Con el rigor de quien lleva años cuestionando «las verdades recibidas» del Siglo de Oro, la investigadora de la Universidad Complutense ofreció en el Museo del Hidalgo una conferencia que dinamita dos siglos y medio de certezas cervantinas: el soneto «Vimos en julio otra Semana Santa», adjudicado sin discusión a Cervantes desde 1778, tiene una historia muy diferente

Alcázar de San Juan, 27 de junio de 2026.- Con la presencia de la 2ª Tte. de alcalde y Concejal de Turismo, Bárbara Sánchez-Mateos Cortés, y la del concejal José Antonio Navarro Palomo, ambos en representación de la Corporación Municipal; el pasado viernes 26 de junio, la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan recibió en la Casa del Hidalgo a la profesora de la Universidad Complutense de Madrid Amelia de Paz, conocida especialista en Góngora.

La conferencia se enmarcó en el ciclo Universo Quijote, organizado por la Sociedad Cervantina con el respaldo del Ayuntamiento y el Patronato Municipal de Cultura.

Ante un público muy atento, y previa presentación de la ponente a cargo de Luis Miguel Román, vicepresidente de la SCA, la investigadora expuso las conclusiones de su estudio monográfico sobre el célebre soneto, publicado en el homenaje póstumo que la Universidad Autónoma de Barcelona rindió en 2025 al profesor Francisco Rico.

El soneto en cuestión, «Vimos en julio otra Semana Santa», narra con ironía el sainete militar que siguió al saqueo de Cádiz por el conde de Essex en 1596: hombres sin formación militar reclutados y adiestrados a marchas forzadas para hacer frente al inglés, y el duque de Medina Sidonia entrando triunfante en la ciudad una vez que los ingleses se habían marchado.

Es un buen soneto —la Dra. De Paz lo subrayó sin ambages: «bueno, incluso muy bueno»—, pero eso no basta para adjudicárselo a Cervantes. La atribución arranca de 1778, cuando Juan Antonio Pellicer lo exhumó de un manuscrito de la Real Biblioteca y lo publicó «solo por ser inédito y comprobarse con él la residencia de Cervantes en Sevilla». Un testimonio único —unius testimonium— que la tradición convirtió en dogma. Y a partir de ahí, el efecto amplificador y capcioso de la repetición: la Biblioteca de Autores Españoles en 1846, Schevill y Bonilla en 1922, la edición de la Biblioteca Clásica en 2016.

La Dra. De Paz reveló que ese mismo soneto aparece atribuido a Góngora en varios manuscritos tempranos: en el Cancionero de Sommaia (Biblioteca Nacional Central de Florencia, anterior a 1607), en dos manuscritos de The Hispanic Society of America, y en otros de la Biblioteca Nacional de España. Y lo que es más significativo: el propio Chacón, el colector que en 1628 compiló la obra de Góngora con intervención directa del poeta, incluyó el soneto en la lista de composiciones que Góngora negó expresamente como suyas. Que el poeta se tomara la molestia de desatribuirse el poema indica, al menos, que la atribución gongorina era lo suficientemente sólida y extendida en su tiempo como para requerir ese gesto.

Uno de los hallazgos más llamativos de la conferencia fue la identificación del manuscrito que Pellicer citó como fuente —el códice M. 163 de la Real Biblioteca, desaparecido según todos los cervantistas de los siglos XX y XXI— con el llamado «Cancionero de Fabio» que el bibliógrafo Antonio Rodríguez-Moñino adquirió a mediados del siglo XX y hoy reposa en la Real Academia Española. La coincidencia de textos, epígrafes, foliaciones y poemas adyacentes hace, en palabras de la investigadora, «difícilmente creíble que estemos hablando de dos códices distintos». El manuscrito, pues, no desapareció: cambió de manos.

La conclusión de la Dra. De Paz no es que el soneto sea de Góngora, sino que la atribución a Cervantes no tiene la base documental que dos siglos y medio de tradición crítica han dado por supuesta. El poema pudo ser de Góngora, de otro autor anónimo, o incluso de Cervantes, pero la honestidad intelectual obliga a reconocer que no lo sabemos. La eficacia de aquella invectiva lanzada contra el duque de Medina —concluyó—, radicaba precisamente en el anonimato, en ese hacerse eco impersonal del sentir común: «Traicionamos su sentido genuino, y posiblemente la voluntad del autor, si le ponemos al soneto denominación de origen».

La profesora se mostró de acuerdo con los cervantistas alcazareños en que las biografías de Cervantes y Góngora están -en una gran parte- por descubrirse.

La visita a Alcázar de San Juan no concluyó con la conferencia, sino que la Dra. De Paz de Castro también participó en los tradicionales «Almuerzos de don Quijote», el entrañable encuentro gastronómico y literario que organiza periódicamente la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan y que reúne en torno a la mesa a investigadores, escritores y aficionados al calor del espíritu quijotesco.

La Sociedad Cervantina agradece a la Dra. De Paz su generosidad y su magisterio, así como su deseo de incorporarse, junto con su marido Sergio Manuel Rodríguez Lorenzo (historiador, especialista en la carrera de Indias), como miembros de esta asociación, a la que con su membresía engrandecen.  

El ciclo Universo Quijote continuará próximamente con nuevas conferencias de acceso libre.

Pulse aquí para el vídeo completo de la conferencia: https://www.youtube.com/live/zUqPxV8JpfQ?si=Lk5Lrr93g2iAxGcl

 

Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan