes en Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Cuba, España, Italia, México, Paraguay, Perú. Uruguay y Venezuela, aunque el mayor número de cartas procedía de las diferentes Comunidades del territorio nacional. Un 65 % de las cartas proceden de España y un 35 % del resto de países. Los países iberoamericanos más representados han sido Argentina, aportando un 7,78 % de las cartas, un 6,48 % de las cartas llegaban desde Colombia.

El jurado calificador va a tener una tarea difícil para resolver los premiados antes del domingo 7 de enero de 2024, cuando a partir de las 18:30 horas (en España) se retransmita en directo desde el Café Monago de Alcázar de San Juan el fallo del jurado y se hagan públicos los ganadores de los premios: un primero dotado con 100 euros y diploma y dos segundos dotados con 50 euros y diploma (cada uno), importes que ha sido aportados por las empresas Centro de Conductores la Rondilla y Gestoría Sánchez.

Al mismo tiempo, se conocerán los clasificados en los puestos cuarto al décimo que también recibirán un diploma de finalistas.

Juan Bautista Mata Peñuela, presidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan anunciará los nombres de los premiados, estará acompañado por Luis Miguel Román Alhambra, vicepresidente y por Manuel Castellanos, miembro de la Sociedad y actor de doblaje, que dará lectura a los trabajos ganadores.

Como el año anterior, la retransmisión se hará en directo y podrá seguirse desde la página web de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan:

https://www.cervantesalcazar.com

Café Monago y la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, se felicitan por haber sido capaces de atraer a escritores que representan a diferentes países, diferentes maneras de ver la literatura y con variadas sensibilidades, escritores que tienen el español como idioma común.

Os esperamos a todos en este evento, aunque sea de forma no presencial, para conocer en directo y de primera mano el nombre de los ganadores.

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

El belén napolitano del alcazareño Juan Miguel Ruiz

Fecha de Publicación: 30/12/2023

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Lo monta y lo exhibe anualmente en su casa de Copenhague (Dinamarca) donde reside por motivos profesionales. Con 32 figuras y con el templo romano de 1,49 m que desde la base a la cornisa y sumada la plataforma donde va montado, le confiere una altura máxima al conjunto de más de dos metros

Las figuras del belén napolitano son especialmente frágiles. El cuerpo está formado por un armazón de alambre forrado con estopa, materiales muy flexibles, que permiten crear figuras en muy diversas posiciones siguiendo la expresividad estilística del dinamismo barroco, incluso algunas están articuladas y permiten colocarlas en variadas posiciones.

Las extremidades son de madera; la cabeza, de terracota policromada con los ojos de pasta vítrea, trabajados con notable minuciosidad para conseguir la máxima expresión del rostro; y los vestidos, de sedas o tejidos de la época, con pasamanería, y las mujeres adornadas con puntillas, joyas y abalorios.
Las piezas raramente van firmadas porque en la elaboración de una figura intervenían muchos artistas: escultores, pintores, plateros, sastres y hasta arquitectos para diseñar toda la ciudad, con sus casas y montañas. Y si finalmente se optase por la atribución de la autoría, siempre se le otorgará al que haya hecho la cabeza. Para las ofrendas y la caracterización de los personajes se utilizaba el barro, la plata, el cristal, el marfil y el ébano.

Los artistas se especializaban en cada una de las diferentes figuras, unos en las del propio misterio, otros en las figuras de los Reyes Magos y otros en animales o en todo tipo de menaje, cestos, frutas y todo tipo de adornos, ya sean joyas, cofres, instrumentos musicales, etc…

La escenificación y configuración plástica del Nacimiento alcanzó en el Reino de las Dos Sicilias un periodo de esplendor en la segunda mitad del siglo XVIII, desbordando el ámbito religioso para pasar a la Corte, la nobleza y alta burguesía y finalmente a ambientes populares.

Según nos cuenta Juan Miguel, cuando los séptimos condes de Lemos llegaron a Nápoles, la condesa adquirió un nacimiento para el oratorio particular de su habitación en el palacio. La compra la realizó al escultor Giovanni Aniello de Mari, fraccionando el pago en tres plazos, el primero el 16 de diciembre de 1610, por un importe de 300 carlines, otro por la misma cantidad el 25 de febrero de 1611 y el tercero y último se efectuó el 24 de febrero de 1613 ascendiendo a 454 carlines; el total de la adquisición supuso un monto de 1.054 carlines (105 ducados y 4 carlines). Operación que se llevó a cabo por mediación de la marquesa del Valle muy amiga de la condesa.

De este belén hoy no se conoce el paradero, según nos comenta Manuela Sáez González, investigadora monfortina y autora de la mejor biografía del VII Conde de Lemos, que fue quien dio a conocer en 2006 los datos anteriormente citados.

Juan Miguel exhibe su belén napolitano en la casa de Copenhague donde reside, después de reunirlo y volver a mostrarlo como se hacía hace años en la casa que la familia poseía en la calle Velázquez de Madrid y posteriormente en la casa solariega de la familia en Ciudad Real.

La escenografía consta de un nacimiento con las figuras del Niño Jesús en su cuna, La Virgen María y San José, a los que acompaña el buey y la mula. Sobre el nacimiento, como flotando en el aire siete ángeles, dos con incensarios y uno de ellos con una gran trompeta, anunciando con su sonido la venida al mundo del Niño Dios.

Integrado en el nacimiento, se pone en escena la adoración de los Magos de Oriente, formada por doce figuras que forman el séquito de los Reyes Magos: Melchor, el primero en ofrecer su presente, apeado de su caballo -encabritado, al que sujeta un paje (armado con alabarda) por las riendas-, (con otro paje niño ya metido en el portal), Gaspar, montado en su caballo precedido por dos pajes, uno con sombrilla y otro con un estandarte y un loro posado en su brazo, y Baltasar sobre un dromedario, precedido por dos pajes uno con unas plumas y otro con un estandarte.

Completan el montaje hasta ocho figuras más entre personas y animales: 2 pastoras que ofrecen fruta, una de ellas acompañada de dos niños y tres ovejas, y otra más pequeña acostada junto a la cuna del Niño.

Hay en total la imponente cantidad de 32 figuras expuestas en el belén, todas ellas de un gran realismo y unos acabados primorosos que otorgan al conjunto una belleza extraordinaria (como puede apreciarse por las fotografías adjuntas). Además, se muestran una serie de pequeños objetos tallados de forma minuciosa como son armas, bandejas, cofres, joyas, colocados sobre alfombras en miniatura en la entrada del pesebre.

Completan la magnífica escenografía las ruinas del templo romano que son de madera, tienen una altura de 1,49 m desde la base a la cornisa. Esta altura sumada a la plataforma de madera en la que va instalado el belén confiere una altura al conjunto de más de dos metros. Solamente el arco del triunfo mide 90 cm de alto para dar cabida al rey Baltasar que lo atraviesa montado en su dromedario.

Cada figura del conjunto tiene horadados dos agujeros en los talones donde se introducen dos pequeños clavos sin cabeza que previamente se han clavado al suelo/soporte en el proceso previo del montaje de la plataforma.

Teniendo en cuenta que el belén napolitano del Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias «González Martí» de Valencia, tiene 29 piezas, estamos hablando de una colección soberbia y que es totalmente particular.

La desventaja es que mantener reunida la colección y en perfecto estado es tremendamente caro, restaurar las diferentes piezas en el taller especializado es laborioso y caro, pero estos condicionantes con los que tiene que lidiar anualmente Juan Miguel Ruiz le otorgan un mayor mérito y valor a su belén.

Ventanitas

Galería de fotografías

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Documentos consultados:

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La solidaridad de los alcazareños no decae

Fecha de Publicación: 19/12/2023

 

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La colaboración de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan con la Asociación Cultural y Social el Sosiego, junto con la ayuda de numerosos alcazareños, ha posibilitado que se alcance la alta cifra de aportaciones en la campaña de Navidad “Ningún niño/a sin imaginación”

Alcázar de San Juan, 19/12/2023.- Este año en la sexta edición de la campaña de Navidad de recogida de libros nuevos y usados, y gracias a las aportaciones de numerosos donantes anónimos, hemos alcanzado la cantidad de 464 ejemplares. También en 2023 la solidaridad del pueblo alcazareño ha sido ejemplar y ha colaborado de forma apabullante en esta acción social y cultural, a pesar de que este año -por el calendario-, se ha dispuesto de menos fechas para efectuar la entrega.

Al igual que en años anteriores, han respondido las instituciones como la Biblioteca Municipal Miguel de Cervantes, algunos alcazareños que no viven en nuestra ciudad (Sevilla) -que año tras año envían por correo su colaboración a la Sociedad Cervantina de Alcázar, y también muchas personas particulares que se han sumado generosamente a este llamamiento, haciendo que la sexta campaña “Ningún niño/a sin imaginación” haya vuelto a ser un gran éxito de participación y empatía con los que tienen menos recursos.

El vicepresidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar, Luis Miguel Román Alhambra, junto con otros miembros de la junta directiva, entregaron a Milagros Plaza, presidenta de la Asociación Cultural y Social el Sosiego, la enorme cantidad de libros infantiles y juveniles recogidos, de los que algunos eran completamente nuevos -adquiridos a propósito para ser donados-, viniendo incluso envueltos en sus envoltorios originales. 

El acto de entrega ha tenido lugar en la Plaza de España de Alcázar de San Juan, junto al árbol de Navidad instalado por el Ayuntamiento.  

La Asociación “El Sosiego” hace más de diez años que viene realizando la recogida de juguetes solidaria, para poder entregarlos cada Navidad y Reyes a los niños más desfavorecidos y que menos recursos tienen. La gran labor social que desempeñan es un ejemplo a seguir, más aún, con los escasos recursos de que disponen, lo que pone más en valor su esfuerzo y dedicación. Para la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan es un orgullo poder colaborar con ellos en esta labor desde hace ya seis años.

Agradecemos muy sinceramente a todas las personas que han hecho posible el éxito de esta campaña: personas particulares, ilustradores, profesores, escritores e instituciones e incluso creadores de contenido, que han difundido por las redes sociales esta actividad. A través de esta campaña hemos podido comprobar como los alcazareños han hecho suya la idea de que “la humanidad es una gran e inmensa familia: esto lo demuestra lo que sentimos en nuestros corazones en Navidad”.

 

 Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

El concurso de cartas a los Reyes Magos “Café Monago” alcanza su tercera edición

Fecha de Publicación: 11/12/2023

 

Café Monago de Alcázar de San Juan en colaboración con la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan y con el patrocinio del Centro de Conductores Rondilla y Gestoría Sánchez, convoca el TERCER concurso de cartas a los Reyes Magos para hacer que vuele nuestra imaginación y la misiva a los Magos de Oriente tenga premio económico

Alcázar de San Juan, 11-12-2023.- Se van acercando las Fiestas Navideñas y un año más Café Monago de Alcázar de San Juan propone a los escritores de todo el mundo que expriman su imaginación y escriban una carta a los Reyes Magos que encandile al jurado y la haga merecedora de uno de los premios ofrecidos.

El plazo para participar se cierra el próximo 31 de diciembre de 2023 a las 23:55 y los trabajos deben enviarse a la web cervantesalcazar.com/cartas de la Sociedad Cervantina de Alcázar, mediante unas instrucciones sencillas que se facilitan en el portal web.

Por tercer año consecutivo, el “Centro de Conductores Rondilla” patrocinará los premios de este concurso, empresa a la que este año también se ha sumado “Gestoría Sánchez”. Por tanto, este año, habrá tres premios, uno de 100 euros para el ganador y dos más de 50 euros para dos finalistas.

Las cartas deben estar escritas en castellano, la extensión de la carta no debe ser mayor de 2 páginas DIN A4, con tamaño de fuente Arial 12 puntos y el espaciado mínimo será de 1,5 líneas.

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan tendrá la responsabilidad de evaluar las cartas y proponer los premios, asesorándose para estas tareas de personas de contrastada experiencia literaria. Como se especifica en las bases, se valorará la adecuación al tema, el estilo de escritura, la originalidad y la transmisión de valores positivos.

Animamos a todas las personas que tengan inquietud creativa a que la pongan en práctica a través de esta acción cultural, idea original de la dirección de Café Monago de Alcázar de San Juan, esperando que en esta tercera convocatoria del concurso podamos superar la excelente participación del año anterior que ascendió a ciento treinta y cuatro trabajos recibidos de dieciocho países. La participación española abarcó a 16 Comunidades, prácticamente todo el territorio nacional.

Las bases completas del concurso están a disposición en la web de la Sociedad Cervantina de Alcázar: http://cervantesalcazar.com/

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Don Quijote contra los molineros

Fecha de Publicación: 11/12/2023

 

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¡Ni gigantes ni gigantas, desaforados molineros y molineras!

No, no me he equivocado en el título de este artículo escribiendo «molineros» en lugar de haber escrito «molinos».

Así comienza el capítulo VIII de la primera parte del Quijote:

En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:

—La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

Esta es, sin duda alguna, la aventura más reconocida del hidalgo manchego entre  lectores y no lectores de la novela. Hoy, la imagen de uno o más molinos de viento sobre unos cerros nos lleva a imaginar la lucha de don Quijote, «rematado ya su juicio», contra uno de estos artilugios eólicos convencido que era un gigante.

Cervantes enmarca esta aventura en los cerros y Sierra de Campo de Criptana, el único lugar de toda la Mancha que contaba con más de treinta molinos en la época de la escritura del Quijote. En esta villa fue donde se comenzaron a implantar estos ingenios eólicos en esta parte de la Mancha en 1540. En 1581 ya contaba documentados con treinta molinos de viento desperdigados en su término y se siguieron construyendo hasta llegar a los treinta y cuatro molinos de viento, que seguían moliendo en 1752, según el Catastro del Marqués de la Ensenada.

Cervantes escribe entre líneas, como se dice en esta tierra no da puntá sin hilo. Murmura de todos, pero sin hacer sangre a nadie: de la Monarquía, de la Iglesia, de la Nobleza y hasta del pueblo más sencillo. Para esta crítica velada utiliza el comportamiento reconocible de un loco, don Quijote, y el de un simple analfabeto, Sancho Panza. Y el resultado de este genial recurso narrativo fue que los censores le aprobaron sus dos Quijotes «porque será de gusto y entretenimiento al pueblo, a lo cual en regla de buen gobierno se debe de tener atención, atiende de que no hallo en él cosa contra policía y buenas costumbres» (Aprobación de la Primera Parte) y «no contiene cosa contra la fe ni buenas costumbres, antes es libro de mucho entretenimiento lícito, mezclado de mucha filosofía moral», (Aprobación de la Segunda Parte).

De la misma manera que hoy ocurre, medir y pesar estaba muy regulado en las villas castellanas, pero no siempre se tenían las medidas y los pesos tarados según las pragmáticas o leyes publicadas oficialmente, provocando la sisa de los comerciantes, y también de los molineros. En las villas se designaba un regidor responsable anualmente de la custodia, junto con un alguacil, de los pesos y medidas oficiales, y de su uso si fuese necesario en la comparación con las de los comerciantes, en caso de denuncia o visita a sus locales.

Los molineros cobraban su trabajo en grano o en harina, lo que se conoce como la maquila. Según el diccionario de la RAE, la maquila es: «Cantidad de grano, harina o aceite que corresponde al molinero por la molienda.», que no es muy diferente a «cierta medida que el molinero saca para sí del grano que muelen en su molino», según el Tesoro de la Lengua que compuso Covarrubias en 1611.

Medidas castellanas en el Museo de Segovia

 

Las medidas empleadas para medir el grano o harina en los molinos manchegos era el celemín. En un celemín cabía 4,6 litros y en una fanega entraban 12 celemines, 55,5 litros. También se usaban media fanega, la cuartilla de fanega, el medio celemín y el celemín y medio. Estas medidas consistían en unos cajones de madera en forma de trapecio rectángulo o cuadrados, habitualmente con bordes metálicos para evitar su desgaste, y una barra con la que rasear el grano o la harina a la capacidad indicada.

Pronto la tradición oral manchega compuso cancioncillas, coplillas y dichos sobre la fama que los molineros tenían de sisar en la maquila. Así se referían al molinero:

De cada fanega un celemín

y si es de rico,

otro para el borrico;

y si es de pobre

otro para que sobre;

y si la molinera

tiene roto el jubón,

un celeminón.

E irónicamente de la molinera decía esta cancioncilla:

Gastan las molineras

ricos collares

con el trigo que quitan

de los costales

 

El molino de viento, que fue fundamental en la transformación del cereal en harina desde mitad del s. XVI hasta mitad del s. XIX en esta parte de la Mancha, quedó obsoleto con la aparición de molinos harineros movidos por motor eléctrico hacia finales del s. XIX. La molienda en estos molinos modernos era mucho más rentable que la tradicional, por lo que los molinos de viento se desmantelaron o se arruinaron con el paso de muy pocos años.

Si hoy podemos seguir contemplando estos molinos de viento en la Sierra de los Molinos de Campo de Criptana, y en otros muchos más lugares de la Mancha, es gracias a Cervantes y su uso como protagonista en esta aventura con don Quijote. Y, también, a la visión como promoción turística cervantina que en la década de los años cincuenta del pasado siglo tuvo su alcalde y poeta José González Lara, influido a su vez por la figura del poeta chileno Carlos Sander Álvarez, por entonces cónsul de Chile en Madrid.

Dibujo del chileno Pedro Olmos

 

Carlos Sander visitó la Mancha buscando el espíritu del Quijote. Llegó a Campo de Criptana, sintió allí la sombra del hidalgo manchego y nació la idea, junto con su alcalde y de Francisco Graneros, uno de sus vecinos campesinos más ancianos, de restaurar y  levantar de nuevo muchos de los molinos de viento que había en la Sierra.

 

Ruinas de un molino de viento de Campo de Criptana. Fotografía de Luis M. Román

 

Francisco Graneros, de más de noventa años, le contaba a Sander, mientras paseaban entre las ruinas de los molinos: «recuerdo a Campo de Criptana con veinticinco molinos y siendo niño vi los treinta y cuatro molinos que tuvo originalmente este pueblo».

Graneros era un lector crítico del Quijote. Como conocedor de primera mano de los molinos y sus molineros, de las costumbres y usos manchegos, también le explicó a Sander el significado que según él Cervantes quiso dar a «es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra», cuando don Quijote justificaba su combate contra aquellos «treinta o pocos más desaforados gigantes».  Así anota Carlos Sander en su libro En busca del Quijote, lo que Graneros le contó sobre una demanda que conocía en tiempo de la escritura del Quijote:

Un documento de entonces, de Campo de Criptana, relata la queja de una mujer al alcalde por la maquila, que de una fanega de trigo le había hecho el molinero, y llamando el alcalde al molinero le pregunta: ¿Qué es lo que usted maquila? Le contesta: «la costumbre»; le vuelve a preguntar: ¿Qué es la costumbre? Y le dice: «lo de siempre»; y, ¿qué es lo de siempre? Y le responde, «pues lo que maquilan todos»; como se ve, no aclara lo que maquiló, y entonces el alcalde le castiga con que devuelva a la mujer una fanega de trigo de buena clase y que en lo sucesivo no «abuse». Después de esto, ¿cómo no iba a ser justo quitar de la faz de la tierra tan mala simiente?

El número de molinos descritos de «treinta o cuarenta» y algo más preciso de «treinta o pocos más» coincide con el número concreto de molinos de Campo de Criptana, y lógicamente de molineros. Al no estar todos los molinos en un mismo paraje, y por tanto no poder contarlos en un simple viaje o paso por la villa molinera desde un camino cercano, me hace pensar que Cervantes conoció en primera persona esta gran industria molinera. También conocería los abusos de los molineros, quienes en su gran mayoría no disponían de los aranceles o tablillas con la maquila a cobrar, que debían de estar colgados en la entrada de sus molinos, como tampoco contaban con las medidas reglamentarias. ¿Qué relación pudo tener Cervantes con los molinos de viento y sus molineros de Campo de Criptana? Hoy no se dispone, no se puede afirmar que no exista, documento alguno que dé respuesta a esta pregunta.

Lo que sí parece es que Graneros tenía razón en su comentario al texto cervantino, en la intención de Cervantes de criticar irónicamente a los molineros de Campo de Criptana.  Pero al no hacerlo explícitamente, sino implícitamente con el comportamiento fuera de juicio de don Quijote, sus lectores sí lo leyeron entre líneas, sin que sus censores lo tacharan previamente.

Dibujo del chileno Pedro Olmos

 

Hay que tener en cuenta que muchos de los molinos de viento de Campo de Criptana a principios del siglo XVII eran propiedad de vecinos de Alcázar de San Juan, quienes los habían construido o comprado, y los tenían alquilados a sus molineros por una renta anual. Un colectivo de «treinta o pocos más desaforados gigantes» con los que era inútil combatir.

Algo parecido nos cuenta Pedro A. Porras, en Los Molinos de Viento en la Mancha Santiaguista,que pasó en la villa vecina de El Toboso, en 1609, entre la escritura de los dos Quijotes. El gobernador del Partido de Ocaña encarga a su alguacil, que en compañía de un escribano, vaya a El Toboso y compruebe si los molinos de viento tienen aranceles sobre la cuantía de la maquila a cobrar en las moliendas.

Acompañados ambos del alguacil de la villa de El Toboso visitan todos sus molinos de viento el día 8 de enero de 1609. Ninguno de los catorce molinos de viento contaba con la tablilla indicativa en el molino.

Todos los propietarios fueron denunciados al gobernador. Ya habían sido apercibidos en visitas anteriores de la obligatoriedad de disponer de arancel visible y ninguno lo había cumplido, según el alguacil. Se les informa inmediatamente de la denuncia y se les da un día para realizar sus alegaciones. Algunos de ellos alegan que no disponían de los aranceles «porque siempre se an cobrado como se an convenido los dueños del trigo que se lleva a moler con los dueños e molineros de los dichos molinos, …ni es factible lo contrario, ni se puede poner otra administración en los dichos molinos, e por no ser considerable los aranceles que se pretenden ni factible el tenellos, los señores governadores antecessores de v.m. e justicias ordinarias desta villa xamás los an puesto los dichos aranceles ni hecho cargo dellos, como es muy notorio…»

Juan de Olías, uno de los molineros toboseños interrogados, el más viejo de todos ellos con setenta años, declaró también que «en los cuarenta años que recordaba y había tratado en los molinos no había habido aranceles. Los visitadores solo requerían los medios celemines» Niega que antes se les hubiese requerido las tablillas.

Vamos, que en su defensa argumentaban que desde que se instalaron los primeros molinos en El Toboso han cobrado la maquila que ellos “convenían” directamente con el agricultor, sin tablilla de precios, y que lo han hecho porque «los señores gobernadores antecesores» no  los había prevenido de lo contrario. En este caso los propietarios de los molinos de viento sí fueron condenados a una multa, pero después de muchos meses de litigio, aunque mucho me temo que siguieron sin poner el arancel en la puerta del molino  cobrando arbitrariamente lo que estipulaban entre ellos.

Cervantes utiliza en esta aventura un escenario real que conoce perfectamente él y sus coetáneos, con «treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo», transformados en la ficción en «treinta o pocos más desaforados gigantes», solo en la mente de don Quijote. Una aventura que pone de manifiesto la valentía de don Quijote que cree que se está enfrentando a gigantes que asolaban aquellas villas. No duda el Caballero de la Triste Figura en hacerlo, aún sabiendo del gran desequilibrio de fuerzas en el compromiso. Sabe que es su deber como caballero andante y lo cumple sin vacilar, aún desoyendo las voces de su escudero de que no lo hiciese.

En esta aventura, Cervantes implícitamente denuncia la desmesurada maquila que corporativamente han fijado los treinta y cuatro molineros a los labradores que se acercan a las puertas de los molinos. Saben que aceptaran la cantidad de maquila antes que tener que desplazarse muchos kilómetros a moler a los muy buenos molinos hidráulicos del prior sanjuanista, hasta a setenta kilómetros de la villa.

Utiliza para describir a los molineros el calificativo de «desaforados». Si bien hoy desaforado es una palabra de poco o ningún uso, y el que se le da es de grande o desmedido, en tiempo de Cervantes se decía desaforado de quien «procede contra la ley, el que acomete algún hecho sin consideración ni reportamiento», según anotaba en su diccionario Covarrubias en 1611, o en el de Autoridades aún más claro a «el que obra sin reparo, ley ni fuero, atropellando por todo». Exactamente lo que los molineros estaban haciendo con sus cobros desmesurados, contra la ley.

Cervantes, sabe que son muchos los propietarios de estos molinos, algunos muy poderosos,  los que integran este cártel de la molienda, y subliminalmente lo denuncia para quien lo quiera leer, aunque sería de dominio público. Como don Quijote, también cumple con su deber, pero con retranca manchega. Sin duda alguna, por estas tierras se entendió su denuncia nada más leer este inicio del capítulo VIII. ¡Ni gigantes ni gigantas, desaforados molineros y molineras!, soltarían entre risas sus primeros lectores manchegos.

Si el gobernador del partido de Ocaña instó a visitar los molinos de viento de El Toboso en 1609, dando como resultado que ninguno tenía aranceles en sus puertas, me surgen unas preguntas:

-Si la fecha de la inspección es en enero de 1609, ¿tuvo esta que ver con la lectura del primer Quijote, puesto a la venta en 1605?

-Y, quizás la más importante, ¿por qué no lo hizo en la vecina villa de Campo de Criptana, con más del doble de molinos de viento que en El Toboso, que también dependía de su gobernación? ¿Pudo influir en su decisión que muchos de los molinos de viento de Campo de Criptana fuesen propiedad de vecinos sanjuanistas de Alcázar de San Juan, algunos muy poderosos e influyentes? ¿Son estos los desaforados gigantes?

En definitiva, en este capítulo hay implícitamente una crítica social sobre abusos en las moliendas convertida, por el ingenio de Cervantes, en una aventura de ficción. Y, como todo el Quijote, enmarcada en un espacio geográfico real reconocible, y hoy visitable. De sus primeros lectores, unos se partirían de risa con la actitud de nuestro hidalgo y el desenlace cómico de imaginar a don Quijote y a Rocinante volar por los aires y quedar despaldados contra el suelo. Otros, en cambio, sí reconocerían la denuncia valiente de Cervantes contra los desaforados molineros.

Les invito a leer este capítulo desde una perspectiva geográfica física, humana y social. Lejos de ver en don Quijote una actitud fuera de juicio, a veces tildada por muchos autores cervantinos de ridícula y extravagante, traten de ver en el hidalgo manchego su compromiso con la nueva vida que ha decido llevar libremente: ayudar a quienes más lo necesitan sin esperar nada a cambio. Esta actitud del hidalgo manchego no es rancia o antigua, sino actual. A principios del siglo XVII había muchos abusos que acometer y denunciar, igual que ocurre hoy en nuestra «sociedad desarrollada» actual. Hoy calificamos de quijote a quien «antepone sus ideales a su conveniencia y obra de forma desinteresada y comprometida en defensa de causas que considera justas», también, de forma algo despectiva, a quién tiene un exceso de ingenuidad ante su esfuerzo considerado como inútil. Sin embargo, se necesitan hoy muchos de estos quijotes, quizás más que nunca. Solo hay que leer los periódicos o los informativos de cualquier televisión libre para darnos cuenta de la necesidad de estos locos tan cuerdos, como don Quijote, para deshacer tantos agravios y entuertos que desaforados sin escrúpulos, sin otro interés que el suyo propio o a quienes representan, avasallan y someten a los más débiles.

Por esto es un clásico el Quijote, porque sigue siendo actual. El ser humano sigue teniendo las mismas virtudes y vicios que conoció Cervantes durante toda su vida. Si solo fuese una crítica a los libros de caballerías, como muchos defienden, no estaría en ninguna librería actual.

Sierra de los molinos de Campo de Criptana. Fotografía de Luis M. Román

 

Decía, que hoy es posible reconocer en muchos cerros de esta parte de la comarca cervantina del Quijote estos ingenios que inmortalizó Cervantes. Gracias a la visión y esfuerzo de muchas personas comprometidas con su reconstrucción y mantenimiento podemos hoy contemplar a estos gigantes, incluso alguno siguiendo moliendo grano.

Mecanismo de un molino de viento de Alcázar de San Juan. Fotografía de Luis M. Román

 

Esta parte de la Mancha se encuentra a muy pocas horas de muchas regiones de España. Las incómodas ventas y mesones que conoció Cervantes hoy son hoteles y restaurantes donde escaparse un fin de semana quijotesco. Estamos en invierno, y en los cerros manchegos el aire intensifica el frío, hay que subir abrigados, pero después de admirar estos imponentes artefactos eólicos se puede continuar la ruta hacia lugares en los que las sombras de don Quijote y Sancho Panza son posible reconocerlas, si se cree en hadas, como decía Carlos Sander. Si estas sombras no son reconocibles, no importa,  en un próximo viaje, después de leer o releer el Quijote lo serán.  Pero sí lo serán un buen plato de migas, de gachas, de duelos y quebrantos o de queso manchego. Sin olvidar embaular estas delicias con un vino de la Mancha, porque como decía don Quijote «el trabajo y peso de las armas no se puede llevar sin el gobierno de las tripas».

                                                                   

Luis Miguel Román Alhambra

Presentado el proyecto cultural «Quijote universal manuscrito en Internet»

Fecha de Publicación: 01/12/2023

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La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha presentado su proyecto “Quijote universal manuscrito en Internet” con el que pretende completar el primer Quijote disponible en la red y manuscrito en colaboración con amanuenses de todo el mundo 

Cerca de diez mil personas podrán tomar parte de este ambicioso proyecto cultural que pondrá a Alcázar de San Juan en el centro del mapa cervantino mundial

Alcázar de San Juan, 01-12-2023.- El jueves 30 de noviembre se presentaba en la Casa Museo del Hidalgo, el proyecto denominado “El Quijote universal manuscrito en internet” a cargo de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, tomando una idea original del socio Antonio Leal Jiménez, ampliada al ámbito universal y digital.

A este efecto, la SCA ha creado un portal web universoquijote.com (desarrollado por la empresa Aplicaciones Tecnológicas Alcázar) que permite a todas las personas que soliciten su participación, la asignación al azar de un fragmento del Quijote (de no más de tres o cuatro líneas), que deben manuscribir trasladándolo con su propia letra lo más legible posible, y enviar a la web, bien escaneándolo, bien fotografiándolo con su teléfono móvil, para así configurar entre todos un gran Quijote manuscrito que estará permanentemente a disposición en Internet para su lectura y consulta.

Unas 10.000 personas tendrán la oportunidad única de tomar parte de este proyecto que unirá amanuenses de toda clase, condición, país o edad, y que conformarán el primer Quijote manuscrito en Internet de la historia.

Este ambicioso proyecto cultural desarrollado por la Sociedad Cervantino de Alcázar de San Juan, concebido como una de sus actividades con el objetivo de conseguir la lectura y difusión de las obras de Cervantes y en especial del Quijote (uno de sus objetivos fundacionales), permitirá que muchas personas relean el Quijote o quizás se aproximen por primera vez a su lectura, cuando tal vez deseen leer el capítulo completo (y por extensión toda la novela) del texto que el azar ha designado que escriban.

A lo largo del evento, se proyectaron los vídeos enviados por las personas que apoyan esta iniciativa, tanto la Red de Ciudades Cervantinas en la persona de su director José Manuel Lucía Megías, como la Asociación Internacional de Cervantistas por medio de Ruth Fine (presidenta), Alicia Villar Lecumberri (vicepresidenta), Randi Lise Davenport (vocal), Santiago López Navia (vocal), Julia D’Onofrio (vocal) e Isabel Lozano Renieblas (presidenta de honor), que se han sumado a este proyecto.

En el acto de presentación en la Casa Museo del Hidalgo de Alcázar de San Juan además de Juan Bautista Mata Peñuela, presidente de la Sociedad Cervantina, estuvieron presentes autoridades del ayuntamiento de Alcázar de San Juan, insistiendo todos en la importancia de convocar a su participación por personas de todo el mundo.

 

DEO COMPLETO EN YOUTUBE

https://youtu.be/OtORSTyCIEQ

https://youtu.be/L5ZSplVPlCw

 

VÍDEO CON INSTRUCCIONES PARA ENVIAR TEXTO

https://youtu.be/Ys76GXZGnS4

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 Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

 

Presentación del «Quijote manuscrito universal en internet»

Fecha de Publicación: 27/11/2023

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Jueves 30 de noviembre a las 19:30 en Museo Casa del Hidalgo de Alcázar de San Juan

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Anunciamos que tras unos meses de trabajo y planificación, el próximo jueves 30 de noviembre, a partir de las 19:30 horas en la Casa Museo del Hidalgo de Alcázar de San Juan, presentaremos el “Quijote Manuscrito Universal en Internet” a los medios de comunicación y a cuantas personas deseen acercarse a conocerlo de primera mano.

Es un proyecto de alcance mundial que viene avalado por la Red de Ciudades Cervantinas y la Asociación Internacional de Cervantistas, y en él podrán participar todas las personas que quieran manuscribir un pequeño fragmento del Quijote -en idioma castellano-.

 

Está abierto ala participación de ciudadanos de todo el mundo, a través de una plataforma web creada por la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan y que servirá para poner de nuevo en el corazón del mapa cervantino mundial a nuestra ciudad y a toda la Mancha.

En el acto, con entrada libre, se ofrecerán más detalles de como tomar parte en el proyecto y del resultado que se pretende obtener.

También será transmitido en el perfil de Facebook de la Sociedad:

https://www.facebook.com/profile.php?id=100007940075912

 

Juan Bautista Mata Peñuela. Presidente

Bienes del prior en el Guadiana Alto en 1578

Fecha de Publicación: 27/11/2023

Félix Patiño Galán 

https://orcid.org/0000-0003-4171-5419

 

En 1578 se realiza un apeo de los bienes, derechos y regalías pertenecientes a la dignidad prioral en el partido de León.  Un documento[1] de 23 folios que duerme en el Archivo de Palacio Real detalla estos inmuebles e impuestos. Basándonos en su lectura y análisis, que ha facilitado un eficiente escribano del siglo XVIII, recorreremos el curso del Guadiana Alto perteneciente entonces al priorato de san Juan. Seguiremos los pasos de los apeadores, elegidos de entre los vecinos con más honradez, experiencia y conocimiento de sus términos. Este trabajo lo dedicaremos a identificar los bienes del prior que se detallan a lo largo del curso del río Guadiana perteneciente al partido del priorato del León. Esto es una vista parcial del término de Alcázar (Villacentenos y Cervera) y del término de Argamasilla.

Ejecución del apeo de 1578

 

La primera mención es para Villacentenos, de la que se dice “que está en el término de esta dicha villa de Alcázar” (apeo, folio 3r), los bienes señalados como propios del prior son:

  • La renta de la sosa de Villacentenos
  • La serna de Villacentenos, “de la cual lleva renta y diezmo enteros”.[2]

Más adelante, siempre siguiendo el río, nos encontramos con el núcleo de Cervera en el que identificamos los siguientes bienes:

  • La dehesa de Cervera de la que cuentan

(…) comienza desde un mojón de piedra que está hincado junto al camino de Cervera y desde allí la mojonera adelanta hasta otro mojón bermejo que está cerca de la huerta de herederos de Diego Díaz de Tembleque es a por junto a la dicha huerta e pasa el río e llega al mojón de la dehesa nueva, a una mata que está camino de los aldeanos y vuelve por el mismo camino hasta llegar a las casas de Palacio de Cervera y desde allí baja hacia el río y pasa el río por el vado, y desde allí viene hacia Alcázar por el dicho camino de Cervera hasta el mojón primero que está declarado en la cual hay alameda que es todo de su Dignidad y que la dicha dehesa es cerrada que no puede ningún ganado entrar a pacer en ella sin licencia de su Señoría y esto es público y notorio y que el diezmo entero de pan e legumbres que en la dicha dehesa se coge pertenece enteramente a su Dignidad (…)[3]

  • La serna de Cervera

(…) que está a mano izquierda de dicha camino que va a Cervera de Alcázar (…) vuelve el caz abajo hasta el mojón del castillo y desde allí al álamo que está en el rincón de la huerta de Cervera (…) la renta y diezmo entero es de su Señoría y de su Dignidad.[4]

  • Las casas del palacio de Cervera arriba del molino con el mismo nombre.
  • La huerta de árboles y hortalizas de Cervera. Rodeada por una alameda y el caz del río Guadiana. También con la renta y el diezmo entero.
  • Una tierra en la laguna Hondonera, bajo el molino de Cervera. De 5 fanegas que atraviesa el Guadiana.
  • Una tierra bajo el molino de Cervera de “seis o siete fanegas de cebada de sembradura”
  • Otra tierra detrás de las casas del palacio de Cervera de 3 fanegas de cebada de sembradura.

 

Distribución de las propiedades del prior según el apeo de 1578. No constan las distancias ni la ribera del río

Ahora, sigamos el cauce del Guadiana río arriba. Sin salir del término de Alcázar encontramos cuatro molinos:

1.- El molino de Cervera con una piedra corriente y moliente.

2.- El molino del Tejado un poco más arriba y también con una piedra. Junto a él hay una huerta aneja de 1 fanega de cebada.

3.- Algo más arriba, el molino de Mingomartín, con una piedra en perfecto estado y una huerta de 1 fanega de cebada.

4.- Los molinos del Cuervo. Con dos casas, cada una con su piedra. Otra casa un poco más arriba que hace del almacén y una huerta de 1,5 fanegas de cebada.

Pasamos al término de Argamasilla de Alba. Vamos describir, según el apeo, los bienes del prior y derechos del prior en este pueblo.

  • Las escribanías públicas “que las arrienda y cobra la renta por su contador e recaudadores, e otras veces nombra escribanos” (Apeo, folio 19 v)
  • La tercia “donde hay cámaras e paneras donde se recoge el pan del diezmo (…) frontero del pozo de la tercia y las calles Reales” (folio 19 v)
  • Los derechos de portazgo, humazga y martiniega.
  • El diezmo del tercio de candeal, cebada, centeno y avena “de todos estos panes se deben diezmo entero de diez una sin deber tercio ni otro derecho” (folio 19 v)
  • El diezmo del vino “enteramente como el diezmo del Pan, como dicho tiene” (folio 20 r)
  • El diezmo entero de cordero, queso y lana.
  • El diezmo de huertas y huertos. Éste lo ha cedido el prior al prior de la iglesia de Argamasilla.
  • El diezmo de mozos y de muletos, vacas, borricos y potricos y otras legumbres que llamaban minucias.
  • El diezmo de avena y azafrán en pleito entre los priores de la orden y de la iglesia de Argamasilla.
  • Derecho de mostrencos[5] que el prior tiene cedido al alcaide de Peñarroya.
  • La fortaleza, dehesa, monte hueco y vega del castillo de Peñarroya.
  • Una huerta de 7 fanegas de cebada junto al batán de Santa María.
  • La dehesa de Moraleja.
  • Una haza de 6 fanegas de trigo.
  • Otra haza de 3 fanegas de cebada.
  • La caza y pesca de las lagunas que hay desde el Val de Mojones hasta la dehesa de la Moraleja.
  • La caza de todo el término de Peñarroya.
  • Todas las aguas que hay en el término de Argamasilla de alba

 

(…) manantiales e corrientes que no puede nadie sacar agua ni aprovecharse sin licencia de su Señoría, y especialmente del río de Guadiana que es de su Señoría y en el dicho río no puede tener aprovechamiento ningún vecino ni forastero más de abrevar en los abrevaderos señalados y sacar agua a brazo e no otra cosa y esto del caz.[6]

Distribución de las propiedades del prior según el apeo de 1578. No constan las distancias ni la ribera del río

De nuevo, sigamos el Guadiana en dirección a Ruidera:

5.- Molino de la Membrilleja con una piedra corriente y moliente, casa y una tierra de 1 fanega de cebada a ambos lados del caz.

6.- Molino de Santa María de dos piedras, una casa con cámara y caballeriza y un solar en el entorno de la casa.

7.- Batán de Santa María con una casa de teja nueva.

8.- Batán del Espino una casa de teja.

 

9.- Molino de la Parra (media legua más allá), en construcción, con tres piedras a la par y una casa “en estado de cubrirse”.

10.- El castillo de Peñarroya con dehesa, monte hueco y vega prado de caballos.

11.- Batán de los Nuevos con una casa de teja.

11.- Molino de los Nuevos con cuatro piedras agrupadas en parejas, cada una en una casa, y la casa de la “camareta” donde se encierran las maquilas.

12.- Batán de la Zarza más una casa de teja. Está en la dehesa de la Moraleja.

13.- Batán de la Isla y una casa de teja.

14.- Molino de Miravetes con cuatro piedras, agrupadas “en dos casas, en cada cuerpo de casa dos piedras molientes e corrientes y otra casa desviada de los dichos molinos adonde se encierra el pan” (Apeo, f. 21r)

15.- Una casa caída.

 

Distribución de las propiedades del prior según el apeo de 1578. No constan las distancias ni la ribera del río

CONCLUSIONES

  • Junto a los molinos solemos encontrar una casa que es fácil adjudicar a la vivienda del molinero y su familia y a almacén de grano y harina. Los huertos adyacentes daban autonomía a estas familias que tienen que vivir gran parte del año apartados de sus pueblos. Las hortalizas regadas con agua del río eran una fuente segura de alimentos.
  • Constatamos la abundancia de agua a lo largo del curso del Guadiana Alto, 9 molinos y 5 batanes nos hacen pensar en un río con aguas corrientes que son capaces de mover este conjunto de piedras y mazas. Seguro que el clima del último cuarto del XVI fue benigno en lluvias.
  • Todos los molinos se detallan en perfecto estado. Sus piedras, de una a cuatro son “corrientes y molientes” en todos los casos con la excepción del molino de la Parra que está en construcción. Sólo algunas casas necesitan reparaciones.
  • Según subimos en el cauce del río, más piedras tienen los molinos y encontramos los batanes en el término de Argamasilla. Parece que la fuerza del agua es mayor en el curso del río más próximo a las lagunas de Ruidera.
  • Estamos en territorio de una orden militar, esto no es óbice para que encontremos una gran relación de derechos señoriales de tipo feudal como la propiedad de la caza, la pesca y el agua corriente.
  • Según lo explicado por Marcial Morales Sánchez-Tembleque en la página 404 de su tesis, de los diezmos recogidos, correspondían en general al Gran Prior los dos tercios y el tercio restante o terzuelo, era para la dignidad arzobispal. Sin embargo el prior percibía el diezmo entero de las huertas, sernas, hazas, dehesas propiedad de la Orden y de los términos de Turleque y Argamasilla de Alba.

