Un país herido busca su alma en Cervantes

En mayo de 1905 se cumplían trescientos años desde la publicación de la primera parte de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (1605). La conmemoración no fue un simple acto académico: fue una explosión cultural, política y sentimental que sacudió a toda España y resonó en el mundo hispánico. Para entender su magnitud, hay que recordar el contexto: siete años antes, en 1898, España había sufrido el mayor desastre de su historia contemporánea, perdiendo Cuba, Puerto Rico y Filipinas ante los Estados Unidos. El país estaba sumido en una profunda crisis de identidad nacional. ¿Qué quedaba de España? La respuesta que muchos intelectuales encontraron fue: Cervantes y el Quijote.


El origen de la iniciativa: Mariano de Cavia y El Imparcial

El 2 de diciembre de 1903, la primera página de El Imparcial, el diario liberal más prestigioso de España, no contenía noticias políticas. Estaba dedicada íntegramente a un llamamiento firmado por el periodista y escritor Mariano de Cavia para que toda la nación celebrara de manera esplendorosa el tercer centenario. Cavia escribió que era menester que en 1905 se hiciera «la más luminosa y esplendorosa fiesta que jamás ha celebrado pueblo alguno en honor de la mejor gloria de su raza, de su habla y de su alma nacional».

La iniciativa era singular: nunca antes se había celebrado en España el aniversario de la publicación de un libro. El precedente más cercano era el segundo centenario de Calderón de la Barca (1881), que había congregado a cien mil forasteros en Madrid. Ahora, con el trauma del 98 todavía fresco, el centenario del Quijote se convertía en algo más que una fiesta literaria: era un acto de resurgimiento nacional.

Los actos principales en mayo

Los festejos se concentraron entre el 7 y el 9 de mayo de 1905, aunque los preparativos y actos secundarios se extendieron durante meses. El programa oficial fue elaborado por una Junta Nacional del Centenario presidida por el Gobierno y con participación de instituciones como la Real Academia Española, el Ateneo de Madrid y los principales ayuntamientos del país.

En Madrid

Los actos en la capital fueron los más multitudinarios y simbólicos:

 

La Batalla de Flores fue uno de los actos más vistosos. Las carrozas representaban episodios del Quijote: el gremio de vinos presentó una carroza con el dios Baco acompañado de Don Quijote y Sancho Panza montados sobre Clavileño, rodeados de miembros de la corte que se burlaban de ellos.

Existe un documento fílmico de seis minutos conservado en la Filmoteca Nacional que muestra el lanzamiento de flores a las carrozas.


El Ateneo de Madrid: el templo intelectual del centenario

El Ateneo de Madrid fue el epicentro intelectual de las celebraciones. Organizó un ciclo de conferencias extraordinarias al que acudieron los más destacados escritores, filósofos e intelectuales del momento. El programa del Ateneo, publicado bajo el título El Ateneo de Madrid en el Centenario de la Publicación del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, recogía intervenciones de figuras como Azorín, Canalejas, Ramón Pérez de Ayala y Rubén Darío.

 

Los grandes protagonistas y sus obras

El centenario fue el detonante para una explosión editorial y ensayística sin precedentes. Los principales intelectuales españoles e hispanoamericanos publicaron sus interpretaciones del Quijote.


Miguel de Unamuno (1864-1936): el Quijote como Biblia nacional


El rector de la Universidad de Salamanca fue, sin duda, el gran protagonista intelectual del centenario. Su obra Vida de Don Quijote y Sancho (1905) fue la aportación más audaz y polémica: no era un comentario filológico sino una exégesis espiritual y existencial de la novela.

Para Unamuno «Cervantes nos dio en 1605 la Biblia del personalismo individualista español para que yo, tres siglos después, y siete años tras el 98, la comentase».

Azorín (José Martínez Ruiz, 1873-1967): La ruta de Don Quijote

Azorín publicó en 1905 quince crónicas viajeras en El Imparcial, la primera el 4 de marzo, que luego reunió en el libro La ruta de Don Quijote. Recorrió los pueblos manchegos para escribir sus impresiones, pero el resultado fue muy discutido: sus descripciones de La Mancha como una tierra «desesperante», «monótona» y «desolada» fueron tachadas de proyección de su propia melancolía sobre un paisaje que, según los datos históricos y geográficos, era bastante más fértil y vivo de lo que él pintaba.


