Cervantes en los baños de Argel. Imagen creada con IA (google.gemini.com)

 

EDUARDO ALONSO FRANCH, Sociedad Cervantina de Alcázar

 

Argel en la época de Cervantes

   La piratería en La Odisea la practicaban los héroes más dignificados y venerados. Y, si se caía en manos de los corsarios, lo que importaba era poder pagar el rescate fijado por los captores. Las ganancias conseguidas por la venta o rescate de cautivos trajeron consigo un floreciente negocio y la formación de importantes organizaciones piratas en puntos concretos del litoral mediterráneo. En aquel maldito mar se las tuvieron que ver frente a frente los Imperios español y otomano. Por este turbulento mar se moverán los corsarios y los cautivos. Las descripciones más perfiladas que existen de la época de Argel se deben posiblemente a Miguel de Cervantes y a fray Diego de Haedo. Cervantes nos da una imagen muy abigarrada de este importante enclave, sobre todo en Los baños de Argel, donde al parecer existía una enorme mezcla de razas, costumbres dispares y oficios múltiples de gentes llegadas de muy diversos países. Lo buen observador que era el autor del Quijote, junto a los cinco años de cautiverio que permaneció en Argel (1575 – 1580), hacen muy fiables sus observaciones. El fraile, por su parte, hace un retrato más aterrador, pero muy agudo y de gran valor etnográfico en su Topografía e historia general de Argel (1692). Los habitantes de la ciudad de Argel, nos dice Haedo, se dividían en tres clases de etnias: moros, turcos y judíos, sin contar a los cautivos de todas las naciones cristianas que bogaban en galeras o los que permanecían en tierra, ya en los baños o en las casas particulares. Haedo estima que había en Argel unos 25.000 cautivos de todas las naciones cristianas. El negocio de la trata de esclavos debió ser muy lucrativo para los corsarios berberiscos. En Los baños de Argel, la mezcla de razas, costumbres, oficios y habilidades hacía a esta ciudad muy heterogénea. Desde la anexión de Argel al Imperio otomano, se convirtió en punto estratégico para las acciones de los corsarios turcos. Una de las costumbres musulmanas que más horrorizaban era la sodomía[1].

     A cada cautivo se le imponía un precio. Los ruidos de campanillas y cadenas arrastrándose por el suelo inundaban las calles de Argel. Un renegado recién convertido era el peor enemigo de los cautivos. Cinco largos años estuvo Miguel de Cervantes cautivo en Argel (1575 – 1580). Miguel de Cervantes fue hecho prisionero a los 28 años, cuando el 16 de septiembre de 1575 viajaba en la galera El Sol de Nápoles a España. Su apresamiento se produjo casi al final del trayecto, frente a las costas catalanas, no lejos de Cadaqués o Palamós. En el momento de la captura, iba acompañado de su hermano Rodrigo, que también fue apresado. Al mando de las tres galeras corsarias que atacaron a la española iba un renegado albanés de nombre Arnaut Mamí. Todos los tripulantes de la galera española fueron hechos prisioneros y llevados rumbo a la ciudad de Argel. Sus captores, al comprobar que Cervantes llevaba dos importantes cartas de recomendación, una de ellas de Don Juan de Austria y otra del Duque de Sesa, pensaron que se debía tratar de un hombre principal del Imperio español.

    También en la primera parte del Quijote el autor describe minuciosamente la historia de un cautivo, en el que parece que refleja su propia vida en los baños. Se sabe que Cervantes intentó fugarse de los baños al menos en cuatro ocasiones. El primer intento lo hizo en 1576 y parece que el último fue en 1579. Por fin, es trasladado a la cárcel de los moros, que estaba en el palacio real. El 29 de mayo de 1580 llegan a Argel los padres trinitarios Juan Gil y Antón de la Bella. El padre trinitario Juan Gil paga el precio convenido. El rescate costó 500 escudos de oro de España. Miguel de Cervantes fue desembarcado de la galera del bajá que estaba preparada para dirigirse a Constantinopla, el 9 de septiembre de 1580. Casi todos los testigos confirman los malos tratos que el autor del Quijote recibió en Argel. El 24 de octubre de 1580, catorce días después de su rescate, parte de Argel. El 27 de ese mismo mes llega a las costas españolas. El manco de Lepanto había sido capturado a los 28 años, sufriendo en su cautiverio todo tipo de desdichas, y a los 33 fue puesto en libertad. El cautiverio dejó huella muy fuerte en la vida de Cervantes y fue una constante en casi todos sus libros. Solo hay que recordar títulos significativos como Los baños de Argel, Los tratos de Argel La gran sultana. Pero el tema del cautiverio o las referencias a los corsarios y a la piratería en el Mediterráneo los encontramos en mayor o menor medida en obras como El capitán cautivo del Quijote, La ilustre fregona, El amante liberal, El gallardo español, Trabajos de Persiles y Segismunda, La española inglesa, Rinconete y Cortadillo, entre otras.

    La primera organización europea para la redención de cautivos en tierras del Islam fue la Orden de los Trinitarios. Franciscanos y dominicos se unieron posteriormente a esta labor redentora. La Orden de la Merced se fundó en la catedral de Barcelona en 1218. La mayoría de los esclavos tendrían que seguir esperando. Cuando los frailes hacían su aparición en el puerto de Argel, era una fiesta para todos los cautivos. Si los cautivos eran pobres, los vendían en el mercado de esclavos. El propio Cervantes en Los baños de Argel cuenta los continuos intentos de evasión de los españoles. Lo hace en tono jocoso, pero la realidad debió de ser mucho más dramática. Entre 1560 y 1570 los piratas berberiscos, con predominio de los argelinos, eran una especie de plaga en las costas mediterráneas.  

Cervantes en Argel

   Los “renegados” eran uno de los puntales de aquella nueva sociedad que medio siglo después Cervantes conocería muy bien. Los abundantes españoles e italianos cautivos en la ciudad, que podían evaluarse en más de una decena de miles – en tiempos de Cervantes y Sosa serían entre 20 y 25.000 -, engrosaron el número de “renegados” que se dedicaron al corso. El gallardo español de Cervantes se desarrolla en tiempo de Hazán Bajá. Los miles de cautivos de 1558 fueron los informantes mejores con que contó Antonio de Sosa, cautivo con Cervantes y amigo suyo, el excepcional testigo y gran narrador de la Berbería de aquel tiempo. Cervantes abandonaba precipitadamente Madrid, huyendo de la justicia, e iniciaba su viaje a Italia y seis años después desembarcaba en Argel. Y de Hasán Bajá todos recalcaron su gobierno despótico y corrupto. Cervantes denomina sultán al rey Hasán. Los moriscos instalados en las ciudades costeras se dedicaron también al corso. Los judíos magrebíes se vieron acrecentados con los recién venidos también de España después de la expulsión de 1492. Este conglomerado social y cultural daba lugar a una sociedad muy abierta y de gran movilidad. El cautiverio de ribereños del Mediterráneo es uno de los vehículos para ese aporte nuevo de “renegados” a la sociedad berberisca. Fue en Argel donde esta nueva sociedad berberisca alcanza su máximo esplendor. A ellos habría que añadir unos 6.000 moriscos también de origen vasco[2].

     Había una élite urbana de ricas familias que emparentaron entre sí y que controlaron recortes importantes del poder. La gran permisividad en lo sexual hacía que se pudiera contraponer la poligamia, facilidad de divorcio, matrimonio entre primos o tolerancia de la homosexualidad; libertad de cultos; alta valoración de las habilidades artesanales; la inmediatez en la administración de justicia y en las medidas de gobierno; la misma violencia instintiva y primaria; los mismos modelos a admirar e imitar, de siempre tan mitificados en los medios populares. Un verdadero arquetipo podía ser el grumete veneciano Andretta convertido en bajá, Hasán Veneciano, de quien Cervantes resalta su crueldad. Parientes de Hasán Bajá – Hasán Veneciano – participaron también en los negocios de este personaje, muy enriquecido en sus años de gobierno argelino. El terror a la gran armada cristiana contra sus costas fue obsesivo en los años finales de cautiverio cervantino.

    Cervantes, cautivado cerca de la costa catalana por los corsarios berberiscos cuando volvía a España en la galera Sol, en septiembre de 1575, iniciaba un periodo de cautiverio que no había de concluir hasta septiembre de 1580. Tenía 28 años cuando inició ese cautiverio de cinco años y volvería a España con 33. Hasán Bajá – Hasán Veneciano – era un año mayor que el escritor – tenía 31 años en 1576 –. A finales de 1575, Cervantes iniciaba su cautiverio argelino. En julio de 1577 llegó a Argel el nuevo rey Hasán Veneciano. En la campaña del año 1575, a finales de septiembre, Arnaut Mamí y el renegado griego Dalí Mamí apodado El Cojo, trajeron a Argel, entre los cautivos, a los hermanos Miguel y Rodrigo Cervantes. En el reparto, Miguel de Cervantes pasó a poder de Dalí Mamí y su hermano Rodrigo entró en el lote que le correspondía al rey de cada presa corsaria. El hecho de que a Miguel de Cervantes le encontraran cartas de Juan de Austria y del duque de Sesa, le convertían en un activo singularizado y valioso. El relevo en el gobierno de Argel llegó en junio: era Hasán Veneciano. Nacido hacia 1544, siendo mozo del escribano de una nave eslava o ragusina fue hecho cautivo por Dragut y llevado a Trípoli, en donde pasó a poder de un soldado de galera, quien le hizo renegar. Cervantes se hizo eco de su fama de crueldad en el Quijote. Nada más llegar a Argel, Hasán Veneciano encaró el gobierno con una prioridad clara, la de acrecentar rápidamente su fortuna personal. Se adueñó de los cautivos de rescate que había en Argel. Su justicia fue autoritaria y los castigos demasiado crueles.

      Situaciones inspiradas en el planteamiento de la operación corsaria de septiembre de 1577 se encuentran en el teatro cervantino. El 24 de septiembre de 1577 los redentores vuelven a España con los cautivos redimidos, entre ellos Rodrigo de Cervantes. El griego Dalí Mamí pudiera ser el amo de Cervantes. Pero también hubo una fiebre de intentos de huida de la ciudad por mar. Tal vez Cervantes estuviera al tanto de estos intentos de fuga, puesto que su cuarto proyecto de fuga colectiva se parece mucho a ellos y se puede fechar en octubre de 1579. Su prisión de cinco meses a raíz del intento fallido entraría dentro de la normalidad para Hasán Veneciano. Al término del mandato argelino de Hasán Veneciano, Cervantes regresó a España también. El 29 de mayo de 1580 desembarcaron en Argel fray Juan Gil y fray Antón de la Bella y prácticamente hasta la salida de Hasán Veneciano para Estambul, el 19 de septiembre, se prolongaron las transacciones de la campaña de redención. Cervantes tenía 33 años.

    Hasán Bajá pasa a ser rey de Argel en junio de 1577. En junio de 1581 Cervantes viaja a Orán. Desembarca en Orán para un viaje corto, pero peligroso. A finales de junio estaba en Cartagena de vuelta. Antonio de Sosa, el buen amigo de Cervantes, es posible que abandonara Argel en septiembre o en octubre de este año. Ambos iban a dedicar mucho tiempo del resto de su vida a la elaboración de una obra literaria excepcionalmente rica. A gentes como el ex – cautivo Cervantes también su largo cautiverio entre infieles les convertía en sospechosos. La experiencia del cautiverio debió ser básica en El curioso impertinente, relato del Quijote. Cervantes llega a Argel en el inicio del otoño de 1575. El verano de 1579 es el tiempo en el que Cervantes preparó y vio fracasar una vez más su cuarto intento de fuga. En las fuentes españolas se alude al pecado nefando casi siempre que se aborda el mundo de los corsarios. Hasán Veneciano había de llegar a ser un hombre muy poderoso y con miles de esclavos; Sosa le evoca casado y con dos hijos.

    El relato 25 de la serie de 30 que constituye el Diálogo de los mártires de Argel de Antonio de Sosa es el de “la cueva de Cervantes” en Argel, en donde se escondieron unos quince cautivos a la espera de la llegada de un barco que habían concertado. Cervantes pasó cinco meses encadenado en el baño del rey, en prisión. En octubre de 1579, Cervantes ve fracasar su cuarto y último intento de fuga. Destaca la amistad de Cervantes con el redentor Juan Gil. La homosexualidad pudiera ser una componente más del perfil biográfico de Miguel de Cervantes, en particular durante sus cinco años de vida en Berbería. Dos son las ocasiones en las que, según los textos, Hasán Veneciano y Miguel de Cervantes se encuentran cara a cara, en octubre de 1577 y de 1579, y en ambas ocasiones en circunstancias dramáticas para Cervantes. En la primera ocasión Cervantes acabaría de cumplir los treinta años y en la segunda los 32. Hasán Veneciano debía de tener en torno a dos más que Cervantes. Hasán Bajá, el veneciano Andretta, pudo sentir curiosidad por un cautivo prestigioso en aquel medio difícil, tal vez admiración ante un comportamiento valeroso y solidario, y sin duda interés por un objeto caro, un cautivo cuya redención se había tasado alta. El móvil económico parece obvio en una posible explicación de la “piedad” en el rey Hasán. Rossi dice que en Cervantes, si no homosexualidad abierta, cabría afirmar “fantasías” homosexuales. En la novela El cautivo, integrada en el Quijote, el cautivo cristiano rapta a la belleza de Berbería, la hija de Agi Morato.

   Los testimonios literarios del cautiverio argelino se repiten a lo largo de toda su obra. Al menos en dos ocasiones, Hasán Pachá le perdonó la vida. Los cinco años pasados en los baños (prisiones) de Argel (1575 – 1580) dejaron una huella imborrable en su obra. Desde las primeras creaciones dramáticas y narrativas escritas después de su liberación, El trato de Argel (ca. 1581 – 1583) y La Galatea (1585), hasta su novela póstuma, Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617), la historia de esta experiencia traumática habla continuamente a través de la obra de Cervantes. Cuando Cervantes regresó a España en 1580, emprendió una carrera multifacética como escritor que abarcó todos los géneros literarios, desde el drama a la poesía y la prosa narrativa. En El trato de Argel, Cervantes asocia las mazmorras de Argel con el Inferno de Dante. El elevado número de cautivos cristianos, que constituía entre el 20 y el 25 por ciento de la población de Argel, calculada aproximadamente en 125.000 habitantes alrededor de 1570, evidencia el próspero negocio de los mercados de esclavos de la Bebería. La piratería en el Mediterráneo está en Boccaccio y más tarde en Cervantes[3].

   La década de 1570 coincide con la consolidación de la famosa ciudad corsaria de Argel como la capital del corso en el Mediterráneo del siglo XVI. Sosa relata que, durante casi cuatro años, Cervantes compartió con él numerosas conversaciones sobre poesía y literatura y que a menudo le enviaba sus composiciones literarias para que las leyera. La tragicomedia El trato de Argel probablemente fue compuesta entre 1581 y 1583, poco después de su regreso a la Península. Los baños de Argel, comedia subsiguiente de Cervantes, dramatiza los sufrimientos de los esclavos cristianos en Berbería. Más fundamental aún es La historia del cautivo en 1589. En el relato surge la imagen de Zoraida, la mujer argelina que organiza la fuga del capitán cautivo y de sus amigos. El papel de la mora, cuya aparición generalmente está ligada a los recuerdos de Argel en la obra de Cervantes, es especialmente fascinante. Idealizada, la mora es a menudo la portavoz del autor.

      Desde los albores del siglo XIX, la experiencia histórica del cautiverio y su expresión artística han atraído la atención de los biógrafos y estudiosos de Cervantes. Los decenios finales del siglo XX y los primeros años del nuevo milenio han confirmado el interés de la crítica por esos cinco años (1575 – 1580) pasados por Cervantes en Argel. Las obras de teatro El trato de Argel, Los baños de Argel El gallardo español, así como La historia del cautivo, interpolada en Don Quijote, El amante liberal, entre otras creaciones de Cervantes, ofrecen una rica información sobre el destino de los cautivos cristianos en Berbería. En Lepanto, el 7 de octubre de 1571, Cervantes recibió tres heridas de arcabuz, dos en el pecho y una tercera en la mano izquierda. En cuanto al febril y malherido arcabucero Cervantes, este se recuperó a bordo de la Marquesa y luego en el hospital de Mesina, donde permaneció seis meses. Después de tres heridas recibidas en Lepanto, tres campañas contra los turcos y cuatro años de servicio militar, el soldado aventajado Miguel se embarcó en Nápoles, en la galera Sol, con su hermano Rodrigo, soldado como él. El 26 de septiembre de 1575, cerca de la costa catalana, la galera Sol fue atacada por corsarios turco – berberiscos y los supervivientes, tanto pasajeros como marinos, fueron capturados y llevados a Argel. Atados de pies y manos, fueron trasladados a los barcos argelinos. Miguel cayó en manos de Dalí Mamí.

    La asombrosa ciudad de Argel dejaría su huella indeleble en Cervantes. Al llegar Cervantes a Argel, en 1575, encontró un próspero centro urbano de cerca de 125.000 habitantes, entre hombres libres y esclavos. La población de Argel se había triplicado en más de medio siglo bajo el poder otomano. En 1575, ese sofisticado conglomerado urbano era habitado por un grupo multiétnico constituido por musulmanes argelinos, moriscos exiliados, bereberes, turcos, renegados cristianos de todos los países de Europa y judíos. Como capital corsaria del Mediterráneo, Argel debía su prosperidad al corso. Fuentes contemporáneas aducen que, a fines de la década de 1570, había alrededor de 25.000 cristianos cautivos en Argel. A Antonio de Sosa le fue escamoteada la autoría del más importante tratado historiográfico del siglo XVI sobre Argel. Más de la mitad de los renegados eran corsarios que se dedicaban al corso en el Mediterráneo. Algunas de estas figuras desempeñaron posiciones importantes en el período del cautiverio de Cervantes. Como otros cautivos, Miguel de Cervantes estaba preso en el baño – prisión o corral de esclavos – del “rey” (gobernador) de Argel. Los cautivos de rescate estaban encerrados en el baño real ubicado en la calle del Zoco Corso, donde en la época de Cervantes había entre 1.500 y 2.000 cautivos cristianos que pertenecían al bey Hasan Veneciano. Como el Cautivo, el soldado Cervantes fue ubicado al lado de los caballeros. Aunque Cervantes nunca fue ascendido a capitán, sus descripciones del baño en La historia del cautivo coinciden con su testimonio acerca de su propio cautiverio. Cervantes intentaría evadirse cuatro veces durante sus cinco años de cautiverio en Argel.

    Apenas cuatro o cinco meses después de captura, en enero o febrero de 1576, Cervantes trató de alcanzar el presidio español más cercano, en Orán, caminando unos 400 km a través del desierto, evasión evocada en su comedia El trato de Argel. El segundo intento de fuga fue puesto en marcha por Cervantes en 1577. Cervantes tomó a catorce principales cautivos cristianos de Argel y, con la ayuda de un jardinero cristiano navarro, los escondió en una cueva en las afueras de la ciudad. Los cautivos pasaron cinco meses escondidos en la cueva. Rodrigo Cervantes acaba de ser liberado en agosto de 1577. Miguel convenció a los frailes mercedarios que habían llegado a rescatar cautivos de comprar la libertad de Rodrigo primero. Durante dos noches, los fugitivos esperaron en vano. Un renegado español apodado El Dorador delató a los fugitivos ante el nuevo bey de Argel, Hasán Pachá. Cervantes, esposado y cargado de cadenas, fue encerrado en el baño real por cinco meses. En marzo de 1578, Cervantes intentó fugarse otra vez. Los efectos mediadores de “buenos terceros” ante el renegado Hasan Veneciano aparentemente le salvaron la vida a Cervantes en dos ocasiones. En su cuarto intento de fuga, realizado en septiembre de 1579, Cervantes intentó persuadió a un renegado español llamado Girón para que comprase una fragata armada a través de un mercader veneciano que se encontraba en Argel en ese tiempo. En los primeros días de octubre de 1579, los rebeldes fueron delatados. Cervantes disfrutaba de cierto grado de libertad para caminar por la ciudad. En una prisión para delincuentes moros que había en el palacio de Hasán Pachá, permaneció el cautivo cinco meses.

    El trato de Argel pone en escena un diálogo iluminador entre un personaje autobiográfico llamado Saavedra y un cautivo español llamado Pedro. Esta faceta de Cervantes, amante de la poesía, es confirmada por otros poemas que compusiera en Argel en 1576. El doctor Antonio de Sosa, eclesiástico portugués posiblemente vinculado a la Iglesia hispano – italiana, fue teólogo y seguramente doctor en Derecho Canónico. En 1577 Sosa era ya un hombre viejo y con achaques, que frisaba en los 60 años más o menos. Topografía e historia general de Argel fue publicada en 1612. El manuscrito perdido del historiador Antonio de Sosa vio la luz bajo el nombre de otro. El modo en que se trataba a los cautivos dependía de quiénes fueran sus amos. Los hermanos Sosa eran portugueses.   

   Cervantes había sido liberado en octubre de 1580 y había permanecido en Madrid desde diciembre de aquel año. El doctor Sosa habría de ser liberado hacia finales de 1581. Al parecer, el doctor Sosa fue rescatado antes de octubre de 1581. Varios documentos localizan a Antonio de Sosa en Madrid entre diciembre de 1581 y febrero de 1582. Es probable que durante estos meses viera a su amigo Cervantes, quien estaba de vuelta de su viaje de reconocimiento a Orán, realizado en 1581 en servicio secreto de Felipe II. Aunque los libros eran probablemente escasos en la Argel del siglo XVI, muchos cautivos españoles e italianos eran hombres de letras. La Argel del siglo XVI era una pujante sociedad, distinguida por su mestizaje cultural y por su híbrida lengua franca, mezcla de todas las lenguas mediterráneas. Hasán Pachá fue también descrito como un hombre cultivado. En junio de 1577, Hasan Veneciano retornó a Argel como nuevo beylerbey nombrado por el sultán otomano. En cuanto al “muy leído” Hasán Pachá, su lengua materna era la toscana.

    La hija del poderoso funcionario otomano Agi Morato en Argel fue la belleza histórica que inspiró los personajes de Zoraida y Zahara en La historia del cautivo Los baños de Argel. Aunque solo una pequeña minoría de la población otomana podía leer, había excelentes historiadores. Los renegados eran considerados por su conocimiento de diversas lenguas y culturas y por cruzar barreras geográficas y religiosas, sirviendo de traductores, secretarios o agentes de varios gobernadores magrebíes o europeos. Algunos de los esclavos cristianos educados intentaban adquirir los raros libros existentes en Argel.

    Los hombres y mujeres que salían de su lugar originario para adentrarse en territorios musulmanes, voluntaria o involuntariamente, ya sea como renegados o cautivos, eran vistos con recelo a su regreso a su viejo mundo. Miguel de Cervantes aparece en la Información de Argel como un cautivo amigable y generoso, dispuesto a ayudar a sus camaradas. Su amor por la poesía y la literatura se percibe en las relaciones de Cervantes con poetas, estudiosos y hombres de letras en Argel, tales como el doctor Sosa y otros amigos suyos de los baños. Rodrigo dejó Argel el 24 de agosto de 1577 con un contingente de 106 cautivos rescatados. Fray Juan Gil corrió a comprar el oro español de los mercaderes judíos, volviendo justo a tiempo para liberar a Cervantes. Hasán era aparentemente bisexual, como muchos otros renegados en Berbería. Las declaraciones más elocuentes del cautiverio de Cervantes son los testimonios literarios insertos en su obra, empezando por La Galatea El trato de Argel. Cervantes fue quien primero representó en la España del siglo XVI las duras experiencias de los cautivos en Berbería. El trato de Argel es quizás la primera obra que Cervantes concibió después de su liberación y retorno a España. Cervantes escribió poesía durante su confinamiento.

    Su posterior misión a Orán para los servicios secretos de Felipe II fue posterior, entre mayo y junio de 1581. Desplazamientos, intrigas y requerimientos poblaron el año 1582, pero sobre todo una intensa actividad literaria del incipiente escritor. Estas actividades, según Canavaggio, sitúan la composición de El trato de Argel entre 1581 y 1583. Floreció en España durante esos años un entusiasmo ferviente por el teatro. La comedia El trato de Argel, también conocida como Los tratos de Argel, inauguraba la carrera de Cervantes como dramaturgo. Los baños de Argel fue adaptada en 1980 por el dramaturgo Francisco Nieva y montada con enorme éxito en Madrid, en tanto que La gran sultana fue representada por primera vez en España por la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Dirigida por Adolfo Marsillach, la obra fue inaugurada en Sevilla en 1992. El trato por primera vez da testimonio de los padecimientos de los cautivos cristianos en Berbería. El trato contiene detallados cuadros de la vida en Argel. Debió de atraer una concurrencia numerosa. El trato de Argel se ocupa de las vidas de los cautivos en Argel. En Los baños de Argel, comedia compuesta entre 1589 y 1590, Cervantes confronta a su auditorio con una nítida representación de estas torturas.

    Sosa nos recuerda que la población esclava cristiana en Argel se elevaba a cerca de 25.000 personas en las últimas décadas del siglo XVI. Los esclavos cristianos constituían entre el 20 y el 25% de la población de la ciudad. Esta lengua franca era una mezcla de varios idiomas, básicamente italiano y español, con algo de portugués. La afluencia de esclavos del mundo entero hizo que todos en Argel – turcos, árabes, mujeres y niños por igual – usaran la lengua franca, hecho que a su vez obligó a los cristianos a emplear esta jerga. En cuanto al primer intento de fuga de Cervantes, este fue maltratado y mantenido en severo confinamiento, cargado de grilletes y de cadenas. El primer león del teatro español fue el que introdujo Cervantes en El trato de Argel.

     Cervantes adoptó el apellido Saavedra a partir de 1586 y 1587. Cervantes compuso poemas y cartas mientras estaba confinado en los baños de Argel y algunos de sus compañeros en esa prisión turco – berberisca también escribieron relaciones históricas, poemas y otros textos en prosa. Las marcas de la prisión no solo inauguran la obra magna de Cervantes, sino que además reaparecen en su novela póstuma el Persiles, surgida literalmente en una mazmorra. Las novelas El amante liberal La española inglesa retornan obsesivamente al tema del cautiverio. Comenzando con la captura de los protagonistas, ambas obras representan ataques corsarios en el Mediterráneo, así como nombres de personajes históricos que corresponden al mundo argelino de Cervantes. La historia del cautivo no solo presenta un resumen de la carrera militar de Cervantes en el Mediterráneo, que se amplía con una extraordinaria representación de la vida de los cautivos cristianos en Berbería, sino que también desvela uno de los más hermosos textos de la obra de Cervantes, la historia de la conversa argelina Zoraida. La narración del Cautivo se puede situar en 1589.

     El apellido Saavedra aparece por primera vez en El trato de Argel. Si Saavedra encarna los valores de la España de Felipe II, también representa claramente al ex cautivo Miguel de Cervantes. Cervantes otorga de nuevo el nombre de Saavedra al héroe de El gallardo español. Entre mayo y junio de 1581, Cervantes viajó a Orán en una misión realizada por los servicios secretos de Felipe II. A partir de 1586, Cervantes comenzó a añadir el apellido Saavedra a su nombre. La adopción del apellido Saavedra surgió durante un fértil período de producción literaria.

    En las dos últimas tentativas de evasión, el cautivo estuvo a punto de perder la vida. El tercer intento de fuga de Cervantes ocurrió en marzo de 1578. Agi Morato pudo haber intervenido ante el Pachá para salvar la vida a un cautivo. Sosa confirma que Agi Morato era el primero y más rico de los alcaides que vivían en Argel en 1581; su casa era la más lujosa de la ciudad. Su hija, inmortalizada por Cervantes en La historia del cautivo, reaparece en Los baños de Argel con el nombre de Zahara. La bella mujer argelina que inspiró dos de las más hermosas creaciones de Cervantes era nieta de cristianos, tanto por el lado del padre como el de la madre. Cervantes puede haber conocido a la legendaria belleza argelina durante sus salidas de los baños o durante sus visitas al recinto privado de Agi Morato. La hija de Agi Morato se casaría con el gobernante Hasán Pachá, quien se convertiría, un año más tarde (1579), en el amo de Cervantes. Los personajes de Zoraida en La historia del cautivo y de su doble Zahara en Los baños de Argel están apuntalados por hechos históricos. Tanto en el relato como en la comedia, el cautivo es salvado por una bella mora argelina criada en la fe cristiana, una muchacha que ha sido identificada como la hija del personaje histórico Agi Morato. Si Agi Morato juega un papel importante en La historia del cautivo, es Zoraida quien está en el corazón de este relato. El dinero surge como una imagen obsesiva y dominante en este texto. Zoraida aporta los fondos para el rescate del Cautivo por medio de los “milagrosos” paquetes repletos de monedas que deja caer a sus pies desde la ventana. Los 500 escudos de oro fueron recogidos después de cinco años con la ayuda de los frailes trinitarios. Ninguna otra criatura en el mundo cervantino, excepto la mítica Dulcinea, ha sido representada en términos tan elevados, con tanta brillantez como Zoraida.

    En la comedia El trato de Argel, Zoraida surge en el mismo momento en que el Cautivo relata las peores experiencias de su cautiverio en Argel: las crueldades que su amo Hasán Pachá (el último amo de Cervantes) infligía a sus esclavos cristianos. Zoraida es la milagrosa aparición que transforma esta escena de muerte en una fantasía de fuga. Cervantes reelaboró su experiencia argelina a través de una asombrosa diversidad de medios, desde el drama y la poesía hasta las cada vez más complejas ficciones. Después de 1589, cuando fue compuesta La historia del cautivo, Cervantes inició un período de productividad extraordinaria. El tema del cautiverio ocupa un lugar central en la ficción del escritor alcalaíno. La historia de la embarcación arrastrada mar adentro por una tormenta violenta evoca la propia travesía de Cervantes al zarpar en la galera Sol rumbo a Barcelona en septiembre de 1575. El 26 de septiembre, mientras la galera se aproximaba a la costa catalana, no lejos de Cadaqués o de Palamós, fue atacada por una escuadra de corsarios turco – berberiscos. Los fantasmas de Argel reaparecen a lo largo de la obra de Cervantes, desde El trato de Argel (1581 – 1583) y La Galatea (1585), hasta La historia del cautivo, La española inglesa, El amante liberal, Los baños de Argel y su novela póstuma el Persiles. Entre las Novelas ejemplares, La española inglesa representa una exploración intensa del tema del cautivo. Pero en La española inglesa el autor se presenta de cuerpo entero bajo la imagen visual de un cautivo recién liberado. La orden de los frailes trinitarios es la que rescató a Cervantes en 1580. Al final de la novela, los personajes adoptan el papel del autor y narran una historia acorde con la propia vida de Cervantes. La imagen de la captura retorna obsesivamente a los textos de Cervantes. El tema de la repatriación es relevante para Cervantes.

    Información de Argel es como se conoce el documento con el que en 1580 regresó Cervantes de su cautiverio. Muchas veces aparecen los cautivos de Argel en las obras de Miguel de Cervantes. Este Miguel de Cervantes tiene 33 años. Este Cervantes, aunque ya haya escrito algunos versos, es el arcabucero de Lepanto, el preso de Argel. Es posible que Cervantes volviera de Argel traumatizado. Se trata de lo sucedido a Cervantes durante sus cinco años de cautiverio. Para los presos liberados, la información era un documento importantísimo porque no solo permitía la repatriación y la reinserción social en territorio cristiano, sino que debía servir para pedir un favor o una merced real, un destino, un trabajo[4].

     Lo que pasó en Argel lo cuenta el doctor Antonio de Sosa, un culto eclesiástico portugués preso entre 1577 y 1581. El religioso portugués dice que había 25.000 cristianos presos en Argel hacia 1575. Argel se había convertido en la mayor ciudad corsaria del Mediterráneo. El soldado Cervantes era uno de los 93.000 cristianos que lucharon y vencieron aquel 7 de octubre. Cervantes recibió dos arcabuzazos, quizá tres, en el pecho y en el costado; una mano le quedaría tullida. Y de esas heridas estuvo casi seis meses convaleciente en el hospital de Mesina. La victoria fue espectacular, aunque el triunfo de Lepanto fue poco productivo en términos políticos y militares. Hasta que en 1575, tras cuatro años de servicio, tres campañas y tres heridas, quiso regresar a España. El 7 de septiembre, Cervantes se embarcó en Nápoles con su hermano Rodrigo en la galera Sol. El 26 de septiembre y ya cerca de las costas catalanas – quizá a la altura de Cadaqués o de Rosas, quizá cerca de Palamós – tuvo que enfrentarse al ataque de tres galeras corsarias turco – berberiscas capitaneadas por un renegado albanés, Arnaut Mamí, y su lugarteniente de origen griego, Dalí Mamí, apodado El Cojo. Los cautivos vivían encerrados en los baños (prisiones privadas donde iban a parar los presos susceptibles de ser rescatados) o en cárceles comunes. El baño era un patio con un sistema de agua en el centro y algunos con una construcción a modo de iglesia, rodeado por pequeñas celdas a dos niveles, en los que los hombres estaban encadenados, algunos con los pies en cepos. El baño real de Hasán Bajá Veneciano tenía unos 1.500 a 2.000 cristianos de rescate. Los presos tenían cierta capacidad de movimiento dentro y fuera del baño, porque por lo general debían encontrar por sus propios medios la forma de mantenerse y alimentarse. Eso, posiblemente, hizo Cervantes más de una vez. Los presos y esclavos circulaban por las calles de Argel arrastrando sus cadenas y cepos para trabajar o para buscarse el sustento. Cervantes gozaba de una sorprendente movilidad.

     El tan cruel Hasán Veneciano, capturado de niño, había sido esclavo de un soldado de galera, con quien apostató. En la Berbería se vivía mejor que en muchas zonas de la Cristiandad. Muchos renegados eran corsarios, y también muchos de ellos llegaron a desempeñar importantes cargos de gobierno en la ciudad. Eran extremadamente crueles. Antonio de Sosa tenía unos sesenta años y fueron especialmente duros sus cuatro años de cautiverio. Durante los años de prisión de Antonio de Sosa (1577 – 1581), había entre 1.500 y 2.000 cautivos de rescate que pertenecían Hasán Veneciano y estaban encerrados en su gran baño. El promedio temporal de cautiverio de un preso de rescate era de cuatro a veinte años. El rescate era enormemente complicado. El redentor general había de ser alguien con capacidad política y diplomática, y asimismo competencia en los sistemas de transacción comercial, y todo ello en diferentes lenguas.

    El trato de Argel será una denuncia de la situación de los cautivos y, a su vez, de la incomprensible pasividad del rey Felipe II. Hasán Bajá, el Veneciano, de conocida homosexualidad, era refinado en cultura (a la europea y a la otomana), aunque también de afamada barbarie. El Cautivo del Quijote – cuya historia de amor con la bella Zoraida (la Zahara de Los baños y de El trato, la hija del renegado murciano Agi Morato) ha dado que pensar al verla como posible intercesora -, también habla del perdón al preso. Cervantes se relacionaba con conversos y lo hacía con normalidad, pero es evidente que ese hecho no debía quedar reflejado en la Información. El 29 de mayo de 1580, los trinitarios Juan Gil y Antón de la Bella llegan a Argel y se encuentran que Hasán Bajá está en plenos preparativos para viajar a Constantinopla tras ceder el gobierno de la ciudad al nuevo gobernador Djafer Bajá. Los presos de Hasán Bajá son carísimos, son caballeros. Es el 19 de septiembre de 1580. De España había salido antes, en 1569, rumbo a Italia bastante a trompicones, dado que le iban a cortar la mano derecha; también lo desterraban durante diez años, por haberlo declarado culpable en la reyerta a espada con el maestro de obras Antonio de Sigura. Aquel Miguel de Cervantes tenía 22 años. A los 23 o 24 años Cervantes se alistaba en los Tercios de Italia. El autorretrato que ofrece Cervantes (y el retrato que aportan sus testigos) traza la radiografía íntima de un hombre valiente, terco, temerario y seductor: es el arcabucero, el soldado aventajado Miguel de Cervantes.

    Fray Juan Gil, procurador general de la orden trinitaria y nombrado redentor general de la provincia de Castilla en 1579, llevaba casi un año recogiendo limosna para la redención de 1580. Juan Gil pasó siete meses y medio en la ciudad y consiguió rescatar 186 cautivos de 1580. Juan Gil pasó siete meses y medio en la ciudad y consiguió rescatar 186 cautivos que fue mandando a España y a Italia de forma escalonada. El 12 de marzo de 1581, zarpaba de Argel con el último grupo, 25 liberados, entre los que estaba Miguel de Cervantes. Tanto en El trato de Argel como en Los baños de Argel, Cervantes recoge la presencia y los hechos del fraile mercedario fray Jorge de Olivar. Por lo general, los cautivos habían de buscar por sus propios medios su sustento diario, y el trabajo o los préstamos eran los medios para conseguir dinero; también la ayuda desinteresada de otros presos.

    Al desembarcar en Argel después de su captura, en septiembre de 1575, Cervantes descubrió una ciudad de 150.000 habitantes, cuya animación no dejaba de recordarle a la de Nápoles y cuya prosperidad se comprobaba por todas partes. Todos los síntomas de un desarrollo que, medio siglo más tarde, llevaría a la ciudad a su apogeo. En aquel momento, Argel debía lo esencial de dicho desarrollo al corso. Las galeras argelinas – una treintena en la época de Cervantes – eran la punta de lanza de su economía. Cada regreso a puerto era ocasión de alborozo y, en el mercado de esclavos, examinados cuidadosamente por sus eventuales compradores. Los cautivos eran vendidos en subasta al mejor postor. Durante los primeros meses de su cautiverio, Miguel, como cautivo de rescate, hubo de conocer cierta ociosidad. Confinado en el baño del crepúsculo al alba, su invalidez debió de permitirle, durante el día, ir y venir por la ciudad.  En la parte baja de la sociedad estaba la masa de los cautivos. Pero el entrecruzamiento sentimental entre amos y esclavos, así como los amores del Cautivo y Zoraida, hija del renegado Agi Morato, permiten adivinar, más allá de sus implicaciones literarias, la convivencia de estas comunidades. En cuanto a la curiosidad que Miguel sintió por el Islam, esta se trasluce en la abundancia de términos y expresiones árabes empleados en sus obras[5].