 

Este apeo así lo detalla en los casos de la serna de Villacentenos, la dehesa, la serna y la huerta de Cervera, de los diezmos de grano, vino, corderos, dehesas y huertas de Argamasilla.

  • Es un detalle interesante comprobar que el diezmo de huertas y huertos de Argamasilla de Alba, lo tiene cedido el Prior de la Orden al prior párroco de esta localidad y al mismo tiempo, ambos pleitean por los diezmos locales de avena y azafrán.

BIBLIOGRAFÍA

VELA SANTAMARÍA, Francisco Javier (2009): “Agua e industria en la segunda mitad del siglo XVI. Los molinos harineros de la meseta sur”. Investigaciones Históricas 29. PP 11-40. Universidad de Valladolid.

MORALES SÁNCHEZ TEMBLEQUE, Marcial. La Orden de San Juan de Jerusalén. Los prioratos de San Juan en la Mancha (siglos XVI y XVII). Tesis de Doctorado. Facultad de Letras. Departamento de Historia. UCLM.

RUIZ GÓMEZ, Francisco; MOLERO GARCÍA, Jesús. Coordinadores (2010): La Orden de San Juan en tiempos del Quijote. Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.

RUIZ GÓMEZ, Francisco; MOLERO GARCÍA, Jesús. Coordinadores (2009): La Orden de San Juan entre el Mediterráneo y la Mancha. Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.

HERVÁS HERRERA, Miguel Ángel (2011). “Molinos hidráulicos harineros de ribera en el Alto Guadiana. De los Ojos de Villarrubia a El Emperador”. Tierra de Cultura. Argamasilla de Alba y el Alto Guadiana Mancha. I Curso de Historia. (pp 7-30) Tomelloso.  Ed. Soubriet.

 

MELERO CABAÑAS, Domingo (2014) Ciudad Real, tierra de molinos de agua. Volumen I. Diputación Provincial de Ciudad Real. Ciudad Real.


NOTAS:

[1] Archivo de Palacio Real. Infante don Gabriel. Secretaría 760. Apeo de los bienes, rentas, derechos y regalías pertenecientes a la dignidad prioral en el partido de León; practicado en 1578.

[2] Rentas y diezmos enteros se consideran impuestos que recoge el prior para sus arcas, sin tener que apartar el tercio para la dignidad eclesiástica.

[3] Apeo. Folio 6v.

[4] Ídem, folios 6v y 7r.

[5] Muebles, inmuebles y ganados que carecen de dueño reconocido y pasan a ser propiedad del Gran Prior.

[6] Apeo, folio 22v.

En la Navidad, entre todos, haremos felices a muchos niños con la sexta campaña de recogida de libros “Ningún niño/a sin imaginación”

Fecha de Publicación: 14/11/2023

 

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En apenas unas semanas llegará la Navidad y desde la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan volvemos a apelar a la solidaridad de todos los alcazareños para conseguir libros usados para los niños que menos recursos tienen

Alcázar de San Juan, 15-11-2023.- La campaña de recogida de libros infantiles y juveniles “Ningún niño/a sin imaginación” alcanza ya su sexta edición con el objetivo de conseguir el mayor número de volúmenes de forma que ningún niño se quede sin desarrollar su imaginación por medio de la lectura en esta Navidad, por muy limitado que se encuentre su presupuesto familiar o por desfavorables que sean sus condiciones económicas.

A lo largo de 2023 los precios han seguido subiendo, sobre todo los de muchos productos básicos, que han hecho que las familias recorten drásticamente sus gastos en alimentación y destinen cada vez menos a libros e incluso a materiales escolares y se vayan apañando con lo justo.

Con la campaña Esta Navidad ningún niño/a sin imaginación” nos movilizamos un año más para recoger el mayor número posible de libros infantiles y juveniles, que, aunque ya hayan sido leídos en algunos hogares, su donación permite que alarguen su vida útil yendo a parar a las manos de otros niños que tienen más difícil el disfrute de este material. Todos debemos estar empeñados en evitar que la imaginación de estos niños no se desarrolle adecuadamente por falta de lectura.

Los días 21, 23, y 28 de noviembre, junto a los días 5 y 12 de diciembre (último día), se ha habilitado la sala 7 del Centro Cívico en la plaza de España de Alcázar de San Juan, en horario de horario de 19:00 a 20:00 horas para la recepción de libros infantiles y juveniles, usados, pero en buen estado, que sirvan para que otros niños puedan disfrutar del placer de la lectura.

Nuestro socio Enrique Lubián, será el encargado de acoger todos los libros que podáis aportar a esta campaña, permaneciendo a vuestra disposición en el Centro Cívico en el horario anunciado. Apelamos a vuestra generosidad y no dudamos que también este año haremos una magnífica recogida.

Los libros que aporten los donantes, se entregarán a la Asociación Cultural y Social “El Sosiego” (asociación que lleva ya varios años poniendo en práctica su campaña solidaria de recogida de juguetes), al objeto de que estos libros puedan formar parte de los lotes de juguetes a entregar a las familias más necesitadas de nuestra ciudad.

Recordamos los días de recogida en la Sala 7 del Centro Cívico, en horario de 19:00 a 20:00:

  • Noviembre: martes 21, jueves 23 y martes 28.
  • Diciembre: martes 5 y martes 12 (último día).

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Un público muy participativo disfrutó este domingo en Alcázar de la Ruta Cervantina

Fecha de Publicación: 12/11/2023

 

 

Con esta ruta se cerraban las X Jornadas Jornadas de Vino y Bautismo Qervantino que se iniciaron el pasado 2 de noviembre y que han abarcado multitud de actividades culturales en Alcázar de San Juan

Alcázar de San Juan, 12 de noviembre de 2023.- Un numeroso público que ha desafiado a la lluviosa mañana de domingo, asistió a la Ruta Cervantina (nuevamente coordinada por la Sociedad Cervantina de Alcázar), para conocer la fuerte vinculación de la ciudad con Miguel de Cervantes y con el Quijote.

Puntualmente a las 12:00 se reunían los asistentes en la estatua de Alonso Quijano con su gato, obra del escultor valdepeñero José Lillo Galiani, desde donde comenzaron a conocer características y curiosidades sobre la escritura del Quijote y su edición, así como lo que supuso para las letras españolas.

También sobre la tradición cervantina alcazareña, ciudad que cambió su nombre oficial por el de “Alcázar de Cervantes” durante algunos años de la Segunda República Española en el siglo XX, siendo identificada así en toda documentación oficial correspondiente a este periodo.

Seguidamente, los participantes en la ruta  continuación, los asistentes se desplazaron a la Plaza de Palacio, donde tuvieron ocasión de conocer -a través de las explicaciones de Luis Miguel Román-, la historia que encierra el Quijote Cósmico, busto que Eulalio Ferrer, santanderino exiliado en México tras la Guerra Civil y padre de la Fundación Cervantina de México, regaló a la ciudad de Alcázar de San Juan unos meses después de su nombramiento como hijo adoptivo en marzo de 1992, según cuenta en Salitre nº 8, Javier Calamardo Murat:

«Ferrer, que había fundado el Museo Iconográfico del Quijote en Guanajuato en 1987, quiso agradecer el reconocimiento obsequiando al pueblo alcazareño con un busto de Don Quijote. La escultura se colocó en la plaza de Palacio y la inauguración se llevó a cabo el 9 de julio de 1993, en presencia de Eulalio Ferrer, el alcalde Anastasio López, el escultor Santiago de Santiago y varios miembros de la corporación municipal, así como de numerosos vecinos de la localidad».

Precisamente en el pasado mes de julio se ha cumplido el trigésimo aniversario de su instalación. En este lugar, Luis Miguel Román contó a los presentes que la gran afición al Quijote y al coleccionismo de todo tipo de iconografía cervantina y quijotesca le vino a Eulalio Ferrer por la adquisición de una edición barata del Quijote (mediante su intercambio por tabaco) el 7 de febrero de 1939 en su camino al campo de refugiados de Argelès-sur Mer y que le marcaría para toda la vida:

«Fue una gran fortuna para mí que esta apretadísima edición de 1902, de Calleja, cayera en mis manos; libro de cabecera, como le llamo. Cuando aquel miliciano extremeño me ofreció el libro, en Port-Vendres, a cambio de la cajetilla de cigarros que llevaba, sin ser fumador, me pareció natural, sin duda ventajoso para mí. Nunca podré agradecer suficientemente la bondad de un regalo así. Nunca el más grande loco de nuestra historia estuvo mejor acompañado. Y no lo digo por mí, que no sé en qué grado lo estaré, sino por todos estos admirables locos con quienes comparto el confinamiento. En cada uno de ellos creo ver un gesto, una mirada, una ilusión de don Quijote». (pág. 60, “Entre alambradas”. Eulalio Ferrer).

Posteriormente y en el atrio de la Iglesia de Santa María, la más antigua parroquia de la diócesis de Ciudad Real, fundada en 1226, conocieron la existencia de la partida de bautismo de un niño llamado Miguel, hijo de Blas de Cervantes Saavedra y Catalina López, hecho acontecido en esta misma parroquia el 9 de noviembre de 1558 y que fue el inicio de la tradición cervantina de Alcázar de San Juan, que perdura hasta hoy.

Los asistentes se encaminaron por la calle San Antonio, pasando frente al Callejón del Toro, e hicieron una breve parada en la esquina con la calle San Juan, justo en el lugar en el que Manuel Rubio explicó a los presentes que estuvo la casa de don Juan López Caballero, que del matrimonio con Inés de Cabrera tuvo tres hijos, Catalina Vela, Pedro Barba y Juan Barba (nótese la diferencia de apellidos entre hermanos ya que entonces no era obligatorio registrarse con el primer apellido del padre y el primero de la madre, como en la actualidad). Según las crónicas de la época dos caballeros llamados Pedro Barba y su primo Gutierre Quijada, salieron de Castilla para cumplir una misión de armas en la corte de Felipe de Borgoña, midiéndose en duelo con los hijos bastardos del conde San Polo, y en el capítulo XLIX Primera Parte del Quijote, refiriéndose a estos dos personajes y refiriéndose a Gutiérrez Quijada, dice don Quijote: «de cuya alcurnia yo desciendo por línea recta de varón».

También explicó a los asistentes que un bisnieto de Juan López Caballero, llamado Alonso de Ayllón Gutiérrez de Quijada había perdido la razón y su mujer, Teresa de Mendoza, pide en su testamento que la justicia nombre a su yerno Pedro de Cervantes -primo hermano de Miguel de Cervantes-, tutor de su hija Clara de 8 años, para proteger su patrimonio de la demencia de su padre: «que no tiene juicio y le está defendida la administración de los bienes» tal y como Cervantes describe en el capítulo I a Alonso Quijano. Son unas coincidencias tan notables con lo escrito por Cervantes en el Quijote, que merecen ser resaltadas.

En la Plaza de Cervantes antiguamente llamada de los Rosqueros y de las Rubias, frente al lugar donde se encontraba la casa natal de Cervantes, se recordó la figura del moteño Fray Alonso Cano Nieto quien fue uno de los grandes valedores de Alcázar de San Juan como cuna del Quijote por la tradición oral que le había llegado, transmitida de forma directa a través de personas que habían vivido en la época del escritor, como fueron los abogados Rodrigo Ordóñez de Villaseñor (coetáneo de Miguel de Cervantes), Francisco de Quintanar y Úbeda, que fue pasante del anterior  y Juan Francisco Ropero y Tardío (abogado de los Consejos Reales), persona que fue la que puso al corriente a Fray Alonso Cano de la tradición cervantina de Alcázar que se había ido transmitiendo desde la época del propio nacimiento de Miguel, como queda recogido en el Proemio a la edición de 1780 de la Real Academia Española, realizado por el militar y académico Vicente de los Ríos.

La ruta finalizó en esta misma plaza dando un repaso al resto de los lugares del recorrido, como el Museo del Hidalgo donde se recrea la vivienda y el modo de vida de un hidalgo manchego del siglo XVII, o dando a conocer a los presentes los azulejos quijotescos del Parque Cervantes que son un patrimonio único en España, en os que se pueden ver gráficamente representadas todas las aventuras de la Primera y Segunda Parte del Quijote y que además están colocadas en perfecto orden cronológico.

Ya en las estatuas de don Quijote y Sancho Panza de la Plaza de España, recientemente remodeladas, se comentó la inspiración del escultor leonés, Marino Amaya, en la persona de Tico Medina para la estatua de Sancho Panza, que junto con don Quijote, forman desde 1971 la imagen icónica de Alcázar de San Juan que acoge a nuestros visitantes. Se comentó la curiosidad recientemente conocida por los asistentes a la conferencia del historiador Ángel Calamardo (celebrada hace unos días), en la que en una intervención del entonces alcalde José Eugenio Castellanos, explicó el motivo por el que ubicaron las estatuas de forma diferente a como las situó el escultor y es porque tras consulta del alcalde con investigadores cervantistas locales,  le aseguraron que el escudero debe ir siempre guardando el flanco donde se encuentre el escudo de su señor.

En la despedida, los miembros de Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan agradecieron al público el enorme interés demostrado en todo el recorrido y la alta participación en las explicaciones facilitadas en la ruta, y animaron a los presentes a que lean y relean esta gran obra de humanidades que es el Quijote, especialmente la versión de su web https://cervantesalcazar.com/web/pdf/QUIJOTE_SC_Alcazar.pdf

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La imagen del lugar de don Quijote en el Archivo Histórico Municipal de Alcázar de San Juan

Fecha de Publicación: 09/11/2023

 

 

Dentro de las X Jornadas de Vino y Bautismo Qervantino, que vincula el vino con la tradición cervantina alcazareña, la clase del IV Taller de Historia Local del día 8 de noviembre se incluyó en su programa con acceso libre. El lugar elegido ha sido la antigua Fonda de la Estación de Ferrocarril, un espacio en el que es posible ver el Quijote en los cientos de azulejos que la decoran, como puede verse en el cartel anunciador, este año con imágenes del capítulo X de la primera parte.

La ponencia la he presentado junto con mi amigo Constantino López. Si bien esta forma de presentación ya la teníamos decidida hacía tiempo, teniendo en cuenta su duración de dos horas, hoy la he estimado mucho más.

Todos los lugares, sean grandes o pequeños, se caracterizan por tener una imagen física y social propia. El plano del lugar, sus edificios, los recursos públicos y el uso del suelo como continente físico, conforman el escenario urbano que condiciona la forma de vida de sus vecinos.

Cervantes hace creíbles sus aventuras al humanizar a los personajes de su historia y situarlos en un territorio real, la Mancha. De la misma manera, al describir el lugar donde viven  don Quijote y Sancho Panza nos muestra su imagen física y humana propia. Con esta forma de escribir, tan novedosa en su tiempo, retrata la imagen real del lugar de don Quijote en la novela, lo que hoy llamamos écfrasis, y sin nombrarlo lo hace creíble para sus lectores.

Una imagen nítida de un lugar es capaz de generar  símbolos útiles a los vecinos en sus desplazamientos y recuerdos legibles a los visitantes. La formación de esta imagen es un proceso bilateral entre el observador, que escoge la que más le gusta, y el propio lugar. Hoy, gracias a los sistemas de información geográfica y documentación descriptiva de todo tipo, es posible reconocer un lugar sin haber estado en él. A principios del s. XVII no era así, solo era posible recordarlo y describirlo con fidelidad, si se había estado en él.

En Mi vecino Alonso (2010) y en Tras los pasos de Rocinante (2023), teniendo en cuenta todos los condicionantes o referencias geográficas que nos deja Cervantes en la obra, mediante un análisis inductivo he marcado en el mapa de la Mancha el lugar de don Quijote. Alcázar de San Juan es la localidad que más opciones tiene geográficamente para ser el lugar de don Quijote.

Ahora, siguiendo un análisis deductivo teniendo en cuenta los aspectos físicos y humanos que encontramos en la novela, es preciso que Alcázar de San Juan cumpla con todas y cada una de las imágenes que del lugar de don Quijote nos deja el autor. Para certificar esto nos vamos a servir de documentos conservados en el Archivo Histórico Municipal de Alcázar de San Juan, especialmente entre los años de la escritura del Quijote.

En especial, Cervantes nos dibuja el lugar de don Quijote en las cartas que se intercambian la duquesa y Sancho Panza con Teresa Panza, cuando Sancho es gobernador de la ínsula Barataria, en Aragón, en la segunda parte del Quijote.

Puedo afirmar que ningún otro lugar de los que hoy se postulan como lugar de don Quijote, como por ejemplo Villanueva de los Infantes, Mota del Cuervo, Miguel Esteban o Esquivias, además de no cumplir con todas las condiciones o referencias geográficas, pueden documentar todas y cada una de las imágenes descritas por Cervantes del lugar de don Quijote, como sí lo puede hacer Alcázar de San Juan, y ahora veremos.

Aldea o villa

«En un lugar de la Mancha…»

La primera descripción del lugar de don Quijote a tener en cuenta en este análisis es su título administrativo, que como veremos también tiene relación con dos imágenes del lugar.

¿Es el lugar de don Quijote una aldea o una villa manchega? Mucho se ha discutido sobre esto, que si lugar significa aldea o un pueblo pequeño, etc

Defender que «lugar» es una aldea o un pueblo pequeño es desconocer el uso de esta palabra para definir un espacio local en tiempos de la escritura del Quijote, principios del s. XVII.

Cobarruvias, en su diccionario editado en 1611, anota que: «Lugar significa muchas veces ciudad, o villa, o aldea…». Cualquier entidad local era un lugar según el contexto en el que se leía.

Un ejemplo que nos servirá para entender mejor esto. Gerónimo de Quintana, en 1629, en su Historia de la villa de Madrid, una crónica de la villa y corte, anota: «El ser este un lugar tan antiguo habitado de gente noble… El rastro está a los confines del lugar a un lado de la puerta de Toledo». Madrid, la capital de la Monarquía Hispánica, es un lugar de Castilla.

Y otro ejemplo más, este más cercano. Como veremos más adelante, a principios del siglo XVII, debido a la peste que asolaba a Andalucía y a buena parte de Castilla, el ayuntamiento de Alcázar de San Juan decide hacer una cerca de cal y canto dejando solo cuatro puertas de acceso y control a la villa. El título al margen que define tal acuerdo es «para que se cerque El lugar».

Para que no le quede al lector duda alguna, al lector de principios del siglo XVII, Cervantes le aporta los datos suficientes del título del lugar de don Quijote, tan sencillos que no necesitaban de más explicación. En la carta que Teresa remite a Sancho, detallándole los últimos sucesos acaecidos en su pueblo, le dice que «un pintor de mala mano que llegó a este pueblo a pintar lo que saliese, mandole el concejo pintar las armas de Su Magestad sobre las puertas del Ayuntamiento…» (Q2, 52). Y Teresa termina su carta con: «La fuente de la plaza se secó, un rayo cayó en la picota, y allí me las den todas». El lugar de don Quijote es una villa porque disponía de edificio de ayuntamiento y picota de justicia, recursos de los que una aldea, por pequeña o grande que fuese no podía disponer.

Las aldeas son núcleos de unas pocas casas, a veces agrupadas alrededor de una pequeña plaza, que dependen administrativa y jurisdiccionalmente de una villa o ciudad cercana. No cuentan con un lugar donde reunirse sus alcaldes o regidores porque sencillamente no disponen  de estos cargos. Todas las disputas o denuncias que surgen en la aldea  tienen que trasladarse a la villa de la que dependen.

Alcázar de San Juan era villa desde 1292. El rey Sancho IV le concede este título, además de ciertos privilegios, por haber dado a luz su mujer, María de Molina, entre los muros alcazareños a su hijo Fernando, el futuro rey Fernando IV de Castilla, tal y como se anota en el Fuero de Alcázar, manuscrito guardado en la BNE, redactado unos cuatro años más tarde: «Así pues, yo, Sancho, rey por la gracia de Dios, juntamente con mi mujer, la reina María, y el serenísimo Fernando, nuestro hijo, cuyo nacimiento dignificó a la predicha ciudad…»

La carta de título y privilegios otorgada por el rey Sancho IV lamentablemente está desaparecida. Disponemos del contenido de ella gracias a un traslado notarial solicitado por la villa, el día 7 de enero de 1478, para poder presentarlo donde fuese necesario sin necesidad de llevar y traer la valiosa carta original, con los consiguientes riesgos de pérdida «por fuego o robo o agua o por otro qualquier caso fortuyto». Este traslado o acta notarial copia el texto de la carta original:

Sepan cuantos esta carta vieren cómo nos don Sancho por la gracia de Dios rey de Castilla de Toledo de León de Galicia de Sevilla de Córdoba, de Murcia de Jaén y del Algarbe por hacer bien y merced a don Fernando Pérez Gran Comendador de lo que a la Orden de San Juan en España y a los frayles de esa misma Orden a los que ahora son y serán de aquí adelante, tenemos por bien y mandamos que se puedan hacer de la su aldea de Alcázar que es en Monte Aragón villa sobre sí y que haya seña y sello y mercado un día en la semana y que hayan aldeas las que el Gran Comendador les diere de la de su tierra y término… Dada en Burgos, veinte y tres de enero, era de mil y trescientos y treinta años *

*Era antigua, corresponde en la actual al año 1292.

El documento más antiguo que se conserva en el AHMASJ es la primera confirmación de este título de villa y privilegios otorgada por el ya rey Fernando IV de Castilla, el día 4 de agosto de 1300. Confirma la licencia a Fernando Pérez, todavía gran comendador de la Orden de San Juan, para convertir a su aldea de Alcázar, sita en Monte Aragón, a villa, concediéndole los atributos como tal: estandarte propio, sello y mercado semanal, disponer de término propio y las aldeas que se le asignen, que fueron Cervera y Villacentenos.

Además, el rey Fernando IV, en este mismo documento les otorga la merced o privilegio de la pesca y el agua en su término:

Sepan quantos esta carta vieren cómo yo don Fernando por la gracia de Dios rey de Castilla de León […] de Jaén del Algarbe e señor de Molina vi una carta de don Sancho mi padre que Dios perdone que me vinieron a mostrar el concejo de Alcázar de Consuegra escrito en esta manera…

Et yo, con consejo e con otorgamiento de la […] el infante don Enrique, mi tío e tutor, otórgoles e confirmoles esta nuestra merced sobredicha, que el rey, myo padre, les hizo.

Et otrosí otórgoles […] término e la merced e las pescas e las fuentes que el dicho gran comendador dio a esta villa sobredicha de la tierra de la Orden e todas las otras franquezas […]

Et desto les mandé dar esta my carta sellada con myo sello de […] cuatro días de agosto, era de mil trescientos e treinta e ocho años *

*1338 de la era antigua, corresponde al año 1300 de la actual.

En tiempo de la escritura del Quijote, Alcázar de San Juan disponía de un edificio público que servía de ayuntamiento. Este edificio con forma de torre, se conocía como la Torre del ayuntamiento. En la publicación Notas históricas sobre Alcázar de San Juan y su Casino, editado por el Patronato Municipal de Cultura en 2010, María Soledad Salve Díaz-Miguel detalla los datos precisos de este edificio y su uso desde su compra en 1529 hasta su demolición en 1928.

En las actas municipales del ayuntamiento de Alcázar de San Juan encontramos la descripción que el escribano hace del lugar de reunión de los alcaldes y regidores como la torre del ayuntamiento.

Por ejemplo, este acuerdo por el que los alcaldes y regidores tienen que tomar decisiones por la falta de cosecha de trigo en 1604, unos meses antes de la publicación del primer Quijote, dice así:

En la villa de Alcázar a catorce días del mes de agosto de mil y seiscientos y cuatro años los señores alcaldes y regidores que abajo firmaron sus nombres estando juntos en la torre de su ayuntamiento a campana tañida como lo tienen de costumbre para tratar y conferir las cosas tocantes al bien público…

Decía Teresa a Sancho: «La fuente de la plaza se secó, un rayo cayó en la picota, y allí me las den todas». Una villa con justicia propia, como la de don Quijote, tenía una picota instalada en una de sus plazas, normalmente a la entrada por uno de sus caminos principales, dejando ver claramente a quienes se acercaban al lugar que delinquir en este lugar les podía salir muy caro. Así nos lo indica Miguel A. Maldonado en Rollos jurisdiccionales, horcas y picotas en la provincia de Ciudad Real:

Las declaraciones de villazgo, que en la gran mayoría de los casos llevaban aparejadas la independencia administrativa de las poblaciones, están íntimamente ligadas al establecimiento de rollos jurisdiccionales y picotas en los lugares que alcanzaban dicha concesión… El nuevo estatuto que alcanzaba el municipio quedaba simbolizado por el alzamiento de un rollo o picota, monumento que proclamaba la existencia de justicia propia en el pueblo.

La picota, aunque en sus orígenes era un poste de madera, en tiempo de Cervantes era una columna de piedra ajustada sobre cuatro o cinco gradas, también de piedra, instalada en una plaza o en la entrada de la villa donde se exponía a los ajusticiados y a los penados con escarnio público, sirviendo como advertencia para propios y forasteros. Las aldeas, entidades locales menores, dependían administrativa y judicialmente de una villa cercana. Excepcionalmente, en algunas aldeas grandes, «por merced de Su Majestad», podían disponer de oficios de justicia muy limitados en lo civil, pero de ningún modo en cosa criminal donde las sentencias podían llegar hasta la pena capital, siendo estas ejecutadas siempre en la picota.

La columna de la picota estaba rematada con una cruz de hierro forjado incrustada en ella. Esta terminación en punta y metálica, junto con su instalación en las afueras de la villa las hacía propensas a atraer los rayos durante las tormentas, coincidiendo así con la descripción que hace Teresa de que «un rayo cayó en la picota».

El responsable de mantener en buen estado la picota y ejecutar las penas impuestas por los jueces a los delincuentes era un verdugo. Las villas debían de contar con este tipo de funcionario público, que a veces era difícil de encontrar quien estaba dispuesto a ejercer este oficio y tenía los conocimientos. Habitualmente se contrataban a verdugos forasteros para evitar señalamientos y murmuraciones hacia sus familias cercanas.

La existencia de picota, su uso y conservación en Alcázar de San Juan está documentada en los Libros de Actas y Acuerdos Municipales. En el mismo agosto de 1604, los alcaldes y regidores alcazareños reunidos en su ayuntamiento toman el acuerdo de contratar a un verdugo. El título del acuerdo que anota al margen su escribano dice «salario del verdugo y pendiente de casa»:

Por cuanto, en esta villa hay necesidad de un verdugo, respecto de que muchos delitos que se cometen se dejan de averiguar en gran daño de los vecinos y del bien publico. Se han convenido con el Sñor gobernador y entre ellos an concertado a Pedro Gomez vecino de la ciudad de Guadalajara para que en esta villa haga el oficio de verdugo por el tiempo de un año…

El contrato comienza el día 1 de septiembre de ese mismo año. El salario convenido es de nueve mil maravedís y una casa para vivienda. Acuerdan que de los nueve mil maravedís, seis mil lo pague el gobernador del prior y los tres mil restantes la villa. El alquiler de la casa para el verdugo la pagarían a medias, gobernador y villa.

La fuente de la plaza

En la misma frase de la carta de Teresa a Sancho, esta le comunica que durante su ausencia la fuente de la plaza se había secado. Así le dice: «La fuente de la plaza se secó, un rayo cayó en la picota, y allí me las den todas»

A principios del s. XVII el abastecimiento de agua en la villa de Alcázar se hacía por medio de los pozos que disponían en las casas y principalmente desde el pozo del Varcargado, situado en el camino a Murcia, a extramuros de la villa. Hasta allí iban las mujeres y los mozos a recoger agua en sus cántaros, y también los aguadores que transportaban el agua, también en cántaros, sobre borricos o en carritos cantareros, ofreciéndola por las calles de Alcázar.

En esta parte de la Mancha, durante los meses de verano y especialmente en los periodos de sequía, el nivel freático de los pozos bajaba varios metros.

En 1602, poco antes de la escritura del primer Quijote, el concejo de Alcázar de San Juan, ante la alarmante bajada del nivel freático del pozo del Valcargado, que llegaba a quedarse sin agua todos los días, toma la decisión de buscar más agua dulce en otros parajes cercanos a la villa, en la zona del pozo de Vallejo, como anota el escribano el 21 de julio  en el acta de ese día:

Este dicho día se acordó que atento la grande necesidad que en esta villa ay de agua dulce y que se acaba cada día la que ay en el pozo del Valcargado, se obre por un fontanero y zahorí en el pozo del Vallejo a donde parece ay cantidad de agua por si conviene descubrirla.

Se encontró gran cantidad de agua en la zona marcada, por lo que se acordó realizar las obras necesarias para ampliar el pozo del Vallejo, «abriéndose una zanja de cincuenta varas de largo y tres de fondo». 

En esta parte de la Mancha, a principios del s. XVII, ningún lugar disponía de una fuente pública en su plaza, siendo, como hemos indicado antes, la forma habitual de abastecerse de agua dulce desde pozos públicos o privados.

Para disponer de una fuente en la plaza era necesario contar con un buen colector de aguas y que este estuviera varios metros por encima del nivel de la plaza. En este colector se tenía que instalar un sistema de extracción del agua mediante norias contratando a personas para su manipulación, o adjudicar su explotación a un tercero. Para llevar desde aquí el agua se tenía que construir una canalización cerámica soterrada en sus calles hasta la pila de la fuente de la plaza.

Alcázar de San Juan, entre la escritura de los dos Quijotes, construye una fuente pública en su plaza principal.

Al estar desaparecido el segundo Libro de Actas y Acuerdos, de los años 1610 y 1615, se desconoce el acuerdo concreto y su fecha por el que se decide construir una canalización desde la zona de captación del agua del pozo Vallejo hasta la plaza, y las obras necesarias para construir una fuente de piedra con varios caños. Investigadores locales datan la construcción de la fuente en la plaza en 1612.

El tercer Libro de Actas y Acuerdos, de 1616 a 1623, tiene desaparecidos los diecinueve primeros folios, comenzando en el folio 20 precisamente con un acuerdo sobre la «Fuente de la plaza». En octubre de 1616, de nuevo, ante la falta de agua en los meses de verano, también en la fuente de la plaza, se acordaba la contratación de las obras necesarias para una nueva ampliación de los dos pozos principales de captación de aguas con un pozo cercano, incluyendo su compra, dándole un plazo al concesionario de dos años para su terminación. Al ser el mismo concesionario que había realizado las obras de la fuente de la plaza le amplían la concesión del aprovechamiento del agua de doce a catorce años.

En esta acta podemos leer:

…que viese la disposición de los pozos y que se de la orden que conviniese y ara que se comenzase la dicha obra el cual aviendo visto los dichos pozos dijo convenir se abriesen y hiciesen dos contraminas de a cincuenta pies cada una para que oviese mas abundancia de agua. Y que se comprase el pozo de vende Alonso Moreno y ara juntar el agua de el con el pozo principal de el guerto de Montoya y dio el orden y firma como se habia de hacer la dicha obra para que quedase con toda perfección…

Es muy significativo que la frase «La fuente de la plaza se secó…» aparezca en el segundo Quijote de 1615, y solo un año después encontremos al concejo de Alcázar de San Juan buscando más soluciones ante la falta de agua en los pozos que abastecen a la fuente de la plaza de Alcázar.

La excepcionalidad de que Alcázar de San Juan contase de una fuente pública en la plaza, en esta parte de la Mancha, a principios del s. XVII, llegó incluso hasta pasado la mitad del s. XIX. Don José de Hosta, en su Crónica de la Provincia de Ciudad Real (1865), al describir el Partido judicial de Alcázar de San Juan, formado por Alcázar de San Juan, Argamasilla de Alba, Campo de Criptana, Herencia, Pedro Muñoz, Puerto Lápice, Socuéllamos y Tomelloso, anota sobre el suministro de aguas en estos pueblos: «…surtiéndose por tanto las personas en general de los pozos, que no dejan de abundar; únicamente Alcázar tiene en la plaza una fuente regular».

Las preciadas bellotas de sus montes

Seguimos con la sustanciosa carta entre la duquesa y Teresa. Hoy en nuestros viajes, como en tiempos de Cervantes, nos traemos a casa recuerdos singulares de los lugares en los que hemos estado, o se los pedimos traer a nuestros conocidos en sus viajes. Es lo que hace la duquesa en la carta que envía a Teresa. Le pide que de su pueblo le envíe ¡bellotas!: «Dícenme que en ese lugar hay bellotas gordas: envíeme hasta dos docenas, que las estimaré en mucho por ser de su mano…» (Q2, 50). La duquesa quiere que Teresa le envíe un producto típico, representativo de su pueblo, sus bellotas. Sin duda alguna las bellotas, y las encinas que las producen, eran un recurso muy significativo en él, y por tanto una imagen más del lugar de don Quijote.

La roturación de suelos para la agricultura en el término de Alcázar de San Juan ha hecho desaparecer casi por completo un recurso que en tiempos de Cervantes fue muy apreciado, fundamental para los gastos del Concejo: las bellotas de sus montes.

Seguimos en tiempos de la escritura del Quijote y la peste asolaba buena parte de España. En 1601, con los ingresos recaudados por la venta de la bellota en sus tres montes públicos, se financió la construcción de una cerca alrededor de la villa para el control de paso de las personas a ella. Esta cerca de tapial de una longitud de unos doce mil pies castellanos, unos 3,5 km, cerraba la villa de Alcázar, que era la más grande de la comarca cervantina con una población de «dos mil vecinos», entre ocho y diez mil habitantes. El día 12 de julio de 1601 se pone al margen el título «Para que se cerque el lugar», y anota el escribano:

… se ha acordado que esta villa se guarde, y por haber en ella muchos arrabales y calles que para se guardar de la dicha peste, como conviene, es necesario que se tapien y cierren y que no queden sino cuatro puertas por donde puedan entrar y salir los que vinieren con las demás de las partes que no estén apestadas, para que con más facilidad se pueda guardar. Y de causa de no tener esta villa propios, por estar empeñada, de causa de los pleitos que tienen pendientes en Corte de Su Majestad, y en la ciudad de Granada, acordaron y mandaron que se tome dinero prestado que para hacer la cerca y atajar las calles y portillo que es necesario cerrarse, como se acostumbra a atajar en semejantes ocasiones, de Juan Díaz Guerrero, depositario de los maravedís de la bellota…

En el 1605, el mismo año de la publicación de la primera parte del Quijote, nuevamente el Concejo de Alcázar de San Juan hace uso de la venta de su preciada bellota de los montes públicos de Villacentenos y del Acebrón para poder pagar las deudas contraídas con el maestro cantero por las obras en la iglesia de Santa Quiteria, y otros gastos importantes de la villa:

En la villa de Alcázar. A veinte y cuatro días del mes de septiembre de mil y seiscientos y cinco años, los señores Alcaldes y Regidores que abajo firmaron sus nombres, estando juntos para tratar y proveer las cosas convenientes a esta república, dijeron que por cuanto este Concejo y el mayordomo de la iglesia de Santa Quiteria están obligados a pagar a los herederos de Agustín de Arguello, maestro de cantería, vecino que fue de la villa de Madrid, mucha cantidad de maravedís que se le deben de la obra nueva y capilla mayor que hizo en la dicha iglesia… Por tanto acordaron se venda la bellota de la dehesa de Villacentenos y monte del Acebrón y se saque a pregón…

En el acta de 17 de octubre de 1604, posiblemente imprimiéndose ya el primer Quijote, dada la gran cantidad de bellota que se disponía en sus montes públicos se acuerda dejar a los vecinos de Herencia a pasar al monte del Arenal a varear y recoger bellota por ser vísperas de san Lucas…

Curiosamente, en este mismo folio acuerdan encargar a Pedro de Saavedra, vecino de esta villa, a que fuera a Granada a interesarse por unos pleitos de la villa, ya que Juan de Cervantes, regidor, quien tenía el decreto de ir hasta allí estaba enfermo.

Estas y otras muchas referencias a la bellota en las actas del ayuntamiento  de Alcázar de San Juan, ponen de manifiesto la gran importancia de la bellota como fuente de ingresos para la villa, imagen señalada en la carta de la duquesa a Teresa al pedirle bellotas de su pueblo.

Lugar de paso de los soldados españoles

A principios del siglo XVII, que una compañía de soldados pasara por una villa y decidiera alojase en ella varios días, o semanas, creaba un problema económico y social para ella. Obligadas las villas por ley a dar alojamiento y manutención, acarreaba un gasto enorme a las arcas del concejo, y mucho más para los vecinos más humildes que tenían que sufrir directamente la molestia de hospedarlos en sus propias casas. Socialmente ocasionaban no menos problemas, porque la llegada de una cierta cantidad de hombres, a veces muy ociosos, sobresaltaba la vida ordinaria de la villa.

Y no eran pocos los hombres que integraban una compañía de soldados. Felipe II disponía que cada Tercio de sus ejércitos se compusiese de 3000 soldados, divididos en diez compañías.  Al mando de cada una de estas compañías estaba un capitán, un alférez y varios sargentos. Aunque este número fue menguando conforme avanzaba el s. XVI, cuando Cervantes escribía el Quijote una compañía estaba formada por no menos de cien soldados y otros hombres con distintos oficios. Con este número de hombres, solo las villas medianas o grandes disponían de los recursos y podían asumir los gastos necesarios para su hospedaje y manutención, más, cuando había muchos vecinos eximidos de la obligación de albergar a los soldados, por lo que estos eran alojados en las casas de los más humildes y, por tanto, con menos recursos.

El paso de una de estas compañías de soldados aconteció en el lugar de don Quijote, mientras amo y escudero deambulaban por tierras aragonesas y catalanas. Así se lo cuenta Teresa a Sancho en su carta: «Por aquí pasó una compañía de soldados; lleváronse de camino tres mozas deste pueblo; no te quiero decir quién son: quizá volverán y no faltará quien las tome por mujeres, con sus tachas buenas o malas» (Q2, 52)

En octubre de 1608, antes de la escritura del segundo Quijote donde aparece la carta de Teresa a Sancho, el escribano del ayuntamiento de Alcázar de San Juan anota en el Libro de Actas y Acuerdos que: «en veinticuatro días deste mes de octubre de mil seiscientos y ocho años se alojó en esta dicha villa la compañía de hombres de armas del señor marques de Cañete a quien alojaron vecinos de dicha villa». Pasados más de quince días surgen los primeros problemas ya que el alojamiento «fue en casas de vecinos de poca posibilidad y fuerzas porque los más ricos hallaron estar libres de recibir huéspedes por mandato de Su Magestad, unos por hidalgos otros por salitreros…» Los alcaldes y regidores acuerdan que  «para aliviar mas el trabajo y costas a las personas en cuyas casas se alojan los dichos gentilhombres por cada día se dé a las casas un real para la costa del soldado»

Pero el tiempo pasa y la compañía seguía ociosa en la villa. De nuevo se reúnen para tratar este asunto y toman la decisión de que lo mejor es abonar al capitán una cierta cantidad de dinero para que se marchen a otro lugar, como se dice por esta parte de la Mancha ¡con la música a otra parte! Y encargan el «despacho» de la compañía de soldados a los regidores Melchor de Agudo y Andrés de Valdivieso que pactan con don Francisco de Londuño, que así se llamaba el capitán de la compañía, su marcha de la villa por ¡veinte mil reales!

En las actas no aparece reflejado si surgió algún exceso de los soldados, aunque sí se anota el nombramiento de dos regidores para que estuviesen al tanto, sospechando que tal cantidad de hombres podrían ocasionar  algún que otro problema.

La incomodidad del paso de la compañía de soldados por la villa queda de manifiesto en las actas del ayuntamiento, y explícitamente en el encabezamiento del acta del trece de noviembre de 1608, que dice: «Acuerdo de los regidores del ayuntamiento y alcaldes de esta villa para echar de ella a los gentiles hombres de armas por convenir a los vecinos de esta villa y bien de ella»

Oficialmente costó «echar a los gentiles hombres de armas» de la villa de Alcázar, los veinte mil reales anotados, además de las costas pagadas a los vecinos por soldado alojado y día, pero quizás también alguna que otra moza enamorada por las graciosas plumas que los soldados españoles aireaban por las calles y plazas de Alcázar.

Una imagen de Alcázar de finales de 1608 que irónicamente queda inmortalizada por Cervantes en el Quijote editado en 1615.

Un arroyo en la entrada

La carta en la que Teresa detalla estos sucesos es contestación a la carta que Sancho le había enviado junto con otra de la duquesa. Las cartas, con algunos regalos, las lleva un paje de los duques desde Aragón al lugar de Sancho:

Dice, pues, la historia que el paje era muy discreto y agudo, y con deseo de servir a sus señores partió de muy buena gana al lugar de Sancho, antes de entrar en él vio en un arroyo estar lavando cantidad de mujeres, a quien preguntó si le sabrían decir si en aquel lugar vivía una mujer llamada Teresa Panza, mujer de un cierto Sancho Panza, escudero de un caballero llamado don Quijote de la Mancha; a cuya pregunta se levantó en pie una mozuela que estaba lavando, y dijo:

-Esa Teresa Panza es mi madre, y ese tal Sancho, mi señor padre, y el tal caballero, nuestro amo. (Q2, 50)

Cuenta el narrador de la historia que el paje «vio en un arroyo estar lavando cantidad de mujeres. El arroyo está «antes de entrar» en el lugar de don Quijote y la casa de Sancho entre las primeras casas nada más entrar en él: «venga vuesa merced, que a la entrada del pueblo está nuestra casa, y mi madre en ella», le dice la hija de Sancho.

Desde Aragón, el camino que debía de traer el paje de la duquesa es por Cuenca, Villaescusa de Haro, Mota del Cuervo y dejando atrás Campo de Criptana entrar por el Camino a Murcia a la villa de Alcázar.

Por el término de Alcázar de San Juan transcurrían varios arroyos. Uno de ellos, conocido como Arroyo Mina, recogía aguas en los cerros del Tinte y Las Fontanillas, situados al norte, y lamiendo por el este las afueras de la villa, se cruzaba con el camino a Murcia por debajo de un puente junto al ábside de la iglesia convento de San Francisco. Hasta bien entrado el s. XX las mujeres de Alcázar acudían a este arroyo a lavar la ropa en los conocidos como pilancones, lavaderos tallados en la piedra arenisca roja que hacía de cauce al arroyo.

En el Archivo Histórico Municipal hay muchos acuerdos sobre la reparación de puentes en su término, normalmente durante el verano para garantizar que las lluvias del invierno no ocasionaran roturas en ellos ya que la mayoría estaban hechos de madera. Uno de los más transitados era el que vadeaba este arroyo a la salida del pueblo por el camino de Murcia, muy frecuentado por mercaderes y viajeros de Toledo a Murcia y a la inversa. En este acta de 1849 en el que se disponían de los medios para las reparaciones de los puentes se hacía especial mención «a la puente que hay a el camino llamado de Murcia sobre el arroyo de la Mina».