Benito Pérez Galdós (1843-1920): el gran ausente y el gran presente


Galdós, el novelista más importante de España, no publicó una obra específica para el centenario, pero su presencia fue omnipresente. Ya en 1868, con 25 años, había escrito un artículo lamentando el olvido en que España tenía a Cervantes, deplorando que hubieran demolido la casa donde murió. Para Galdós, Cervantes era «el más universalmente reconocido y más rápidamente consagrado» de los grandes escritores, aunque «los españoles no se dieron cuenta». Su cervantismo, que atraviesa toda su obra, fue reconocido por todos los participantes en el centenario.

Rubén Darío (1867-1916): la voz de Hispanoamérica

El gran poeta modernista nicaragüense, que residía en España, fue una de las voces más emocionantes del centenario. Su poema «Letanía de Nuestro Señor Don Quijote», escrito en 1905 para homenajear a Cervantes. El poema, que comienza con los versos «Ruega por nosotros, hambrado hidalgo, / que nadie ha podido vencer todavía», convirtió a don Quijote en un símbolo universal de la lucha del ideal contra la mediocridad. Darío representó la dimensión hispanoamericana del centenario, subrayando que el Quijote era patrimonio de toda
la lengua española, no solo de España.

Ramiro de Maeztu (1875-1936): la voz discordante

Maeztu fue el más crítico de todos los intelectuales del momento. Desde Londres, donde ejercía como corresponsal de La Prensa de Buenos Aires, publicó artículos en los que sostuvo una tesis radicalmente opuesta a la de Unamuno: «En el Quijote tenemos que ver el libro ejemplar de nuestra decadencia». Para Maeztu, don Quijote no era un héroe ni un modelo, sino el símbolo de la España que había fracasado por perseguir quimeras en lugar de construir una nación moderna y eficiente. Esta interpretación, que luego desarrollaría en su libro Don Quijote, Don Juan y la Celestina (1919), lo convirtió en el gran aguafiestas del centenario.

Los Festejos del III Centenario del Quijote en Alcázar de San Juan

Alcázar de San Juan, fiel a su tradición cervantina, no podía quedar al margen de la efeméride: los días 14 y 15 de mayo acogió una nutrida serie de actos con los que la ciudad rindió tributo al autor y a su obra inmortal.

Aquí se muestra el cartel original custodiado en el Archivo Histórico de nuestra ciudad con el programa de actos.


No pasa inadvertida para los alcazareños de hoy una frase del cartel de aquellas fiestas, que resuena con la misma fuerza que en 1905: «Y Alcázar, que recaba para sí, con justo derecho, la honra de ser la cuna de Cervantes, y que es, sin disputa, la patria verdadera del Quijote, debe asociarse al regocijo universal, y rendir tributo de dmiración eterna al autor y al libro».

El año 1905 reservaba aún una última sorpresa. El 30 de agosto, un eclipse solar total cruzó España, apagando el sol durante casi cuatro minutos. Fue el último que se vería desde la Península en más de un siglo — concretamente hasta el agosto de este año 2026—. Pero la oscuridad duró lo que tenía que durar, y la luz regresó puntual, como siempre. Como el Quijote: capaz de sobrevivir a todos los desastres, a todas las derrotas, a todos los centenarios.

Inmortal, como rezaba el cartel del programa de Alcázar de San Juan: «eternamente joven».


Juan Bautista Mata Peñuela.
Presidente Sociedad Cervantina Alcázar de San Juan


Referencias

Elizalde, Ignacio. «Cervantes y las novelas galdosianas». En Actas II Coloquio Internacional de la Asociación de Cervantistas. Madrid: Centro Virtual Cervantes, 1990. https://cvc.cervantes.es/Literatura/cervantistas/
coloquios/cl_II/cl_II_16.pdf

Pascual, Pedro. «El 98 de Don Quijote». En Actas VIII Coloquio Internacional de la Asociación de Cervantistas.
Madrid: Centro Virtual Cervantes, 1999. https://cvc.cervantes.es/literatura/cervantistas/coloquios/
cl_VIII/cl_VIII_13.pdf

Storm, Eric. «El Ateneo de Madrid y el tercer centenario del Quijote en 1905». En Don Quijote en el Ateneo
de Madrid. Madrid: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2008, pp. 11-47. https://scholarlypublications. universiteitleiden.nl/access/item:2867001/download


Storm, Eric. «El tercer centenario del Don Quijote en 1905 y el nacionalismo español». Hispania. Revista española
de historia 58, n.º 199 (1998): 625-669. https://www.ucm.es/data/cont/docs/
297-2013-07-29-6-96.pdf