    Agi Morato aparece mencionado en Los baños de Argel, una de las Ocho comedias publicadas en 1615, aunque escrita tal vez varios años antes. En el relato del Cautivo, intercalado en la Primera Parte del Quijote, Zoraidadesempeña un papel esencial en la aventura. Ella se enamora del capitán Ruy Pérez de Viedma, el Cautivo, y más adelante Agi Morato viene a ser testigo del encuentro de los amantes en el jardín que tiene lugar en las afueras de Argel. Al descubrir a los fugitivos en el momento en que van a embarcar, es obligado a acompañarlos. Agi Morato ocupó una posición importante en Argel. Había nacido en Ragusa (hoy Dubrovnik). Agi Morato se ha separado de su referente histórico para adaptarse a las necesidades de la fábula. La verdad histórica de Agi Morato, a quien Cervantes le debió tal vez el poder escapar del suplicio tras el fracaso de su tercer intento de fuga, se resuelve finalmente en su verdad poética.

   La captura – ocurrida el 20 de septiembre de 1975 – tuvo lugar frente a las costas catalanas, no lejos de Cadaqués o Palamós, en un momento en que los desventurados pasajeros estaban casi al término de su viaje. El que perpetuó el ataque al frente de tres galeras fue Arnaut Mamí, un renegado albanés. Al cabo de una resistencia de varias horas, los supervivientes fueron trasladados, atados de pies y manos, a los navíos de los asaltantes. Tres días más tarde, las galeras de Arnaut Mamí avistaron Argel. En el reparto de los esclavos, Cervantes cayó en manos del segundo corsario, Dalí Mamí, un renegado griego apodado el Cojo. En enero de 1576, hizo su primera tentativa de evasión en compañía de algunos de los que más tarde declararían a su favor. A petición de Miguel, rescataron primero a su hermano. A principios del mes de mayo de 1577, llevó fuera de la ciudad a catorce cautivos y los ocultó en una garita situada al fondo de un jardín. Gracias a la complicidad del jardinero, los catorce cautivos pasaron cinco meses en su escondrijo, a la espera del navío salvador. Miguel y sus compañeros la esperaban el 28 de septiembre, pero el día acordado la nave no acudió a su cita. Sorprendidos la mañana del 30 en su gruta, los desventurados no pudieron oponer resistencia. Miguel dio muestras de su valor declarándose el único culpable de su comparecencia ante el bajá. En cuanto a Cervantes, cargado de grilletes y cadenas, fue encarcelado durante cinco meses en el baño del rey. El papel que desempeñó en esos cuatro intentos de fuga le puso cada vez en peligro. Encarcelado en el propio palacio del rey, permaneció allí cinco meses antes de ser comprado por Hazán a Dalí Mamí al precio de 500 escudos de oro. El 19 de septiembre de 1580, fray Juan Gil entregó, en escudos de oro español, el monto del rescate. El 24 de octubre, Cervantes embarcó con otros cinco redimidos. El 27 estaba a la vista de las costas españolas; su cautiverio había durado cinco años y un mes y dejó una profunda huella en su obra, especialmente en cuatro de sus comedias (El trato de Argel, Los baños de Argel, El gallardo español La gran sultana), así como en el cuento del Cautivo, intercalado en la Primera Parte del Quijote, y en dos episodios del Persiles.

    Rodrigo Cervantes, hermano menor de Miguel, había nacido en 1580 en Alcalá de Henares. Después de su convalecencia, Miguel, al acercarse el invierno, abandonó Palermo por Nápoles. Embarcaron juntos en la galera Sol, rumbo a España, en Nápoles el 7 de septiembre de 1575. El 26, a la vista de las costas catalanas, la galera fue sorprendida por unos corsarios y sus pasajeros, llevados cautivos a Argel. A comienzos de 1577, tres religiosos mercedarios fueron designados por su orden para realizar una redención de cautivos. Los tres monjes – fray Jorge de Olivar, fray Jorge de Ongay y fray Jerónimo Antich – partieron hacia Argel. Miguel convenció a los redentores para que rescatasen primero a su hermano. Se armó una fragata en Mallorca que partió en busca de Miguel y de sus compañeros. Estos la esperaban el 28 de septiembre, pero el día acordado la nave no acudió a la cita. A mediados de diciembre de 1580, tras cuatro intentos frustrados de fuga, Miguel llegó por fin a Madrid. Rodrigo, que había vuelto tres años antes del cautiverio, había decidido proseguir la carrera de las armas.

    Entre el 10 y el 22 de octubre de 1580, al poco de haber sido rescatado por el trinitario Juan Gil, se redactó en Argel una Información hecha a petición de Miguel de Cervantes. Constituye un testimonio de primer orden sobre el cautiverio cervantino y proporciona un conjunto de datos referidos a los acontecimientos que, entre 1571 y 1580, marcaron la vida del demandante. Una primera formulación de ciertos temas que luego sufrirían nuevas formulaciones desde La Galatea hasta el Persiles.

     Durante el siglo XVI, la presencia trinitaria en España llegó a ser muy significativa. El 29 de mayo de 1580, fray Juan Gil llegó a Argel en compañía de fray Antón de la Bella, uno de sus correligionarios. El 19 de septiembre de 1580, fray Juan Gil entregó el monto del rescate. En febrero de 1615, los trinitarios exigieron el retorno a costumbres más austeras. Fue enterrado Miguel de Cervantes según la regla de la Orden, en el convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso.

    Cuando Miguel de Cervantes embarcó en la galera Sol rumbo a España en septiembre de 1575, era ya un veterano de guerra. En 1575 decidió regresar a España. El 26 de septiembre, a la altura del cabo de Palamós, aparecieron cuatro galeras berberiscas al mando del corsario Arnaut Mamí. La Sol fue apresada tras breve resistencia y sus propios pasajeros encadenados. Según los cronistas, podía haber entre 20.000 y 25.000 esclavos en la ciudad en determinados momentos, la mayoría españoles, italianos y portugueses. Las calles de Argel resonaban en lenguas diversas: árabe, turco, castellano, catalán, italiano. Pero la riqueza y la vida cotidiana giraban en torno al negocio de los cautivos. En los baños, grandes edificios donde se hacinaban los cautivos, bajo vigilancia estricta y con pocas pertenencias, convivían soldados, campesinos, nobles arruinados, clérigos y mercaderes. Los baños eran galerías húmedas y mal ventiladas, con esteras en el suelo, un hedor insoportable y una vigilancia permanente. La vida en los baños era dura y monótona. Se dormía hacinado, se comía mal y la suciedad era constante. Los prisioneros de alto valor podían quedar bajo custodia personal de un corsario o del propio dey y gozaban de cierta movilidad a la espera de rescates. La espera podía prolongarse años, y no todos tenían la suerte de ser redimidos[6].