El lugar visto desde una cuesta

Si la primera imagen que vio el paje del lugar de don Quijote fue desde el arroyo en el que las mujeres estaban lavando la ropa, Cervantes describe otra perspectiva desde otro camino del lugar de don Quijote.

Es en el regreso de don Quijote y Sancho desde Barcelona, pasando por El Toboso tratando de ver a Dulcinea por fin desencantada, gracias a los cientos de latigazos que el bueno de Sancho, fingidamente se había dado en sus posaderas. Llegan a su pueblo por el camino de El Toboso, y no lo ven  hasta que no suben una cuesta que lo oculta. Así nos dibuja esta imagen Cervantes: 

Con estos pensamientos y deseos subieron una cuesta arriba, desde la cual descubrieron su aldea, la cual vista de Sancho, se hincó de rodillas…

―Déjate desas sandeces ―dijo don Quijote― y vámonos con pie derecho a entrar en nuestro lugar…

Con esto, bajaron la cuesta y se fueron a su pueblo. (Q2, 72)

Las villas de El Toboso y Alcázar de San Juan están unidas desde antiguo por un camino derecho, hoy usado casi exclusivamente para tareas agrícolas. Viniendo por este camino no vemos Alcázar de San Juan en ningún momento. A unos 3,5 km antes de llegar a Alcázar nos encontramos con una cuesta de unos 15 metros de desnivel, en 600 metros de camino. Esta cuesta impide ver la imagen de Alcázar de San Juan, que solo se llega a ver cuando se salva este pequeño desnivel, coincidiendo la imagen real con el texto: «… subieron una cuesta arriba, desde la cual descubrieron su aldea… Con esto bajaron la cuesta y se fueron a su pueblo».

Este pequeño relieve es parte de los Cerros del Vallejo, donde aún pueden verse restos de los molinos de viento construidos entre los s. XVIII y XX.

De esta cuesta no hay documentación en el AHMASJ, pero es reconocible en cualquier MTN del Instituto Geográfico Nacional según sus curvas de nivel. Además de mostrarnos la imagen de la ciudad desde su cresta, como la que vio Sancho de su pueblo,  es el anticipo de una nueva imagen del lugar de don Quijote, que ahora veremos.

Las eras del lugar

Don Quijote y Sancho bajan la cuesta del camino de El Toboso, están llegando ya a su pueblo. Es aquí donde Cervantes nos regala otra estampa del lugar de don Quijote: las eras empedradas donde sus vecinos trillaban el cereal y a unos muchachos que aprovechando la cercanía a sus casas están jugando en ellas:

A la entrada del cual, según dice Cide Hamete, vio don Quijote que en las eras del lugar estaban riñendo dos mochachos… pasaron adelante, y a la entrada del pueblo toparon en un pradecillo rezando al cura y al bachiller Carrasco… Finalmente, rodeados de mochachos y acompañados del cura y del bachiller entraron en el pueblo y se fueron a casa de don Quijote. (Q2, 73)

La mayoría de las eras con las que contaba Alcázar de San Juan se concentraban en la parte noreste de la villa, entre los caminos de Quero, La Puebla y Miguel Esteban. Este último camino es inicio común del camino a El Toboso, el que traían don Quijote y Sancho de regreso a su pueblo. Antes de llegar por este camino a las primeras casas estaban las conocidas eras del pradillo.

Las eras del pradillo, que así se conocían cuando Cervantes escribía el Quijote, se encontraban en el paraje conocido como el Pradillo. En el primer Libro de Actas y Acuerdos de Alcázar de San Juan, entre 1599 y 1609, encontramos varios pleitos que mantuvo el ayuntamiento de la villa  con el gobernador del priorato. Uno de estos pleitos fue por la titularidad y uso de estas «eras en el pradillo», en el que sus alcaldes y regidores defendían y daban la razón a los vecinos propietarios de estas antiguas eras. Esto anota el escribano en 1600:

En la villa de Alcázar en diez y siete días del mes de febrero de mil seiscientos años estando en la torre del ayuntamiento de esta dicha villa los alcaldes y regidores que abajo firmaron sus nombres para tratar y conferir cosas tocantes del bien público de la dicha villa acordaron que por cuanto el gobernador del prior lleva algunos procesos contra los vecinos desta villa que tienen eras en el pradillo… se lleven los papeles que les pareciere en su provecho para que el dicho gobernador se satisfaga de como las dichas eras son de los vecinos que las poseen…

Estas «eras en el pradillo» junto al pueblo, se conservaron aún muchos años después. En el Libro Seglar compuesto sobre 1750, origen de las respuestas enviadas en 1753 al Catastro mandado hacer por el Marqués de la Ensenada, Felipe Díaz Carrascosa, vecino de esta villa, dice tener «una hera pan trillar en las del pradillo contiguo a esta población».

Al sur, esta era linda con una huerta, lo que implica disponer de abastecimiento de agua para su riego, un espacio verde entre las eras y las primeras casas, ¿un pradecillo, como le describió Cervantes, o pradillo como indica el nombre del paraje alcazareño? Todo indica que el topónimo de este paraje venga por este espacio verde orientado al norte, detrás de las últimas casas de la villa.

Cervantes nos dibuja una imagen del lugar de don Quijote como si viniene  acompañando a sus protagonistas desde El Toboso. Ve a unos muchachos jugando en unas eras en el camino de entrada y al poco a unos cazadores persiguiendo a una liebre en estas mismas eras, junto a un pradecillo o pradilloa la entrada de su pueblo donde encuentra rezando al cura y al bachiller. Podría haber omitido los detalles de esta imagen del lugar de don Quijote y el cuento habría sido el mismo. Sin embargo, aprovecha esta imagen de las afueras del lugar de don Quijote, con estas eras junto a un pradillo, como un gran escenario abierto antes de entrar don Quijote y Sancho a su casa.

Imagen que coincide exactamente con este paraje alcazareño en tiempos de la escritura de la novela, y que alguna vez tuvo que ver Cervantes entrando a Alcázar por el camino de El Toboso. Es necesario recordad aquí que el abuelo del Miguel de Cervantes Saavedra bautizado aquí, ¡hará mañana día 9 de noviembre exactamente cuatrocientos sesenta y cinco años! era de El Toboso, como le insistía don Silverio, el maestro de escuela de El Toboso, a Azorín en la visita que este hizo a El Toboso en 1905, inmortalizada en La Ruta de D. Quijote.

Esta misma imagen de las eras junto a las últimas casas de Alcázar de San Juan se podía ver hasta el comienzo de la construcción del ferrocarril y su estación, en el último cuarto del siglo XIX, que favoreció la expansión urbana de esta parte de la ciudad a cambio de variar sustancialmente su morfología.

La caza y la pesca

Hoy, en la Mancha, la práctica de la caza y de la pesca tiene un carácter exclusivamente deportivo o de ocio. Sin embargo, en tiempo de la escritura del Quijote eran destrezas de subsistencia, excepto para los labradores ricos y los nobles que gastaban mucho de su tiempo libre en cazar y pescar, donde hubiese ríos o lagunas con peces. Los más humildes, la gran mayoría, como Sancho Panza y Tomé Cecial, el vecino disfrazado de escudero del Caballero del Bosque, encontraban en la caza con galgo y la pesca con caña un recurso para contribuir con algo de carne y pescado fresco a sus escasas despensas. Esta es la conversación entre ambos vecinos-escuderos, cenando entre unas encinas cerca de El Toboso:

Harto mejor sería que los que profesamos esta maldita servidumbre nos retirásemos a nuestras casas y allí nos entretuviésemos en ejercicios más suaves, como si dijésemos cazando o pescando; [por]que ¿qué escudero hay tan pobre en el mundo a quien le falte un rocín y un par de galgos y una caña de pescar con que entretenerse en su aldea?

—A mí no me falta nada deso —respondió Sancho—. Verdad es que no tengo rocín, pero tengo un asno que vale dos veces más que el caballo de mi amo… Pues galgos no me habían de faltar, habiéndolos sobrados en mi pueblo; y más, que entonces es la caza más gustosa cuando se hace a costa ajena. (Q2, 13)

Cualquier persona conoce el principio del Quijote, aunque no lo haya leído. Así comienza el capítulo primero «Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo don Quijote de la Mancha»: «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor».

Antes de describirnos algo más del protagonista, Cervantes señala de él su condición de hidalgo trasnochado y que dispone de un caballo y un galgo. Poco después nos apunta del hidalgo manchego que era «gran madrugador y amigo de la caza», por lo que no es difícil deducir que Alonso Quijano era aficionado a la caza con galgo.  La orografía llana y el clima de esta parte de la Mancha propiciaban este tipo de caza de la liebre  con galgos, práctica que ha llegado hasta nuestros días.

En el lugar de don Quijote este tipo de caza era muy común entre los hidalgos, ricos labradores y los más humildes, como le aseguraba Sancho a Tomé: «… galgos no me habían de faltar, habiéndolos sobrados en mi pueblo»

La primera imagen que don Quijote y Sancho perciben de su lugar, cuando llegan por el camino de El Toboso, es una carrera de galgos tras de una liebre, en las eras situadas en sus afueras:

Queríale responder Sancho cuando se lo estorbó ver que por aquella campaña venía huyendo una liebre, seguida de muchos galgos y cazadores, la cual temerosa, se vino a recoger y a agazapar debajo de los pies del rucio. Cogiola Sancho a mano salva… (Q2, 73)

Pero lo que hoy parece común en todos los lugares de la Mancha, en Alcázar de San Juan en tiempo de la escritura del Quijote su práctica era persistente y notoria entre sus vecinos. Tanta era su afición o necesidad a la caza con galgos, que entre los acuerdos de los alcaldes y regidores para el nombramiento de los guardas de los montes públicos del Arenal, Acebrón y la dehesa de Villacentenos, una de las condiciones que advertían a los guardas era la de no llevar galgos a los montes asignados.

En el folio 92 del Libro de Actas y Acuerdos de diciembre de 1601 ordenan a las personas nombradas para guardar sus montes  que «… ningún de los dichos guardas pueda tener galgos ni otros perros de caza ni puedan traer ni traigan en sus cabalgaduras que trajeren aguaderones sino tan solo unas alforjas ordinarias en que lleven su comida, ni menos puedan andar en compañía de las personas que anduvieren a caza»

Estas obligaciones venían dadas para evitar que en lugar de vigilar la corta de madera de las encinas y la recolección de su bellota de forma ilegal, oficio para el que estaban nombrados, los guardas dedicasen su tiempo al ejercicio de la caza con galgos y que las muchas piezas cobradas se transportasen escondidas en aguaderones, un tipo de alforjas muy grandes para llevar cántaros de agua.

De la caza a la pesca en el lugar de don Quijote. La mayoría de pueblos de esta comarca declaran en sus Relaciones Topográficas de 1575 que no hay pesca en su término o la que hay es muy mala y que por ello no se pesca ni se consume.

Los ríos de esta parte de la Mancha, como el Záncara, Gigüela y Amarguillo se secaban siempre en verano, e incluso había inviernos en los que el agua ni siquiera corría por sus cauces, por lo que los peces que podían tener temporalmente eran muy pequeños e inservibles para su consumo. A excepción del río Guadiana, que corría todo el año. Pero, como el agua, los peces eran propiedad del prior de la Orden de San Juan, que mediante arriendos ofrecía su pesca, como ocurría en la villa de Argamasilla de Alba.

Los ríos Guadiana, Záncara y Gigüela atraviesan el término de Alcázar de San Juan y se unen en lo que hasta hoy se conoce como la Junta de los ríos. Poco más adelante, en los límites con el término municipal de Herencia, también aporta su caudal el río Amarguillo. Hoy es posible ver esta espectacular imagen solo los años de muy alta pluviometría, muy escasos actualmente.

A unos diez kilómetros de la villa, se juntan todos estos ríos para formar uno solo. En poco menos de dos horas de camino llano, sus vecinos tenían la posibilidad de hacerse con pescado de río fresco, en sustitución del pescado en salazón que arrieros y trajinantes traían desde Levante y Andalucía a la Mancha, y que no todos los vecinos podían pagar.

Además de pescar con caña, sedal y anzuelo, también se utilizaban garlitos con varios anzuelos y pequeñas nasas de mimbre amarradas a unas cuerdas.

Es tal la afición, o necesidad, a la pesca en Alcázar de San Juan, que en el año 1601 surgen denuncias de los agricultores por la elaboración de numerosas cespederas, unos muretes artificiales realizados con piedras y tierra, con las que se conseguía embalsar y retener el agua en los ríos durante varios meses, manteniendo vivos los peces. Así, de manera pasiva, se atrapaba con cierta facilidad, y en ocasiones en gran cantidad, el pescado.  

Pero estas construcciones, casi piscifactorías, ocasionaban taponamientos y desbordes en los meses de invierno cuando el caudal las desbordaba, ocasionando al salirse el río de su cauce daños en tierras, huertas y caminos de labor.

El día 14 de octubre de 1601 los alcaldes y regidores de Alcázar, ante las denuncias recibidas por agricultores y vecinos exponen:

…que de causa de que algunos vecinos de esta villa y forasteros han hecho y hacen muchas cespederas en el río Záncara para pescar y por haber tanta cantidad de las dichas cespederas tapan el río y sale fuera de madre y a echado a perder muchos huertos y haces de labor y otras heredades y los caminos por donde se va a las labores desta villa de suerte que a hecho notables daños…

Tomando la decisión de que al día siguiente un oficial del ayuntamiento vaya con la gente necesaria para demoler dichas cespederas hasta para que el río corra con normalidad.

Es tanta la pesca que se toma de sus ríos en ese invierno que pocos meses después, los mismos alcaldes y regidores alcazareños, acuerdan que la pesca se utilice para el consumo gratuito de todos los vecinos de la villa, por entonces de unos nueve a diez mil habitantes, impidiendo su comercio, con penas y multas para quienes habiendo pescado en sus ríos no lo cumpliesen.

En febrero de 1602 el escribano municipal anotaba en el Libro de Actas y Acuerdos:

Acordaron los dichos señores que se notifique a todas las personas que pescan en los ríos que están en el término de esta villa que acudan a ella con toda la pesca que tomaron de los dichos ríos para la provisión de esta villa. Sin que sean osados a vender la pesca en esta villa. So pena de seiscientos maravedíes…

Si el agua y la pesca eran propiedad del prior de la Orden de San Juan ¿cómo es posible que los vecinos de Alcázar pescaran con total inmunidad? Recordemos uno de los primeros y más antiguos documentos conservados en el AHMASJ, comentado al inicio. Al recibir en 1292 el título de villa por el rey Sancho IV le fueron otorgados, por haber nacido aquí su hijo Fernando, unos privilegios que otras villas no disfrutaban. Al ratificar estos privilegios su hijo en 1300, ya rey de Castilla, le otorgó otros, entre  ellos «la merced [d]e las pescas».

Estos antiguos privilegios fueron siempre disputa entre la villa de Alcázar y el prior de la Orden de San Juan, especialmente con su gobernador que residía habitualmente en Alcázar.

En julio de 1605, aprovechando que el Concejo de Alcázar de San Juan había nombrado a unos regidores para «ir a besar las manos de su Alteza el príncipe gran prior de San Juan» y de paso pedirle que «se sirva de remediar la necesidad de trigo para pan y sembradura» que tenía la villa ante las últimas malas cosechas que habían padecido, estos regidores le solicitan también que no arriende la pesca de los ríos, especialmente en Argamasilla de Alba, por lo poco que esto le supone a él y el mucho provecho que hace a los vecinos pobres poder pescar libremente en ellos, como es «costumbre antigua» en Alcázar de San Juan:

Item. Sinificando a Su A.[lteza] el daño que tiene a los pobres del arrendar la pesca de los ríos y lagunas y el poco provecho que tiene a Su Alteza y la defensa que tiene la villa en la costumbre antigua podría servirse de mandar que se den los dichos arrendamientos reduciéndose al estado antiguo.

«Costumbre antigua», «Reduciéndose al estado antiguo» quiere decir que se pueda pescar libremente en los ríos de su término como amparan sus privilegios  sin temer a nuevas denuncias de su gobernador, gastos en los recursos ante la Chancillería de Granada, etc.

Durante el tiempo de la escritura del Quijote son varios los documentos en los acuerdos del ayuntamiento, casi todos los años, en los que encontramos referencia a la pesca en los ríos por sus vecinos. Por ejemplo, en abril de 1608, los alcaldes y regidores tienen que tomar, de nuevo, cartas en el asunto por la construcción de las temidas cespederas en sus tres ríos:

Otro si acordaron que se pregone públicamente que todas las personas que tuvieren cespederas en los ríos de Zancara y Guadiana y Jiguela dentro del término desta villa las derriben y limpien la corriente de los dichos ríos sacando fuera de ellos las céspedes y otras cosas con [que] los tuvieren atrapados dentro de cuatro días con apercibimiento que pasado el dicho termino irán personas a su costa…

Cazar con galgo y pescar en los ríos, son artes que en Alcázar de San Juan, en tiempo de la escritura del Quijote, son tan practicadas por sus vecinos que tienen que ser reguladas e incluso sancionadas por los alcaldes y regidores de su ayuntamiento.

Estas son imágenes propias del lugar de don Quijote, especialmente la pesca en sus ríos, que en el Alcázar de San Juan se podía ver a principios del siglo XVII, mientras Cervantes escribía el Quijote. Una imagen muy difícil o imposible de ver en la mayoría de los lugares de la comarca cervantina.

El maestro y el médico en el lugar de don Quijote

Mucho se ha hablado, y se seguirá afirmando, sin mucho rigor histórico y social, que el lugar de don Quijote debía de ser pequeño en número de vecinos, una aldea pequeña. Realmente no sé en qué edición del Quijote lo han leído, en la de Cervantes no.

El lugar de don Quijote es una villa tan grande y con suficientes recursos como para construir una fuente pública en su plaza y poder acoger a una compañía de soldados en sus casas, solo al alcance de muy pocas villas grandes de la Mancha. Como tampoco un lugar pequeño, podía mantener una escuela pública y médicos entre sus gastos municipales.

La escuela

«Advertid que Sanchico tiene ya quince años cabales, y es razón que vaya a la escuela, si es que su tío el abad le ha de dejar hecho de la Iglesia» (2, 5).

El bajo nivel educativo que había en la España rural durante la escritura del Quijote está señalado en el texto de la novela, cuando el mismísimo Sancho afirma que «yo no sé leer ni escrebir», como tampoco sabía su mujer Teresa, ni sus dos hijos. Lo mismo ocurría con Aldonza Lorenzo, Dulcinea.

En las clases sociales bajas era muy difícil encontrar a alguien que supiera leer y escribir, y mucho menos en aldeas o villas muy pequeñas, en las que por la poca disposición de recursos para contratar a un maestro y mantener una escuela lo hacía imposible, aunque el salario del maestro fuera bajo. Así, la falta de maestros y por tanto de escuela en los lugares manchegos pequeños  era lo habitual. Esta es una realidad social que no pasa desapercibida en el Quijote. Cervantes la describe, o critica con genial ironía, cuando don Quijote, por falta de papel, escribe una carta a Dulcinea en el librito de memoria que encontraron junto a la mula muerta, en medio de Sierra Morena, y le dice a Sancho:

… tú tendrás cuidado de hacerla trasladar en papel, de buena letra, en el primer lugar que hallares donde haya maestro de escuela de muchachos, o si no, cualquiera sacristán te la trasladará; y no se la des a trasladar a ningún escribano, que hacen letra procesada, que no la entenderá Satanás. (Q1, 25)

¡En el primer lugar que hallares donde haya maestro de escuela de muchachos! Cervantes evidencia la falta de maestros de escuela en la Mancha, quedando la formación de los niños en aprender a leer, escribir y contar, casi en exclusividad, a cargo de curas y clérigos en las iglesias y conventos. En niveles sociales más altos, el analfabetismo era lo infrecuente, llegando la educación en primeras letras también a las niñas, como lo muestra que las mujeres nombradas en el Quijote de clase media o alta todas sabían leer, como Dorotea, Luscinda, Zoraida en árabe, y la duquesa. También sabía leer la sobrina de don Quijote, un hidalgo.

La primera enseñanza, en los lugares que disponían de escuela y maestro, no era gratuita. Se cobraba una matrícula acordada entre los alcaldes y regidores de la villa, por lo que ante los escasos recursos económicos de las familias humildes, como la de Sancho, no todos los niños tendrían posibilidad de asistir a la escuela. Las niñas quedaban en casa aprendiendo labores, y, con el tiempo, poder llegar a servir en alguna casa o casarse, como le decía Teresa a Sancho: «Mari Sancha, vuestra hija, no se morirá si la casamos».

La edad con la que comenzaban a ir a la escuela era entre cinco y seis años. Sanchico ya tenía ¡quince años cabales!, una edad tardía para comenzar en las primeras letras. Esto era frecuente entre los muchachos, obligados a trabajar a edades muy tempranas casi de sol a sol.

Entre los ocho y diez años, sabiendo ya leer y escribir, podían iniciar en las conocidas como escuelas de gramática la segunda enseñanza en latín, empezando con el Introductiones Latinae, de Antonio de Nebrija, único texto aprobado por el Consejo Real de Castilla, en 1598. Esta formación, previa al ingreso en la Universidad, duraba unos tres años. Estas escuelas de gramática eran aún menos frecuentes en las villas pequeñas y medias.

Alcázar de San Juan disponía a inicios del s. XVII de escuelas de primeras letras donde iban los muchachos a aprender a «leer, escrivir y contar». Cuando ya los primeros Quijotes pasaban de mano en mano, los alcaldes y regidores de la villa de Alcázar de San Juan convienen, en julio de 1605, la necesidad contratar a un maestro más, a los dos que ya disponía la villa, para instruir a los muchos niños que había. Así lo anota el escribano:

En la villa de Alcazar a treinta y uno de julio de mil seiscientos y cinco años los señores alcaldes y regidores que abajo firmaron sus nombres estando juntos en su ayuntamiento a campana tañida como tienen de costumbre dixeron que por cuanto ay en esta villa necesidad de maestro para enseñar [a] los niños leer y escrivir y contar porque de presente no ay mas de dos maestros y esta villa tiene mucha vecindad y an sido informados que Gonzalo Ruiz vecino del Campo de Critana cerca a esta villa enseña a los niños y es maestro cual para ello conviene por tanto acordaron para que el dicho Gonzalo Ruiz venga a esta villa de la dicha del Campo debe asignar y asignaron de salario por un año que le cuente desde el dia que conmenzare en un año diez ducados para ayuda a pagar el alquile de una casa en que viva y asi lo acordaron y firmaron.

En enero de 1607, por «la experiencia [que] a mostrado» el maestro Gonzalo Ruiz se le asigna un salario anual de seis mil maravedís.

El médico

Mientras Cervantes escribía el Quijote, la mortalidad en España ha sido considerada como catastrófica. Además de los fallecidos en las guerras, por causas naturales y en el parto, la población española estaba sufriendo epidemias de enfermedades infecciosas, como la peste, el tifus o la difteria, agravadas por las malas condiciones alimenticias e higiénicas en la población más humilde, siendo las causas de una altísima mortalidad entre la población.

Algunas de las enfermedades no eran bien conocidas, especialmente las que afectaban a los niños, y eran estudiadas por los médicos más importantes del momento, publicándose libros sobre el conocimiento y la forma de tratarlas.

Los aspirantes a médicos debían formarse como bachilleres, cursar cuatro años de Medicina y tras dos años de prácticas y superar un examen teórico y práctico podían ya ejercer su profesión.

Aunque las villas les asignaban las mejores casas o una cierta cantidad económica para costas, los servicios que prestaban tenían que ser pagados por los propios enfermos, lo que impedía su presencia en aldeas o villas muy pequeñas.

El lugar de don Quijote contaba con al menos un médico. A él recurren cuando don Quijote «cayó malo» después de llegar a su casa desde Barcelona, donde había sido derrotado en su playa:

… porque o ya fuese de la melancolía que le causaba el verse vencido o ya por la disposición del Cielo, que así lo ordenaba, se le arraigó una calentura que le tuvo seis días en la cama…

Llamaron sus amigos al médico: tomole el pulso y no le contentó mucho, y dijo que, por sí o por no, atendiese a la salud de su alma, porque la del cuerpo corría peligro. Oyolo don Quijote con ánimo sosegado, pero no lo oyeron así su ama, su sobrina y su escudero, los cuales comenzaron a llorar tiernamente, como si ya le tuvieran muerto delante. Fue el parecer del médico que melancolías y desabrimientos le acababan. (Q2, 74)

Alcázar de San Juan, la villa con más habitantes de la comarca cervantina, contaba con el servicio de varios médicos en aquellos años. Pero ante las nuevas enfermedades que estaban apareciendo entre sus vecinos, en septiembre de 1601, sus alcaldes y regidores se reúnen, como siempre hacían, para «prover y platicar las cosas tocantes y convenientes al bien publico»:

… dixeron que atento que esta villa es de mucha vecindad y que puesto ay algunas enfermedades no conocidas de cuya causa los médicos que las curan no las conocen [acuerdan] traer un médico de fama y asista en esta villa para curar las dichas enfermedades.

En el acta nombran a cuatro comisarios, entre los alcaldes y regidores, para que hagan las diligencias oportunas para traer a dicho «médico de fama» y su salario.

Conclusión

Mediante el análisis inductivo de los condicionantes y referencias geográficas descritas en la novela he situado precisamente el lugar de don Quijote en el mapa de la comarca cervantina: Alcázar de San Juan.

Ahora, como hemos podido comprobar en este Taller de Historia Local, con el análisis deductivo de la imagen del lugar de don Quijote que en la novela nos deja el autor, hemos comprobado que coincide explícitamente, como si fuese un espejo, el texto cervantino con la imagen de Alcázar de San Juan de principios del siglo XVII, a través de las actas de su ayuntamiento conservadas en el AHMASJ.

Como cronista se entiende a un escritor que recopila y redacta hechos pasados o actuales de un lugar o una institución, dignos de ser recordados en el futuro. El título de esta ponencia podría haber sido  Cervantes, cronista del lugar de don Quijote, o quizás también Cervantes, cronista de la villa de Alcázar en el Quijote

¡Gracias!

 

Luis Miguel Román Alhambra

Hideputa, el vino con una historia por contar

Fecha de Publicación: 09/11/2023

 

 

En su edición de 2023 la Sociedad Cervantina de Alcázar cuenta con un magnífico vino tinto “de una oreja” con denominación de origen la Mancha

Alcázar de San Juan, 9 de noviembre de 2023.- En la tarde del 7 de noviembre, en la sede del Consejo Regulador de la D.O. de Vinos de la Mancha, tuvo lugar la presentación del Vino Hideputa, en su edición de 2023, con una nutrida representación de toda la sociedad alcazareña en la que acompañaron a la Sociedad Cervantina de Alcázar autoridades regionales y municipales, representantes de la Administración de Justicia, de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado (Policía Nacional), hosteleros, agencias de viajes, asociaciones, miembros de la vida cultural alcazareña, deportistas, músicos y público en general, todos ellos amigos de la Sociedad, que quisieron estar presentes en esta puesta de largo.

Se trata de un vino tinto excepcional, de la Denominación de Origen la Mancha, elaborado con la variedad tempranillo y que tras el paso de 8 a 10 meses por duelas de roble ofrece un color ojo pijota profundo con ribete granate, aromas a fruta madura, tomillo, romero y lácteos. Con perfecto equilibrio entre fruta y madera.

Así lo presentó el conductor del acto, Juan José Jiménez Mazuecos, que además de hablar sobre las excelencias del vino, lo enmarcó en su contexto quijotesco ya que no en vano el nombre que lo inspira procede de la expresión que profirió Sancho Panza al engolar un buen trago de un tinto de buen sabor que él de inmediato adjudicó a nuestra denominación (al identificarlo con un vino de Ciudad Real) y tras escuchar esta parte del Cap. 13 de la Segunda Parte del Quijote en la voz de Manuel Castellanos (socio de la SCA), aportó numerosas curiosidades sobre el vino, tanto en el Quijote como en toda la obra de Cervantes.

El propio Sancho califica el vino como de “de una oreja” es decir, de calidad extraordinaria, lo que en el Siglo de Oro se calificaba de “de lo caro” o “vinos preciosos”, cuando tras el largo trago mirando al cielo en el Quijote se relata como “dejó caer la cabeza hacia un lado” (acercando una oreja al hombro), en señal de satisfacción.

Habló también de la etiqueta, diseñada a propósito para este vino por Estrella Cobo y en la ilustración quiso reflejar ese momento en el que Sancho, dándole un trajo al vino que le ofrecieron, soltó la expresión de la que estamos hablando, y como no, seguramente lo hizo en un lugar en el que se viera un horizonte, donde sus ojos se perdieran entre la infinidad de tonalidades verdes, marrones, rojizos… que componen el suelo de esta tierra que nos devuelve el fruto que necesitamos para elaborar una de las bebidas más exquisitas que conocemos.

Esta misma tierra, siempre bañada con un cálido sol, refleja en el cielo una gama inmensa de tonos azules, rosas, naranjas, que nos provocan una sensación de calidez y templanza invitándonos a tomar una copa de vino bajo el resguardo, como no, de un molino de viento.

Juan Bautista Mata, presidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar intervino para contar a los asistentes las vicisitudes que esta asociación hubo de pasar en su intento por registrar la marca del vino (a fin de que no fuese copiado su nombre), y que no se pudo conseguir, así como la historia que atesora desde que la Sociedad tuvo la idea de elegir un vino para agasajar a los invitados a los “Almuerzos de don Quijote” y que representase a la asociación cultural, a la ciudad de Alcázar de San Juan y a la comarca manchega en el mundo cervantino, tanto dentro de España como en Hispanoamérica.

Carlos David Bonilla, presidente de la D.O. La Mancha apuntó que Cervantes y el vino van ligados de la mano, que en el Quijote se menciona el vino hasta en 43 ocasiones y que el Quijote va ligado al logotipo del vino manchego, el cual es reconocido en todo el mundo, incluyendo países como Corea y Japón por su gran calidad y sobre todo por la imagen de don Quijote cuya imagen es reconocida y venerada en todo el mundo y cada vez más asociada a la calidad del vino manchego.

Se mostró encantado de que desde el Consejo Regulador se puedan apoyar este tipo de iniciativas que permitan difundir el conocimiento y las cualidades de los vinos manchegos siempre de la mano de la literatura y de la cultura.

Cerró el acto Amparo Bremard, delegada provincial de Agricultura, Ganadería y D. Rural de la Junta de Comunidades para Ciudad Real, diciendo que con este vino Hideputa se viene a poner en valor este producto -el vino -, del que viven ochenta mil viticultores en toda la Comunidad y que su calidad no tiene nada que envidiar a los de otras regiones. Dijo que merece el apoyo de la Consejería tanto en España como en el resto de la Unión Europea para que no se pierda la pujanza de este sector agroalimentario que alcanza el 18% del PIB de Castilla-La Mancha y del que el 5% corresponde al vitivinícola.

Reconoció el carácter diferenciador del vino Hideputa y de su calidad para poner en el mapa a Alcázar de San Juan como cuna de Miguel de Cervantes.

En palabras del presentador Juanjo Jiménez, se trata de un vino que hunde sus raíces en el Siglo de Oro pero que dispone de una promoción del siglo XXI con su código QR que aporta amplia información sobre su historia y curiosidades. Con el mismo sabio consejo que dio don Quijote a Sancho: “Siendo templados en el beber considerando que el vino demasiado ni guarda secreto, ni cumple palabra”, el conductor del acto invitó a los presentes a catar el vino Hideputa y a disfrutar de él en compañía de amigos.

 

 

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Escribir a mano

Fecha de Publicación: 27/10/2023

 

ANTONIO LEAL JIMÉNEZ

 

(La primera versión del artículo ha sido escrita a mano, usando una vieja pluma con tinta Inoxcrom. Después de unas revisiones, se ha pasado al ordenador)

Escribir a mano, ¿te acuerdas? La escritura nos permite transmitir mensajes de forma precisa y clara. La mayoría de los expertos consideran que, su origen fue en Mesopotamia, hace más de 5000 años, donde los sumerios crean la escritura cuneiforme que la estampaban en tablillas de arcilla con un cálamo de caña; los egipcios lo hacían sobre papiros; los romanos utilizaban un punzón de metal para escribir en tablillas enceradas y los monjes medievales tardaban años en copiar manuscritos a mano.

En la actualidad, resulta complicado escribir a mano. Muchos lo tenemos casi olvidado. No es el caso de mi amigo Antonio, su pluma Parker y su tinta Pelikan. Se la compró su padre en la imprenta Mata, cuando aprobó el ingreso de Bachillerato en la Academia Balmes. Desde entonces, hace más de sesenta años, no ha dejado de utilizarla. La riqueza de su vocabulario y su vasta cultura, en gran medida, se la debe al no haber abandonado nunca la escritura a mano. Siempre siente ganas de escribir cuando tiene la pluma en la mano.

Recuerdo una vez que estaba haciendo un examen y casi al finalizar, mi bolígrafo BIC cristal, comenzó a quedarse sin tinta. Tuve que presionar el tubo que contenía la tinta con fuerza para que ésta saliera, lo que hizo que mi escritura se volviera casi ilegible. Afortunadamente, logré terminar el examen a tiempo, pero fue una experiencia estresante que me recordó la importancia de llevar siempre un bolígrafo de repuesto.

En aquella época, tener una buena letra era fundamental para que los demás entendieran nuestra escritura. Además, nos aportaba habilidades para fortalecer nuestra disciplina, el autocontrol y capacidad de superación, tan necesaria en el día a día. También alguna que otra dosis de creatividad. Como la de hacer “chuletas”. El experto era Francisco, que desde entonces no ha vuelto a coger una pluma para escribir. Utiliza siempre el ordenador y en el uso de las redes sociales acorta letras a muchas palabras. Lo justifica diciendo que es por economía.

Al comienzo del curso académico en la universidad suelo invitar a mis estudiantes, todos ellos provistos de ordenadores, a que escriban a mano en tres líneas, alguna de las razones del por qué han elegido la carrera que estudian. La respuesta generalizada es de un silencio absoluto. Las miradas se cruzan y los gestos parecen indicar que no están seguros de sí sabrán hacerlo. Parece que me quieren preguntar ¿para qué sirve el escribir a mano en los tiempos donde las nuevas tecnologías forman parte de nuestra vida? Para qué leer, escribir a mano y pensar, si todo se les da hecho, en una época donde desde los más jóvenes, a los más adultos, manifiestan estrés y nerviosismo si no permanecen cerca de su móvil o están constantemente conectados, pasando horas junto a estos dispositivos y sufriendo una auténtica adicción. Ninguno de los estudiantes había escrito más allá de cinco líneas a mano en los últimos doce meses.

Hasta hace pocos años, la escritura era forzosamente manuscrita. La estilográfica, el bolígrafo, y el lápiz con punta de grafito, eran las herramientas utilizadas. Antes de la llegada de los ordenadores, la máquina de escribir era, sin duda, una importante herramienta. Desde la presentación de la Remington Model I, en 1873, aparecieron máquinas eléctricas, electromecánicas, portátiles y electrónicas. Con la llegada de la revolución digital y de los procesadores de texto a partir de la década de los sesenta en el siglo XX, serían reemplazadas paulatinamente por los procesadores de texto y, años más tarde, por los ordenadores que pronto comenzaron a popularizarse

Pero, en cierto punto de la historia, la escritura manual ha quedado relegada a un segundo plano, para dar lugar a la escritura casi exclusiva en el ordenador o en el móvil. Un texto escrito de manera digital tiene ventajas evidentes: legibilidad, facilidad de reproducción, posibilidad de transmisión instantánea…

Definitivamente, estamos perdiendo el hábito de escribir en el papel para reflexionar sobre pensamientos y emociones; escribir a amigos y familiares; y algún que otro poema; hacer una lista de tareas y tantas otras cosas. Nos estamos olvidando de que, al escribir a mano, recuperamos parte de nuestra libertad.
Escribir a mano es una forma de expresión personal. A pesar de los avances tecnológicos y el uso generalizado de los ordenadores y los dispositivos móviles, la escritura a mano, sigue siendo relevante y tiene sus propios beneficios. No solo es una herramienta para comunicarse, sino que también es una forma de arte. Cada trazo, cada letra tiene su propio estilo y personalidad. Refleja nuestra individualidad y puede transmitir emociones y sentimientos de una manera que la escritura digital no puede igualar.

La magia en El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, se manifiesta utilizando 8.073 puntos; 37.607 comas; 4.802 puntos y comas y unos 690 signos de admiración, que le sirvió a Cervantes para manuscribir las 378.591palabras- 22.950 diferentes, casi la tercera parte de las que recoge la RAE-. Pablo Neruda, como muchos de su generación, en un cierto momento cambió la pluma por la máquina de escribir. Pero más tarde volvió al manuscrito de forma casual. … “descubrí que mi poesía era más sensible cuando escribía a mano; sus formas plásticas podían cambiar más fácilmente… la poesía debería escribirse a mano”. Miguel Delibes, a pesar de ser periodista, siempre escribió a mano, y su caligrafía cada vez resultaba más ilegible. JR Rowling, escribió el primer libro de Harry Potter con un boli sentada a la mesa de un café.

La escritura manual activa tres procesos cerebrales fundamentales: el área visual, la motricidad y capacidades cognitivas, como la lógica y la memoria. Existe una conexión única entre el cerebro y la mano. Investigaciones científicas han demostrado que su ejercicio estimula diferentes áreas del cerebro, mejora la memoria y la retención de información y retrasa el envejecimiento mental.

En un mundo donde la mayoría de las cosas se hacen de forma digital, es un ejercicio mental que nos ayuda a mantener nuestras habilidades cognitivas que requiere una coordinación entre los músculos de la mano y el cerebro, lo que nos ayuda a mantener nuestra agudeza mental. Muchas personas encuentran satisfacción al tomar un lápiz, una pluma, o un bolígrafo y plasmar sus pensamientos en papel.

Es una actividad que nos permite expresar nuestras ideas y emociones de manera más genuina y sincera. Es una forma de meditación y autoexpresión. Nos ayuda a memorizar y aprender mejor las reglas ortográficas y gramaticales. Al tener que pensar en cada letra y cada palabra mientras escribimos, prestamos más atención a la estructura del lenguaje y la forma correcta de escribir las palabras. Muchos documentos históricos y obras de arte están escritos a mano, y su escritura es un testimonio de la época y la persona que los creó. La escritura a mano proporciona un sentido de continuidad con el pasado y una conexión tangible con nuestra herencia cultural.

Aprender a escribir en conjunto, a menudo con pluma estilográfica en el Reino Unido, es casi un rito de iniciación para los estudiantes de primaria. En Finlandia, una de las mayores referencias globales sobre educación, que suelen ocupar los primeros puestos en el informe PISA, se dejó de impartir la caligrafía simplificada de manera obligatoria por la escritura con letra de imprenta, algo que también sucede en otros lugares de Europa, como Alemania.

Sociológicamente, es un hecho que las culturas más vinculadas con la familia, con las relaciones afectivas y con mayor preferencia por el contacto social, como son las mediterráneas mantienen un modelo caligráfico escolar con letras ligadas. Por el contrario, en Europa central y los países del norte, se apuesta por las letras desligadas en la enseñanza de la caligrafía escolar. Estas culturas son más distantes en términos de relaciones y afectos, más independientes y más frías en términos de vínculos afectivos y familiares.

Sería recomendable el recuperar el uso de la escritura a mano y que se vuelva a utilizar la pluma y el bolígrafo BIC, de toda la vida, azul o negro, o si lo prefieren el lápiz de mina blanda y fina, y se convierta en un hábito necesario que se encuentra en peligro de desaparecer. Por tanto, queda abierta la invitación a reconquistarnos con la escritura manuscrita y así dejar fluir nuestro interior para crear. Escribe a mano, siempre que puedas.

 

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Comeremos grillos, amigo Sancho

Fecha de Publicación: 16/10/2023

 

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Antonio Leal Jiménez

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A veces, resulta difícil de acertar. El pronóstico del tiempo para la mañana del pasado sábado amenazaba lluvia. La Hermandad de San Cristóbal de Alcázar de San Juan en el entorno de la ermita, había organizado el VIII Encuentro de elaboración de Migas. La mañana resultó ideal. De hecho, cerca de 250 personas caminaron hacia la Avda. de los Reyes. Recuerdo que mi amigo Renato, gran experto en gastronomía saludable, me decía que, era un plato con una receta humilde y para disfrutar, aunque su origen es aristocrático. De hecho, cuentan que era el plato preferido de Mahoma y que servía de agasajo a personas distinguidas. Con un plato y un tenedor dispuestos a degustarlas, Renato, con voz dotada de un sonoro y delicado timbre me dijo “Al fin y al cabo, amigo, somos lo que comemos”. Así pues ¡A por todas! Por supuesto que hubo repetición. ¡Magníficas!.

Somos lo que comemos. La conocida expresión la dijo por primera vez el filósofo y antropólogo alemán Ludwig Feuerbach, padre intelectual del humanismo ateo contemporáneo, a mediados del siglo XIX, en su obra Enseñanza de la alimentación. Escribió lo siguiente: “Si se quiere mejorar al pueblo, en vez de discursos contra los pecados denle mejores alimentos”. Fue muy crítico con la iglesia por su visión respecto a la alimentación de los hombres, y afirmaba con frecuencia que “únicamente necesitaban pan y agua para vivir”. Hipócrates, médico de la antigua Grecia (460-370 a.C.) pronunció la frase “Sea el alimento tu medicina, y la medicina tu alimento”.

En la sociedad actual, estamos rodeados de alimentos poco saludables, llenos de grasas saturadas, azúcares y sodio en cantidades excesivas. Estos alimentos, si bien son sabrosos y fáciles de consumir, tienen graves consecuencias para nuestra salud a largo plazo. La incidencia de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes, y las enfermedades cardiovasculares, se ha incrementado de manera alarmante en las últimas décadas, y gran parte de la responsabilidad recae en una mala alimentación. Cuando vamos al supermercado y elegimos productos para la cesta de la compra, solemos leer habitualmente en sus etiquetas frases que contienen un montón de “sin”: conservantes, azúcares añadidos, grasas saturadas. También la publicidad suele hacerse eco de ello.

Según la Organización Mundial de la Salud (2022), las dietas poco saludables causan once millones de muertes y 420.000 personas más fallecen por consumir alimentos nocivos. La denominada “Coalición de Acción para las Dietas Saludables”, agrupación compuesta por cinco agencias especializadas, indican que unos 3000 millones de personas no pueden permitirse una dieta saludable y que la mala alimentación está relacionada con seis de los diez principales factores de riesgo para la carga mundial de enfermedades. Es importante que mostremos atención a nuestra alimentación y hacer los cambios que consideremos pertinentes en nuestra dieta diaria modificando nuestros hábitos alimenticios con el deseo de conseguir una mejor calidad de vida.

La producción de alimentos ultraprocesados, que el nutricionista Carlos Ríos, promotor en España del movimiento Realfooding los define como “una preparación industrial comestible elaborada a partir de sustancias de otros alimentos o sintéticas, con diferentes técnicas de procesamiento y cuyo consumo tiene efectos negativos para la salud”, implica el uso intensivo de recursos naturales, como el agua y la energía, contribuyendo así al cambio climático y a la degradación del medio ambiente.

Existe una demanda, de manera creciente, de productos más saludables y ecológicamente más sostenibles. Nuestra alimentación no solo determina nuestro físico, sino también nuestra salud y bienestar en general. Es por eso que, es vital prestar atención a lo que ingerimos y optar por una dieta equilibrada y saludable, que nos proporcione los nutrientes necesarios para que nuestro cuerpo funcione de manera óptima. Una alimentación rica en nutrientes esenciales, como ácidos grasos omega-3 y vitaminas del complejo B basada en frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables nos ayudará a mantenernos en un peso saludable, reduciendo el riesgo de enfermedades crónicas y nos proveerá de la energía necesaria para desarrollar nuestras actividades diarias y a prevenir y aliviar los síntomas de depresión y ansiedad.

La importancia de una alimentación saludable hemos de destacar que no solo la cantidad de alimentos que consumimos es importante, sino también la calidad de los mismos. Optar por alimentos frescos, sin procesar y de origen natural nos garantiza un aporte adecuado de vitaminas, minerales y antioxidantes, que son fundamentales para nuestra salud. Por otro lado, los alimentos elaborados de forma industrial carecen de estos nutrientes esenciales y, en cambio, contienen aditivos y sustancias químicas que pueden ser perjudiciales para nuestro organismo. En la obra universal de Cervantes, está presente desde el primer capítulo la base de su alimentación: «Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda», (Quijote, Rico, 35, 36).  

En la actualidad, cuando se está debatiendo la necesidad de reducir el consumo de carne en favor de la proteína vegetal, aparece una nueva recomendación: el consumo de los insectos denominado entomofagia. En países de América Latina, África y Asia es una práctica habitual, ya que lo hacen más de 2000 millones de personas. Se están fabricando harinas de insectos comestibles (escarabajos, orugas, hormigas, langostas y grillos) y están resultado ser de gran interés, para la industria alimentaria como fuente saludable de proteínas y grasas. Está previsto que, en Salamanca, se instale la fábrica de insectos mayor del mundo y tendrá como principal producto el gusano de la harina.

En la Unión Europea se han dado pasos para ir introduciendo el consumo de insectos en la dieta de los países del Viejo Continente. La primera aprobación tuvo lugar en 2021 y fue en el caso del gusano de la harina o larva de escarabajo oscuro (Tenebrio molitor larva), como snack o como ingrediente para elaborar otros alimentos. En 2023, se le unen el escarabajo del estiércol (Alphitobius diaperinus) y grillo doméstico (Acheta doméstico). Según la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) su ingesta podría ayudar a paliar el hambre, si tenemos en cuenta que la población mundial será cerca de diez mil millones de personas en el año 2050. La dietista y tecnóloga de alimentos especializada en insectos, Marta Ros, afirma que “En el futuro consumiremos hamburguesas de insectos”.

Es necesario recordar que, la desnutrición constituye una violación del derecho humano a la alimentación, y continúa generando desigualdades sociales y de salud. La eliminación del hambre y la malnutrición, es uno de los objetivos de la Declaración de las Naciones Unidas sobre el Progreso y el Desarrollo en lo Social, y la eliminación de las causas que determinan esta situación, son objetivos comunes de todas las naciones. Millones de personas merecen un futuro mejor. Tomemos conciencia de ello.

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Dios, fuente de inspiración del Quijote

Fecha de Publicación: 13/10/2023

 

Ilustración de Gloria Moreno Merlo, tomada de la Tesela 30 de José Moreno Berrocal “La Biblia y El Quijote, (Patronato Municipal de Cultura de Alcázar de San Juan)

Krzysztof Sliwa

La Biblia, modelo de estructura organizativa del Quijote; y Catalina de Salazar y Palacios, amor del famoso Manco y su fuente de inspiración humana, forman parte de Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra

La Biblia, traducida a 450 lenguas de forma completa y más de 2000 de forma parcial, cuyo autor es el Señor Dios majestuoso y poderoso, es parte de Don Quijote de la Mancha (1605 & 1615), traducido 1.140 veces a unas 190 lenguas y dialectos, de la brillante pluma de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), héroe de la Batalla de Lepanto (1571), ejemplar esclavo en Argel (1575-1580), y permanente leyente de las verdaderas riquezas del Viejo y Nuevo Testamento, para quien Jesucristo fue «Dios y hombre verdadero» (Quijote, II-XXVII), y cuyo deseo se hizo realidad: «a mí se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzca» (Q, III-II).

Don Quijote se compone de 181.104 palabras, de las cuales 22.939 son distintas entre sí, y la infinita sabiduría de la Palabra de Dios dejó huellas en el alma de Miguel, quien amó a Dios y la Biblia, guía de su vida, llamó 3 veces la Biblia en el «Prólogo» de la I parte de Quijote «la Divina Escritura», hizo auténtica gala de sus vastos conocimientos bíblicos a lo largo de sus obras, aludió a 30 personajes bíblicos, trató de 300 referencias a la Biblia, e incluyó un sinfín de alusiones y reminiscencias de la Sagrada Escritura.

La Biblia, el Libro de los libros, cuyo principal autor es Dios, y el Quijote, joya humana de una magnitud incalculable, ambos libros de variadas lecturas, sobre la verdad absoluta y la existencia innegable de Dios, el papel superlativo de Dios en el pensamiento y la vida del ser humano, la comunicación directa e indirecta entre Dios y el hombre, y la trascendencia de la vida divina en el corazón humano, aman a la Humanidad y nos hablan al corazón.

Sin embargo, no es mi meta de comparar la Biblia y el Quijote porque el hombre jamás puede igualarse a Dios, la Biblia es incomparable, inmejorable e insuperable, y Dios lo proclama claramente de esta manera: «Yo soy el primero y el último, fuera de mí, no hay ningún Dios. ¿Quién como yo? Que se levante y hable. Que lo anuncie y argumente contra mí» (Isaías, 44: 7).

Incluso Miguel crítica la comparación entre lo humano y lo divino así: «ni tiene para qué predicar a ninguno, mezclando lo humano con lo divino, que es un género de mezcla de quien no se ha de vestir ningún cristiano entendimiento. Sólo tiene que aprovecharse de la imitación en lo que fuere escribiendo, que cuanto ella fuere más perfecta, tanto mejor será lo que se escribiere» (Q, I- «Prólogo»).

Aun quiero hacer especial hincapié, inter alia, en que el tesoro precioso de la Biblia y el tesoro preciado del Quijote, obras de inestimable valor para la Humanidad, se preocupan por la ética, la moral y la religión en el comportamiento del ser humano, por eso viene aquí como anillo al dedo la frase: ¿dónde está tu tesoro allí está tu corazón?

El pensamiento y las palabras de Cervantes, en todas sus obras, están influenciadas por Dios a través del Espíritu Santo, pese a que algunos “académicos de excelencia” rechazan completamente su conocimiento de la Biblia, pero siguen preguntando sin dar en el blanco: ¿cómo acercarse al Quijote?; ¿qué hacer y por dónde empezar?; ¿cuáles son los consejos para leer el Quijote?; ¿cuál es el reto de leerlo?; ¿por qué es tan difícil comprenderlo?; y ¿cómo leer el Quijote?

La respuesta es muy sencilla-, pero es fundamental dejar de lado todos los mitos, las fantasías, y las hipocresías, es decir, antes de acercarse al Quijote, a las obras de Cervantes, y a las de los genios de la literatura del Siglo de Oro español, hay que leer, primero e ineludiblemente, la Biblia, y seguidamente adquirir el conocimiento sólido del origen de la literatura española hasta la divulgación de la obra cumbre de la literatura mundial el Quijote (1605 & 1615).

Este es el único camino infalible o la única llave de oro a leer y comprender con facilidad a Cervantes, el Quijote, y la mejor literatura en el mundo, que es la literatura española-, ejemplar, majestuosa y superior a todas, en esencial, la del Siglo de Oro-, encabezada por la genial novela del insigne líder de la literatura universal, Miguel, amante de los libros, quien siempre leyó, enseñó y amó la Sagrada Escritura, por excelencia, y con la cual se identificó durante su trayectoria vital en todo momento.

Cervantes conoce por completo el valor de la Biblia, habla de la verdad en la Sagrada Escritura, aconseja leerla: «si… quisiere leer libros de hazañas y de caballerías, lea en la Sacra Escritura el «Libro de los Jueces», y allí hallara verdades grandiosas y hechos tan verdaderos como valientes» (Q, I-XLIX), confiesa que «la Santa Escritura… no puede faltar un átomo en la verdad» (Q, II-I), y eterniza su conocimiento bíblico y la grandeza del amor de Dios en sus obras.

A ciencia cierta, Miguel amó la Biblia, libro de la historia del mundo, de poesía, y de sabiduría, cuyos, sirva de ejemplo: «Salmos», «Proverbios» y el «Cantar de los Cantares» son sublimes, pese a que algunos «académicos de excelencia» dejaron en el tintero su conocimiento de la Sagrada Escritura sin ninguna razón de peso manifestada en las obras maestras del genio de la literatura universal.

Al lado de ello, debo agregara que el benemérito historiador José Luis Abellán García-González afirma que «El Quijote es la Biblia española» (Visiones del Quijote, 130), el meritorio profesor Alfonso Ropero Berzosa escribe que es la «Biblia de la literatura universal, que se ilumina con la Biblia cristiana, de donde Cervantes extrae la idea de justicia y libertad tan humana y tan divina» (El Quijote y la Biblia, 10), el extraordinario historiador Sabino de Diego Romero, Presidente de la Sociedad Cervantina de Esquivias, dice de Catalina, en su magnífica obra: Catalina, fuente de inspiración de Cervantes (Punto Rojo, 2015), por boca de Don Quijote, «porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale» (Catalina…, 242), y el excelente escritor Eduardo Aguirre Romero declara con mayor precisión que «en estos tiempos inciertos, Miguel de Cervantes tiene aún mucha luz que ofrecernos» («Si Cervantes levantara la cabeza», Diario de León, 27-III-2022).

Por lo tanto, surgen las preguntas; ¿debemos leer la Biblia y el Quijote obligatoriamente en las universidades y en las escuelas? ¿Cuáles son las razones de leer dichas obras? La respuesta es sí, ya que la Biblia, sabiduría de Dios, y el Quijote, sabiduría humana, son mis lecturas diarias por la belleza, la cruz, la maravilla, el poder, la sabiduría, la verdad, y las virtudes, entre muchos.

En realidad, el espíritu de ambas obras atraviesa el alma como la espada aguda de dos filos o la espada de Aquiles de Troya, y ambas obras son para el pueblo, hablan del amor y desamor, del bien y del mal, de lo hermoso y de lo noble, se preocupan por la humanidad, penetran nuestros corazones del hombre, y nos enseñan a amarnos unos a otros y convertirnos en mejores personas.

La Biblia, el maravillosísimo libro, puede ser leído todos los días, sólo necesita 11’ 59”, y si la comienza el 1 de enero, la terminará el 31 de diciembre en ese mismo año o le recomiendo escuchar la Biblia publicada por la Universidad de Navarra en formato audiolibro. El Quijote, la Biblia de la Humanidad, puede leer diariamente, sólo necesita 4’ 43”, y si lo empieza el 1 enero, también lo concluirá el 31 de diciembre en este mismo año o puede escucharlo en la Cadena SER.

No se arrepentirá de leer día tras día la gloriosa Biblia y el ingenioso hidalgo don Quijote, siempre descubrirá algo nuevo, se alimentará de la sabiduría de Dios y de la sabiduría del famoso Manco de Lepanto, y se le brindarán infinitos beneficios. ¡Lean cada día la Biblia y Don Quijote de la Mancha!

«Laus in Excelsis Deo»

Salud Mental a Inteligencia Articial

Fecha de Publicación: 11/10/2023

 

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ANTONIO LEAL JIMÉNEZ

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España es el país de la Unión Europea en el que más ansiolíticos, sedantes e hipnóticos se consume. Se trata de sustancias depresoras del Sistema Nervioso que se utilizan para aliviar la ansiedad y/o ayudar a conciliar el sueño, que suelen producir trastornos psicóticos, y que pueden causar dependencia.

La falta de recursos consolida la escasa atención dedicada a temas de Salud Mental (SM), convirtiéndose en el punto más débil del sistema sanitario español donde solo hay seis psicólogos por 100.000 habitantes dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS), lo que significa tres veces menos que la media europea. Los expertos advierten que es necesario realizar una inversión importante dentro del SNS, ya que de no hacerlo, en pocos años, llegaremos a ser una sociedad con excesivo consumo de este tipo de fármacos. Señalamos algunos datos que son muy significativos en la actualidad:

– Una de cada cuatro personas tiene o tendrá algún problema de salud mental a lo largo de su vida, según datos del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar social;

-Un alto porcentaje de las personas con trastorno mental que necesitan tratamiento, no reciben el adecuado; Se estima que a escala mundial, al menos una persona muere cada 40 segundos como resultado de una mala SM. Cada dos horas y media se suicida una persona en España, diez al día y en los 35 pueblos de la Comarca Mancha Centro, lo han hecho 25 personas durante el último año.

-Según Luz de La Mancha, en su campo de actuación, en este área Sanitaria hay unas 24.000 personas afectadas por alguna enfermedad mental, y 4.000 o más cronificados graves y, alegan, que no hay recursos suficientes para atenderlos con la dignidad que se merecen.

-La COVID-19 está pasado factura a nivel emocional y según el Instituto de Estudios Sociales Avanzados del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, una gran parte de los ciudadanos, especialmente jóvenes, está dando muestras de lo que se ha denominado “fatiga pandémica”, término que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido como “desmotivación y el cansancio que siente gran parte de la población ante una pandemia tan prolongada, de tanta gravedad y con tantas restricciones como la que estamos viviendo”.

Es necesario que las distintas administraciones acometan mayores inversiones en recursos tecnológicos y humanos, que aseguren una mayor atención a la SM. En este sentido, la Asociación Luz de la Mancha de personas y familiares con enfermedad mental, viene trabajando desde el año 2005 con verdadero esfuerzo y de manera voluntaria, con el objetivo de ayudar a los enfermos mentales y a sus familiares en el ámbito geográfico de Mancha Centro. Y lo hacen a través de numerosas propuestas para sensibilizar a la población en general, sobre las actitudes y comportamientos hacia las personas afectadas, para tratar de mejorar sus condiciones de vida.

Una prueba de sus numerosas actuaciones es el último proyecto que han presentado para su aprobación por parte de la administración que consiste en: a) Establecer grupos de ayuda mutua, mediante la celebración de reuniones quincenales durante nueve meses, en los que se abordarán temas sobre la concienciación de enfermedad y la defensa de los derechos humanos en SM; b) Charlas de sensibilización en alumnado de la comarca de Alcázar de San Juan, con el objetivo prioritario de dar a conocer los problemas y sensibilizar contra el estigma. c) Charlas dirigidas a población en general en coordinación con los ayuntamientos de la comarca, y d) Diseño y distribución de material divulgativo y Cine fórum.

Hacer frente a los problemas de SM es una tarea difícil, y con el empeoramiento de las estadísticas mundiales sobre los trastornos ocasionados, apreciamos el arduo trabajo que realizan todos y cada uno de los profesionales y personas voluntarias, dedicados a este campo de actuación. Realmente acogemos con beneplácito cada innovación y tecnología que apunta a reducir la prevalencia de depresión, riesgo de suicidio o cualquier otro problema mental. Los alcances logrados por la Inteligencia Artificial (IA) pueden, sin ninguna duda, aplicarse a los trastornos sufridos por las enfermedades mentales de tal manera que pueda contribuir a mejorar el estado del bienestar. El Diccionario de la Real Academia Española define la IA en los siguientes términos: “Disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico” y está ayudando a la medicina a conseguir grandes logros a través de logaritmos que puedan predecir las más diversas enfermedades tanto físicas como mentales.

¿Se podría aprovechar significativamente el avance de la máquina y los algoritmos de aprendizaje profundo en el área de la SM, en enfermedades como la depresión, la esquizofrenia o el trastorno bipolar? Las investigaciones recientes llevadas a cabo en ese campo nos crea magnificas expectativas. En la actualidad la tecnología y la digitalización de la Medicina y las Ciencias de la Salud, están más unidas que nunca y es en particular la IA, una de las tecnologías que más influye en ese tránsito a la nueva medicina gracias a la cual, se está mejorando en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades, y también en el desarrollo de nuevos medicamentos para beneficiar la calidad de vida de los pacientes de una manera mucho más eficiente.

Los avances en IA hacen posible que, se construyan máquinas inteligentes y habilitadas para detectar, evaluar y responder a estados emocionales y robots capaces de interrelacionarse con los pacientes, que permiten mejorar la calidad, la accesibilidad y la eficiencia a la toma de decisiones clínicas y en la gestión de la asistencia sanitaria. La aplicación práctica de las tecnologías y técnicas de IA en el comportamiento y el cuidado de la SM, es un área que evoluciona rápidamente y que presenta muchas oportunidades y beneficios.

Cuando se explora sobre los usos de la IA en la atención de la SM, se encuentran algoritmos inteligentes que apoyan a los profesionales en temas como la detección temprana y diagnóstico, con la señalización de los riesgos de suicidio y otros que ayudan a los pacientes a controlar su condición a través de asesoramiento. Una de estas herramientas es la denominada Youper. Se trata de una aplicación que está fabricada sobre técnicas utilizadas en la terapia cognitiva conductual, la terapia de aceptación y compromiso y la atención plena y la meditación, que utiliza IA para ayudar a los usuarios a mejorar su estado de ánimo y patrones de sueño, y a reducir sus síntomas de ansiedad, estrés y depresión. Otra aplicación es la nOCD, que tiene como objetivo ayudar a los pacientes con trastorno obsesivo compulsivo en cualquier etapa de su vida. Esta aplicación crea potencial para el aprendizaje automático, al recopilar puntos de datos valiosos que ayudan a comprender mejor las condiciones psiquiátricas. También la BioBeats, que tiene como objetivo proporcionar a los usuarios acceso a sus datos de salud en tiempo real. El software toma medidas como la variabilidad del ritmo cardíaco, la función cerebral, el sueño y los niveles de actividad a través de dispositivos inteligentes portátiles. Otras tecnologías de IA pueden promover herramientas de autocuidado para mejorar las vidas de personas.

Los progresos futuros en IA, transformará la atención de la SM en los próximos años. Para optimizar diversos sistemas de máquinas inteligentes en su contexto queda mucha investigación por hacerse ya que, la IA está provocando la aparición de nuevos paradigmas, que no solo serán los conocimientos y habilidades de los profesionales, sino que estas deberán incorporarse a la inteligencia de las máquinas con las que se interactuará.

Evidentemente en la relación terapéutica lleva implícito unas nuevas ilaciones entre el paciente y la tecnología. La IA deberá aportar máquinas que sirvan para el bienestar de las personas, para aliviar su sufrimiento y hacerlo de una manera justa y ética. Aunque los algoritmos puedan validar o invalidar la clasificación de los trastornos psiquiátricos, hay que tener cuidado y pensamos que el último recurso seguirá siendo el clínico y el humano. Las máquinas tendrán un papel muy importante en la vida de los seres humanos, pero también su uso plantea una multitud de problemas éticos.

Los principios orientadores descritos en el Plan de Salud Mental de Castilla-La Mancha 2017-25, en su eje de actuación número cuatro figura: “Fortalecer los sistemas de información, los datos científicos y las investigaciones sobre salud mental”. Acorde con ello, pudiera ser interesante que desde la Asociación Luz de la Mancha, se planteara como objeto de estudio, temas relacionados con la IA y se desarrollaran actividades en este sentido. A título de ejemplo, sugerimos la realización de un Congreso a nivel Internacional, dirigido a los profesionales de SM, a los sectores líderes de la comunidad, a los agentes políticos, sociales y económicos implicados en la toma de decisiones y a los medios de comunicación, sobre la necesidad de poner en valor el cuidado de la SM, así como de abordarla de un modo riguroso, realista y positivo y que se efectuara para dar respuestas a temas éticos y aspectos legales, dificultades de implantación de la IA en el SNS, aplicaciones en el diagnóstico, pronóstico y tratamiento etc.

Estamos seguros que sería un gran aporte para la comunidad afectada y para Alcázar de San Juan y toda su comarca. De manera importante significaría posicionarla en la órbita de una ciudad que da continuamente muestras de tener un espíritu con verdadera vocación en temas de sensibilidad social. Su aportación a la innovación e investigación y aplicación de nuevas tecnologías en el ámbito de la SM, contribuiría, aún más, a convertirla en una ciudad referente y ejemplarizante.

Muchas gracias a la Asociación Luz de la Mancha por el magnífico trabajo que están realizando. Ahora, es tiempo de respirar hondo y no dejar de seguir soñando y preguntarse ¿Por qué no intentarlo?

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“La peste”. Sevilla en la época de Cervantes

Fecha de Publicación: 30/09/2023

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Eduardo Alonso Franch

 

La serie

Se inicia en Sevilla, a finales del siglo XVI. Se intenta ocultar la peste. Sevilla es el centro del comercio con América, pero la peste se extiende. Es una sociedad religiosa y supersticiosa, pero el ambiente que se retrata está muy degradado. Se queman los enseres y cuerpos de los apestados. Se ven las murallas de Sevilla, de las que subsiste una parte. La serie es de 2018. La sodomía, el “pecado nefando”, era muy corriente. Se practica una autopsia, lo que estaba prohibido por la Inquisición. Y la prostitución femenina era bastante habitual. Se practicaba en las mancebías. Un personaje (Paco León) habla con un moribundo a través de una máscara de nariz puntiaguda y de color rojo (era lo que usaban los médicos de la época para tratar con los apestados). Mateo, el protagonista, es un antiguo editor de libros prohibidos, que se convierte en investigador de misteriosos crímenes por cuenta de la Inquisición en un principio. Se ven escenas de enfermos alojados en una especie de hospital, pero sin camas ni higiene y sin apenas médicos o enfermeros. La violencia contra las mujeres, sobre todo contra las prostitutas, es una constante. El resumen final de la serie consiste en que, aunque se termine la peste y la gente lo festeje, aquella sigue latente en la ropa, en los muebles, etc. Y de hecho las pestes se repetían a lo largo de la historia, a partir de la Edad Media, en especial en los puertos del Mediterráneo. Hubo un Nicolás Monardes, médico que aparece en la historia. En general, la imagen del médico es la de una persona sacrificada y eficiente. De hecho, el médico salva a Mateo de varias heridas por arma blanca. La Inquisición tenía un gran poder y mandaba ejecutar a los condenados por heterodoxia, sodomía o brujería. El pueblo asistía a los autos de fe enardecido e indignado. Monardes es un médico que sabe filosofía, botánica… Es muy noble y recto, adelantado a su época. La novela El hereje, de Miguel Delibes, sirvió de base para la escena del auto de fe. Se trata de un espectáculo de masas junto a la catedral, de gran realismo y dureza. Se echa la culpa de la peste a los protestantes. Para la filmación, se reconstruyó una parte de la catedral sevillana que hoy día no existe.

Monardes visita apestados, manda enterrar a un muerto y quemar sus pertenencias. Se marca en blanco la puerta de las casas de apestados. Se ve la entrada a Sevilla en barco por el Guadalquivir. Abundan los genoveses y las murallas rodean la ciudad. Se observa una de las puertas de entrada a la ciudad. Aparece un palacio que podría ser la Casa de Pilatos. Las moscas lo impregnan todo. A los apestados les dejaban la comida desde el techo. Se ven las casas adosadas a la muralla de gente humilde. En la cárcel hay hasta prostitutas. Se juega a los naipes. Hay también niños y padres que salen a trabajar. Se escuchan chillidos de ratas. Los niños hacen encerronas y roban. La peste prende en las chabolas. Los nobles iban en carruajes tirados por caballos y cubiertos. Desde el Arrabal no se puede llevar nada a la ciudad. Se escucha el zumbido de los mosquitos. Mateo fue condenado en ausencia por la Inquisición. Se le consideraba un hereje. A los muertos les sacaban de noche para no alarmar. Las ratas corren por las calles estrechas. Mateo encarga una autopsia a Monardes. La mancebía era legal. La llevan la Iglesia y el Cabildo. El Cabildo debate el tema de la peste. El tinte era una actividad importante. A la industria se dedica una pintora viuda que hace retratos, pero no los solía firmar como si fuesen de un hombre. Había muchos mendigos, pero también pícaros. Llegaban muchos de los pueblos. Mateo se encuentra con la pintora, Teresa Pinelo, que firma con el nombre de su padre. Zúñiga (Paco León) es homosexual en la serie.

Alberto Rodríguez es director y cocreador de la serie. Y Rafael Cobos, cocreador y guionista. Paco Léon es Luis de Zúñiga, amigo de Mateo. En la novela ejemplar de Cervantes Rinconete y Cortadillo, ambos van a Sevilla para embarcar hacia América. El director reconoce como inspiración la “trilogía de la vida” de Pasolini. Se utilizó hasta fruta podrida para ensuciar el suelo. Se intenta plasmar la vida de la calle. Las chabolas en donde se inició la peste y el puerto se hicieron en Coria. El Arrabal era la zona más pobre de Sevilla, que estaba junto al río. Se construyeron 44 cabañas o chabolas. Hay efectos digitales para recrear paisajes de la época. El maltrato infantil era corriente. Celso de Guevara (Manolo Solo) es culto y literato, como Mateo. Este es deductivo y tiene un sentido del honor muy estricto, lo que le lleva a ser brutal a veces. Zúñiga es un chico de la calle que ha prosperado, homosexual y católico. Trata de manejar la ciudad.  El Cabildo y la Iglesia eran los dos grandes poderes. La sala del Ayuntamiento se conservó intacta. La mancebía estaba bastante reglamentada: debían ser mujeres mayores de 12 años, de fuera de la ciudad y no vírgenes. Teresa (Patricia López Arnaiz) es viuda y tiene una fábrica heredada. Se producía el añil, un tinte que se difundió en Europa. Había un examen para mendigar. La religión estaba muy presente en la época. Mateo vuelve tras huir de Sevilla cinco años atrás. Mateo fue impresor y cree que han seguido usando su imprenta. Teresa Larrea era esposa de Germán, el amigo de Mateo. Para ver si una persona estaba sana, se examinaba el cuello y las axilas. A las putas que ejercían fuera de la mancebía se las encarcelaba. Un cirujano las revisaba. El soborno era habitual. Se utilizaron los Reales Alcázares como escenario. El plomo envenena a un impresor, que tose. Sevilla aparece amurallada y fortificada con torres. El hambre y la peste se enseñorean de la ciudad. Las calles eran estrechas, llenas de suciedad, medievales. Se llevaba a los muertos en carros para enterrarlos en fosas comunes en las afueras. Los esclavos se subastaban en las gradas de la catedral. Se ve un hospital de la época, sin personal ni espacio.

El director cree que Mateo es un depresivo, en lenguaje de nuestra época. La peste provocaba una sensación de quemazón interna. Tenían picores y sed terribles. Salían bubones sobre la piel de los enfermos. En Sevilla había muchos negros (una de cada diez personas). Se rodó en los Alcázares y la Casa de Pilatos, tal y como eran en la época. Y también en Carmona, Alcalá, Palacio de Solís, Santiponce… La música es dramática y repetitiva, con cierto suspense. La recreación fue difícil, porque de la época quedan la catedral, los Alcázares y poco más. El castillo de Trujillo se parecía al de San Jorge y se utilizó como base. Mateo fue militar en Flandes. Los bubones se hicieron de silicona. La peluquería se basó en pintura de la época. Mateo es frío, rudo, atractivo. Los pobres comían alimentos en mal estado. La peste tenía que ver con las ratas, que se mueren por el frío. La Inquisición detiene a Zúñiga, entre otros personajes. Se hace un auto de fe contra los sodomitas junto a la catedral. Se da por terminada la peste en Sevilla. Y los protestantes son castigados también. A Zúñiga, como a los demás reos, le condenan a la hoguera. Se trata de una narración de aventuras, a la manera de la novela gótica, llena de giros de guion. Monardes cree que volverá la peste, aletargada hasta que reviva. El Inquisidor General de la Corona de Castilla es Celso (Manolo Solo). Teresa es una noble de la época. Nicolás Monardes es un personaje histórico, existió realmente. El director menciona Rinconete y Cortadillo al llegar a Sevilla. El puerto es lo que más costó reconstruir. Era fundamental la reconstrucción de la vida cotidiana y para ello se utilizó la pintura de Murillo, Goya, El Bosco, Brueghel…Entre las obras del director está La isla mínima, ambientada en el siglo XX. Caravaggio era otra referencia pictórica básica. Es un “thriller”, según el director, pero también un espejo o cuadro de la Sevilla de la época. La secuencia de los túneles se rodó de noche en el anfiteatro de Itálica. Hubo que reconstruirlo tal como era en el siglo XVI. Teresa termina firmando sus cuadros y haciéndose rica con ellos. El rodaje duró cinco meses. Y la escritura del guion llevó años. Los autos de fe, en realidad, se hacían en la Plaza de San Francisco. Eran muy caros, por lo que se suprimieron.

“La mano de la Garduña” es la segunda temporada de La peste. Comienza en Sevilla, a fines del siglo XVI. Las prostitutas son perseguidas y tratan de escapar. Algunas estaban infectadas. Se difunde la sífilis. Las casas se quedan vacías por la peste. Las putas se van de la ciudad, son ilegales. La obra se fecha en 2019. Mateo vuelve a Sevilla desde América. Hay una biblioteca privada con libros de Erasmo y Garcilaso. Es el reinado de Felipe II. Arias Dávila, asistente real, es de Valladolid y viene de Flandes. Barbero y cirujano eran la misma profesión, diferente a la de médico. La sífilis era mortal. Si sobrevivían, las secuelas eran terribles. La gente estaba marcada por cortes. La Casa de Pilatos es la de Teresa. El imperio está en su apogeo y Sevilla pasa el momento más importante de su historia. Pero la corrupción abarca y lo controla todo. Pontecorvo es el nuevo alcalde de Sevilla. El láudano era la droga de la época.

Teresa y Valerio, hijo natural de su marido, rescatan prostitutas y las esconden. Un nuevo asistente llega a Sevilla. Descubren en un barco a varias putas, asesinadas por la Garduña. Y el conde Pontecorvo (en la realidad, Puñonrostro) desea acabar con ella. Teresa utiliza la casa del padre León para la huida de putas al Nuevo Mundo. El padre León lleva barba y es joven. Viste hábito negro. La ciudad ha superado la peste y está en su apogeo. La corrupción y la economía sumergida predominan. La serie está próxima al cine de aventuras, de acción. Mateo recuerda a Yuri Zhivago en la Tierra del Fuego, pero esta se rodó en plató y con efectos especiales. Otra parte se rodó en Almería. Pontecorvo se basa en Puñonrostro, un personaje real. La garduña es un animal que caza de noche. El asistente asume plenos poderes y recluta a su guardia entre los condenados a muerte. Se les nombra alguaciles. La sífilis era frecuente. La gente estaba marcada con frecuencia. Un convento abandonado se convierte en lugar de acogida de las prostitutas que quieren huir. El túnel se crea en Isla Mágica dentro de otro mayor. Fueron cuatro meses de rodaje. David Ulloa figura como director.

Historia de las epidemias en España

La peste seguía con rapidez y facilidad los itinerarios de los intercambios humanos. La habitación, las condiciones sociales e higiénicas, el ambiente de vida o de trabajo eran factores que se conjugaban para remarcar una mortalidad social y profesionalmente diferenciada en tiempo de contagio. Los hogares de los más pobres siempre crearon un contexto muy favorable a la difusión de la peste. Las epidemias de peste eran un azote desastroso. En las ciudades su propagación era muy rápida. Entre los siglos XIV y XVII la peste reapareció casi en cada generación de españoles. Las malas cosechas precedían en muchas ocasiones a la llegada de la peste. Pero fue la peste la que continuó en su posición de destacada protagonista en la segunda mitad del siglo XVI. Para Castilla, la peste de 1596 – 1602 fue la más grave, que inició su lento pero inexorable declive. Corrían malos tiempos para los españoles al declinar el siglo XVI. Andalucía, al menos desde la década de 1560, dejó de ser autosuficiente y pasó a depender de forma crónica de la importación de cereales extranjeros. Las ciudades andaluzas fueron asaltadas en 1599, probablemente como consecuencia del tráfico marítimo con el norte de Europa. En 1602, la peste empezó a retroceder. Sevilla, la ciudad más poblada de toda España por aquel entonces, perdió más de 60.000 habitantes, el 40% de su población. Sobre los puertos andaluces se cernía una epidemia tras otra. La nutrición o desnutrición influía también en el porcentaje de personas contagiadas que eran capaces de sobrevivir a las epidemias. En España, durante las epidemias del siglo XVI, para evitar la propagación de la infección se practicaban la cuarentena y el cordón sanitario, se quemaba la ropa de cama de los enfermos o los difuntos, se establecían hospitales extramuros y los enterramientos se efectuaban en fosas comunes fuera de la ciudad. Valladolid presentaba en el siglo XVI similares deficiencias higiénicas. El agua del río no llegaba a Sevilla en buenas condiciones. Los enterramientos en las iglesias habían alcanzado en España gran arraigo y era difícil sustraerlos de la mentalidad colectiva. Pero esta adecuación se rompía en el momento en que estallaba una grave epidemia pestilencial, elevándose de manera brutal el número de víctimas. En tales casos lo que se hacía era abrir en los lugares extramuros grandes fosas comunes y anónimas, los populares “carneros”, donde se depositaban los cuerpos de los fallecidos que se habían ido recogiendo y transportado hasta allí en andas o, más frecuentemente, en carretas. Se tenían que abrir varias de ellas si las circunstancias así lo requerían y se enterraban los cadáveres con cal. Especialmente, a raíz de las intensas epidemias de peste bubónica que se dieron en Sevilla desde mediados del siglo XV en adelante se hizo imprescindible la apertura de estos “carneros”, que se localizaron en distintos lugares del casco urbano, aunque en las cercanías para facilitar así el traslado de los muertos. Los cadáveres debían ser enterrados fuera del casco urbano, aunque en las cercanías para facilitar así el traslado de los muertos. Los cadáveres debían ser enterrados con suficiente profundidad. Por lo que se refiere al tratamiento clásico de la peste, tres elementos constituían la base de toda acción terapéutica ortodoxa:  la práctica de la cirugía, la cauterización de los bubones y la administración de diferentes fármacos apreciados por sus diferentes propiedades para enfrentarse a la peste. Sobre los bubones y ganglios se administraban métodos terapéuticos que iban desde la simple aplicación tópica y local de diferentes ungüentos al cauterio. El fuego fue el cáustico más empleado. Fue la producción de fármacos la que mayor importancia adquirió. En las ciudades castellanas las juntas locales estuvieron formadas por diversos sectores municipales, al frente de los cuales figuraba el corregidor real, pudiendo ser coordinadas o asesoradas por algunos especialistas de la medicina, tal y como testimonia el caso de Valladolid durante el contagio de 1599. Algo similar ocurría en Sevilla. Al conocerse la existencia de un enfermo en una casa, se procedía al sellado de la misma. En la puerta se solía pintar un distintivo que advirtiera a los vecinos. En ocasiones, era todo un barrio – casi siempre en el más pobre solía iniciarse el contagio – el que se cerraba para evitar el deambular de sus vecinos y contener el mal. Al margen de la pérdida de vidas humanas, la peste produjo un auténtico descalabro económico. La peste, por ser la primera, fue el mal por excelencia de entre todas las epidemias de nuestra historia. En Sevilla existen informes que hablan de cadáveres arrastrados fuera de sus casas en secreto durante la noche y abandonados en la calle o en el pórtico de una iglesia, con sus pertenencias esparcidas entre ellos, sin esperar a los carros municipales[1].

Sevilla en su historia

La expansión de la ciudad se produjo hacia el río. Sevilla era en época romana una ciudad con murallas. La ciudad soportó hambres y epidemias. La ciudad creció de forma lenta pero progresiva. A comienzos del siglo XV se comenzó a construir la actual catedral gótica. La comunidad judía, existente en Sevilla desde época visigoda, estaba dedicada al comercio, la artesanía y la medicina. El contraste entre culturas simbolizaba una nueva etapa en la historia de la ciudad. En el siglo XV, la ciudad perdió efectivos por epidemias y hambrunas. Respecto a la población extranjera, Sevilla conoció importantes asentamientos de francos y de genoveses. La red de alcantarillado era la heredada de los almohades, a todas luces insuficiente. Esto provocaba continuas inundaciones y que estas zonas fueran auténticos caldos de cultivo de enfermedades infecciosas. Extramuros se solían verter todas las basuras, provocando que junto a las murallas se formaran colinas artificiales que eran un verdadero cinturón de inmundicias y un nuevo foco de enfermedades. En la estructura del viario predominaban las calles estrechas. La plaza más importante es la de San Francisco, lugar donde se celebraban todos los actos públicos. Las casas eran en general muy modestas, construidas en ladrillo o tapial; muy pocas veces en piedra. Eran de poca altura, con pocas ventanas a la calle. La nueva catedral sevillana tardaría más de un siglo en construirse. Sevilla adquirió el rango de gran ciudad. El monopolio del comercio con las Indias convirtió a la ciudad en uno de los centros comerciales del viejo continente. Fue una población que sufrió un siglo XVI cargado de catástrofes: epidemias de peste en 1506, 1510, 1557, 1565 y 1581. La Iglesia sevillana era muy poderosa económicamente. Varias fueron las minorías étnicas que convivieron en la ciudad. El mendigo entró a formar parte de un submundo de la ciudad donde se mezclaban prostitutas, ladrones, embaucadores, farsantes y toda una serie de personajes de mal vivir que definieron la figura literaria del pícaro español. Como ciudad de tránsito, la Sevilla del XVI fue un centro de la esclavitud de la época. Junto a Lisboa, era la ciudad europea con más esclavos. A mediados del siglo XVI había unos 6.000 esclavos, cuya subasta se solía realizar en las gradas de la catedral. En este siglo, la muralla perdió gran parte de su finalidad defensiva, por lo que se adosaron a sus muros numerosas construcciones y se elevaron a su alrededor auténticos muros de desperdicios y basuras. En la estructura urbana, el río fue la auténtica columna vertebral. La zona portuaria se situó entre la Puerta de Triana y la Torre del Oro. En el lugar estaba situado el Compás de la Mancebía (zona de prostitución). Si algo caracterizaba las calles de Sevilla en el XVI era la suciedad. A la calle se arrojaban los desperdicios, las aguas sucias, etc. Un objetivo asociado fue la desecación de las lagunas interiores de la ciudad, que actuaban como focos de numerosas infecciones. La plaza más representativa era la de San Francisco, auténtico escenario cívico de la ciudad. La presencia en este lugar del nuevo Ayuntamiento, de la Audiencia, del convento de San Francisco y de la Cárcel Real le otorgó al lugar el rango de verdadera plaza mayor.  Las casas no eran muy elevadas, de dos plantas como mucho, debido a la estrechez de las calles. El Consejo era el máximo órgano municipal. La existencia del asistente, enviado real, que servía de intermediario entre el monarca y el Consejo, supuso un mayor control del gobierno municipal por parte de la realeza. La mayoría de los cargos estaban controlados por la nobleza. El cargo de asistente era el más importante de la ciudad. Su mandato duraba tres años. El Consejo lo formaban los Caballeros 24. Eran nobles, nacidos en Sevilla y vecinos de la ciudad. Fue un período de gran fervor religioso. La Iglesia se convirtió durante el siglo XVI en una poderosa institución que acaparó riquezas materiales y una gran influencia institucional, con mecanismos de control tan poderosos como el tribunal de la Inquisición. Sevilla fue sede del primer tribunal permanente de la Inquisición. El tribunal se ocupaba de herejes, bígamos, blasfemos, usureros, sodomitas, hechiceros, clérigos reos de delitos sexuales…  Los herejes solo caían en poder de la Inquisición si estaban bautizados. Los primeros años fueron los más activos. Los juicios o autos de fe se celebraban tanto en la Plaza de San Francisco como en las gradas de la catedral, mientras que se quemaba a los reos en el campo de Tablada o en el Prado de San Sebastián. La mayoría de los condenados eran conversos acusados de judaizantes. A partir de la segunda mitad del siglo la XVI, con la mayor llegada de extranjeros, aumentaron los condenados acusados de practicar la herejía protestante. En el XVII, cuando España entró en crisis, Sevilla se vio incluso más afectada que Madrid. Era una ciudad que luchaba contra sus primeras epidemias (1600 – 1601) y con Miguel de Cervantes preso en la Cárcel Real. Sevilla fue la urbe de los excesos. Sevilla perdía población, tendencia que se agravó de forma definitiva con la peste de 1649, la más terrible epidemia que sufrió la ciudad en toda su historia. Murió casi la mitad de la población. En el año 1591, Sevilla tendría unos 140.000 habitantes, la cuarta ciudad más poblada de Europa tras Londres, París y Nápoles. A partir de esta fecha, el crecimiento de la población se estancó y desde comienzos del XVII se inició el declive. La mayor incidencia tiene lugar en 1649, con la gran epidemia de peste. El número aproximado de víctimas fue de 60.000 personas. En el siglo XVII aumentó el interés por reprimir los delitos contra la moralidad, poniéndose trabas a la mancebía, repartiéndose la prostitución por toda la ciudad. Sin embargo, la prostitución continuó, quizás de forma más peligrosa al no estar controlada. Práctica muy perseguida fue la sodomía, castigada con pena de muerte. En el siglo XVII Sevilla seguía teniendo gran cantidad de esclavos, al menos en la primera mitad del siglo. En España, estas personas eran usadas más bien como personal de servicio cuya posesión daba cierto prestigio social. Todas las ejecuciones eran públicas para que sirvieran de ejemplo a la población. Fue la gran época de la escultura y pintura sevillanas. La pervivencia de la muerte provocó que el crecimiento estructural de la ciudad se manifestara en los arrabales, especialmente el de Triana[2].

La sociedad sevillana en el siglo XVI

Sevilla proporcionó un refugio a los asimilados y desclasados, y un favorable ambiente para el enriquecimiento y la ascensión social de los conversos y plebeyos. Un grupo de familias aristocráticas de comerciantes de ascendencia plebeya y conversa llegó a dominar el comercio transatlántico, así como la vida política, religiosa y cultural de Sevilla en este período. Sirvientes y esclavos eran especialmente numerosos en Sevilla. Las enfermedades epidémicas fueron especialmente virulentas durante las dos primeras décadas del siglo. En 1524, la ciudad fue asolada por otra pestilencia, que los contemporáneos consideraron como el más grande contagio nunca visto. El gran ascenso de la población sevillana empezó en 1540 y llegó a la cumbre en la década de 1580. Tras la peste de 1599 – 1601 empezó un lento pero regular declive. Las clases más ricas seguían viviendo en la tradicional parte sur. Cervantes acertó cuando dijo que Sevilla era “amparo de pobres y refugio de desechados”. Se daba también un continuo flujo de campesinos sin tierra desde los campos a Sevilla. Estos campesinos componían las hordas de mendigos y desocupados que vagaban por las calles en busca de comida y que, con frecuencia, no se podían distinguir de los abundantes elementos criminales. Aunque el apiñamiento, la suciedad y la escasez alimenticia motivaban los altos índices de mortalidad y se convertían en catastróficos en las epidemias, la fertilidad parece haber sido alta. Las mismas condiciones de apiñamiento de la vida ciudadana parecen haber alentado una mayor frecuencia de matrimonios y un aumento de la ilegitimidad. El punto esencial parece haber sido la peste de 1599 – 1601. En el siglo XVI, la sociedad sevillana sufrió una profunda transformación. Los comerciantes ennoblecidos, o la nueva nobleza, ocuparon su lugar al lado de la vieja nobleza y, mediante el matrimonio y los vínculos de intereses, ambos grupos se fusionaron para formar, a finales de siglo, una clase social compacta: la nueva élite gobernante de la ciudad. A finales del siglo XV, gran parte de la riqueza de los magnates fue a parar a la construcción de magníficos palacios. Una de las más destacadas de estas residencias ducales fue la Casa de Pilatos. Además de dedicarse a trabajos intelectuales y a ejercer el mecenazgo cultural, los magnates sevillanos participaban activamente en la política municipal. Juan de Jáuregui y Aguilar (1583 – 1641) nació en Sevilla y estudió en Roma en su juventud. Alrededor de 1610 volvió a España con reputación de pintor y de poeta. Era amigo de Cervantes, cuyo retrato pintó. Los eclesiásticos conversos formaron una parte importante de la Iglesia sevillana en el siglo XVI. También había algunos extranjeros españolizados: genoveses, flamencos y napolitanos. El colegio jesuita de San Hermenegildo fue probablemente la mayor escuela de su tipo en España durante el siglo XVI. Era también el más prestigioso de Sevilla y en él se encontraban los hijos de la nobleza y de los comerciantes ricos que describe Cervantes en El coloquio de los perros. Otra orden religiosa que atraía a muchos comerciantes era la de los jerónimos, también debido principalmente a su orientación intelectual. No es sorprendente que el monasterio de San Isidoro del Campo de jerónimos se convirtiera en un refugio de cristianos nuevos y que en el siglo XVI fuera el centro clandestino del protestantismo en Sevilla. Aparte del clero, la clase de profesionales de Sevilla estaba formada por hombres de leyes, médicos y notarios. Muchos de los profesionales eran de origen converso. Esto es especialmente cierto en la medicina. Los médicos eran más numerosos en Sevilla que en cualquier otra ciudad de España. El Ayuntamiento también empleaba un experto en medicina en la cárcel de la ciudad y a otro en la mancebía pública oficialmente permitida, para cuidar de la salud de las mujeres de este lugar. En los tiempos de peste, se suponía que los médicos debían trabajar juntamente con las autoridades municipales. La ley municipal les exigía permanecer en su ciudad cuidando a los afectados en los hospitales dedicados a los enfermos de la peste y sus casas particulares. Les pagaban por sus servicios, pero la generosidad del Ayuntamiento apenas compensaba de los peligros que corrían. La frecuencia de las enfermedades epidémicas en el siglo XVI hacía que la profesión fuera muy azarosa. Los médicos, con frecuencia, morían prematuramente durante estas epidemias. Además de cuidar a los apestados, los médicos asesoraban al municipio en lo concerniente a las medidas de prevención contra la extensión de la enfermedad y para disminuir su impacto. Entre las medidas colectivas que aconsejaron se contaba limpiar todas las calles y lugares públicos, el embargo de mercancías y personas procedentes de las zonas infectadas por la peste, el aislamiento de todos los afectados en hospitales especialmente designados, la destrucción de la ropa de las víctimas de la enfermedad y la quema de plantas aromáticas en varias partes de la ciudad para purificar el aire. Las personas podían contener la infección mediante una combinación de dietas especiales, pomadas y “emanaciones”. Los médicos tenían poco prestigio social y eran, a menudo, objeto de la crítica popular. Incluso Mateo Alemán y Cervantes usaron duras palabras contra ellos. En El Quijote, Cervantes trazó una de las mejores caricaturas de un médico del siglo XVI. Médicos como el doctor Monardes representaban la élite de su profesión. Poseían títulos universitarios y ejercían sobre todo entre las clases más ricas. Los mercaderes estaban continuamente tratando de escalar para formar parte de la nobleza. Los hijos de los mercaderes en el Coloquio de los perros asistían a la prestigiosa academia jesuita de San Hermenegildo. Varios hospitales y asilos, abundantes en Sevilla, acogían huérfanos, ancianos y enfermos pobres. Los trabajadores formaban la mayor parte de la población sevillana en el siglo XVI. La naturaleza aristocrática de la sociedad española y la ignominiosa posición social de las clases trabajadoras se vio muy claramente en la literatura de la época. Cuando se menciona a los trabajadores en las novelas contemporáneas, es normalmente en forma desdeñosa y satírica. El fracaso de las cosechas producía una desastrosa escasez de alimentos en las ciudades, Era raro el año en que no hubiera una escasez grave de trigo en Sevilla. La situación se hizo más crítica con el crecimiento demográfico de la ciudad en el curso del siglo XVI. Las calles de la ciudad estaban repletas de mendigos, vagabundos y desocupados. Mendigar, robar y dedicarse a la prostitución eran sus únicos medios de ganarse la vida. Los criados de los ricos y de los nobles compartían el prestigio de sus amos. El porcentaje de nacimientos en aquel período era elevado, pero la expectativa de vida baja. La peste de 1599 – 1601 debió atacar a los moriscos con gran furia, debido a las condiciones de apiñamiento e insalubridad en que vivían. Esta epidemia hizo estragos, sobre todo, en Triana y varios otros distritos en donde se aglomeraban. La expulsión, que llegó diez años después de la gran peste de 1599 – 1601, aceleró la crisis demográfica con que se enfrentaba la ciudad en aquellos momentos. En el siglo XVI, los esclavos negros, moros y moriscos componían una parte importante de la población de Sevilla. En general, había más esclavas que esclavos. Sevilla en el siglo XVI tenía la mayor comunidad de esclavos en España. La mayor parte de los esclavos en Sevilla parecen haber sido negros. Vagabundos, mendigos, pícaros, rufianes, prostitutas y ladrones fueron abundantes en la Sevilla del siglo XVI, donde representan un grupo organizado con su lenguaje propio (germanía) y un amplio número de métodos y tradiciones bien definidos. Con una gran población y un Ayuntamiento excesivamente blando y corrompido, la ciudad estaba llena de toda clase de elementos indeseables. La jerga de los ladrones era usada a través de toda la ciudad, y todo el mundo iba armado para protegerse. Cervantes y otros escritores del Siglo de Oro describieron en vívidos tonos las pintorescas individualidades que ocupaban los lugares más bajos de la sociedad sevillana de la época. Además de los vagabundos y mendigos, Sevilla tenía una clase de criminales profesionales que eran más numerosos que en ninguna otra ciudad de España en aquel tiempo. Los más típicos representantes de este grupo eran los rufianes o matones, de los cuales los más bajos eran malhechores a sueldo y asesinos profesionales. Su principal actividad consistía en infligir castigos mediante pago. Los rufianes también actuaban como alcahuetes y vivían de los ingresos de las prostitutas. Los matones sevillanos eran muy conocidos por su valor y arrogancia. A pesar de su notoriedad y bravura, los rufianes representaban en el centro solitario un pequeño grupo dentro de las filas del hampa, porque la mayoría de los criminales de Sevilla eran ladrones. Tanto ladrones como rufianes pertenecían a las llamadas cofradías de ladrones, una de las cuales, presidida por Monipodio, fue vívidamente descrita por Cervantes en Rinconete y Cortadillo. Se dividía todo botín. Los ladrones y matones tenían varios lugares de reunión en el centro de la ciudad. Como los santuarios, la cárcel de la ciudad servía como refugio para criminales y base para sus operaciones. La cárcel real de Sevilla era famosa en toda España por su gran número de presos y la variedad de sus crímenes. Se jugaba desde la mañana hasta la noche; eran corrientes entre los internados peleas, cuchilladas y robos. El Arenal era casi un auténtico barrio criminal. Allí estaba la mancebía sevillana, el Compás, que dio su nombre al barrio entero. El número de mujeres casadas es sorprendente. Algunas mujeres ejercían veinte o más años. La administración del reformador conde de Puñonrostro (1597 – 1599) ilustra ampliamente sobre las limitaciones del sistema. Con la marcha del conde de Puñonrostro volvió el estado normal de desorden y confusión[3].

La aportación científica que se atribuía a Nicolás Monardes (1508? – 1588) era haber sido el primer médico europeo en demostrar la utilidad de algunos remedios medicinales de origen vegetal provenientes de América. Monardes fue sobre todo y ante todo un médico de Sevilla. Nació en Sevilla y en esa ciudad ejerció la medicina durante más de medio siglo, desde 1533 hasta la fecha de su muerte, en 1588. En su práctica médica, igual se contemplaba la experimentación de la acción de los medicamentos que trataba de estudiar como la inspección de epidemias a cargo del municipio. Su trabajo consistía en la atención de presos inquisitoriales, igual que a familias poderosas del mundo político, religioso o cultural de Sevilla. El guayaco era un maravilloso árbol procedente de la isla Española, cuya madera permitía elaborar un agua medicinal que curaba a los afectados por el terrible mal de las bubas. En 1586 hizo un informe por encargo de las autoridades sobre la peste que asolaba la ciudad[4].

    Francisco de Castro se ocupaba especialmente de aquellas pobres mujeres y las curaba de sus llagas porque eran un gran cirujano. Son también la causa de que mucha gente del campo anduviese llena de bubas y los hospitales repletos de llagados. En las casas públicas tenía que visitarlas cada semana el cirujano y comprobar que estaban sanas, y si no las echaban de allí. La cárcel de Sevilla era grande en todo, no solo por la especialidad del lugar y por la cantidad de presos, sino también por la calidad de los apresados, tanto por ser normalmente sus delitos de marca mayor, como por abundar los presos muy nobles de grandes linajes[5].

El sexo en la España de la época

La hermosura como obligada compañera del amor es una constante en Cervantes, con la excepción de Isabela. Pero Isabela va cambiando. El amor despreciado puede llevar al odio por la persona antes deseada. Las bodas, en general, se arreglaban entre los padres de los futuros contrayentes. El matrimonio desigual en cuanto a la edad tenía sus peligros de engaño marital, como demostró la historia de El celoso extremeño. La gente del Siglo de Oro moría joven, pero también empezaba su vida bien temprano. Catorce años tenía Isabela, protagonista de La española inglesa. Quince Constanza en La ilustre fregona. Pero tener más de treinta años significaba en las mujeres del Siglo de Oro decir adiós al amor. Del desgaste natural de un matrimonio al cabo de los años contó Cervantes en su entremés El juez de los divorcios. Existía la homosexualidad masculina, por perseguida que estuviese. El castigo era la muerte. En general, se trataba de gente de alta sociedad[6].

El mismo Cervantes describe como nadie las malas consecuencias que trazan los enlaces de las jovencitas con los viejos achacosos. La atonía y grisura en la vida sexual dentro del matrimonio debía ser lo imperante. Entre los nobles era muy común que tuvieran una manceba, aunque estuvieran casados. En ocasiones, los hijos bastardos se criaban en su propia casa con los legítimos. La mancha en el honor únicamente se lavaba con sangre. La sociedad española del Siglo de Oro era extremadamente homófoba. Eran las mancebías de titularidad pública, y la Administración solía asignarlas, mediante arriendo, a algún hombre principal, que generalmente ponía en su custodia a un individuo de su confianza, que según sexo era denominado padre o madre, como se observa en la obra cervantina. El padre, o la madre, tenía pleno poder sobre las rameras y se encargaba de su manutención. La mancebía, llamada del Compás de La Laguna, estaba situada cerca del puerto, en la zona baja de la ciudad. Lindaba este barrio de placeres con la antigua muralla, donde un postigo daba paso al célebre Arenal, y por otro lado con las casas de vecinos de la ciudad. Esta mancebía tenía la particularidad de estar formada por muchas covachuelas o tabucos, denominados boticas. Hubo varios intentos de erradicar la prostitución de este barrio, alguno muy serio encabezado por el jesuita padre León, cuya orden abogaba por la supresión de las mancebías. Todo estaba bajo el control de la alcahueta, que actuaba como director de la casa de citas. La enfermedad más temida era la sífilis, o mal francés[7].

Otra consecuencia del libertinaje era la abundancia de enfermedades venéreas. La relajación conyugal era más frecuente por parte de la mujer en los matrimonios de actores. Las rameras gustaban de habitar preferentemente en poblaciones que tuvieran universidad o puerto, pues allí era más numerosa y fácil su parroquia. El Compás de Sevilla ocupaba un lugar bajo, donde se estancaban las aguas de lluvia, por lo que se llamó a tal sitio Compás de la Laguna, nombre que llevó la principal vía construida en su recinto. Por un lado, lindaba con la antigua muralla, donde un postigo daba al célebre Arenal. Parece que bajo Felipe IV llegó a cerrarse la famosa mancebía sevillana. Al prohibirse los burdeles públicos, surgieron los clandestinos, con riesgos mayores[8].

Miguel de Cervantes, en Sevilla

La Sevilla que va de 1564 a 1600 o 1601 es la que, al parecer, conoció en estancias sucesivas Cervantes. Cervantes residió en Sevilla de mozo y ya de cuarentón, y años después, con algunos intervalos, entre 1585 y 1600 o 1601. La ciudad por donde anduvo o pudo andar Cervantes remite prácticamente a todo el largo reinado de Felipe II. Este coincide también con el ascenso espectacular de Sevilla a la cumbre de su pujanza social y económica. En 1599 se declaró una de las periódicas experiencias de peste que tan rigurosamente se ensañaron con Sevilla y que también produjo numerosas víctimas. Transitar por la mayoría de las calles sevillanas a pie suponía, aparte de la repugnancia de ir chapoteando entre desperdicios fermentados, un riesgo evidente, pues no es nada raro toparse con malhechores de la “infame academia”, como también llamó Cervantes a los discípulos de Monipodio. El carruaje o caballería era el modo de transporte usual en los grupos sociales de algún relieve. Aparte del Arenal, había otros distintos núcleos urbanos de máxima afluencia de público. En primer lugar, las gradas. No en vano, Cervantes eligió este lugar como uno de los escenarios más idóneos para centrar sus magistrales exploraciones en la vida y milagros del hampa sevillana. La capital hispalense era el centro de la región más poblada de la península. Junto a ese magistral cronista literario de la realidad social sevillana que fue Cervantes, la casi totalidad de las novelas picarescas abundan en citas y reflexiones en torno al puerto fluvial de Sevilla. Sevilla pasa a ser entonces la ciudad más cara de España. La marginación, la esclavitud, la delincuencia, la mendicidad proliferan en Sevilla. Entre 1599 y 1602 la peste, importada al parecer por la tripulación de un navío que venía de Portugal, marca el primer síntoma declinante de la población. Hubo casos de heroísmo por parte de algunos médicos y frailes. La importancia de la nobleza sevillana en el gobierno de la ciudad fue evidente. Hubo médicos y botánicos muy acreditados que incluso dejaron obras científicas o misceláneas de muy considerable interés. Los autos de fe se celebraban preferentemente en la plaza de San Francisco. A los relajados, una vez transferidos al brazo secular, los transportaban al quemadero de Tablada, un paraje aledaño al Arenal. El rastro que dejó la ciudad en la vida y la obra de Cervantes fue intenso. En El celoso extremeño y en Rinconete y Cortadillo se establecen valiosas y abundantes informaciones de primera mano sobre la vida sevillana, en especial del hampa. Tan distintas y veraces experiencias se perfilaban a partir de 1585, cuando ya aparece suficientemente atestiguada la presencia de Cervantes en la capital andaluza. Las Novelas Ejemplares fueron publicadas bastantes años después (1613) de que su autor abandonara Sevilla. Pero es más que probable que, al menos las vinculadas temáticamente a la capital hispalense, fuesen redactadas o esbozadas al final de la estancia del novelista en la ciudad o a poco de abandonarla. En 1597, Cervantes ingresó en la cárcel de Sevilla a mediados de septiembre. Situada en un flanco de la plaza de San Francisco, hacia el arranque actual de la calle Sierpes, esa famosa cárcel contó con inquilinos como Miguel de Cervantes, Mateo Alemán, Alonso Cano o Martínez Montañés. Cervantes estuvo encerrado unos tres meses, entre septiembre y diciembre de 1597. Mateo Alemán estuvo preso por los mismos motivos que Cervantes: deudas. Rinconete y Cortadillo puede servir de referencia para conocer la organización interna del hampa sevillana. Hubo asistentes que fomentaron una labor policíaca implacable y cruel, como Francisco Asís de Bobadilla, conde de Puñoenrostro, que llegó a máxima autoridad de Sevilla en 1597, el mismo año en que encarcelaron a Cervantes. La obra cervantina vinculada a estos aspectos testimoniales incluye Rinconete y Cortadillo, El coloquio de los perros, La ilustre fregona El rufián dichoso. Hay que recordar otros textos literarios como las Aventuras del bachiller Trapaza La garduña de Sevilla,de Castillo Solórzano. Los garitos, los figones, los burdeles, las posadas ínfimas, las ventas de las afueras, las tienduchas de las barbacanas, constituían lugares de reunión preferidos. Cervantes frecuentó los corrales sevillanos de comedias en su época más floreciente. El más famoso de estos innumerables mesones sevillanos fue el que poseía en la calle Bayona Tomás Gutiérrez, el mejor amigo y valedor que tuvo Cervantes en la capital andaluza. Allí se hospedó el autor del Quijote y allí debió de compartir con el antiguo cómico sus primeros reveses y desventuras. Cervantes murió en 1616[9].

La vida del genial escritor estuvo señalada por los sucesivos viajes, en los que no fueron pocas las frustraciones y las desdichas. Écija fue el centro de operaciones del escritor, pues aquí fijó su residencia para trasladarse al resto de localidades sevillanas y cordobesas. Visitó Cervantes las villas de Carmona, Osuna, Estepa y Marchena. Desde el inicio de su oficio, sufrió las complicaciones propias de los desplazamientos de la época y enfrentamientos con el clero y, sobre todo, con los terratenientes y campesinos, que se resistían a perder el fruto de sus cosechas. Las acusaciones y persecuciones promovidas entonces lo llevaron a la cárcel y a la excomunión por el Cabildo de Sevilla y su provincia al confiscar trigo a los canónigos en Écija. Actuando como recaudador de impuestos por Sevilla y su provincia, visitaría nuevamente pueblos como Carmona, Osuna, Arahal, Morón de la Frontera, la Puebla de Cazalla, Marchena, Paradas y Utrera para reunir provisiones de trigo y cebada con los que se elaboraba el pan que abastecía a los galeones de la Carrera de Indias atracados en el puerto sevillano. La sucesión de deudas y otros asuntos complejos en los que se vio envuelto provocaron su ingreso en la Cárcel Real de Sevilla en 1597. A principios de 1598, salía de la cárcel de Sevilla. Cervantes recreó lugares de Sevilla en sus Novelas ejemplares, mencionó las blancas roscas de Utrera, ironizó sobre la Universidad de Osuna, referenció a Marchena en una fórmula de El Quijote, donde también exaltó las perdices de Morón. Rinconete y Cortadillo retrata el submundo sevillano de pícaros y hampones. Llegó en 1586 para desempeñar el cargo de recaudador de impuestos. Cervantes se encontró entonces una gran ciudad amurallada con un importante arrabal, Triana, comunicado mediante el puente y barcas. La silueta de la urbe estaba definida por el recién concluido campanario de la catedral, la Giralda. La Carmona cervantina era una fastuosa villa. En 1593, Miguel de Cervantes apareció en Utrera. La Utrera del siglo XVI era una villa caracterizada por la notable presencia religiosa, que ocupaba los grandes edificios. Morón de la Frontera fue uno de los pueblos que visitó Cervantes en febrero de 1593. El siglo XVI fue uno de los períodos más boyantes de la historia de Morón de la Frontera y así lo evidencian las grandes construcciones de conventos, iglesias, palacios y otras edificaciones civiles que se levantaron en este momento. En esta época, la villa mantenía su carácter fortificado con la presencia de murallas y el castillo de época musulmana. Desde principios del siglo XVI, ya contaba Arahal con su Concejo propio. Consta que la localidad estuvo en el punto de mira de la ruta iniciada por Miguel de Cervantes en 1592 y 1593. En 1588 y 1593, Miguel de Cervantes recae en el municipio de Paradas, muy próximo a Arahal y Marchena. Fueron dos las ocasiones en las que el escritor se personó en la localidad, aportaciones que fueron indispensables para el abastecimiento de la flota del rey. Hasta en cuatro ocasiones está documentada la presencia de Miguel de Cervantes en Marchena ejerciendo las labores de recaudador de trigo y aceite al servicio del rey. La villa señorial que conoció Miguel de Cervantes en sus visitas era una importante población amurallada. La Puebla de Cazalla conserva de aquella época el Pósito Municipal, construcción conocida por el propio Cervantes. Osuna no quedó muy bien parada en la pluma de Cervantes, que la cita en El Quijote en varias ocasiones, cuestionando la validez académica de los títulos que se conseguían en su Universidad. Cervantes visitó Osuna en el momento en que la villa vivía su época de magnificencia. Miguel de Cervantes llegó a Estepa el 15 de octubre de 1591. El núcleo importante se asentaba en el recinto fortificado del castillo. Écija fue un lugar clave en la vida del escritor desde 1587. Aquí fijó su residencia y estableció su centro de operaciones. El primer problema fue la excomunión del Cabildo de Sevilla al requisar bienes de la Iglesia. El concejo también se opuso a los embargos y las presiones por los impagos se acrecentaron contra Cervantes. La gestión de Cervantes fue puesta en duda y, finalmente, el corregidor ecijano, Francisco de Moscoso, firmó la sentencia que llevó al escritor a la cárcel de Castro del Río, siendo puesto en libertad a los pocos días. A finales del siglo XVI, Écija era de las ciudades más ricas de Andalucía, lo que se tradujo en una importante arquitectura civil[10].

En 1587, Cervantes aceptó una comisión para abastecer de manera extraordinaria los galeones que participarían en la Armada Invencible. Desde 1587 hasta 1594, Miguel de Cervantes se hará cargo de varias comisiones como comisario real de abastos. Tomás Gutiérrez, antiguo comediante que regentaba uno de los mesones más famosos de Sevilla, está muy relacionado con la estancia sevillana de Cervantes. Durante el siglo XVI, se fortalecen las leyes para impedir la libre circulación de los libros impresos en Europa. Serán estos los años de la aparición de la novela picaresca. Fue Sevilla la ciudad hispánica donde más corrales de comedias se abrieron. Su vida dará un giro y le llevará a Castro del Río, comenzando así su periplo por las cárceles sevillanas. La imprenta que va a conocer Cervantes es una industria en decadencia en suelo hispánico. Miguel de Cervantes comenzó a trabajar en septiembre de 1587 como comisario real de abastos. Se hace necesario reforzar el número de comisarios para hacer frente a las nuevas comisiones de sacas de trigo, cebada y aceite. Hay que tener en cuenta el estado ruinoso en que vivía el campo andaluz debido a las malas cosechas de los últimos años. Cervantes llevó a cabo distintas comisiones por tierras andaluzas desde 1587 hasta 1591, a las que se suma posteriormente su puesto de recaudador de impuestos atrasados. El 17 de septiembre de 1587 comienza el comisario Miguel de Cervantes su primera comisión en Écija, que le llevará hasta el 28 de diciembre de este año a pasar largas temporadas en esta ciudad, así como en otras poblaciones de Córdoba. El retraso en el pago, antes que los precios negociados siempre por debajo del precio de mercado, es una de las razones que convierte a los comisarios en algunos de los más odiados y temidos representantes del rey. Las visitas de Cervantes a Écija se sucedieron a lo largo de 1588 y 1589. Las relaciones nunca fueron buenas. No se librará Cervantes de las acusaciones de mala gestión, de cuentas que no cuadraban, de las excomuniones o de la petición de rendir cuentas, que le llevarán a conocer alguna cárcel por dentro, como la Cárcel Real de Sevilla. Las primeras sacas de Écija le perseguirán durante buena parte de su vida. Muchos de sus recuerdos gozarán de una visión literaria. Podemos citar sus pasos como comisario real de abastos por diferentes poblaciones de Andalucía desde septiembre de 1587 hasta febrero de 1594. Desde mediados de septiembre de 1587 hasta el 4 de abril de 1589, podemos situar a Cervantes en Écija. Del 14 de septiembre al 4 de noviembre de 1588, le será asignada la saca de aceite en Marchena. Un complejo entramado que se complica por diferentes actividades económicas a las que deberá hacer frente por el pago tarde y mal del salario establecido por su trabajo. A Miguel de Cervantes le asignaron varias comisiones, desde 1587 a 1594, para la saca de trigo, cebada o aceite, que le llevarán por varios pueblos de Andalucía. Después de estas comisiones y de la espera de ir cobrando los sueldos atrasados, Cervantes sigue en Sevilla con sus negocios de agente. En el verano de 1594, Cervantes comienza una nueva etapa profesional con las cuentas reales: deja su puesto de comisario real de abastos para iniciar (y terminar) su carrera de recaudador de impuestos atrasados, que conlleva un mejor sueldo, pero que también resultó más peligrosa. La realidad pasa por el tamiz de la sátira en la pluma cervantina. Cervantes estuvo preso en la Cárcel Real de Sevilla desde septiembre de 1597 hasta primeros de abril de 1598. La cárcel, convertida en un negocio, adapta sus reglas y espacios a la capacidad económica de los reclusos, donde todo se vende y todo se puede comprar. Dependía del recluso desde la comida al lecho donde dormía o el lugar donde era confinado. Desde 1596 hasta los primeros años del siglo XVII, Cervantes permanece en Sevilla. Cervantes trata múltiples negocios por estos años en Sevilla. Valladolid fue Corte entre 1601 y 1606. Comienza el siglo XVII Cervantes en Valladolid. Su época de plenitud comienza realmente en 1613 con la publicación de las Novelas ejemplares[11].

En Rinconete y Cortadillo, los dos jovenzuelos repararán en la distancia moral que los extraña de las gentes de Monipodio. La mafia sevillana estaba destinada a engrosar la cadena de condenados a galeras. La narración termina de forma abrupta: Cervantes tiene prisa en deshacerse de sus personajes, y lo hace con la afirmación dogmática de su bondad natural[12].

La novela Rinconete y Cortadillo pone en escena a lectores, lectores de relatos picarescos en particular, y esos textos van a constituir todo el motor de la acción. El libro y la lectura representan en realidad el motivo central de la novela. Cervantes ha leído relatos picarescos, los dos protagonistas los han leído también, y el texto, más que la picaresca, nos habla de lecturas picarescas y, de modo más amplio, de lectura y de lectores. Rinconete y Cortadillo se dirigen hacia Sevilla y entran en ella porque han leído libros que la imponían como un decorado imprescindible. Van hacia el escenario indicado en los libros, los cuales son sus guías de viaje. Gracias a la lectura, gracias a su lectura de relatos picarescos, los dos protagonistas descubren mundos extraños, se aventuran lejos de sus casas. Y lo hacen de manera lúdica. Los dos jóvenes se deleitan, se hacen pícaros para divertirse. Aquí, los dos personajes entran en el mundo miserable de los ladrones, real y contemporáneo. Y lo interesante es que la lectura de los relatos picarescos, textos a menudo duros, pesimistas, les van a permitir una aproximación claramente alegre y estimulante de la realidad. Muy significativa es la presencia de la ironía en la novela. Si en el Quijote aparecían los peligros de la lectura, aparecen aquí los placeres que genera. Las andanzas de Rinconete y Cortadillo representan una iniciación, una iniciación a la edad adulta[13].

El protagonista de la novela picaresca, que pertenece a un estado social muy bajo, utiliza la astucia para subir de nivel social y es capaz de recurrir a actos tales como la estafa y el engaño. En la picaresca cervantina se combinan los elementos de la picaresca al uso con la novela breve de origen italiano. Cervantes presenta la figura del género en algunas obras como en las novelas ejemplares (Rinconete y Cortadillo, El casamiento engañoso El coloquio de los perros) y en el Quijote. Hay cinco diferentes figuras del pícaro en las Novelas ejemplares: Rinconete y Cortadillo, el alférez Campuzano, Berganza y Cipión. En Rinconete y Cortadillo se cuenta la historia de dos muchachos que se han escapado de sus viviendas en el camino hacia Sevilla. Rinconete sabe leer y escribir y es muy inteligente. Esta novela cuenta la historia de dos muchachos que se han escapado de sus viviendas en el camino hacia Sevilla. Esta amistad genera, de manera picaresca, una serie de aventuras que, animadas entre estafa y líos, se interrumpen y abren el pasaje a la vida libre de la pareja en la casa de Monipodio, cuartel general del hampa en Sevilla. Se trata de una sociedad que convive con la otra sociedad civil y se pone de acuerdo en una serie de normas y reglamentos. Esta novela describe la España de comienzos del siglo XVII, donde todo se concentra en el paisaje urbano y humano de Sevilla. Cervantes refleja su experiencia personal. Los años en los que se ambienta la historia son entre 1587 y 1604, cuando Cervantes vivía en Valladolid. Cipión y Berganza representa una nueva novela picaresca. Berganza confiesa haber nacido en Sevilla. En esta novela, la acción se desarrolla en el hospital de la Resurrección, en Valladolid. El pícaro cervantino no responde a la estructura narrativa propia de las novelas picarescas, puesto que a menudo en sus obras encontramos a dos personajes picarescos. Los protagonistas se apoyan y ayudan recíprocamente. Además, dan un ejemplo moral a lo largo de la obra criticando la falta de libertad, la falsa piedad, y al final aparece el deseo de rehabilitarse y regresar a la vida de siempre. Rinconete y Cortadillo son dos muchachos inteligentes que, a través de su sabiduría, consiguen manipular el pensamiento del gran Monipodio y, sobre todo, a las personas menos cultas[14].

Como respuesta a su celo en el embargo de trigo y cebada a las iglesias de Écija, el vicario general del Arzobispo de Sevilla dictó sentencia de excomunión para él. Entre enero y abril de 1589 pasó la mayor parte de su tiempo entre Écija y Sevilla. Su rastro reaparece el 12 de febrero de 1590 en Carmona. De vuelta a Sevilla, empezaron las complicaciones que le llevaron, por culpa de un abuso de poder del juez Vallejo, a dar con sus huesos en la Cárcel Real de Sevilla. Cabe mencionar al jesuita padre Pedro de León, que fue capellán de la Cárcel Real en el momento en que Cervantes estuvo preso en ella. Había sido comisionado para requisar el trigo y el aceite destinados a la nueva armada proyectada por Felipe II después del desastre de la Invencible. El 18 de octubre de 1593 se fue otra vez a Sevilla para continuar con su trabajo de recaudador de impuestos. Entre las ciudades españolas elegidas por Cervantes como marco de sus ficciones, Sevilla fue la que mayor huella dejó en su vida y su obra. Sevilla siempre fue punto de partida y punto de referencia de sus complicados desplazamientos. Los innumerables recorridos que realizó por toda Andalucía durante estos años implicaron una existencia andariega, llena de complicaciones y dificultades, pero le permitieron acumular una suma de observaciones y experiencias que, más tarde, se fundirían en las Novelas ejemplares y el Quijote. Sevilla alcanzaba entonces los 150.000 habitantes. Al autor de las Novelas ejemplares debemos el cuadro más vívido que hay del hampa sevillana. También se han asignado a esta época dos de las novelas ejemplares, Rinconete y Cortadillo El celoso extremeño[15].

Rinconete y Cortadillo fue llevado a la pequeña pantalla en 1968 por Basilio Martín Patino, pero antes tuvo otra experiencia cervantina con La ruta de Don Quijote, cuyo guion escribió. Azorín le pidió el guion para trabajarlo por su cuenta. El proyecto no llegó a plasmarse en cine. En cuanto a Rinconete y Cortadillo, Patino tuvo la suerte de tener como profesor de Letras a Lázaro Carreter, que le enseñó a valorar la picaresca como el más fiel retrato de su época, en este caso el hampa de la Sevilla de finales del XVI, en pleno proceso ya de decadencia. Dentro de su evidente intención satírica, Cervantes era veraz y no exageraba, según nos lo asegura Luis de Zapata al describir cómo eran las cofradías de ladrones y su organización. O retratos increíbles, como el del capitán Contreras. Patino escribió el guion siguiendo la técnica cinematográfica de Cervantes: extraer de lo cotidiano la materia artística. Cervantes hace esta aportación adentrándose en el hampa con la que había convivido, recluido en la cárcel. Y lo describe con más humor que tristeza: antihéroes, mendigos, ladrones, borrachos. Arropado en la dirección por José Luis García Sánchez y Bernardo Fernández, Patino recurrió al actor Agustín García Calvo, catedrático entonces expulsado de la Universidad. Alfonso Guerra les ayudó también. Miguel Picazo realizó en 1971 otra versión de Rinconete y Cortadillo[16].

El guion de Picazo y López Yubero cojea, sobre todo, en el arranque: encuentro de dos pícaros y primeras bribonadas en comandita. Pero con la llegada a Sevilla de Rincón y Cortado la obra adquiere otro aire. Los contactos con el hampa sevillana y toda la ceremonia de ingreso en la Cofradía de Monipodio son los momentos cumbres. Picazo acentuó la intención crítica del texto cervantino. Pero Rinconete y Cortadillo apasiona por la excelente dirección de Picazo. Picazo falló en uno de sus puntos fuertes: la dirección de actores. Picazo tuvo que asumir el papel de Monipodio por necesidad[17].

El telefilme Cervantes fue una superproducción de 1981 dirigida por Alfonso Ungría. Fueron necesarios tres años de trabajo y casi dos años para escribir el guion, obra de Daniel Sueiro, Isaac Montero, Manuel Matji y Eugenio Martín, con la supervisión de Camilo José Cela. La acción del telefilme transcurre a lo largo de 47 años. Los guionistas tuvieron que someterse a una rigurosa reconstrucción histórica. El telefilme es un largo flash – back sobre la vida del escritor a partir de los testimonios de quienes le conocieron y tal como lo relatan al licenciado[18].


[1] BETRAN MOYA, José Luis: Historia de las epidemias en España y sus colonias (1348 – 1919).   Madrid: La Esfera de los Libros, 2006.

[2] ROLDÁN SALGUEIRO, Manuel Jesús: Historia de Sevilla.   4ª ed.   S.l.: Almuzara, 2014.

[3] PIKE, Ruth: Aristócratas y comerciantes. La sociedad sevillana en el siglo XVI.    Barcelona: Ariel, 1978.

[4] PARDO TOMÁS, José: Oviedo, Monardes, Hernández. El tesoro natural de América. Colonialismo y ciencia en el siglo XVI.   Tres Cantos: Nivola, 2002.

[5] LEÓN, Padre Pedro de: La mala vida en la Sevilla de 1600. Memorias secretas de un jesuita 1575 – 1610.   Ed. de Bernardo Fernández.   Sevilla: Renacimiento, 2020.

[6] DÍAZ – PLAJA, Fernando: La vida amorosa en el Siglo de Oro.   Madrid: Temas de Hoy, 1996.

[7] LÓPEZ GUTIÉRREZ, Luciano: Amor y sexo en el Siglo de Oro.   Madrid: Abada, 2019.

[8] DELEITO Y PIÑUELA, José: El desenfreno erótico.   Madrid: Alianza, 1995.

[9] DELEITO Y PIÑUELA, José: El desenfreno erótico.   Madrid: Alianza, 1995.

[10] Cervantes en Sevilla y su provincia.   Sevilla: Prodetur, 2016.

[11] LUCÍA MEGÍAS, José Manuel: La madurez de Cervantes. Una vida en la Corte (1580 – 1604).  Madrid: EDAF, 2016.

[12] GARCÍA LÓPEZ, Jorge: “Rinconete y Cortadillo y la novela picaresca”, en Cervantes. Bulletin of the Cervantes Society of America, Vol. XIX, nº 2, 1999.

[13] PEYREBONNE, Nathalie: “Rinconete y Cortadillo, leer y ser leído, y sin peligro” en SAGASTUME, Jorge R.G. (ed.): Cervantes novelador. Las Novelas ejemplares cuatrocientos años después.   Málaga: Fundación Málaga, 2014.

[14] AUCIELLO, Antonello: El pícaro cervantino.   Bari: Università degli Studi di Bari Aldo Moro, 2016 – 2017.

[15] CANAVAGGIO, Jean: Diccionario Cervantes.   Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica, 2020.

[16] MARTÍN PATINO, Basilio: “Dos experiencias cervantinas” en Cervantes en imágenes. Donde se cuenta cómo el cine y la televisión evocaron su vida y su obra.   Coordinado por Emilio de la Rosa, Luis M. González y Pedro Medina.   Alcalá de Henares: Festival de Cine, 1998.

[17] PÉREZ GÓMEZ, Ángel: “Rinconete y Cortadillo”.   Ibid.

[18] PÉREZ ORNIA, José Ramón: “Cervantes, un telefilme español para la primera cadena”.   Ibid.

La Sociedad Cervantina de Alcázar apoya a Manuela Sáez en el Palacio de Liria

Fecha de Publicación: 28/09/2023

 

 

El duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo: “La Dra. Sáez ha regalado a esta Casa uno de los textos más rigurosos, concienzudos y enriquecedores sobre el Conde de Lemos”

Alcázar de San Juan, 28-09-2023.- En la tarde del miércoles 27 de septiembre miembros de la Junta Directiva de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan estuvieron invitados en el Palacio de Liria de Madrid para apoyar con su presencia a Manuela Sáez González en la presentación oficial de su libro “Vida y obra del VII conde de Lemos, don Pedro Fernández de Castro”.

La presentación tuvo lugar en este palacio, residencia de los duques de Alba, porque el Excmo. Sr. D. Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo es a la vez el actual XXIII conde de Lemos, además de acumular otros treinta y cinco títulos nobiliarios.

Precisamente el duque de Alba ejerció como anfitrión e inició las intervenciones dando a los presentes la bienvenida a su casa, y especialmente a Manuela Sáez González, agradeciéndole el gran trabajo culminado tras más de cuarenta años de investigación, del que se sintió orgulloso y dijo haberlo recibido como un regalo para la Casa, calificándolo como uno de los trabajos más rigurosos, concienzudos y enriquecedores que se han realizado sobre el conde de Lemos.

En el acto, estuvieron presentes el embajador de Italia en España, el napolitano Giuseppe Buccino Grimaldi, así como el alcalde de Monforte de Lemos (y presidente de la Diputación Provincial de Lugo) José Tomé Roca, que estuvo acompañado por la primera teniente de alcalde de la ciudad, Gloria María Prada Rodríguez.

En el acto intervinieron además de duque de Alba y la autora del libro Manuela Sáez González, el catedrático emérito de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid, José Manuel Cruz Valdovinos, el jefe del departamento de escultura del Museo del Prado, Manuel Arias y el presidente de Hércules de Ediciones, Francisco Rodríguez Iglesias, editora del trabajo (2 volúmenes de gran formato) que ayer se presentó.

A la finalización de las intervenciones tuvo lugar un concierto a cargo de Mercedes Hernández (soprano) y Fernando Reyes (tiorba y guitarra barroca), que interpretaron música de la época del VII Conde de Lemos, incluyendo en su repertorio una pieza escrita por el propio conde que fue musicalizada por Giovanni María Trabaci, junto a otras obras de la época que hicieron a los presentes trasladarse al pasado, dando un ambiente especial al Palacio de Liria.

Juan Bautista Mata (presidente), Luis Miguel Román (vicepresidente) y Constantino López (secretario), quisieron estar presentes en este importante acto cultural en representación de la Sociedad Cervantina de Alcázar y para mostrar su apoyo incondicional a su amiga Manuela Sáez González quien ha honrado ya con su visita en dos ocasiones a Alcázar de San Juan, una de ellas muy reciente en la que impartió la conferencia titulada “El conde de Lemos mecenas de escritores”. 

Manuela Sáez se merecía que su excelente e incansable trabajo haya sido reconocido y más aún en un evento de esta categoría en el Palacio de Liria (con un excelente museo que conserva una segunda edición del Quijote de 1605), rodeada de personalidades notables del mundo de la cultura y de la política. Desde esta Sociedad no podemos estar más de acuerdo con lo afirmado por el profesor Cruz Valdovinos, no explicándonos el motivo por el que Monforte de Lemos no ha tributado un mayor reconocimiento a Manuela Sáez, proponiendo desde este momento su nombramiento como Hija Predilecta de la ciudad lucense.

 

                                                   Sociedad Cervantina de Alcázar

Conde de Lemos, mecenas de escritores con alma de autor

Fecha de Publicación: 23/09/2023

Alcázar de San Juan, 23-09-2023.- El jueves 21 de septiembre, en el Museo del Hidalgo de Alcázar de San Juan, tuvo lugar la conferencia impartida por Manuela Sáez González titulada “El conde de Lemos mecenas de escritores”. La conferencia que fue trasmitida en el perfil de Facebook de la Sociedad Cervantina de Alcázar, tuvo un amplio seguimiento por la red social.

La Dra. Sáez González, que es la autora de la gran biografía que se ha escrito sobre don Pedro Fernández de Castro y Andrade, alabó la figura del VII conde de Lemos -aunque aportó también importantes datos de sus antepasados y contrariamente a lo que dicen la mayoría de historiadores, apuntó a Lugo como su ciudad de nacimiento- y se centró en su honestidad como gestor durante sus misiones encomendadas en el virreinato de Nápoles o como presidente de los Consejos de Indias y de Italia.

Alabó su rectitud y su trato deferente hacia sus subordinados, contando anécdotas curiosas como cuando el conde hizo un viaje por “sus estados gallegos” a su vuelta a Galicia, en el que cada vez que partía de un pueblo o aldea, hacía sonar instrumentos de viento para anunciar su marcha, de modo que todos aquellos que considerasen haber sido perjudicados en las ventas de alimentos o cualquier bastimento adquirido para su amplísima comitiva, se lo hiciesen saber a él directamente para encargarse personalmente de las posibles quejas.

A una pregunta de los asistentes sobre la rectitud y probidad del conde y sobre si no había ningún documento que contrariase su buena fama, Manuela Sáez respondió muy firmemente que lo poco malo que sobre el conde circulaba, obedecía a maledicencias sin fundamento lanzadas por sus enemigos para perjudicarlo, ya que según todos los documentos examinados por la Dra. Sáez González, tanto su desempeño en la administración como su comportamiento, siempre fueron inmaculados.

Pero no sólo fue un excelente político y servidor público, sino que además fue un reputado coleccionista de arte (llegando a dejar un importante colección de arte italiano en el monasterio de las clarisas de Monforte de Lemos) y un excelente escritor.

Tanto fue así que Manuela opina que si el conde no se hubiese dedicado a tareas políticas habría sido escritor, sin ninguna duda. De hecho, se le considera autor de las siguientes obras: Descripción de la gobernación de los QuixosEl búho gallegoGlosas al príncipe FelipeSoneto musicalizado probablemente por G.M.TrabaciDécimasRomance: Del conde de Lemos desde Galicia, así como de algunas comedias perdidas: una, titulada La casa confusa, representada ante la corte de Felipe III por la compañía de Baltasar de Pinedo en la iglesia del Convento de las Dominicas de San Blas de Lerma el 16 de octubre de 1617.

En todas sus obras se puede observar un modo de narrar los sucesos no exento de fina e inteligente ironía gallega.

Si los cervantistas conocemos al conde y le tenemos admiración fue precisamente por ser protector de diferentes escritores del siglo de Oro como Lope de Vega (quien fue su secretario mientras era marqués de Sarria), los hermanos Argensola, Luis de Góngora, Francisco de Quevedo, García Barrionuevo, Diego de Arce o Mira de Amezcua; pero especialmente fue mecenas de nuestro querido Miguel de Cervantes, que le dedicó las Novelas ejemplaresOcho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados, la Segunda parte del Quijote y Los trabajos de Persiles y Sigismunda. Cervantes decía de su benefactor: “…en Nápoles tengo al grande conde de Lemos, que sin tantos titulillos de colegios ni rectorías, me sustenta, me ampara, y hace más merced que la que yo acierto a desear”.

Pero no sólo apadrinó a estos escritores en territorio español, sino que lo hizo con otros escritores afincados en la Nueva España (México), que le dedicaron sus obras, Baltasar Echave Orio, Hernando Ojea y Bernardo Balbuena, así como Fray Reginaldo de Lizárraga y el conquense González de Nájera que desde Chile también le dedicó: Desengaño y reparo de la guerra del reino de Chile…

Manuela Sáez González acabó la conferencia dando oportunidad al público de formular sus preguntas y se produjo un interesante intercambio de información que enriqueció con nuevos datos al público asistente.

Para quien no pudo asistir a esta interesante conferencia, está disponible en el canal de YouTube de esta SCA: https://youtu.be/0zxgBSLx8QA

Anterior a la conferencia, tuvo lugar una breve entrevista para la televisión local Mancha Centro TV en la que también le fueron formuladas a Manuela Sáez unas preguntas muy interesantes y bien encaminadas a obtener de la conferenciante una información extra para el público. Consideramos que esta entrevista no debe perdérsela:

                                                  

 

Sociedad Cervantina de Alcázar

Buscando la patria de don Quijote

Fecha de Publicación: 21/09/2023

 

 

Dentro de los actos que el Ateneo de Alcázar está celebrando coincidiendo con los 25 años de su fundación, este pasado sábado 16 de septiembre ha tenido lugar una mesa redonda con el título Buscando la patria de Don Quijote: Entre el Campo de Montiel y el Corazón de la Mancha.

La Junta Directiva me propuso poder presentar en ella mi hipótesis en la que mantengo que el lugar de don Quijote es Alcázar de San Juan, ante otras dos que defienden que dicho lugar es Mota del Cuervo y Villanueva de los Infantes. El lugar elegido fue el Museo Municipal que contó con numerosas personas asistentes, tanto locales como llegadas de otros lugares, muy interesadas en este tema.

Esta es mi presentación y las imágenes que acompañé en dicho acto:

Mi hipótesis sobre la localización del lugar de don Quijote, su patria es la Mancha, parte de la lectura íntegra y fiel de la novela. Utilizo el método de análisis inductivo para marcar en el mapa de la Mancha el lugar que más probabilidades tiene de serlo, teniendo en cuenta todos los condicionantes o referencias geográficas que nos deja Cervantes en la obra. Después, mediante el análisis deductivo, compruebo que la morfología e imágenes que de este lugar nos describe Cervantes, todas corresponden al lugar señalado.

Por cuestiones de tiempo en esta mesa me ceñiré al primer método y marcaré geográficamente, en el mapa de la Mancha, el lugar de don Quijote.

Cervantes, en el Quijote, utiliza un recurso narrativo innovador, con el que consigue que a don Quijote le surjan aventuras tanto de frente como por alcance en los caminos por donde transita. Para que personajes como el Caballero del Verde Gabán o los invitados a las bodas de Camacho y Quiteria le alcancen en el camino, solo tiene que escoger para dQ un caballo tan viejo y flaco como él, y además casi inválido. Para el ventero, que luego le arma burlescamente caballero, Rocinante no valía «ni aún la mitad» que cualquier caballería que por allí había pasado.

Para que no le quedase duda al lector, Cervantes mide exactamente esa condición física de Rocinante en el combate de don Quijote con el Caballero de la Blanca Luna, en las playas de Barcelona. En la justa que acometen, la distancia que los separa en el inicio hasta el punto del lance, las dos terceras partes la recorre el caballo del de la Blanca Luna y una tercera parte Rocinante, ¡exactamente la mitad! Así, haciendo que Rocinante caminara a la mitad de la velocidad que un caballo normal otros viajeros le alcanzarían en el camino.

Si un caballo normal anda en terreno llano, como son los caminos de la Mancha, una legua a la hora, unos seis kilómetros, Rocinante solo anda media legua, unos tres kilómetros a la hora.Solo así, también el espacio y el tiempo de las aventuras coinciden en el mapa de la Mancha.

Hay dos espacios geográficos importantes a la hora de enmarcar el origen de don Quijote: la Mancha y el Campo de Montiel, mejor dicho “el antiguo Campo de Montiel”.

Si el topónimo Mancha ha llegado hasta nuestros días es sin duda alguna por ser la patria de don Quijote. Lo que nos interesa definir es la Mancha natural que conoció Cervantes y no los espacios que las distintas divisiones de territorio, a lo largo de los siglos, han tenido este nombre, como la Mancha de Haver Garat (1237), Común de la Mancha (1353-1603), Partido de la Mancha (1530-1566), Provincia de la Mancha (1691-1833), Comarca Agraria de la Mancha (1976) y actualmente la Región de Castilla-La Mancha (1982)

¿Qué límites tiene el espacio geográfico de la Mancha, en cuyo corazón está la cueva de Montesinos, como nos indica expresamente Cervantes? Ni el Común de la Mancha ni el Partido de la Mancha, anteriores a la escritura del Quijote,  tenían entre sus límites administrativos esta famosa cueva.

Para responder a la pregunta anterior, y no enredarnos en qué era o no la Mancha del Quijote, lo mejor es leer lo que el propio Cervantes y Lope de Vega nos apuntan sobre sus límites geográficos.

Cervantes lo hace en la novela La Gitanilla, publicada en 1613 entre los dos Quijotes: «… Dejaron, pues, a Extremadura y entráronse en la Mancha, y poco a poco fueron caminando al reino de Murcia» Para Cervantes, la Mancha está entre Extremadura y el reino de Murcia.

Lope de Vega en El peregrino y su patria, de 1604, delimita el sur de la Mancha nombrando el Viso del Marqués,situado en las estibaciones de Sierra Morena: «Entre los esclavos de Alí Jafer había un español, hombre ya entrado en días, natural del Viso, aquel lugar de la Mancha donde el marqués de Santa Cruz labró aquella insigne casa…»

El norte de la Mancha natural no lo he encontrado en la literatura de aquellos años. Sílo demarca al sur del Tajo, entre otros geógrafos, el alemán Jessen: «Sin un tránsito sensible abandonamos la cuenca del Tajo para entrar en la del Guadiana, y, de la misma manera, la mesa de Ocaña pasa a convertirse en La Mancha…»

Estos son los límites naturales de la Mancha, un territorio muy extenso de Castilla.

Cervantes nombra explícitamente varios lugares de este inmenso territorio en el Quijote, y entre ellos los lugares cercanos al lugar de don Quijote y Sancho Panza,con los que hay una estrecha relación física y humana con él.

En el mapa de la Mancha estos lugares de Tembleque, Quintanar de la Orden, Argamasilla de Alba, Puerto Lápice y El Toboso, e implícitamente nombrada Campo de Criptana, conforman lo que denomino la “Comarca de dQ y SP”, su hábitat, su entorno familiar y social cercano.

Tembleque, es el lugar al que va Sancho a segar desde su pueblo.

Quintanar, es el lugar al que Sansón Carrasco va a comprar los perros Barcino y Butrón.

Argamasilla, es el lugar de los académicos.

Puerto Lápice, es el lugar al que llegan después de la batalla de los molinos.

El Toboso, el lugar de Dulcinea, que tan bien conocen ambos.

Campo de Criptana, no está nombrada explícitamente, pero es el único lugar de la Mancha que contaría antes de la escritura del Quijote con más de treinta molinos.

Dentro de esta gran comarca manchega está sin duda el lugar de don Quijote. De estos treinta y cuatro lugares que la integran, los que están nombrados en la novela no pueden ser este lugar, por expreso deseo de su autor que no quiso acordarse de su nombre. Solo los marcados en rojo pueden serlo.

El Toboso es un lugar «tan cercano» al de don Quijote, que incluso se conocían sus vecinos y sus familias. Don Quijote tiene decidido,en su tercera salida, ir hasta El Toboso a encomendarse a su princesa antes de ponerse en cualquier aventura. Indica el narrador que al anochecer don Quijote y Sancho Panza salen de su pueblo. Ambos conocen el camino y la distancia que separa estos dos lugares.Solo habían recorrido algo más de media legua cuando le dice don Quijote a Sancho:«… la noche se nos va entrando a más andar y con más escuridad para alcanzar a ver con el día al Toboso» (Q2, 8). Esa es la distancia de camino que separa ambos lugares, una noche de camino de primavera al paso de Rocinante.Don Quijote y Sancho hacen lo que es lo normal ante una noche tan oscura: parar y pasar la noche junto al camino. Duermen o hablan, no lo especifica el narrador, y la jornada de camino prevista por ambos (Sancho que conoce el camino como don Quijote no le contradice en su previsión de llegar en esa noche) la hacen durante el día siguiente, llegando al anochecer. Terminando el narrador con: «En fin, otro día, al anochecer, descubrieron la gran ciudad del Toboso».

El espacio indefinido, «cerca» o «tan cerca», Cervantes lo deja bien “definido”como la distancia que el bueno de Rocinante puede recorrer en una jornada de camino. En 8 a 10 horas, de noche o de día, Rocinante caminaría de 24 a 30 km.

Para recoger el mayor número de lugares que cumplan esta condición marco dos círculos con centro en El Toboso a 20 y 35 km.

Los lugares no nombrados en el Quijote y que se encuentran entre estos círculos, a una jornada de El Toboso, son los marcados en rojo.

En la primera salida, don Quijote sale por la mañana y llega al final de un muy largo día de camino a una venta donde es burlescamente armado caballero. En esta parte de la Mancha, y dentro de esta comarca, había cuatro ventas: la Venta de Montealegre en Lillo, la Venta de Manjavacas en Mota del Cuervo, la Venta de Las Motillas en Alcázar de San Juan y la Venta de Puerto Lápice.

La de Puerto Lápice no puede ser la venta a la que llega don Quijote porque hasta allí irá, ya con Sancho, después de la batalla contra los molinos. Además,esta venta está en territorio de la Orden de San Juan, como la Venta de las Motillas,y ningún ganadero de Quintanar, de donde era Haldudo (el ganadero de la aventura de Andresillo que ocurre al poco de salir de la venta) pagaría paso y pastos para su ganado cuando en la Orden de Santiago eran gratis. En la Orden de Santiago nos quedan las otras dos ventas. El camino que lleva don Quijote en esta primera salida es el de Toledo a Murcia, como ahora veremos,y solo la Venta de Manjavacas se encuentra en este camino. Es, por tanto, esta Venta de Manjavacas de Mota del Cuervo en la que es armado caballero don Quijote.

Trazo ahora dos círculos con centro en la Venta de Manjavacas, a 20 y 50 km.  Los lugares de la comarca cervantina, que no están nombrados en la novela, están a una jornada de El Toboso y se encuentran entre diez a doce horas de camino de Rocinante,una jornada larga, son: Corral de Almaguer, La Villa de Don Fadrique, Villafranca de los Caballeros, Herencia, Alcázar de San Juan, Quero y Tomelloso.

Estos que en la relación inicial quedan marcados en rojo.

Una de las aventuras de la primera salida es el encuentro de don Quijote con unos mercaderes de Toledo que iban a comprar seda a Murcia, cuando don Quijote regresaba desde la venta a casa por el mismo camino que le trajo a ella.

El camino de Toledo a Murcia, tan transitado en aquella época, tiene gran importancia en el análisis geográfico de la novela que no podemos obviar. Disponía de una ruta principal marcada en las guías de caminos de la época, los conocidos como repertorios de caminos, y por esta parte de la Mancha contaba con dos o tres variantes con la misma longitud aproximadamente, utilizadas por unos u otros viajeros según el  interés de su  paso. Vemos, como decía antes, que la Venta de Manjavacas está en este mismo camino utilizado por dQ en esta primera salida. El encuentro es de frente con los mercaderes de Toledo, por lo que don Quijote volvía a su casa por este camino de este a oeste, de Murcia a Toledo.

El camino de Toledo a Murcia pasa por medio del lugar de don Quijote. En el afán de traer al famoso hidalgo a su casa, desde la venta de Sierra Morena, la princesa Micomicona, Dorotea, hace que don Quijote le diese su palabra de que iría con ella a su país. Para que don Quijote no dudase de la treta urdida entre todos, dice el cura «… por mitad de mi pueblo hemos de pasar; y de allí tomará vuestra merced la derrota de Cartagena, donde se podrá embarcar con buena ventura…» (Q1, 24).

De los lugares de la comarca, que no están nombrados en la novela, que están a una jornada de El Toboso y de la Venta de Manjavacas, y que por mitad de su plaza pasa el camino de Toledo a Murcia solo son: Villa de don Fadrique, Villafranca de los Caballeros y Alcázar de San Juan.

Si hay un dato que hace coincidir a quienes de una manera o de otra se acercan al Quijote, es que Cervantes conoce la existencia de los más de treinta molinos de viento que había en Campo de Criptana, y es allí hacia donde encamina al hidalgo manchego, ya acompañado de Sancho Panza, en su segunda salida.

Dice el narrador que «una noche se salieron del lugar sin que persona los viese, en el cual caminaron tanto que al amanecer se tuvieron por seguros de que no los hallarían aunque los buscasen… en esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo…»

Parece muy claro que el espacio que separa su pueblo de Campo de Criptana es muy pequeño.

Esta salida ocurre en mitad de una corta noche del mes de agosto, llegando al amanecer a ver estos gigantes. El tiempo máximo de este recorrido habría sido entre tres y cinco horas. He marcado un círculo a quince kilómetros desde Campo de Criptana y solo Alcázar de San Juan queda dentro de este margen de espacio.

De los treinta y cuatro lugares que forman la comarca natural donde habitan dQ y SP, solo uno de ellos cumple contodas las condiciones o referencias geográficas descritas por Cervantes para ser el lugar de don Quijote. Este lugar es Alcázar de San Juan, en el que hoy estamos.

Ahora sí percibimos claramente que la geografía física y humana de esta parte de la comarca cervantina coincide expresamente con el texto. Saliendo hacia el este al final de un largo día llega a la Venta de Manjavacas. A la vuelta por el mismo camino, después de la aventura con el pastor Andresillo llega a un cruce, el mismo que describe Cervantes cuando don Quijote deja al libre albedrío a Rocinante para que escoja el camino, que lógicamente es hacia su cuadra. Poco después se encuentra con los mercaderes toledanos, llegando a su casa molido a palos y a lomos de un borrico de un vecino suyo que lo recogió del camino. En la segunda salida, de nuevo hacia el este, se encuentra con los molinos de viento de Campo de Criptana.

Distinguimos también que Alcázar de San Juan cuenta con varios arroyos y tres ríos en su término, donde sus vecinos, como Sancho, pescaban en ellos. Otra condición geográfica más del lugar de don Quijote que solo Alcázar de San Juan cumple en el mapa de esta parte de la Mancha.

Con respecto al antiguo y conocido Campo de Montiel, un territorio significativo de la Mancha, es nombrado cinco veces en la novela y de ellas tres al comienzo de cada una de las salidas. Cervantes deja meridianamente clara la situación geográfica del lugar de don Quijote con relación a él.

En la primera salida dice el narrador que «… subió sobre su famoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel» y para que no dudase el lector subraya «Y era la verdad que por él caminaba» Parece claro que don Quijote estaba en el campo de Montiel, pero si era así ¿por qué remarca con «Y era la verdad que por él caminaba»? La respuesta a esta pregunta está en la segunda salida, cuando para estar en el campo de Montiel debe de “acertar” a tomar el mismo camino que la vez anterior.

Y me surge otra pregunta ¿si el lugar de don Quijote está en el campo de Montiel porqué tiene que acertar en tomar un camino particular para estar en él? La respuesta a esta segunda pregunta nos la da el narrador en la tercera salida cuando esta vez toma otro camino diferente a las dos anteriores, el camino de El Toboso, y ya no comienzan las nuevas aventuras en el territorio del campo de Montiel.

El lugar de don Quijote, por tanto,no está dentro del antiguo Campo de Montiel, pero está tan cerca de sus límites que “acertando” don Quijote en el camino de salida de su pueblo, al poco “comienza” a estar en él.

Si el lugar de don Quijote estuviese dentro del Campo de Montiel, como vemos en el recuadro de arriba, no haría falta “acertar” para estar en él, saliese por donde saliese siempre estaría en él.

Si ahora nos fijamos en el recuadro inferior, con el lugar de don Quijote fuera del campo de Montiel pero junto a sus límites, acertando por uno de sus caminos entra en él. Vemos también que con esta posición de su pueblo, en la tercera salida, al tomar otro camino distinto ya no entra en este territorio santiaguista.

Alcázar de San Juan, en la Orden de San Juan, tiene al este sus  límites con la villa santiaguista de Campo de Criptana, que en lo antiguo fue uno de los cuarenta lugares que formaban el territorio del antiguo Campo de Montiel. En las dos primeras salidas, hacia el este, dQ entra en el antiguo Campo de Montiel, donde se encuentran la Venta de Manjavacas y los molinos de Campo de Criptana, y en la tercera salida lo hace por otro camino, por el camino a El Toboso.

Geográficamente, Alcázar de San Juan es el lugar de don Quijote de cuyo nombre Cervantes no quiso acordarse, ¡él sabrá los motivos!, pero esto es materia para otra curiosa mesa.

¡Gracias!

Luis Miguel Román Alhambra

Manuela Sáez González hablará en Alcázar de San Juan del conde de Lemos

Fecha de Publicación: 17/09/2023

 

Alcázar de San Juan, 17-09-2023.- Enmarcada en el Ciclo de Conferencias «Universo Quijote» tendrá lugar la conferencia de la Doctora Manuela Sáez González titulada “El conde de Lemos, mecenas de escritores”, será el próximo jueves 21 de septiembre a partir de las 19:00 horas en el Museo del Hidalgo de Alcázar de San Juan.

Manuela Sáez González es Doctora en Geografía e Historia (Sección de Historia del Arte) en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid desde 1989. Es una experta en la platería y en los plateros gallegos, pero sobre todo posee reconocido prestigio internacional en la casa de Lemos y concretamente en el VII Conde que además de ser Virrey de Nápoles, presidente del Consejo de Indias y presidente del Consejo de Italia, fue mecenas de Miguel de Cervantes Saavedra y de otros escritores españoles del Siglo de Oro. En la conferencia, la Dra. Sáez también hablará de los escritores americanos de su tiempo que le dedicaron obras literarias.

En octubre de 2022 Manuela Sáez González fue directora técnica del Comité organizador que dirigió el Congreso Internacional: VII Conde de Lemos en el IV Centenario de su muerte (1622-2022) que se desarrolló en la Casa de la Cultura de Monforte y que sirvió para poner en valor la figura de D. Pedro Fernández de Castro y Andrade.

Este encuentro internacional abordó, a través de investigadores y especialistas en el VII Conde de Lemos diversos aspectos relativos al legado dejado por este noble en Galicia y Monforte, así como su importancia dentro de la historia de España y de Italia, en concreto en Nápoles. Esta importante cita cultural pudo llevarse a cabo gracias al trabajo de nuestra querida monfortina junto con la UNED-Monforte de Lemos, universidad organizadora del congreso, y sobre todo gracias a la financiación del Ayuntamiento de Monforte de Lemos.

Autora de la mayor biografía del Conde de Lemos escrita hasta la fecha, que ha titulado VIDA Y OBRA DEL VII CONDE DE LEMOS, DON PEDRO FERNÁNDEZ DE CASTRO (2 Volúmenes).  Hércules de Ediciones. A Coruña, 2023, obra que será presentada en Madrid el próximo día 27 de septiembre, en Madrid. Es autora además de los siguientes libros: “Del reino de Nápoles a las Clarisas de Monforte de Lemos. Escultura del siglo XVII en madera”, “Coleccionismo y Almoneda del Gran Conde de Lemos, don Pedro Fernández de Castro”, así como de otros libros, numerosos artículos y capítulos de libros.

Manuela, que ya visitó Alcázar de San Juan en octubre de 2019, donde tomó parte de uno de los “Almuerzos de don Quijote” que organiza regularmente la Sociedad Cervantina de Alcázar y que dejó a los socios un magnífico sabor de boca por su afabilidad, la facilidad de su trato y sobre todo por sus inmensos conocimientos sobre la familia Lemos, ha tenido la deferencia de volver a nuestra ciudad para impartir una conferencia que por su interés será única y a la que invitamos a todos los alcazareños y vecinos de localidades cercanas a que vengan a disfrutar presencialmente de la charla o a seguirla ya que será transmitida en directo en el perfil de Facebook de la SCA:

https://www.facebook.com/profile.php?id=100007940075912

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Más viejos y más solos

Fecha de Publicación: 15/09/2023

 

 

ANTONIO LEAL JIMÉNEZ

 

Audelina Sánchez, manchega, con escasa visión y una pérdida notable de audición, 75 años, siempre sola. Todos los días, a mediodía, María, una estudiante de Trabajo Social, acude a su casa tres veces por semana para facilitarle ayuda y proporcionarle apoyo emocional. El tiempo que dura la estancia de la voluntaria es su momento más feliz del día. A las dos y media en punto, vuelve a estar sola y a esperar un nuevo día. Su piso es muy pequeño y sentada en un viejo sofá no deja de decir que sentirse sola es un sinsentido. Echa de menos a sus nietos, a los que suele ver un par de veces al año.

Me comentaba un amigo bajando por la Castelar, camino del atrio de la parroquia de Santa María, “He llevado a mi padre a una residencia”. “Está muy bien porque es muy cara”. No dejaba de preguntarme si había hecho bien. En nuestra conversación los protagonistas eran nuestros seres queridos. Aquellos que nos dieron la vida. ¿Cuándo y de qué manera es el momento de devolverles parte de lo que ellos han hecho por nosotros? Para ellos comienza su etapa de soledad. Para nosotros la de las dudas o alegrías por su posible bienestar.

Quizá la soledad pudo ser una de las causas que sufrió nuestro vecino Alonso “Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos: los árboles destas montañas son mi compañía; las claras aguas destos arroyos, mis espejos; con los árboles y con las aguas comunico mis pensamientos y hermosura”. (Don Quijote, Primera parte, Capítulo XIIII, 2 de 3)

La soledad no deseada es una realidad extendida en nuestra sociedad. No hay peor soledad que la impuesta. La que uno no elige. La que siente un buen número de personas. Más de cinco millones, según los últimos datos disponibles de hogares unipersonales, muy cerca de la mitad están habitados por mayores de 65 años, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Hay más mujeres mayores que hombres que viven solas. De hecho, casi el 80 por ciento son viudas, frente al 43,2% de los hombres. En Alcázar de San Juan durante el pasado año, han fallecido casi el mismo número de hombres que de mujeres.

Algunas de las causas de la creciente soledad no deseada son debidas al envejecimiento de la población y el descenso de la natalidad unida al crecimiento de hogares unipersonales. A ello hay que añadirle que llevamos un estilo de vida frenético, que nos quita espacio para dedicar tiempo a amigos y familiares.

Vivir en soledad siendo una persona mayor presenta muchos desafíos: suele ser más vulnerable a la pobreza, y esta situación es más probable cuanto más tiempo se hace y muchas de ellas afirman sentirse aisladas. La desnutrición se convierte en un motivo de preocupación y normalmente tienen problemas para el seguimiento de los tratamientos médicos prescritos. Es normal que se muestren más hostiles, tristes y la depresión les afecte. La edad es uno de los factores de riesgo que se conocen para la enfermedad neurodegenerativa del Alzheimer. A medida que envejecemos, aumenta la probabilidad de desarrollarla. No obstante, resulta necesario destacar que el Alzheimer no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Aunque existe una correlación entre la edad y el riesgo de sufrir la enfermedad, no todas las personas mayores lo padecen.

La mayoría de estas personas suelen expresar un fuerte deseo de mantener su independencia. Es un tema que cada vez cobra más relevancia. A medida que avanzamos en edad, es común que se vayan perdiendo seres queridos, amigos, y en algunos casos incluso a su pareja. Esta pérdida de conexiones afectivas puede llevar a un sentimiento de soledad y aislamiento, lo que puede tener un impacto negativo en la salud y el bienestar emocional.

Más viejos y más solos. Algunas veces puede deberse a circunstancias externas, como vivir lejos de la familia o amigos, la falta de movilidad o la incapacidad para participar en actividades sociales. En otros casos, la soledad puede ser resultado de factores internos, como la tristeza por la pérdida de seres queridos o la falta de sentido de pertenencia. Ello puede tener graves consecuencias tanto físicas como psicológicas. Diversos estudios han demostrado que el aislamiento social puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades como la depresión, la ansiedad, enfermedades cardiovasculares y el deterioro cognitivo. Además, también puede afectar la calidad del sueño y disminuir la esperanza de vida.

Existen diferentes formas de ayudar a combatir la soledad en las personas mayores. Una de ellas es visitarlos regularmente, dedicarles tiempo para conversar y escuchar sus historias. El teléfono suele resultar muy útil manteniendo conversaciones periódicas. También podemos animarlos a participar en actividades sociales, como grupos de lectura, clases de pintura, talleres o grupos de voluntariado, donde podrán conocer a otras personas que tienen intereses similares.

Muchas personas mayores han descubierto que el voluntariado es una buena manera de contribuir a la sociedad con sus conocimientos y experiencias, ejerciendo la solidaridad con colectivos más desfavorecidos, les ayuda a mantener la mente activa y a relacionarse. El hacerse sentir útil a uno mismo y a otros fortalece su felicidad. Además, es importante conocer que las instituciones y servicios públicos también se comprometan en la lucha contra la soledad en este importante colectivo. Es fundamental que existan programas y recursos que promuevan la participación y el bienestar emocional de las personas mayores, así como la accesibilidad a servicios y espacios sociales. Es un problema que merece nuestra atención y acción. Debemos comprometernos a crear una sociedad en la que todas las personas, independientemente de su edad, se sientan conectadas, valoradas y respaldadas.

En este sentido, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable, con el objetivo de reducir las desigualdades en materia de salud y mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y sus comunidades. Se trata de, en general, cambiar nuestra forma de pensar, sentir y actuar en relación con la edad, prestando los servicios necesarios que respondan a las necesidades más críticas. El Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 de acuerdo con las comunidades autónomas, está desarrollando la futura Estrategia Nacional contra la soledad no deseada de las personas mayores. El Área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Alcázar de San Juan, impulsa una serie de eficientes actividades con el objetivo de prevenir el deterioro cognitivo y la soledad con un equipo formado por magníficos profesionales.

Llegar a mayor forma parte de la ley de vida. Esa etapa suele ir acompañada de soledad y una larga experiencia. Saber envejecer es algo muy difícil. Las arrugas se hacen notar, pero ha de ser más fuerte el entusiasmo que anime el espíritu del alma.

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Vanidad feriada

Fecha de Publicación: 02/09/2023

 

Antonio Leal Jiménez

Todo tiene su momento. Inmersos en tiempos feriados. Lo que pasó años atrás, volverá a pasar: `Nihil novo habui sub sole´(nada nuevo bajo el sol). Tiempo de celebración, de compartir risas, sonrisas y alegrías. Encuentros con familiares y amigos. Diversión y magnífico ambiente de amistad y solidaridad. El  pistoletazo de salida, con  su correspondiente corte de la cinta de inauguración del recinto ferial y encendido de la iluminación decorativa, tuvo lugar anoche. La Feria de Alcázar de San Juan comenzó ayer con la diana musical  y el pregón de las fiestas y los actos  se sucederán durante ocho días.... Aunque la Aemet anuncia la presencia de nubes...

Mis recuerdos me llevan a una feria de comienzos del siglo actual. Durante esos días conocía  una  persona  que  creía llevar  siempre  la  razón y  que  nos  trataba  con superioridad. Siempre quería ser el centro de atracción y del universo. Nos encontramos ante una persona vanidosa. “Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir” (Honoré de Balzac).

Suele  afirmarse  que  uno  de  los  defectos  más  característicos  del  ser  humano  es  la vanidad. Seguro que conocemos alguna persona que siempre quiere llevar la razón y que suele tratar con cierto desprecio a los demás. Vanidad es sinónimo de presunción y arrogancia. También “ilusión y ficción de la fantasía”. Es un tema que ha sido objeto de reflexión y estudio a lo largo de la historia de la humanidad. Desde los filósofos clásicos hasta los psicólogos contemporáneos, es considerada como uno de los defectos más arraigados en la naturaleza humana. Suele definirse como un “exceso de amor propio y una  preocupación  desmedida  por  la  apariencia  física,  el  estatus  social y el reconocimiento externo”. Es una actitud que busca constantemente la admiración y el elogio de los demás, y se caracteriza por una exagerada atención hacia uno mismo, en detrimento de los demás. Las personas vanidosas creen en demasía en sí mismas y buscan con interés que otras lo perciban ya que, sienten un deseo compulsivo de ser valoradas y reconocidas.

Su origen según la leyenda de la mitología clásica más popular nos define a Narciso, como un joven extremadamente atractivo y bello. Ello lo convertía en una persona demasiado presuntuosa, despreciando a todo aquel que se enamorara de él, y siendo incapaz de ver la belleza de nadie más, ni siquiera de la naturaleza que le rodeaba. El poeta  romano  Ovidio en  su  Metamorfosis,  relata que, cuando nuestro  protagonista contempló su bello rostro reflejado en el agua, provocó que no pudiera dejar de mirarse a sí mismo durante el resto de su vida. Este antecedente mitológico del joven Narciso, que acabó tan enamorado de su propia imagen reflejada en el agua de un estanque, que decidió lanzarse en su busca y murió ahogado. De su cuerpo fallecido surgió la flor: el Narciso.

En la antigua Grecia este mito era considerado como una enseñanza moral para que los jóvenes  no  practicaran  la  vanidad.  El  filósofo  griego  Aristóteles  calificaba a  los vanidosos en su Ética a Nicomedes, de necios e ignorantes, que “se adornan con ropas, aderezos y cosas semejantes, y desean que su buena fortuna sea conocida de todos, y hablan de ella creyendo que serán honrados”. Para el cristianismo, el pecado de la vanidad tiene su antecedente en  la conducta que, el  más  admirado de los ángeles,

Lucifer, pecó de soberbia ante Dios, siendo condenado a los infiernos. Cervantes (1605) nos habla de una vanidad como necesidad. Don Quijote,  ofreciéndole la mano a Maritornes a través de un agujero en el muro: “Tomad, señora, mi mano o, por mejor decir, ese verdugo de los malhechores del mundo. No os la doy para que la beséis, sino para que miréis la contextura de sus nervios, la trabazón de sus músculos, la anchura y espaciosidad de sus venas”. Primera parte. Capítulo XLIII.

La psicología lo trata como un trastorno de la personalidad, basado en el excesivo amor por uno mismo. Lo que le importa al vanidoso no es tanto ser verdaderamente excelente, sino que sean reconocidos como tal. Necesitan que las personas les admiren, buscan continuamente llamar la atención y carecen de humildad. Son personas enamoradas de su propia imagen y preocupadas por la manera en que se muestran a los demás. Tienen un alto concepto de sí mismos, desean parecer inteligentes y muestran un afán excesivo de protagonismo y admiración.

Suele manifestarse de diferentes formas. Algunas  personas  se  obsesionan  con  su apariencia  física,  gastando  grandes  cantidades  de  dinero  en  cirugías  estéticas  o productos  de  belleza.  Otras  buscan  constantemente  el  reconocimiento  social, acumulando bienes materiales y mostrándolos ostentosamente. También hay quienes centran su vanidad en sus logros académicos o profesionales, buscando constantemente destacar y ser reconocidos por su inteligencia o éxito. Curiosamente las redes sociales están contribuyendo de manera notable a incrementar el número de personas que están obsesionadas por su imagen  y se manifiestan de forma distinta:  compitiendo en el número de seguidores, buscando fórmulas y estrategias que les hagan tener una mayor notoriedad, etc.

La vanidad tiene sus consecuencias negativas. Las personas altivas suelen considerarse superiores a los demás y tratan a aquellos que no cumplen sus estándares de belleza o éxito como inferiores. Ello les lleva a una falta de autenticidad. Esta actitud puede crear barreras y divisiones sociales, fomentando el egoísmo y la competencia desmedida.

Además de generar una gran insatisfacción y frustración. Las personas vanidosas nunca están satisfechas con lo que tienen y siempre buscan más. Esta búsqueda constante de reconocimiento y admiración es causa de un sentimiento de vacío y desesperanza, ya que nunca llegan a encontrar la validación que tanto anhelan.

Existe una diferencia  notable  entre tener un cierto  grado de vanidad  y  poseer una autoestima  saludable,  lo  que  implica  apreciar  una  visión  realista  de  uno  mismo, aceptando tanto las fortalezas como las debilidades, y basando la autoestima en el autoconocimiento y la aceptación personal. En conclusión, la clave está en encontrar un equilibrio entre el amor propio y la aceptación personal, sin caer en la obsesión por el reconocimiento externo. La falta de humildad puede nublar nuestro juicio y distorsionar nuestra  percepción  de  nosotros  mismos  y  de  los  demás.  La  belleza  verdadera  se encuentra en nuestros actos y en nuestras intenciones, y no en la mirada de los que nos perciben. Si cada día vivimos pendientes de la impresión que podemos reflejar en los demás, estaremos comprometiendo seriamente nuestro bienestar.

Les deseo una feliz feria, que disfruten de todas las actividades programadas y, sobre todo, que sean unos días de reencuentro y charla con familiares y amigos.

Q.E.P.D, JEAN CANAVAGGIO

Fecha de Publicación: 23/08/2023
 

 

Fotografía de ABC/J.M. Serrano

 

A principios de 2011 tuve la osadía de mandarle a su casa de París uno de los primeros ejemplares de Mi vecino Alonso. Debió de ponerse a leerlo nada más recibirlo porque a los pocos días, el 28 de enero,  recibo un correo suyo que me decía:

«No quiero tardar más en comunicarle mis impresiones, una vez concluida mi lectura de su tan documentado estudio. Creo que, sin la menor duda, Cervantes estuvo pensando en Alcázar de San Juan en el momento de situar las aventuras de don Quijote de la Mancha. Varios de los muchos datos señalados y comentados por Ud a partir de sus propios y amplios conocimientos tienden a demostrarlo».

Sobre la experiencia o conocimiento in situ que tenía Cervantes de la Mancha, especialmente relacionado con el lugar de don Quijote, y que muestra en su novela, me señalaba: «Aquel lugar de la Mancha, por consiguiente, integra datos dispersos sacados de sus múltiples experiencias manchegas, entre las cuales no cabe excluir, ni mucho menos, aquellos detalles que le proporcionaron sus etapas y estancias en Alcázar de San Juan.»

 

 

Seguimos manteniendo en el tiempo conversaciones y comentarios sobre el Quijote, su geografía explícita e implícita, etc. Clases magistrales de un sabio maestro en cartas formato correo electrónico.

Hoy vuelvo a recordar este entrañable correo del profesor Canavaggio y hojeo de nuevo los documentos que me hizo llegar a casa, dedicados de su puño y letra. Sabía que por motivos académicos tendría que volver por la Mancha algún día y, si el tiempo se lo permitía, quería poder quedar para  vernos y comentar despacio el Quijote en Alcázar de San Juan alrededor de un almuerzo cervantino. No ha podido ser.

Ayer, 21 de agosto, me llegaba la triste noticia de su fallecimiento. Hoy el mundo cervantino se ha quedado huérfano. Nos dejó este enamorado de Cervantes y su obra a los 87 años de edad.

Desde el Corazón de la Mancha, que él tanto admiraba por ser la patria del hidalgo manchego, desde Alcázar de San Juan quiero transmitir mi pésame a toda su familia.

¡Que en paz descanses, amigo!

                                                       Luis Miguel Román Alhambra

 

Publicado en Alcázar Lugar de don Quijote 

De paseo con Cervantes

Fecha de Publicación: 15/08/2023

 

DEL ESTUDIO DE LA VILLA  A LAS DESCALZAS REALES

 

De Miguel de Cervantes, escritor, casi no es posible escribir ni leer más. Pero se seguirá haciendo. Aún quedan miles y miles de artículos, conferencias, ensayos y todo tipo de trabajos por publicar sobre su obra, especialmente del Quijote, desmenuzando hasta el infinito su ingenio, su forma de escribir o su intencionalidad, si es que tuvo alguna más que la de entretener a todo el mundo, y de paso, ganar fama entre el mentidero de los representantes, autores de comedias y comediantes, y, algo muy importante, una pizca de dinero para mantener su «humilde choza». Pero del Miguel de Cervantes, persona sin más, quedan muchos vacíos en su vida que han tratado sus biógrafos de solventar, unas veces novelando y otras pasando de puntillas por ellos, con mejor o peor resultado.

 

Maestro de escuela por Jan Steen (1626-1679

 

Este es el caso, hay más, de su paso por el Estudio de la Villa de Madrid, si es que el alcalaíno se sentó alguna vez en sus pupitres, y la relación discípulo-maestro con Juan López de Hoyos, preceptor por aquel entonces de esta escuela pública municipal.

Lo que no cabe duda alguna es que en el año 1568 un tal Miguel de Cervantes asistía en el Estudio de la Villa como alumno a las clases de Gramática del maestro López de Hoyos, que  acababa de ser contratado por oposición en enero de ese mismo año como catedrático de dicho centro educativo. A estas escuelas o estudios, repartidas por muchas villas de Castilla, acudían los muchachos, que ya sabían leer y escribir, para formarse durante seis años en los «conceptos de la Gramática», y una vez terminada esta formación poder matricularse en una universidad si querían seguir sus estudios. La edad habitual para entrar a estos estudios de las villas era de entre ocho a diez años, acabando en ella no más tarde de los quince o dieciséis.

 

Entrada de Felipe II en Madrid por Carlos Múgica y Pérez (1862)

 

Este año de 1568 fue un año convulso para la Monarquía Hispánica y para la Villa de Madrid. Solo hacía siete años que la Corte se había trasladado a Madrid desde la imperial Toledo, y entre acomodos de todo tipo de personajes que la acompañan y nuevos vecinos llegados de toda España para trabajar en ella, la villa estaba patas arriba entre demoliciones de casas, construcción de nuevas, problemas de higiene y salubridad en sus casas y calles… Y en esto se muere el príncipe Carlos en las últimas horas del 24 de julio. Entre el entierro en el convento de Santo Domingo el Real, exequias oficiales con procesiones, misas y responsos, y las ofrecidas después por el ayuntamiento de la Villa, con más procesiones, misas y responsos, Madrid no entró en cierta normalidad hasta finales del mes de agosto.

Pero el sosiego, si es que en Madrid alguna vez lo hubo, duró bien poco. Casi no habían recogido los lutos oficiales cuando, el 3 de octubre, la reina Isabel de Valois, esposa de Felipe II, fallece durante el parto prematuro de una niña. Y Madrid se vuelve a alterar y enmudece de nuevo. Solo el clamoreo de las campanas llamando a muerto de las más de setenta iglesias y conventos, que envuelve el ambiente, rompe el silencio por su querida joven reina.

 

Isabel de Valois por Juan Pantoja de la Cruz (1553-1608), Museo del Prado

 

Si en el entierro y funerales del príncipe Carlos la presencia de los Grandes de España y personalidades militares, civiles y religiosas fue numerosa, ahora lo sería mucho mayor. Durante esos días, en Madrid, todavía había muchos embajadores de todo el mundo con sus séquitos para dar al rey el pésame por la muerte del príncipe Carlos.

Uno de estos personajes destacados fue monseñor Giulio Acquaviva, enviado por el papa Pío V para llevar sus condolencias al rey y, de paso, tratar con él diversas cuestiones políticas y religiosas. Monseñor Acquaviva parte de Roma el 19 de septiembre y llega a Madrid el 13 de octubre, diez días después del fallecimiento de la reina, encontrando la villa conmocionada por la pérdida de la reina. El joven Acquaviva contaba con veintidós años, «mozo muy virtuoso y de muchas letras» según el embajador en Roma Juan de Zúñiga, está en la Corte  durante las honras de la reina, y después de verse con el rey en privado parte de Madrid hacia Roma el día 30 de diciembre de ese mismo año de 1568.

Esta vez, por expresa petición de la reina poco antes de morir, el lugar donde reposarían sus restos sería el convento de las Descalzas Reales. Y el protocolo sería el mismo, primero el entierro, después se prepararían y se celebrarían las honras oficiales de la monarquía y, terminadas estas, las ofrecidas por el Ayuntamiento de Madrid.

Si hoy disponemos de los detalles de estas dos muertes, sus entierros y honras fúnebres, es porque el mismo catedrático del Estudio, Juan López de Hoyos, las escribió y las publicó poco después de cada una de ellas, con el título de: Relacion de la muerte y honras funebres del SS. Principe D.Carlos, hijo de la Mag. Del Catholico Rey D. Philippe segundo nuestro señor, e Historia y relación verdadera de la enfermedad felicísimo transito, y sumptuosas exequias fúnebres de la Serenisima Reyna de España doña Isabel de Valois nuestra señora. López de Hoyos las pudo presenciar porque, al menos, para las exequias municipales el ayuntamiento le concertó, era funcionario municipal, para que su Estudio de la Villa preparase las alegorías, jeroglíficos y epitafios necesarios para ilustrar los lienzos que colgarían en el convento mientras estas se celebrasen.

López de Hoyos pone a trabajar el ingenio de sus alumnos más aventajados nada más conocer el interés del ayuntamiento por que sea el Estudio quién se encargue de la parte artística en las honras por la muerte del príncipe Carlos. En su Relacion de la muerte y honras funebres del SS. Principe D.Carlos, al final, orgulloso del trabajo de sus discípulos, así lo anota: «…de lo sobredicho en nuestro estudio los estudiantes hicieron muchas oraciones fúnebres, stancias y sonetos muy buenos con que dieron muestra de sus habilidades. Confío en el señor nos ayudará con su divino favor y gracia, para que ellos se vayan mejorando de virtud en virtud, y yo acierte en su buena instrucción de ciencia y costumbres».

A principios de octubre, de nuevo, los discípulos del Estudio vuelven a crear nuevos epitafios, sonetos y versos que se han de incorporar pintados en los lienzos que colgarán en la iglesia del convento de las Descalzas Reales, alrededor del túmulo que se está construyendo a toda prisa en memoria de la reina.

Del resultado de estas nuevas composiciones de sus alumnos al recuerdo de la reina, siendo vistas y apreciadas por multitud de personalidades de todo el mundo presentes en las exequias, el maestro López de Hoyos se sentirá aún más orgulloso, como lo destaca en su Historia y relación verdadera de la enfermedad felicísimo transito, y sumptuosas exequias fúnebres de la Serenisima Reyna de España doña Isabel de Valois nuestra señora: «En torno al túmulo hubo todas estas letras, que de más de los ejercicios en latín que en el estudio hicieron nuestros discípulos, también compusieron en metro Castellano, y dedicado todo este tan maravilloso espectáculo, a la serenísima Reina, el ilustre ayuntamiento desta villa de Madrid».

Al contrario que en la Relación compuesta para el príncipe Carlos, que no nombra a ninguno de los discípulos del Estudio, en esta a la reina Isabel nombra a uno de esos discípulos, a Miguel de Cervantes. Y lo hace en tres ocasiones explícitamente y una más implícitamente.

La más conocida y repetida en miles de folios sobre su vida, dice el maestro: «Estas cuatro redondillas castellanas, a la muerte de Su Majestad, en las cuales como en ellas parece, se usa de colores retóricos y en la última se habla con su Majestad, son con una elegía que aquí va de Miguel de Cervantes, nuestro caro y amado discípulo»

Sin nombrarlo explícitamente, al presentar la elegía dice de él: «La elegía que en nombre de todo el estudio el sobredicho compuso. Dirigida al Ilustrisimo y Reverentisimo Cardenal don Diego de Espinosa. En la cual con bien elegante estilo se ponen cosas dignas de memoria» ¡Una elegía de más de ocho páginas! De esta elegía, en el índice final de la Relación, dice de ella: «Elegia de Miguel de Cervantes en verso Castellano al Cardenal en la muerte de la Reyna, tratanse en ella cosas harto curiosas con delicados conceptos»

También lo nombra como autor de un epitafio, en el índice: «Primer Epitafio en Soneto, con una copla castellana que hizo Miguel de Cervantes mi amado discípulo».

Es significativo advertir el cariño con el que el maestro trata a su discípulo del Estudio de la Villa de «nuestro caro y amado» y «mi amado discípulo», a la vez que elogia su composición «de colores retóricos», «elegante estilo» o de «delicados conceptos».

Por las descripciones que de las honras fúnebres hace López de Hoyos en el interior de las iglesias de los conventos, no cabe duda que las presenció personalmente. Una vez recibido el encargo de parte del ayuntamiento para dirigir su preparación artística en ambas exequias, tuvo que desplazarse andando por las calles de un Madrid en luto desde su Estudio hasta los conventos elegidos para los entierros. Al convento de Santo Domingo el Real no sabemos si lo acompañó algún discípulo de su Estudio, tampoco si lo hizo alguno al convento de las Descalzas Reales. Pero si un discípulo lo acompañó al túmulo de la reina, ese tuvo que ser Miguel, su «amado discípulo».

El recorrido que hizo Juan López de Hoyos al convento de las Descalzas Reales, desde su Estudio, es posible hacerlo hoy. Más de cuatro siglos y medio después voy a seguir esos mismos pasos por el Madrid urbano más antiguo. Me precederá un relato de ficción basado en hechos históricos reales sobre un trazado urbano también real, en la que junto al maestro irá su discípulo querido, Miguel. Ambos caminan desde las puertas del Estudio hasta las mismas puertas de la iglesia de las Descalzas Reales. El maestro lleva consigo los diseños con los trabajos realizados en el Estudio para que puedan ser expuestos durante las exequias ofrecidas por el ayuntamiento a su reina. Yo iré después, solo unos pasos detrás de la sombra que dejó Miguel en las calles de Madrid.

Quiero disfrutar de lo lindo por este Madrid del siglo XXI, siguiendo a Miguel por el Madrid de la segunda parte del siglo XVI. Son casi ochocientos metros, un paseo, en un día de «los calurosos del mes de Julio». Observaré que el trazado de sus calles y la alineación de sus edificios han cambiado en esta parte más antigua de Madrid. Algunos edificios civiles y religiosos siguen en pie y otros han dejado paso a nuevas construcciones, pero el suelo de Madrid que voy a pisar, con algunas capas de asfalto y nuevos adoquinados en sus aceras, es el mismo que pisó Miguel.

Antes tengo que situarme mentalmente en las calles de Madrid de 1568. En mi recorrido tengo que imaginarme la imagen física y humana de la villa que vio Miguel, para después abrir los ojos y ver la imagen de la ciudad de hoy en ese mismo lugar.

La evolución, física y humana, que vio Miguel en la villa madrileña en esos años fue espectacular. Si antes de que decidiese Felipe II cambiar la Corte de Toledo a Madrid, en 1561, esta villa contaba con unos 9.000 habitantes, al poco de llegar a ella ya tenía casi 16.000, y en el año 1568 tendría más de 30.000 almas viviendo en ella. Este aumento enorme de población dio paso a muchos problemas de habitabilidad porque no había casas para tantos nuevos vecinos. La construcción y rehabilitación de viviendas fue un reclamo para miles de trabajadores que dejaban el campo tratando de buscar un futuro mejor. Maestros alarifes, carpinteros, jornaleros y mozos se afanaban en levantar nuevas casas, mientras los carreteros se esforzaban en traer los materiales de construcción necesarios desde arenales, canteras o carpinterías. Carros con piedra, mortero y traviesas de madera entorpecían el día a día de los vecinos. Si al poco de llegar la Corte había unas 2.500 casas, en 1568 había mil casas más.

La Villa de Madrid no contaba con agua corriente ni saneamiento público en sus casas. Ante la falta del caudal necesario aportado por el río Manzanares, la villa se abastecía principalmente mediante las abundantes aguas de gran calidad de las sierras cercanas, que se recogían por filtración mediante pozos en los patios de las casas y fuentes en plazas y huertas. Famosas eran las fuentes de Lavapiés y Leganitos, las del Prado de San Gerónimo, del Caño Roto, del Olivillo y de la Sierpe, o la de los Caños Viejos, debajo mismo del Estudio de la Villa. A estas fuentes, algunas de nueve tazas grandes de piedra con llamativos caños dorados, las mujeres, mozos y cantareros iban y venían a ellas desde las casas en un trajín difícil de imaginar hoy. El agua usada para la limpieza de las casas y las necesidades fisiológicas de sus moradores era otro aspecto a tener en cuenta mientras se caminaba, porque estos residuos llegaban a la calle desde las ventanas de las casas uno o dos segundos después de oír el ¡agua va!, por lo que transitar por la calle podría resultar algo incómodo debido a los posibles restos que algún orinal había dejado en la calle, o estaba llegando.

Los servicios de limpieza, a cargo del ayuntamiento, eran escasos y no daban abasto en retirar y adecentar gran parte de las calles de la Villa. En este paseo voy a caminar por las mismas calles que conoció Miguel, pero sin tener que preocuparme por el estado de limpieza y saneamiento de sus calles.

Aunque era mucho el ajetreo en las calles, este causaba un ruido distinto y menor que el actual. Caballos y ruedas de carros formaban el sonido ambiente diurno, aderezado con las voces del pregonero informando de los últimos acuerdos municipales, escoltado por los alguaciles y todo tipo de personajes que no tenían otra cosa que hacer ese día, que también eran muchos. En los días de mercado el trajín aumentaba considerablemente. Por la noche el silencio era casi total, solo roto por  alguna discusión o juerga fuera de la ley.

 

Plano del recorrido desde el visor de SignA (IGN)

 

Plano del recorrido sobre el plano Topographia de la Villa de Madrid (1656) de Pedro Texeira

 

Voy a manejar en mi recorrido el plano callejero del visor SignA, del Instituto Geográfico Nacional, y el plano de Madrid que en 1656 publicó el portugués Pedro Texeira, con el título de Topographia de la Villa de Madrid. No es el más antiguo, disponemos de otro conocido que pudo realizarse entre 1618 y 1621 por el italiano Antonio Marcelli. Mucho más reproducido, el de Texeira es también un vista de pájaro y más fiel al plano real de la Villa que el de Marcelli. Las fachadas de palacios, iglesias y conventos están dibujadas del natural con mucho detalle, por lo que me servirá también para imaginar lo que hoy no puedo ver.

 

 

Inicio mi ruta cervantina-madrileña. Me dirijo al mismo lugar donde estaba el Estudio de la Villa, que ahora lo ocupa este edificio nº 2 de la calle de la Villa. Lamentablemente, para las imágenes que iba a tomar, tiene la fachada cubierta de andamios y redes de protección al encontrarse en restauración. Rebusco en mis archivos para poder componer esta imagen, en la que puedo leer lo que en su placa ubicada en la fachada pone: «AQUÍ ESTUVO EN EL SIGLO XVI EL ESTUDIO PÚBLICO DE HUMANIDADES DE LA VILLA DE MADRID QUE REGENTABA EL MAESTRO JUAN LÓPEZ DE HOYOS Y A QUE ASISTÍA COMO DISCÍPULO MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA» Esta calle unía la calle Mayor y la fuente de los Caños Viejos, en la vaguada que luego sería la calle Nueva, hoy calle de Segovia.

 

 

El maestro López de Hoyos sale por la puerta del Estudio. Lleva debajo de su brazo, en un viejo cartapacio de badana, los papeles que acaban de terminar de escribir sus alumnos de Gramática, algunos están firmados por el discípulo que le sigue a unos pasos, Miguel. En rápidas zancadas sube esta empinada calle, dejando a su izquierda las casas de las familias Porras y Bozmediano, hasta la mitad del final de la calle Mayor. El maestro sigue su camino, pero Miguel se queda un momento en mitad de la calle, dirige una mirada a la iglesia de Santa María la Mayor y se santigua, así se lo enseñaron hacer sus padres. De la iglesia entran y salen feligreses de hacer su plegaria a la Virgen de la Almudena por la reina Isabel.

Miguel ve que su maestro, que sigue a paso firme, se le ha adelantado mucho habiendo ya pasado por debajo del arco de la antiquísima Puerta de Santa María. Miguel no quiere alejarse de su maestro y aligerando el paso atraviesa también este arco de piedra.

 

 

Subida por la calle Pretil de los Consejos

 

Dejo atrás el edificio recordatorio del Estudio de la Villa y subo un desnivel de unos diez metros por la calle Pretil de los Consejos, desde la parte trasera del edificio de los Consejos hasta la calle Mayor. El desnivel es apreciable, lo demuestra la diferencia de las fachadas del edificio de los Consejos, que me queda a mi izquierda, por detrás veo cinco plantas y por delante veré solo tres.

 

Iglesia de Santa María la Mayor

 

Llego a la calle Mayor, pero a mi izquierda, al oriente, no veo la iglesia de Santa María la Mayor. Esta iglesia, marcada en el plano de Texeira con A, era la matriz de Madrid, la más antigua de todas, y en ella se veneraba la imagen de Nuestra Señora de la Almudena, que fue hallada, según cuenta la tradición, el día 9 de noviembre de 1085, en una hornacina oculta dentro de uno de los cubos de la muralla antigua, junto a la Puerta de la Vega, un poco más abajo. Allí había estado escondida durante casi cuatro siglos para salvaguardarla de la invasión árabe a esta parte de la península. Templo de origen romano o godo, durante la invasión sirvió de mezquita siendo consagrada nuevamente, después de ser expulsados los árabes, por el rey Alfonso VI. En un incendio de la iglesia la imagen desapareció y tuvo que realizarse una nueva talla que es la que hoy podemos apreciar y venerar.

Como se aprecia en el plano de Texeira, la cara sur de la iglesia estrechaba la calle Mayor y con la intención de reordenar esta calle principal con la calle Bailén, el ayuntamiento, con la oposición de gran parte de la Villa, ordena la demolición de la iglesia en 1868. La imagen de Nuestra Señora de la Almudena fue trasladada a la iglesia del convento vecino del Santísimo Sacramento de las Madres Bernardas, actual Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas, y allí estuvo hasta que se terminó en 1911 la Cripta de la nueva catedral, a la que se trasladó. Después de la Guerra Civil, ante los daños sufridos en la Cripta, se volvió a llevar a las Madres Bernardas, hasta el 10 de junio de 1993 que se llevó en solemne procesión a la recién terminada catedral de Santa María la Real de la Almudena.

 

 

En su lugar veo un edificio que ocupa casi toda la superficie que albergaba la iglesia. Solo unos pocos vecinos actuales del inmueble saben que moran sobre los restos de la iglesia más antigua de Madrid. Al otro lado de la calle Bailén veo la fachada de la Cripta y el crucero de la catedral de Nuestra Señora de la Almudena.

 

Cruzo la calle Mayor. Junto a la esquina de este edificio con la estrecha calle de la Almudena, que lo rodea por detrás, puedo apreciar una pequeña maqueta en bronce de la antigua iglesia de Santa María.

 

Capitanía General y Consejo de Estado

 

Ahora, enfrente veo este magnífico edificio, que no lo pudo ver Miguel ese día de otoño de 1568 ya que se empezó a construir en 1610 por orden de Cristóbal Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Uceda, e hijo del todopoderoso Duque de Lerma, pero sí lo pudo contemplar durante sus últimos años de vida en esta Villa. En los terrenos que ocupa estaban las casas pertenecientes a las influyentes familias de los Porras y Bozmediano. En una de ellas vivió don Juan de Austria, hermanastro del rey Felipe II y capitán general de la flota cristiana que derrotó a la armada turca en Lepanto, en octubre de 1571.  Adquirido por el Estado en 1747, ha sido utilizado como sede de los Consejos Supremos de Castilla e Indias, Órdenes y de Hacienda, Contaduría Mayor y Tesorería General, y en nuestros días como Capitanía General Militar y Consejo de Estado. De piedra y ladrillo dispone de dos patios interiores, que se conservan tal y como dibujó Texeira, no así las dos torres laterales iniciales.

 

Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas

 

En la subida por la calle del Pretil de los Consejos, a la derecha, pocos metros antes de llegar a esta calle Mayor, he dejado la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas de España, que ahora observo de frente. Otro edificio que tampoco vio Miguel. Se mandó construir en 1615 por el mismo duque de Uceda, para albergar un convento de monjas bernardas con el nombre del Santísimo Sacramento, aunque no se comenzó a levantar hasta casi medio siglo después, en 1671. Del convento solo queda esta iglesia. Desde 1980 es la sede del Arzobispo Castrense, cambiando su nombre a Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas.

 

Instituto Italiano de Cultura

 

Enfrente, del Edificio de los Consejos y de la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas, veo otro magnífico edifico palaciego construido entre 1653 y 1655, que ya es dibujado por Teixeira con un torreón con chapitel al lado derecho. Mandado construir por Juan de Valencia, el edificio ha pasado por diversos propietarios. Comprado en 1842 por los duques de Abrantes fue reformado tomando la apariencia actual. En 1888 es vendido al estado italiano para su embajada en España, reformándose la imagen de la fachada con las pinturas en el tercer piso, que hoy distinguimos. Al trasladarse la embajada italiana a otro edificio de la capital pasó a ser la sede del Instituto Italiano de Cultura.

 

 

Entre la calle Factor y el actual Edificio de los Consejos estaba la Puerta o Arco de Santa María, una de las puertas de acceso con las que contaba la muralla musulmana de Madrid, que por el deterioro se reformó en un arco grande del mismo pedernal de la muralla. En 1569, un año después de pasar Miguel por ella se demuele para ensanchar el paso por esta calle Mayor, que servirá para  preparar la entrada solemne de la reina Ana de Austria, nueva esposa de Felipe II, a Madrid en el otoño de 1570.

En la fachada del edificio de la calle Mayor, entre las calles Factor y San Nicolás, sobre uno de los restaurantes centenarios de Madrid, hay una placa que dice: «Junto a este lugar se situó hasta 1569 la Puerta o Arco de Santa María perteneciente a la muralla de la Almudena, fortaleza del Madrid musulmán».

 

 

No había andado Miguel más de cien metros cuando a su izquierda dos señoras enlutadas entran por la puerta del convento de la Salutación de Nuestra Señora. Un sentido clamoreo a muerto, de sus nuevas campanas,  recuerda a la reina Isabel.

 

 

Lugar en el que se encontraba el convento de la Salutación o de Constantinopla

 

Llego enfrente de un edificio civil que ocupa parte del solar donde estuvo el convento de la Salutación. Este convento fue mandado construir unos pocos años antes de pasar Miguel por delante de él, para acoger la comunidad de monjas de Santa María de Rejas. En el altar de su iglesia se veneraba una imagen de la Virgen traída desde Italia, donada por una de las primeras monjas en su ingreso a esta comunidad, y que había estado en la cueva de un monje ermitaño cerca de Constantinopla. Por este motivo también se le conocía como convento de Constantinopla. En el plano, Texeira dibuja la fachada del convento y la iglesia en su parte trasera, anotándolo como «XXXIV Convento de la Salutacion que se Entitula N. Sra de Constantinopla».

El convento estuvo aquí hasta que fue desamortizado por el Estado en 1836 y sus monjas tuvieron que marcharse al convento de la Concepción. En 1840 fue demolido dando paso a las nuevas calles de Calderón de la Barca y Juan de Herrera.

 

Casa palacio del marqués de Cañete, hoy Centro Sefarad-Israel

 

Enfrente de la fachada de este edificio veo una casa palacio que ocupa una manzana entera. Aunque es coetáneo a Miguel, aún no estaba construido cuando él pasó por aquí en 1568. Es el palacio del marqués de Cañete, construido entre finales del siglo XVI y principios del XVII, por lo que sí lo pudo ver en su parte final de su vida. Texeira lo dibuja enfrente del convento de Constantinopla. Residencia del marqués de Cañete, después lo fue del duque de Nájera y del marqués de Camarasa. En el siglo XIX pasó a ser propiedad y de uso municipal al estar junto al edificio del Ayuntamiento de la Villa. En 2006, el Ministerio de Asuntos Exteriores, junto a la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid instituyen el Centro Sefarad-Israel, que actualmente se encuentra albergado en este edificio.

 

 

Miguel ya ha alcanzado a su maestro. Justo después de pasar delante del convento de Constantinopla, detrás de un muro, unos gritos desesperantes le inquietan. Son de algún recién encarcelado que está en la cárcel de la Villa suplicando justicia.

Pero los gritos se diluyen en el bullicio que encuentra en la Plazuela de la Villa. De la torre y las casas de los Lujanes cuelgan grandes colgaduras de terciopelo negro. Del pórtico de la iglesia del Salvador acaba de salir un pregonero con el bando del último acuerdo que los alcaldes y regidores acaban de tomar en su interior. Gran cantidad de gente se agolpa a su alrededor, y la plaza enmudece. El maestro López de Hoyos y Miguel a su lado, se paran en mitad de la plazuela, junto a la fuente, y escuchan los acuerdos voceados con el retintín popular del pregonero, que tiene que elevar su voz todo lo que puede ante el clamoreo de las campanas, que tiene justo encima de su cabeza. El ayuntamiento manda a los madrileños a mantener el recato y la compostura durante los días en los que se están celebrando las exequias reales por la reina y les insta a que asistan a las procesiones que en sus calles harán personalidades reales, de la Corte y la Iglesia, muchos llegados para este fin desde diversos lugares de España, así como embajadores de otros países del mundo. Así mismo, hace saber que una vez terminadas estas honras reales se harán los actos municipales en memoria de la reina Isabel, con el encargo expreso al Estudio de la Villa para su ornamento y puesta en escena en el interior de la iglesia de las Descalzas Reales, de epitafios y demás obras en recuerdo a la reina. Miguel alza su cabeza y mira a su maestro, este, con semblante serio, asimismo le mira poniéndole la mano encima de su hombro. A Miguel, un escalofrío que nunca antes había sentido le recorre el cuerpo.

El respeto por la muerte de la reina, muy querida en la Villa, se aprecia en el silencio sepulcral que hay en este momento en la plazuela, aun cuando el pregonero termina y a paso largo, seguido de dos alguaciles, se dirige a otra parte cercana de la Villa con el bando. López de Hoyos reanuda su camino y Miguel, después de beber un poco de agua fresca de uno de los caños dorados de la fuente, le sigue a unos pasos.

 

Edificios construidos sobre el lugar donde se encontraba la iglesia de San Salvador

 

Llego a la Plaza de la Villa. Una de las más antiguas de Madrid, conocida como plazuela de la Villa o plaza de San Salvador en tiempo de Miguel, por la iglesia que presidía la plaza, que además de parroquia servía de sala de reuniones, a veces casi a diario, del Concejo madrileño. Texeira marca esta iglesia parroquial con la letra B.

Alcaldes y regidores se reunían en una pequeña sala capitular, situada encima del portal de la iglesia. La torre de la iglesia, conocida como la Atalaya de la Villa, sus campanas y el reloj eran propiedad de la villa. En 1842 se derribó la iglesia dando paso a un edificio civil. En su fachada hay una lápida de granito, de reciente fábrica, recordando la ubicación de la iglesia.

 

Edificio del Ayuntamiento de Madrid

 

A la derecha, en el espacio que hoy ocupa el edificio del Ayuntamiento de la Villa  estaban los muros de la Cárcel de la Villa, que Texeira marca en su plano con el 25, y las casas propiedad de Juan de Acuña, que llegó a ser presidente del Consejo de Castilla y del Consejo de Indias. En una de estas casas estaba una de las dos carnicerías públicas que contaba la villa, pero esta solo servía carne a los hidalgos sin sisa, sin impuestos. En 1615, el Concejo madrileño compra estos terrenos para construir el edificio de su ayuntamiento. En mitad del siglo XVII comienzan las obras de este magnífico edificio terminándose en 1692. Es la sede del ayuntamiento desde entonces, aunque la alcaldía se trasladó en 2007 a la plaza de la Cibeles.

 

Al fondo la trasera de la casa del Cardenal Cisneros

 

Al fondo de la plaza, vemos la trasera de la casa del Cardenal Cisneros, construida por orden de Benito Jiménez de Cisneros, sobrino del Cardenal Cisneros, en el año 1537. Aquí estaban las antiguas caballerizas de la casa, como así las vio Miguel y Texeira las dibuja en su plano. Rehabilitada en el siglo XX forman parte de las dependencias municipales.

 

Torre y casas de los Lujanes

 

El lateral opuesto al edificio del Ayuntamiento de la Villa está ocupado por la torre y las casas de los Lujanes, poderosa y rica familia aragonesa. De estilo gótico-mudéjar fue construida en el siglo XV y aún conserva los escudos de la familia. Son los edificios civiles más antiguos de Madrid.

Casi en el mismo lugar donde estaba la fuente de la plaza, se encuentra la estatua de bronce a don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz. A este personaje, capitán general de la Mar Océano durante el reinado de Felipe II, bien pudo verlo Miguel aquellos días de otoño fúnebre madrileño. Obra magnífica de Mariano Benlliure.

 

 

No habían andado cien metros cuando el maestro pasa por la calle de San Miguel. Un poco más abajo está la iglesia dedicada al arcángel protector, en la que también clamorean sus dos viejas campanas. Miguel mira la torre de la iglesia y vuelve a persignarse sin parar de andar, esbozando una sonrisa cómplice, de agradecimiento, susurra ―¿Quis sicut Deus?―.

A su izquierda, Miguel mira a un niño que está sentado en el poyo de la puerta de una casa con la mirada perdida en unos papeles que tiene entre sus manos. Se para delante de él, a Miguel le atraía cualquier papel que tuviese algo escrito, y los dos se miraron.

    ―¿Qué son esos papeles que miras con tanto provecho?― le preguntó Miguel.

    ―Mi madre dice que es poesía, pero no la entiendo muy bien todavía ― le contestó el niño.

   ―Yo estudio gramática en el Estudio, allá más abajo ―volviéndose a señalar hacia el oriente― y también me gusta la poesía, ¡ya he escrito varias composiciones! Mi maestro es aquel del gabán marrón oscuro con un cartapacio en la mano, se llama don Juan López de Hoyos― le dijo orgulloso Miguel.

   ―Tengo casi seis años y ya se leer y escribir. Mis padres me han dicho que pronto podré ir yo también al Estudio, a lo mejor nos hacemos amigos ―le dice el niño.

    ―Seguro. Me voy que mi maestro no espera, ¿cómo te llamas? ―le preguntó Miguel.

    ―Lope, me llamo, ¿y tú?

    ―Miguel.

Miguel, siguió presuroso los pasos de su maestro, mientras Lope le miraba con cierta envidia.

Pasan por debajo de la Puerta de Guadalajara. Al otro lado, Miguel vuelve la cabeza y mirando hacia arriba se persigna de nuevo, una imagen de la Virgen con el Niño en brazos situada en una hornacina de la muralla custodiaba la antigua entrada a la Villa. Aquí de nuevo hay mucha gente arremolinada alrededor del pregonero. Ellos siguen su camino, ya conocen el bando. A su derecha queda la plaza del Arrabal, llena de gente vendiendo y comprando. Dejan la calle Mayor y comienzan a caminar por la calle de San Ginés.

 

 

Plaza de San Miguel

 

Llego a la pequeña plaza de San Miguel. Muy bulliciosa durante todo el día. El edificio modernista del Mercado de San Miguel, de principios del siglo XX, acoge ahora a multitud de puestos de todo tipo de gastronomía gourmet. Pocos de los que hoy están dentro, disfrutando de la cuidada gastronomía madrileña y española, saben que este edificio se construyó sobre el antiguo asentamiento de la iglesia de San Miguel de los Octoes, una de las más antiguas de Madrid, que fue demolida en 1803 al verse muy afectada por el devastador incendio de la plaza Mayor en 1790. Desde aquí pudo ver Miguel la torre de su iglesia. Texeira dibuja la iglesia con la letra L.

 

Lugar donde se encontraba la Puerta de Guadalajara

 

Unos metros más delante por la calle Mayor, a mi izquierda, una placa en la fachada de un edificio convertido hoy en hotel, horriblemente pintada su fachada bajo mi punto de vista, recuerda que en otro edificio existente aquí en el siglo XVI nació Lope de Vega «llamado Fénix de los Ingenios». Unos días después, el 6 de diciembre de 1562, lo bautizaban sus padres en la cercana iglesia de San Miguel. Enfrente de esta placa, en la otra acera, veo otra que dice: «Junto a este lugar se levantó hasta 1582 la Puerta de Guadalaxara la más importante de la muralla medieval madrileña».

La Puerta de Guadalajara, adosada a la muralla medieval, fue uno de los accesos más antiguos e importantes a la villa. Por ella se salía de la villa con dirección a Alcalá de Henares y Guadalajara, por eso su nombre. Alrededor de esta puerta había siempre mucha animación por su cercanía a la plaza del Arrabal, hoy plaza Mayor, donde se arremolinaban gentes variopintas.

Según la describía el mismísimo López de Hoyos en otro de sus trabajos a la Villa, la puerta tenía dos torres laterales unidas con un matacán, una especie de pasillo almenado muy útil para la defensa de la puerta, construida toda de pedernal y sillería berroqueña. Sobre la puerta había una capillita en una hornacina de la muralla con una imagen de la Virgen con el Niño en brazos.

Estuvo en pie hasta 1582. Durante las fiestas conmemorativas de la victoria de la flota española, mandada por don Álvaro Bazán, el mismo que he visto en la plaza de la Villa, sobre la flota francesa cerca de la isla Terceira, en julio de 1582, y que reafirmó al rey Felipe II como también rey de Portugal, el ayuntamiento de la Villa mandó instalar en la Puerta de Guadalajara gran cantidad de luminarias, que descontroladas prendieron fuego a toda madera de la puerta, arruinando también el resto. Poco después se mandó demoler por completo, favoreciendo así el ensanche de esta parte de la calle Mayor. Aunque no quedó vestigio alguno de ella, durante mucho tiempo se siguió conociendo esta parte de la calle Mayor junto a la plaza de san Miguel como la Puerta de Guadalajara, como también anota Texeira en su plano sobre la calle Mayor.

El bullicio que hay en esta zona de Madrid es similar a la que Miguel pudo sentir también cuando pasara por aquí en 1568. Junto a ella el pregonero voceaba los bandos delante de mucha gente de todo tipo y condición.

Esa imagen y fama de la gente que por allí trajinaba la trasladó después Cervantes a sus obras. Por ejemplo, en el entremés El vizcaíno fingido dice Brígida: «Has de saber, hermana, que, viniendo agora a verte, al pasar por la puerta de Guadalajara, oí que, en medio de infinita justicia y gente, estaba un pregonero pregonando que quitaran los coches, y que las mujeres descubriesen los rostros por las calles».

En otro de sus Ocho entremeses, el titulado El Juez de los divorcios, Doña Guiomar comenta de la fama de este lugar: «Quiero decir que pensé que me casaba con un hombre moliente y corriente, y a pocos días hallé que me había casado con un leño, como tengo dicho; porque él no sabe cuál es su mano derecha, ni busca medios ni trazas para granjear un real con que ayude a sustentar su casa y familia. Las mañanas se le pasan en oír misa y en estarse en la puerta de Guadalajara murmurando, sabiendo nuevas, diciendo y escuchando mentiras».

En el Quijote vuelve a criticar el tipo de gente que por alrededor de la puerta de Guadalajara se podía encontrar a diario. Esto le cuenta Doña Rodríguez a don Quijote: «Acudieron dos lacayos suyos a levantarla, y lo mismo hizo el alcalde y los alguaciles; alborotose la puerta de Guadalajara, digo, la gente baldía que en ella estaba; vínose a pie mi ama, y mi marido acudió en casa de un barbero diciendo que llevaba pasadas de parte a parte las entrañas» (Q 2, 48).

 

Calle de entrada a la Plaza Mayor

 

Sigo unos metros, a mi derecha, de nuevo, veo el edificio del bullicioso Mercado de San Miguel, y de frente veo una calle estrecha que da por uno de sus arcos a la plaza Mayor.

Esta plaza no la vio así Miguel. Aunque durante el reinado de Felipe II la irregular plaza del Arrabal fue acomodándose lo mejor que se pudo al comercio que en ella se ofertaba, las casas eran de muy pobre factura. Su sucesor Felipe III mandó su demolición completa y la construcción de una nueva plaza a la altura de la Villa y Corte madrileña. La empresa fue encomendada a Juan Gómez de Mora, discípulo de Juan de Herrera, el arquitecto de El Escorial, que la terminó en 1619, en solo dos años de trabajos. 

 

Calle del 7 de Julio. Al fondo la plaza Mayor

 

Sigo unos pocos metros por la calle Mayor. A mi derecha queda la estrecha calle del 7 de Julio que también hace de acceso a la siempre concurrida plaza Mayor.

 

 

Maestro y discípulo bajan por la calle de San Ginés. El sonido de las campanas de la iglesia atruena la calle. En unas casas municipales que hay junto a la iglesia, muchos madrileños hacen su compra en la carnicería, en silencio.

Mientras Miguel se persignaba y miraba los escudos reales adosados a su muro, su maestro también se para y le dice con voz entrecortada:

―Hace exactamente un año bautizó aquí don Juan de Austria a su sobrina la infanta Catalina Micaela, y hoy, con solo un añito de vida, llora a su madre, la reina.

―Con la alegría del nacimiento yo le escribí a la reina un soneto ―dijo Miguel.

Es la primera vez que Miguel ve los ojos de su maestro inundados de lágrimas. Unos segundos después reanudan su camino a las Descalzas Reales, que ya alcanzan a ver a lo lejos.

Cruzan la calle del Arenal. Hace unos meses que se había canalizado el arroyo que vertía las aguas, limpias y sucias, en la Huerta de la Priora y no les hizo falta vadear su cauce por el antiguo puentecillo.

A unos ciento cincuenta metros después llegan a la plazuela de las Descalzas Reales. A la izquierda de la plazuela, la iglesia convento de San Martín también toca a muerto. Los campaneros de ambos conventos tocan al unísono y algo más lento que el resto de iglesias y conventos por los que han pasado. La plaza retumba a cada golpe de las campanas. El olor penetrante a incienso del aire y este clamoreo tan lastimoso estremecen a Miguel mientras cruza la plazuela. Unos pocos pasos más y llegan delante de las puertas de la iglesia de las clarisas descalzas. Las puertas están cerradas, el maestro aporrea la puerta con su mano mientras Miguel, perturbado aún, contempla las ricas colgaduras y pendones reales de la fachada, y se aproxima instintivamente todo lo que puede a su maestro, rozando con la mano su gabán. Se entreabre la puerta, el maestro susurra su nombre y vuelve a cerrarse. Al poco vuelve a abrirse y los dos entran.

 

Calle de San Ginés, hoy de Bordadores, desde la calle Mayor

 

 

Enfrente de esta estrecha calle del 7 de Julio veo la iglesia de San Ginés. Cruzo la calle Mayor por el paso de cebra y avanzo por la calle de los Bordadores, conocida así por concentrarse en ella gran cantidad de maestros en este oficio.

 

Iglesia de San Ginés

 

La iglesia de San Ginés es también de las más antiguas de Madrid. Se edificó en el siglo XII a las afueras de las murallas de la Villa. La fábrica de la iglesia que veo hoy no es la misma que vio Miguel. La antigua iglesia de estilo mudéjar fue casi totalmente demolida en 1641 y reestructurada tal como la vemos hoy, siendo dibujada ya pocos años después por Texeira que la marca en su plano  con la letra D. Después de varios incendios, durante los siglos XVIII y XIX, la fachada de la calle Arenal es reformada con estilo neo-plateresco, que es la que hoy vemos con las reformas necesarias después de la Guerra Civil.

 

 

 

Dejo a mi derecha la iglesia de San Ginés, cruzo la calle del Arenal y encaro la calle de San Martín. Al fondo ya veo una parte del convento de las Descalzas Reales.

 

Casa de las Alhajas

 

El edificio último a la izquierda, que hace esquina con la plaza, es el Casa de las Alhajas, construido sobre el solar que ocupaba la iglesia del convento benedictino de San Martín. Este convento era también de los más antiguos de Madrid, llegando a ser una de las parroquias de la Villa. A principios del siglo XIX, con la invasión francesa, para dar más ensanche a esta plaza, José Bonaparte manda derribar la iglesia que daba a la plaza, y en 1836, con la desamortización de Mendizábal el convento pasa a ser propiedad del Estado, siendo demolido totalmente en 1868. Unos años después se construye este edificio para albergar las subastas de las joyas empeñadas en la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid.

 

Convento de las Descalzas Reales

 

Al fondo de la plaza está el convento de las Descalzas Reales, donde fue enterrada y se oficiaron las exequias de la reina Isabel. Juana de Austria, hermana menor del rey Felipe II, fue la fundadora de este convento para clarisas descalzas de Nuestra Señora de la Consolación, en 1554. El convento se construye entre los muros de una casa-palacio que fue de Alonso Gutiérrez, tesorero del rey Carlos I, que después lo cedió a la Corona. En este palacio nació la propia fundadora. Al estar en obras el Alcázar, la reina Isabel de Portugal, esposa del Carlos I, dio a luz aquí a la princesa Juana en 1535.

El 15 de agosto de 1559 las monjas ocupan el convento, aún estando en construcción la iglesia, que se terminó en 1564.  Juana de Austria se retira a pasar el resto de sus días en este convento, más o menos en clausura, hasta su muerte en El Escorial en 1573, siendo enterrada en él.

Además de su fundadora, entre las paredes de este convento moraron su hermana, la emperatriz María y su hija Margarita, además de otras muchas mujeres relacionadas, de una manera o de otra, directamente con la Corona española, lo que justifica la estructura y decoración de parte del convento y las grandes obras de arte que atesora.

En este convento de clausura, la fundadora establece que un máximo de treinta y tres monjas y siete novicias, un total de cuarenta mujeres. Hoy solo hay quince. La casa-palacio original tenía un gran huerto que se conservó para el convento, siendo las monjas autosuficientes con los productos que de él recolectaban. Hoy se sigue conservando y cultivando este huerto por las monjas.

Desde 1960 es en parte visitable, siendo las visitas gestionadas y dirigidas por Patrimonio Nacional. Actualmente está catalogado como Bien de Interés Cultural y Museo Europeo. Hace un mes pude visitarlo, con el privilegio de escuchar a las monjas cantar en el coro. No pude ver la iglesia donde se celebraron las honras fúnebres de la reina Isabel, porque solo está abierta los domingos en el oficio de la misa de mediodía. Volveré.

 

 

Como dibujó en el plano de Texeira, el convento de las Descalzas, marcado con XXXIX, estaba unido por medio de un pasadizo elevado con un edificio que se encontraba enfrente, marcado con LXII. Es el convento y hospital de la Misericordia, también fundado en 1559 por Juana de Austria para dar cobijo a sacerdotes y religiosos pobres.

Enfrente del convento de las Descalzas, el rey Felipe V dona un edificio en 1724 para albergar en él el Monte de Piedad de Madrid, fundado en 1702 por el padre Francisco Piquer, capellán de las Descalzas. La capilla se construyó en la esquina de la calle de los Bordadores, hoy de San Martín, enfrente del convento benedictino de San Martín. El acceso a esta capilla tenía desde 1773 una hermosísima puerta barroca, labrada por Pedro de Rivera, que ha sido conservada hasta nuestros días.

 

Panorámica de la plaza de las Descalzas

 

En 1838 se fundó la Caja de Ahorros de Madrid, ocupando el mismo edificio que el Monte de Piedad. Ambas instituciones se fusionan en una sola en 1869. Justo un siglo después se derriba todo el edificio para construir una sede central nueva. La puerta de Rivera se desmontó y se trasladó a la fachada principal de este edificio, enfrente del convento de las Descalzas. Hoy es el acceso a un hotel que ocupa los antiguos terrenos del Hospital de la Misericordia y del Monte de Piedad de Madrid.

Me siento en un banco junto a la puerta de Pedro de Rivera, a la sombra. Son las cinco de la tarde y no entra ni sale nadie del hotel.  Tampoco veo a nadie por la fachada del convento de las Descalzas, completamente al sol. Madrid sestea. Mirando desde aquí el convento varias consideraciones y preguntas me surgen después de recorrer el espacio que separa el Estudio de la puerta de su iglesia.

Si López de Hoyos había sido nombrado para el cargo de catedrático del Estudio de la Villa de Madrid en enero de 1568.

Si a este Estudio de Madrid acudían los muchachos que ya sabían leer y escribir con una edad de entre ocho a diez años, para formarse durante seis años en los conceptos de la Gramática, saliendo con una edad de entre los quince o dieciséis años preparados para ingresar en una universidad.

Si el maestro López de Hoyos afirma explícitamente en la Relación de las honras fúnebres a la reina que «en torno al túmulo hubo todas estas letras, que de más de los ejercicios en latín que en el estudio hicieron nuestros discípulos…», que «estas cuatro redondillas castellanas, a la muerte de Su Majestad, en las cuales como en ellas parece, se usa de colores retóricos y en la última se habla con su Majestad, son con una elegía que aquí va de Miguel de Cervantes, nuestro caro y amado discípulo», y que en esta «elegia de Miguel de Cervantes en verso Castellano al Cardenal en la muerte de la Reyna, tratanse en ella cosas harto curiosas con delicados conceptos».

Si se conocen datos biográficos de otros autores de su época, incluso coetáneos al Miguel alcalaíno, como los de Mateo Alemán. El autor del Guzmán de Alfarache, también en dos partes (1599 y 1604), nace en Sevilla en 1547, el mismo año que el alcalaíno, y muere en México en 1614, dos años antes que el alcalaíno, se gradúa bachiller en Artes y Filosofía en junio de 1564, con diecisiete años, y termina el grado de medicina en la universidad de Alcalá de Henares en 1568, con veintiún años.

Si el mismo Mateo Alemán, en su Ortografía Castellana, publicada en México en 1609, criticaba la forma de enseñar a leer antes que a escribir, perdiéndose mucho tiempo de aprendizaje, afirmando: «… pues comenzábamos niños, y salíamos casi barbados a la Gramática, pasándose lo mejor de la vida, entre coplas del marqués de Mantua y fecha la plana».

¿Cómo es posible que en la última biografía de Cervantes, publicada en abril de 2022 y titulada Cervantes, según algunos la más actualizada y completa escrita hasta ahora, escrita por Santiago Muñoz Machado, actual director de la Real Academia Española de la Lengua, se afirme que: «Aprende de niño en la escuela de López de Hoyos. Permanece solo unos cuantos meses y no ha sido concretado si como alumno o, dado que Cervantes ya pasaba de los veinte años y su edad ya desentonaría con la de los demás estudiantes, más jóvenes, tal vez como colaborador del maestro»? ¿Colaborador del maestro, cuando este mismo maestro llama a Miguel explícitamente su «amado discípulo»?

¿Por qué se trata de mantener todavía hoy que en octubre de 1568 el alcalaíno siga sentado en el Estudio de la Villa,con veintiún años y posiblemente bien barbado, cuando otro innovador de la literatura española, Mateo Alemán, acababa de licenciarse hacía unos meses como médico en Alcalá de Henares?

Si como ya sabemos, después de haber estado más de cien años guardado el documento en un cajón de un archivo estatal español, en la relación de ayudas que don Juan de Austria dio a los heridos en la batalla de Lepanto, que aún estaban en el hospital de Mesina en marzo de 1572, había dos Migueles con el mismo apellido de Cervantes.

¿No es posible que el autor de estas composiciones poéticas a la muerte de la reina en 1568 sea otro Miguel distinto al alcalaíno, con una edad más idónea para estar formándose en el Estudio de López de Hoyos? ¿Quién era ese otro Miguel?

Si monseñor Acquaviva estaba presente en Madrid durante las honras de la reina y fácilmente, por su condición de embajador del Papa, pudo asistir a las honras donde estaban expuestos los trabajos de los alumnos del Estudio, entre los que destacaban los de Miguel de Cervantes.  

Si en el prólogo de  La Galatea (1585), Miguel de Cervantes indica con orgullo ser «su camarero en Roma», refiriéndose a Giulio Acquaviva, esta estrecha relación con tan importante personaje de la curia romana debió de mantenerse al menos entre mayo de 1570, fecha de nombramiento como cardenal, y su decisión de alistarse en la escuadra cristiana, que derrota a la turca en Lepanto de octubre de 1571. 

¿Se pudo interesar monseñor Acquaviva en el autor de esos trabajos?  ¿lo conoció personalmente? ¿le propuso viajar a Roma donde seguir formándose en su palacio de rica y completa biblioteca, convirtiéndose en uno de sus camareros?

Si todo esto pudo ocurrir entre octubre y diciembre de 1568 ¿lo nombra explícitamente López de Hoyos en la Relación a la reina, publicado en 1569, porque conoce que se ha ido con el séquito de Acquaviva a Roma? ¿Se estaba despidiendo de su «amado discípulo»?

Mi conclusión, después de estas consideraciones y preguntas que me he hecho, es que el Miguel que he seguido en la ficción por este corto recorrido por el Madrid más antiguo, entre las puertas del Estudio de la Villa y de la iglesia del convento de las Descalzas Reales, no es el Miguel alcalaíno. Este, en octubre de 1568, contaba ya con veintiún años, edad imposible para sentarse en los estrechos y destartalados pupitres del Estudio madrileño. El «amado discípulo» del humanista Juan López de Hoyos, que ya «usa de colores retóricos» y «delicados conceptos» en ese octubre de 1568 es, sin duda alguna, otro Miguel de Cervantes.

Y me surge otra pregunta, antes de marcharme a un lugar más fresquito, ¿quién era este Miguel? Pero, como respondería Sancho Panza, “esto es harina de otro costal”.

Termino este artículo el día 15 de agosto, festividad de la Asunción de Nuestra Señora, también de Nuestra Señora del Alcázar, de Begoña, de la Paloma, de Los Reyes, del Sagrario, del Prado… Felicidades a todos los lugares de España, y del mundo, que hoy están de fiesta grande entre sus calles y plazas.

                                                   Luis Miguel Román Alhambra

 

Para leer y mirar más entretenido:

Relacion de la muerte y honras funebres del SS. Principe D. Carlos, hijo de la Mag. Del Catholico Rey D. Philippe segundo nuestro señor. Juan López de Hoyos. Madrid, 1568. BNE

Historia y relación verdadera de la enfermedad felicísimo transito, y sumptuosas exequias fúnebres de la Serenisima Reyna de España doña Isabel de Valois. Juan López de Hoyos. Madrid, 1569. BNE

Alvar Ezquerra, Alfredo. El Madrid que se habría encontrado Cervantes en La Corte de las Letras, Imprenta Municipal, Madrid 2017.

Marín Perellón, Francisco José. Madrid entre dos centurias: Cervantes en la Corte de las Letras, Imprenta Municipal, Madrid 2017.

Mesonero Romanos, Ramón. El antiguo Madrid, paseos históricos-anecdóticos por las calles y casas de esta villa, Establecimiento Tipográfico de don F. de P, Mellado, Madrid, 1861. BNE

Escritura de fundación del Convento de monjas franciscanas descalzas de Madrid, por Doña Juana de Austria, 9 de Agosto de 1572. Monasterio de las Descalzas Reales. BNE.

Texeira, Pedro. Topographia de la Villa de Madrid, 1656. BNE.

El alcazareño Antonio Leal Jiménez, miembro de la Sociedad Cervantina, impartió la conferencia “El Quijote como filosofía del Marketing del siglo XXI”

Fecha de Publicación: 09/08/2023

 

Antonio Leal Jiménez es Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales, así como Doctor en Ciencias de la Comunicación y Académico de Santa Cecilia, tuvo un recuerdo muy cariñoso para su ciudad, el Corazón de la Mancha: Alcázar de San Juan y para la Sociedad Cervantina a la que valoró su gran trabajo cultural  

El pasado martes 8 de agosto, en la Iglesia del monasterio de la Victoria de El Puerto de Santa María (antiguo convento erigido a principios del siglo XVI por los señores de la entonces villa, los duques de Medinaceli), tuvo lugar la conferencia “El Quijote como filosofía del Marketing del siglo XXI” a cargo del alcazareño Antonio Leal Jiménez, afincado en la ciudad portuense.

En monasterio se encuentra en la actualidad restaurado y alberga diversos actos culturales y oficiales. Esta conferencia se enmarca dentro Los veranos en el Puerto de Santa María y el Ciclo cultural de Los Martes de la Academia.

En la apertura del acto a cargo de Gonzalo Díaz-Arbolí, también académico, se presentó a Antonio Leal destacando su enorme compromiso con los colectivos más desfavorecidos, habiendo recibido el Premio Eolo como reconocimiento a su trabajo con personas con discapacidades físicas, sensoriales y mentales. Sus tesis doctorales han contribuido a aportar herramientas de marketing para el colectivo de familiares de esquizofrénicos y paliar el suicidio en la población joven. Hijo Predilecto y miembro de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan.

Finalizó su presentación dirigiéndose al alcazareño en estos términos:  

«Y a vuecencia me dirijo, Hidalgo Caballero, D. Antonio Leal del Corazón de la Mancha, ilustre alcazareño y admirado amigo, noble y gallardo a quien, con el acatamiento que debo a tanta grandeza, suplico reciba benévolamente esta presentación y fío que no desdeñará la cortedad de tan humilde servicio. En fe y con los rasgos típicos de la obra cervantina al buen hacer y con la inclinación al agradecimiento que su atención me merece.

Y si desde mi modestia le parece vacía de ornamento y elegancia esta presentación, digo que tiene la fuerza de enajenar, pero que solo vuestra erudición compensará con la caridad precisa contar las verdades humanas. Sin raíces, sin historia profunda no somos nada. Feliz semana y que vuelvan los ruiseñores a cantar en los atardeceres de las dilatadas llanuras y claros horizontes de la Mancha» 

 

Antes de tomar la palabra Antonio Leal, sonó el 3er movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven que representa la lucha contra la adversidad, el dolor, el sufrimiento: una confianza ilimitada en las posibilidades del ser humano.

Y ya metido de lleno en su conferencia, Leal Jiménez hizo mucho hincapié en el aspecto humanista y de los valores aprendidos en la obra de Cervantes y afirmó que el Quijote se paladea de forma diferente según la edad con la que uno lo lea y cuando más se disfruta es cuando ya tienes cierta madurez y vivencias.

¿Qué tiene que ver el Quijote con el Marketing del siglo XXI? ¿Puede tener algo en común don Quijote con el Marketing actual? y ¿Es posible pensar que el mundo de los sueños puede relacionarse con los sistemas empresariales?

Estas tres preguntas que el mismo se hizo, resultaron el hilo conductor de la conferencia, asegurando que en las tres preguntas la respuesta es afirmativa, pasando a hilvanar de forma magistral el contenido de su exposición.

Analizado el estado de la cuestión nos encontramos con que debemos apoyarnos en estas tres patas principales: la empresa (que debe ofrecer, credibilidad, reputación y responsabilidad social, así como servicio al cliente y ser capaz de generarle entusiasmo), el Marketing (calidad, nichos de mercado, innovación) y Cervantes, que no era un hombre de empresa, pero su manera de ver las cosas tenía muchísimo fundamento y es digno de ser tenido en cuenta. El marketing es una media de ciencia y arte, es el equilibrio entre técnica y creatividad.

Analizó lo que ocurre cuando dos empresas rivales hacen campañas de marketing contrarias, atacando los productos del contrario, lo que los lleva a tomar decisiones erróneas como bajar los precios o reducir los costes. El resultado es estrechar el mercado y perjudicar el empleo.

Mientras que, si se dedican a un marketing creativo, lo que harán será ampliar el abanico de posibilidades, generar oportunidades y abrir el mercado de trabajo. Apuntó que don Quijote es un modelo de liderazgo empresarial por el convencimiento de la misión que tiene que cumplir y el empeño que pone en conseguir este objetivo.

Para triunfar, ofreció unos sabrosos consejos basados en el Quijote: poner pasión en todo lo que se hace, valorar a las personas, rodearse del mejor equipo, ser fiel a uno mismo, no tener miedo a los gigantes que son simples molinos.

Impartió un consejo fundamental: “No dejen de leer, siempre que puedan, unos párrafos de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”. Aseveró que “el idealista no conoce límites, la persona con ideales es una persona con los pies en la tierra y el corazón en el cielo, lo importante es marcarse metas y poner toda tu alma en cumplirlas”.

Y cerró la conferencia exhortando a los presentes a leer, releer y practicar el Quijote, confesó que cada vez que vuelve a las páginas del Quijote le hacen renovar su fe en los hombres que se atreven a soñar y no sólo eso, sino que con su lectura se permite construir nuevas ilusiones personales porque siempre hay una aventura que nos está esperando.

“No se necesita una varita mágica para cambiar las cosas, dentro de nosotros mismos yace la magia que nos impulsa a hacer grandes cosas”.

A lo largo de su conferencia realizó constantes alusiones a su ciudad Alcázar de San Juan y se refirió con cariño a la Sociedad Cervantina -de la que es socio-, valorando el gran trabajo cultural que llevan a cabo de forma incansable.

Manifestó su orgullo de pertenencia a la ciudad manchega e invitó a la audiencia a visitarla para conocer la esencia de la Mancha, de su gastronomía y de su tradición cervantina.

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Exitosa ruta Cervantin@lcázar en la noche del sábado con excepcional asistencia de público

Fecha de Publicación: 06/08/2023

 

Dentro de la programación del Fin de Semana del Patrimonio organiza anualmente el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan, ha tenido lugar en la noche del sábado 5 de agosto la Ruta Cervantin@lcázar con la mayor asistencia que se recuerda

Un numeroso público que rompió todas las previsiones, incluido un grupo de jóvenes adolescentes, conoció las numerosas y fuertes vinculaciones de la ciudad con Miguel de Cervantes y el Quijote

 

Alcázar de San Juan, 6 de agosto de 2023.- A las 22:00 horas del sábado, desde la estatua de Alonso Quijano con su gato, obra del escultor valdepeñero José Lillo Galiani, daba inicio la ruta guiada que coordinó la Sociedad Cervantina de Alcázar, enmarcada dentro de la programación del Fin de Semana del Patrimonio del Ayuntamiento de Alcázar, que mostró al numerosísimo público inscrito en la actividad (provenientes de Almería, Madrid, León, Alicante, Alcázar y también de Italia), la gran vinculación que tiene la ciudad de Alcázar de San Juan con Miguel de Cervantes y su obra. Como por ejemplo que el nombre oficial de la ciudad fue “Alcázar de Cervantes” durante algunos años de la Segunda República Española en el siglo XX, siendo identificada así en toda documentación oficial correspondiente a este periodo.

 

A continuación, los asistentes se desplazaron a la Plaza de Palacio, donde tuvieron ocasión de conocer -a través de las explicaciones de Luis Miguel Román-, la historia que encierra el Quijote Cósmico, busto que Eulalio Ferrer, santanderino exiliado en México tras la Guerra Civil y padre de la Fundación Cervantina de México, regaló a la ciudad de Alcázar de San Juan unos meses después de su nombramiento como hijo adoptivo en marzo de 1992, según cuenta en Salitre nº 8, Javier Calamardo Murat:

Ferrer, que había fundado el Museo Iconográfico del Quijote en Guanajuato en 1987, quiso agradecer el reconocimiento obsequiando al pueblo alcazareño con un busto de Don Quijote. La escultura se colocó en la plaza de Palacio y la inauguración se llevó a cabo el 9 de julio de 1993, en presencia de Eulalio Ferrer, el alcalde Anastasio López, el escultor Santiago de Santiago y varios miembros de la corporación municipal, así como de numerosos vecinos de la localidad.

Precisamente en el pasado mes de julio se ha cumplido el trigésimo aniversario de su instalación.

En este lugar, Luis Miguel Román mostró a los asistentes una edición del Quijote igual al adquirido el 7 de febrero de 1939 a un miliciano en su camino al campo de refugiados de Argelès-sur Mer y que le marcaría para toda la vida:

“Fue una gran fortuna para mí que esta apretadísima edición de 1902, de Calleja, cayera en mis manos; libro de cabecera, como le llamo. Cuando aquel miliciano extremeño me ofreció el libro, en Port-Vendres, a cambio de la cajetilla de cigarros que llevaba, sin ser fumador, me pareció natural, sin duda ventajosos para mí. Nunca podré agradecer suficientemente la bondad de un regalo así. Nunca el más grande loco de nuestra historia estuvo mejor acompañado. Y no lo digo por mí, que no sé en qué grado lo estaré, sino por todos estos admirables locos con quienes comparto el confinamiento. En cada uno de ellos creo ver un gesto, una mirada, una ilusión de don Quijote”. (“Entre alambradas.- Eulalio Ferrer).

Posteriormente y en el atrio de la Iglesia de Santa María, la más antigua parroquia de la diócesis de Ciudad Real, fundada en 1226, conocieron la existencia de la partida de bautismo de un niño llamado Miguel, hijo de Blas de Cervantes Saavedra y Catalina López, hecho acontecido en esta misma parroquia el 9 de noviembre de 1558 y que fue el inicio de la tradición cervantina de Alcázar de San Juan, que perdura hasta hoy.

Los asistentes hicieron una breve parada en la calle San Juan, justo en el lugar en el que Manuel Rubio explicó a los presentes que estuvo la casa de don Juan López Caballero, que del matrimonio con Inés de Cabrera tuvo tres hijos, Catalina Vela, Pedro Barba y Juan Barba (nótese la diferencia de apellidos entre hermanos ya que entonces no era obligatorio registrarse con el primer apellido del padre y el primero de la madre, como en la actualidad). Según las crónicas de la época dos caballeros llamados Pedro Barba y su primo Gutiérrez Quesada, salieron de Castilla para cumplir una misión de armas en la corte de Felipe de Borgoña, midiéndose en duelo con los hijos bastardos del conde San Polo, y en el capítulo XLIX Primera Parte del Quijote, refiriéndose a estos dos personajes dice don Quijote: «de cuya alcurnia yo desciendo por línea recta de varón».

 

También se explicó a los asistentes que un bisnieto de Juan López Caballero, llamado Alonso de Ayllón Gutiérrez de Quijada había perdido la razón y su mujer, Teresa de Mendoza, pide en su testamento que la justicia nombre a su yerno Pedro de Cervantes -primo hermano de Miguel de Cervantes-, tutor de su hija Clara de 8 años, para proteger su patrimonio de la demencia de su padre: «que no tiene juicio y le está defendida la administración de los bienes» tal y como Cervantes describe en el capítulo I a Alonso Quijano.

En la Plaza de Cervantes antiguamente llamada de los Rosqueros y de las Rubias, frente al lugar donde se encontraba la casa natal de Cervantes, se recordó la figura del moteño Fray Alonso Cano Nieto quien fue uno de los grandes valedores de Alcázar de San Juan como cuna del Quijote por la tradición oral que le había llegado, transmitida de forma directa a través de personas que habían vivido en la época del escritor, como fueron los abogados Rodrigo Ordóñez de Villaseñor (coetáneo de Miguel de Cervantes), Francisco de Quintanar y Úbeda, que fue pasante del anterior  y Juan Francisco Ropero y Tardío (abogado de los Consejos Reales) quien puso al corriente de Fray Alonso Cano de la tradición cervantina de Alcázar que se había ido transmitiendo desde la época del propio nacimiento de Miguel, como queda recogido en el Proemio a la edición de 1780 de la Real Academia Española, realizado por el militar y académico Vicente de los Ríos.

La ruta finalizó en esta misma plaza dando un repaso al resto de los lugares del recorrido, como el Museo del Hidalgo donde se recrea la vivienda y el modo de vida de un hidalgo manchego del siglo XVII, o dando a conocer a los presentes los azulejos quijotescos del Parque Cervantes que son un patrimonio único en España, en os que se pueden ver gráficamente representadas todas las aventuras de la Primera y Segunda Parte del Quijote y que además están colocadas en perfecto orden cronológico.

Ya en las estatuas de don Quijote y Sancho Panza de la Plaza de España, recientemente remodeladas, se comentó la inspiración del escultor leonés, Marino Amaya, en la persona de Tico Medina para la estatua de Sancho Panza, que junto con don Quijote, forman desde 1971 la imagen icónica de Alcázar de San Juan que acoge a nuestros visitantes.

En la despedida, los miembros de Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan agradecieron al público la acogida masiva que ha tenido esta edición de la ruta, por la gran aceptación que ha tenido y sobre todo por la presencia de un grupo de jóvenes de ambos sexos que hace presumir que la obra de Cervantes cala también entre los lectores más jóvenes y que la lectura y el conocimiento de su obra está asegurado en las siguientes generaciones.

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Ibáñez D.E.P.

Fecha de Publicación: 28/07/2023

 

Francisco Ibáñez Talavera (Barcelona 1936-2023). Fotografía de 20Minutos

 

El pasado día 15 de este caluroso mes de julio nos ha dejado Francisco Ibáñez, un genio del cómic español que nos llevaba haciendo reír a carcajadas más de cincuenta años. Nació en Barcelona en el año 1936 y ha muerto en la misma ciudad catalana.

Son muchos los personajes que ha creado y que forman parte del recuerdo de varias generaciones de nuestra niñez, juventud y hasta de nuestros días. Mortadelo y Filemón, el Botones SacarinoRompetechosPepe Gotera y Otilio y todos los inquilinos del famoso edificio 13, Rue del Percebe.

Genial creador, narrador y dibujante, con sus personajes y escenas hace que el lector se meta de bruces en su fábula, haciéndole reír, a veces a carcajadas. En sus viñetas, como en un espejo, nos podemos sentir identificados, sociedad y uno mismo si lo hacemos con humor. Leyéndolas, y mirándolas, por unos minutos nos olvidamos de los problemas del día a día embutiéndonos en la vida disparatada de sus personajes. El humor cura las desdichas, e Ibáñez con su descacharrante y maravilloso humor es capaz de curarlas en minutos, como si fuese el cervantino Bálsamo de Fierabrás.

Algunas veces es necesario estar varios segundos delante de una sola de las viñetas para ser capaz de apreciar todos sus detalles. El tiempo de la historia se para, ahora toca observar los detalles de la ilustración. Detalles que pueden pasar desapercibidos y tras otra nueva mirada los descubres como por encantamiento. Igual que la novela de Cervantes, las historias de Ibáñez hay que leerlas, y mirarlas, despacio, a veces una y otra vez. Y como ocurre con el Quijote, la viñeta que hoy miro y me dice una cosa, hace años me decía otra distinta, pero siempre haciéndome reír.

 

Quijotes de la familia Román-Bustamante

 

Para celebrar la aparición en 1958 del primer Mortadelo y Filemón, la editorial Círculo de Lectores publicó en 2008 un especial Mortadelo y Filemón 50aniversario con el título Mortadelo de la Mancha. Como socios de la editorial, el pedido de ese mes fue este ejemplar lujosamente encuadernado. Entre los casi cien ejemplares de ediciones del Quijote que disponemos en casa, uno de ellos es este Mortadelo de la Mancha, que hoy he vuelto a hojear. Primero con tristeza, pero al pasar unos minutos Ibáñez ha vuelto a hacerme reír, como siempre. ¡Solo tenía que fijarme en la cara de este Caballero de la Triste Figura y de su flaco Rocinante, al salir de ese singular molino!

 

 

Como agentes secretos de la T.I.A. son elegidos para probar el nuevo invento del profesor Bacterio: el Transmutador trifásico de erudición retoricointelectiva. Según Bacterio, con este aparatejo en pocos segundos se asimilan todos los conocimientos de cualquier libro, «como quien digiere una ración de garbanzos». El objetivo del superintendente Vicente era que tuvieran los conocimientos y habilidades de un gran agente secreto. Arrastrados a la fuerza hasta la maquineja sufren la descarga de un libro de James Bond, pero la eficiente Ofelia había puesto las pastas del libro del Agente 007 a un Quijote, al que se le había caído el rímel encima… Por lo que ahora son los agentes Mortadelo de la Mancha y Filemoncho Panza.

 

 

…  Mortadelo de la Mancha ve unos molinos que a él le parecen gigantes…

 

… a Mortadelo de la Mancha no se le reconocería en el mundo por generaciones y generaciones si no es por su famoso Yelmo de Mambrino

 

 

… y más tarde, el mismo Ibáñez nos mete en la aventura de los leones, dando  Mortadelo de la Mancha libertad a un león que transportaba un camión del Zoo…

 

 

… y cómo no, también da libertad a unos presos condenados por algunas “cosillas”…

 

Decía Ibáñez que él nunca había leído completo el Quijote, que lo hacía por partes, por aventuras, y nos dejó esto. ¡Solo un genio del humor puede interpretar así a otro genio del humor!

Un consejo manchego para el resto de verano. Después de este tiempo electoral en España, en el que el profesor Bacterio con su Transmutador ha inducido a los políticos el extraño tratado de ciencias políticas Un escaño al año no hace daño, con algún cortocircuito que otro, apaga el móvil, acércate a un kiosco o librería y compra un Mortadelo y Filemón, busca el lugar que más te guste para sentarte o tumbarte, prepárate un salutífero bálsamo fresquito y deja que Ibáñez haga que te rías de ti y de tu sociedad, que mucha falta nos hace. No ocultes tus carcajadas, que quien te vea dirá “ese que ríe está leyendo un Mortadelo y Filemón”. ¡Quizás el humor sea el antídoto bacteriano ante tanta desventura, agravios, entuertos y desaguisados!  

¡Que en paz descanses, Maestro Ibáñez! Con tu marcha aquí nos hemos quedado hechos fosfatina, aunque ahora allí estarán despachurrados de la risa.

 

P.D. Volvía de pasar unos días de vacaciones con unos amigos en un camping de Benidorm. Era junio de 1980. En la estación de ferrocarril de Alicante esperábamos la salida del exprés nocturno que nos traería a Alcázar de San Juan de madrugada. No había comido nada desde mediodía y solo me quedaban 100 pesetas en el bolsillo, 60 céntimos de euro actual, lo justo para comprar un bocadillo y una cerveza en la ajetreada cantina de la estación. Antes había visto que en el kiosco de la prensa había un Mortadelo y Filemón ¡especial de verano!, con muchas historias de todos los personajes de Ibáñez, y costaba 100 pesetas. No tuve dudas. Ya desayunaré mejor en casa en cuanto llegue al día siguiente, me dije para conformar a mis tripas, y me compré mi Mortadelo. Llegué muerto de hambre pero harto de reír.

                                                    Luis Miguel Román Alhambra

«Prisioneros de la Armada Invencible liberados del olvido»

Fecha de Publicación: 09/07/2023

 


Pedro Luis Chinchilla puso nombres, apellidos y rasgos físicos exteriores (cara) a muchas de las personas naturales de numerosos pueblos de nuestro entorno que fueron hechos prisioneros en la llamada Jornada de Inglaterra

Su labor de investigación durante más de tres años ha permitido rescatar del olvido a la gran mayoría de prisioneros de los que no había censo alguno y que ascendieron a un diez por ciento de las fuerzas embarcadas

Alcázar de San Juan, 09-07-2023.- Con una gran asistencia de público para tratarse de un viernes y del mes de julio, Pedro Luis Chinchilla Muñoz hiló una conferencia magnífica que tuvo al público absorto hasta el final de la misma.

La concejal de cultura, Cristina Perea, dio la bienvenida al conferenciante y se felicitó porque el tejido cultural alcazareño sea capaz de organizar actos de este nivel, que nos ayudan a todos a conocer nuestra historia en profundidad y en particular estos aspectos que a veces se les ha considerado formando parte de una leyenda negra definida así por otros países y que de su estudio podemos concluir que fueron hechos realmente heroicos.

Luis Miguel Román, vicepresidente de la SCA, habló de la biografía de Chinchilla, de su ocupación profesional en el mundo del marketing y de como por pura afición ha dedicado un precioso tiempo de su vida a estudiar este capítulo de la historia española, sobre todo tras viajar a Irlanda y ver que allí sienten una verdadera pasión por los soldados españoles de la Armada a los que ayudaron en todo cuanto les fue posible.

Esta conferencia se enmarca dentro del ciclo Universo Quijote, ciclo de conferencias mediante las que la Sociedad Cervantina quiere abrirse al público en general para dar a conocer sus actividades y para animar a todas las personas interesadas a que se acerquen a esta asociación y participen de ella como miembros activos. En esta ocasión se ha querido dar publicidad de la obra de Chinchilla para colaborar con él en su misión de rescate del gran olvido en que están sumidos estos soldados españoles. 

Pedro Luis Chinchilla comentó que antes de iniciar su trabajo se leyó todo cuanto existía sobre los prisioneros de la Armada Invencible, que en realidad era muy poco, y se preguntó a sí mismo, por qué no se conocía ni siquiera el número de prisioneros, ni había un censo aproximado de ellos, ni se sabía prácticamente nada de sus peripecias en Inglaterra durante su cautiverio.

Se puso a trabajar y después de más de tres años ha logrado rescatar del olvido y poner cara (nombres y apellidos) así como su procedencia y oficio, a la gran mayoría de prisioneros, documentando sus trayectorias, estancias en Inglaterra, tiempo de cautiverio y fechas de liberación.

Explicó también el modo impactante en que cada monarca trató a sus soldados, mientras que el rey de España Felipe II, negoció el rescate de cada prisionero desde el primer momento y hasta 11 años después (cuando fue liberado el último, un boticario), y mientras los barcos maltrechos fueron regresando a las costas españolas, desplegó un gran dispositivo de acogida a los heridos y supervivientes, facilitándoles cuanto les era necesario, ropas, alimentos y sus pagas (como las indemnizaciones a las viudas de los que habían perdido la vida); la reina Isabel de Inglaterra, licenció a los pocos días a sus soldados porque ya no le eran necesarios y pudieron encontrarse vagando por las calles de Londres mientras vivían de la caridad o directamente morían de hambre.

Cuantificó las cantidades a fecha actual del coste de los rescates, ascendiendo a unos 8.700 euros los de los soldados de menos graduación (Inglaterra cobraba en ese rescate tanto la propia manutención del tiempo que habían estado prisioneros, como un precio por su libertad), y significando unas cantidades verdaderamente altas, de unos 500.000 euros por las personas de más calidad, tanto militares de mando en la Armada como aventureros de familias nobles que se incorporaron a la Jornada.

Resultó emocionante conocer con nombres y apellidos a los prisioneros nacidos en poblaciones cercanas como Camuñas, Manzanares, La Solana, Villanueva de los Infantes o Lillo. Al finalizar la exposición, el acto se prolongó con un interesante intercambio de preguntas de los asistentes a las que Pedro Luis Chinchilla ofreció unas excelentes aclaraciones.

En la mañana del sábado Chinchilla tomó parte de uno de los Almuerzos de don Quijote, otra actividad cultural en la que los invitados hablan de sus experiencias, proyectos e inquietudes mientras saborean típicos platos manchegos.

A lo largo del almuerzo, Pedro Luis Chinchilla comentó que le resulta perfectamente posible que el Miguel de Cervantes bautizado en Alcázar de San Juan pudiese haber participado en la batalla naval de Lepanto (con 13 años), porque él tenía documentados numerosos casos de niños de hasta 9 años, alistados en la Armada, que servían como pajes de rodela de los nobles y caballeros o como grumetes en los navíos.

De igual forma se hizo un repaso de todas las personalidades, especialmente los escritores, que de un modo u otro tuvieron que ver con la preparación a participación en la Armada de 1588, entre los que se encuentran en propio Miguel de Cervantes o Lope de Vega.

La Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan se congratula de poder recibir en Alcázar de San Juan, estudiosos como Pedro Luis Chinchilla Muñoz que en todo momento se puso a disposición de los cervantinos alcazareños y dio todo tipo de facilidades para estar en nuestra ciudad. Por su buena disposición y por haber querido compartir sus conocimientos con el público alcazareño, le agradecemos su participación y esperamos que se lleve un buen recuerdo de esta acogedora ciudad, de sus personas y de su patrimonio cultural.

 

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CONFERENCIA COMPLETA EN YOUTUBE

 

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Pedro Luis Chinchilla fundador de la web armadainvencible.org en los Almuerzos de don Quijote

Fecha de Publicación: 02/07/2023

 

 

Uno de los mayores expertos en la Armada de 1588 visitará Alcázar de San Juan para conocer nuestra ciudad y para impartir una conferencia titulada “Prisioneros de la Armada Invencible. Los hombres capturados de tierras cervantinas”, dentro del ciclo de conferencias Universo Quijote

También participará en los Almuerzos de don Quijote que regularmente organiza esta Sociedad Cervantina

Alcázar de San Juan 3 de julio de 2023.- El próximo invitado de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan será Pedro Luis Chinchilla Muñoz (Yecla, 1968), es investigador independiente sobre la Armada de 1588 y creador de la web armadainvencible.org, la plataforma para su estudio y divulgación.

Conferenciante y colaborador en distintos medios escritos y radiofónicos dando a conocer la historia de la “Armada Invencible”, su labor en la promoción de actos conmemorativos en recuerdo de esta historia épica (organizados tanto en la República de Irlanda como en Irlanda del Norte) ha tenido un notable eco, propiciando una recuperación fidedigna de estos hechos históricos y el resurgir de la vinculación de la Armada con pequeñas comunidades rurales irlandesas a fin de promover un desarrollo socio-cultural y turístico sustentado en esta conexión.

Es autor del libro Los prisioneros de la Armada Invencible, publicado en febrero de 2023, cuya investigación ha sido presentada en Yecla, Avilés, Madrid, el TIDE Armada Conference de Sligo (Irlanda), el Instituto Cervantes de Dublín y, ahora, gracias a su Sociedad Cervantina, en Alcázar de San Juan.

El viernes 7 de julio a las 20:00 horas en la Casa del Hidalgo, Pedro Luis Chinchilla impartirá una conferencia titulada Prisioneros de la Armada Invencible. Los hombres capturados de tierras cervantinas.  Esta conferencia será gratuita y abierta al público, está incluida dentro de la programación UNIVERSO QUIJOTE, que viene organizando la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan para abrir la asociación al público en general y para que los alcazareños que lo deseen puedan acercarse al conocimiento de Miguel de Cervantes, su obra y la interesante época en que le tocó vivir.

El sábado 8 de julio y ya restringido a los miembros de la Sociedad Cervantina, Pedro Luis Chinchilla asistirá a la actividad cultural los “Almuerzos de don Quijote” que regularmente organiza esta asociación y en la que los invitados hablan de su experiencia cervantina, así como de sus proyectos presentes y futuros alrededor de unos típicos platos manchegos.

Previamente al almuerzo el invitado visitará los lugares turísticos de Alcázar de San Juan y conocerá la vinculación de nuestra ciudad con Miguel de Cervantes.

 

 Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La famosa ínsula Barataria

Fecha de Publicación: 01/07/2023
Sancho Panza entrando como gobernador en la Ínsula Barataria. Jaime Pahissa, 1904

 

Si hoy preguntamos ¿qué es una ínsula?, la mayoría respondería que una isla, o, recordando las primeras lecciones de Geografía: «Una porción de tierra rodeada de agua por todas partes».

¿Y si lo hacemos a los primeros lectores del Quijote,a principios del siglo XVII? Muchos responderían que «trozos de tierra cercadas de aguas, como una isla».

¿Y si se lo preguntamos a Sancho Panza? Posiblemente no sabría muy bien qué contestar después de la burla de los Duques, solo que estuvo en «una ínsula llamada la Barataria» y que «diez días la goberné a pedir de boca».

El primer diccionario de la RAE, el conocido de Autoridades (1734), dice de ínsula: «es lo mismo que isla, que es como oy se dice. Usabase mucho en lo antiguo, especialmente en los libros de Caballerías. Se llama en estilo jocoso qualquier Lugar pequeño ù gobierno de poca entidad. Dicese à semejanza de la que fingió Cervantes en su Don Quixote haberse dado á Sancho Panza su Escudero». Y de isla: «Una parte de tierra rodeada enteramente de agua, en algún rio ò en el mar, donde son mas freqüentes. Analogicamente significa un conjunto de casas, cercado por todas partes de calles»

La RAE, actualmente en su diccionario, define ínsula como:

Del latín

1. Lugar pequeño o gobierno de poca entidad, a semejanza del encomendado a Sancho en el Quijote.

2. Isla (porción de tierra rodeada de agua).

Pero ¿qué espacio geográfico era realmente la famosa Ínsula Barataria?

Aunque con ese nombre aparece en la segunda parte del Quijote (1615), es al comienzo de la primera parte (1605) cuando Cervantes utiliza por primera vez la palabra ínsula. Es cuando don Quijote convence «a un labrador vecino suyo, hombre de bien —si es que este título se puede dar al que es pobre—, pero de muy poca sal en la mollera» para que le sirviese de escudero, y le persuade especialmente con una promesa: el hacerle gobernador de una ínsula que ganase en alguna de las aventuras, de las muchas que tendría.

A Sancho esta promesa no se le olvidará nunca, «y rogaba a Dios en su corazón fuese servido de darle vitoria y que en ella ganase alguna ínsula de donde le hiciese gobernador, como se lo había prometido» (Q1, 10). Él sabe el valor que tiene, aunque prediciendo el valor de la fórmula del bálsamo de Fierabrás tendría llegó a proponer a don Quijote su renuncia como gobernador de la ínsula a cambio de la «receta de ese estremado licor» (Q1, 10). Cervantes utiliza la palabra ínsula en treinta y una ocasiones en la primera parte y en más de cien en la segunda.

Para don Quijote, lo que ha prometido a su escudero es la gobernación de una isla. Y si no es posible una isla le recompensará con un reino en tierra firme.  Esto le decía don Quijote después de la aventura con el vizcaíno: «cuando faltare ínsula, ahí está el reino de Dinamarca, o el de Sobradisa, que te vendrán como anillo al dedo, y más que, por ser en tierra firme, te debes más alegrar» (Q1, 10). Y tampoco se le olvida este posible cambio de una isla por un reino en tierra firme a Sancho Panza cuando le dice a don Quijote, después de haberle golpeado con el lanzón en las espaldas por sus burlas en la aventura del batán en Sierra Morena: «que suelen los principales señores, tras una mala palabra que dicen a un criado, darle luego unas calzas; aunque no sé lo que le suelen dar tras haberle dado de palos, si ya no es que los caballeros andantes dan tras palos ínsulas, o reinos en tierra firme» (Q1, 20)

Autores aseguran que Sancho Panza no sabía lo que era una ínsula, aunque él mismo la define casi mejor que cualquier geógrafo de su tiempo. Llorando, junto a la carreta convertida en jaula, camino a casa desde la venta de Sierra Morena le decía a don Quijote: «… ¡Oh liberal sobre todos los Alejandros, pues por solos ocho meses de servicio me tenías dada la mejor ínsula que el mar ciñe y rodea!» (Q1, 52)

En la segunda parte, Sancho sigue esperando nuevas aventuras con la esperanza de su ansiada ínsula. Pero antes, por si acaso la ínsula no llega, quiere pactar un salario de escudero con don Quijote, contando incluso desde cuando le prometió por primera vez la ínsula, como diríamos hoy con efectos retroactivos, «porque en lo de la promesa de la ínsula se ha de contar desde el día que vuesa merced me la prometió hasta la presente hora en que estamos». (Q2, 28)

Los Duques aprovechan la promesa que don Quijote le había dado de regalarle  una ínsula para tramar otra burla, esta vez solo a Sancho Panza. El Duque le concede la gobernación de una villa, y aquí el lío, «que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada y sobremanera fértil y abundosa, donde, si vos os sabéis dar maña, podéis con las riquezas de la tierra granjear las del Cielo. (Q2, 42). El Duque, en medio de Aragón, no tiene isla qué darle y lo encamina  «con mucho acompañamiento al lugar que para él [Sancho] había de ser ínsula.» (Q2, 44)

El lugar donde los Duques tramaron hacerle la burla era grande, «un lugar de hasta mil vecinos» unas cuatro mil personas: «Digo, pues, que con todo su acompañamiento llegó Sancho a un lugar de hasta mil vecinos, que era de los mejores que el Duque tenía. Diéronle a entender que se llamaba la ínsula Barataria, o ya porque el lugar se llamaba Baratario, o ya por el barato con que se le había dado el gobierno.» (Q2, 45). Enrique Suárez Figaredo, en sus notas a la segunda parte dice de ínsula Barataria: «isla de ganga, podría leerse. Se llamaba barato al engaño o fraude, y también a la propina que los jugadores daban a los que servían el juego, mirones e informadores». No cabe duda que el nombre dado por Cervantes a la ínsula induciría a las risas entre sus primeros lectores.

Durante el gobierno de Sancho, un paje de los Duques lleva unas cartas y presentes a la mujer de Sancho. Habiendo leído las cartas el cura y Sansón Carrasco, «admirados de lo que habían leído», se fueron con la mujer de Sancho a la cuadra de su casa donde el paje estaba dando de comer a su caballo. El bachiller le pregunta por don Quijote y Sancho, «puesto que habían leído las cartas de Sancho y de la señora Duquesa, todavía estaban confusos y no acababan de atinar qué sería aquello del gobierno de Sancho, y más de una ínsula, siendo todas o las más que hay en el mar Mediterráneo de Su Majestad. A lo que el paje respondió:

—De que el señor Sancho Panza sea gobernador no hay que dudar en ello; de que sea ínsula o no la que gobierna, en eso no me entremeto, pero basta que sea un lugar de más de mil vecinos…» (Q2, 50)

Para el bachiller y el cura una ínsula era una isla, y para el paje también, pero para seguir la burla de los Duques este sale hábilmente airoso con su comentario.

Acertamos a ver como  a Sancho le da igual haber llegado a una isla como a una villa con tal de ser su gobernador: «Y aquella tarde la pasó Sancho en hacer algunas ordenanzas tocantes al buen gobierno de la que él imaginaba ser ínsula (Q2, 51). Lo reafirma el narrador cuando al dejar Sancho la gobernación cuenta que: «Sucedió, pues, que no habiéndose alongado mucho de la ínsula del su gobierno —que él nunca se puso a averiguar si era ínsula, ciudad, villa o lugar la que gobernaba—vio que por el camino por donde él iba venían seis peregrinos con sus bordones» (Q2, 54)

Uno de estos peregrinos era Ricote, un vecino morisco de Sancho, que mantiene esta conversación con él:

—Y ¿qué oficio es el que has dejado, Sancho? —preguntó Ricote.

—He dejado de ser gobernador de una ínsula —respondió Sancho—, y tal, que a buena fee que no hallen otra como ella a tres tirones.

—Y ¿dónde está esa ínsula? —preguntó Ricote.

—¿Adónde? —respondió Sancho—. Dos leguas de aquí, y se llama la ínsula Barataria.

—Calla, Sancho —dijo Ricote—, que las ínsulas están allá dentro de la mar, que no hay ínsulas en la tierra firme.

—¿Cómo no? —replicó Sancho—. Dígote, Ricote amigo, que esta mañana me partí della, y ayer estuve en ella gobernando a mi placer, como un sagitario; pero, con todo eso, la he dejado, por parecerme oficio peligroso el de los gobernadores.

Para Cervantes y sus lectores, para don Quijote, el cura y el bachiller, para los Duques y su paje, para el morisco Ricote una ínsula era una isla, grande o pequeña. Solo en la ignorancia o codicia de Sancho pudo encajar el engaño de los Duques llevándolo a una villa en lugar de a una isla.

La famosa Ínsula Barataria ha trascendido en el tiempo como el lugar donde Sancho Panza gobernó eficazmente, como nadie lo habría hecho, durante el poco tiempo que duró la burla de los Duques.

Hay una afección de ínsula en el diccionario de la RAE actual, heredera del Diccionario de Autoridades, que propongo pueda cambiarse porque no es precisa en parte de su definición: «Lugar pequeño o gobierno de poca entidad, a semejanza del encomendado a Sancho en el Quijote». La famosa Ínsula Barataria, el lugar que gobernó Sancho Panza, no fue un «Lugar pequeño o gobierno de poca entidad» ya que este tenía «más de mil vecinos», unas cuatro mil personas, un lugar importante en el reino de Aragón a principios del siglo XVII, y en el resto de España, ¡y Sancho Panza la gobernó!

                                                          Luis Miguel Román Alhambra

 

Publicado en Alcázar Lugar de don Quijote

 

Tras los pasos de Rocinante en Alcázar de San Juan

Fecha de Publicación: 29/06/2023

 

 

El pasado día 22 de junio presenté en Alcázar de San Juan Tras los pasos de Rocinante. El acto tuvo lugar en el patio del Museo Casa del Hidalgo, un edificio civil del siglo XVI transformado en centro de interpretación de la vida de un hidalgo manchego en su casa. Hidalgo manchego es don Quijote, por lo que el escenario escogido para la presentación era el más idóneo posible.

Me presentaron ante el público asistente Cristina Perea, en su primer día en el cargo de concejala de Cultura del Ayuntamiento de Alcázar de San Juan, y Juan Bautista Mata, presidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, a la que pertenezco.

Decía Cervantes que: «Entre los pecados mayores que los hombres cometen, aunque algunos dicen que es la soberbia,