    El primer intento de fuga se produjo en 1576. El segundo intento fue más ambicioso. En 1577 organizó un plan que involucraba a sesenta cautivos. Los fugitivos fueron apresados y Cervantes se declaró único culpable. El tercer intento tuvo lugar en 1578. Su cuarto y último plan, en 1579, fue quizá el más arriesgado. El rescate de cautivos cristianos en el Mediterráneo del siglo XVI fue una tarea ingente que absorbió recursos de familias, comunidades religiosas y de la propia monarquía. La Orden de la Merced y la de la Santísima Trinidad se dedicaban desde el siglo XIII a rescatar cautivos cristianos. El 19 de septiembre de 1580, Miguel de Cervantes fue liberado. Sus compañeros lo despidieron como un héroe.

     Cervantes transformó la experiencia del cautivo en Argel en materia literaria. La experiencia del cautiverio en Argel dejó una huella indeleble en la obra cervantina. En varias comedias tempranas, como El trato de Argel Los baños de Argel, recrea la vida de los prisioneros, las negociaciones de rescate, las tensiones entre musulmanes y cristianos y la esperanza siempre frustrada de la fuga. También en Don Quijote arranca la sombra de Argel. El célebre episodio del “cautivo” en la primera parte es una trasposición literaria de su propia experiencia. Su experiencia en Argel le enseñó el valor de la resistencia individual frente a la adversidad, la ironía como refugio ante el sufrimiento y la dignidad del ser humano incluso en la esclavitud. La literatura posterior – incluyendo el episodio del “cautivo” en el Quijote – refleja una notable sensibilidad hacia la fraternidad masculina en situaciones extremas.

La polémica sobre la definición sexual de Cervantes

    Miguel de Cervantes estuvo cautivo en Argel cinco años de su vida, desde 1575 a 1580. Argel tiene una gran fuente de ingresos: el pago de los rescates. Pero también un mercado inmenso que hay que alimentar, cubrir sus necesidades y lujos. En octubre de 1580 Cervantes termina llegando a Valencia, después de cinco años de cautiverio en Argel. Un viaje a Orán en 1581 para servir de correo al servicio de Felipe II será su última incursión en aguas mediterráneas. A principios de septiembre de 1575, parte de Nápoles una flotilla de cuatro naves. En una de ellas, la galera Sol, viajaban Miguel de Cervantes y su hermano Rodrigo. Una tormenta dispersa el escuadrón y la galera Sol es apresada el 26 de septiembre por el corsario argelino Arnaute Mamí cerca de las costas catalanas. Rodrigo fue rescatado por los mercedarios en 1577 y Miguel, tres años después por los trinitarios. Tuvo distintos amos: desde 1575 a 1577, Dalí Mamí, el capitán de la galera que interceptó la suya, y luego Hazán Bajá, que fue nombrado gobernador de Argel en junio de 1577. El 19 de septiembre de 1580, el trinitario Juan Gil consigue pagar el rescate de 500 ducados de oro a Hazán Bajá. Hasta el 24 de octubre, Juan Gil no consiguió barco para poder llevar a los últimos ocho redimidos a España. Tres días después desembarcaron en el puerto de Denia. Un nuevo apellido, Saavedra, remite al apodo como se le conocía en los baños de Argel: “el tullido”[7].

     La biografía de Cervantes es una construcción a lo largo de los siglos, donde se han entrelazado, de manera inevitable, la escasez de datos documentales con la necesidad de convertirlo en modelo de conducta según los patrones imperantes en cada momento histórico. Solo el éxito editorial de las Novelas ejemplares estaba la altura de la difusión del Persiles. Aún hoy en día tenemos que seguir haciendo esfuerzos por reivindicar al Cervantes poeta o al Cervantes dramaturgo. 1580 es el año en que volvió a Madrid con 33 años. En los primeros meses de 1581, llega a Madrid. La literatura de cautivos es muy popular en aquella época y gusta, sobre todo, en los recién creados corrales de comedias. Cervantes ha permanecido cinco años cautivo; su escritura puede enriquecerse con sus propias experiencias. No debe extrañarnos que el Cervantes escritor introduzca a personajes con el apellido Saavedra en algunas de las obras que escribe a su vuelta de Argel. Con solo citar “Saavedra”, Miguel incorpora como apellido lo que no era más que un mote en tierras argelinas[8].

    Comencemos con Los tratos de Argel, una de las comedias que Cervantes estrena en los corrales de comedias a su vuelta del cautiverio en 1580. Con el ropaje como valedor de la fe cristiana en tierras de moros se viste el primer personaje de Saavedra. La segunda de las apariciones saavedrianas aparece en la Historia del cautivo en el capítulo 40 de la primera parte del Quijote. Una obra que los críticos defienden que pudiera estar ya escrita alrededor de 1590. El valiente soldado español solo busca la libertad, aun jugándose la vida en el intento. La Topografía e historia general de Argel será el primer libro conocido que habla de Cervantes en Argel. Y lo hará en unos términos muy semejantes a los del Cervantes personaje que el propio autor complutense había diseñado en su Historia del cautivo en la primera parte del Quijote. La Topografía e historia de Argel termina publicándose en 1613, cuando todavía Cervantes está vivo.

     Las tres obras cervantinas sobre el tema de la sodomía son la Historia del cautivo en la primera parte del Quijote – publicada en 1605, pero escrita hacia 1590 – y las obras de teatro Los tratos de Argel – hacia 1583 – y Los baños de Argel – 1615 -. Antonio de Sosa dejó constancia de la cotidianeidad pública de la sodomía, de las relaciones amorosas entre hombres. Miguel de Cervantes llega al cautiverio con 28 años. Todos en esta ciudad hacen demostración pública de sus relaciones sodomitas y se acompañan de sus novios. Y entre todos, los que corren más peligro son los cautivos más jóvenes. El reniego ofrece a un cautivo cristiano poder dejar de ser un esclavo y convertirse en un hombre libre. Pero además poder gozar de una sexualidad más libre y abierta. Y poder tener la oportunidad de ascenso social. Todo está reglado en el secuestro de personas y bienes en el Mediterráneo. Todo está organizado bajo la supervisión del imperio turco, que es quien nombra al rey de Argel cada tres años. Los jóvenes y las mujeres hermosas eran los más solicitados. Los cautivos de rescate se guardaban en los baños del rey o de los grandes señores, sin tener que hacer otra cosa que estar a la espera de un rescate. Un esclavo, un cautivo podía llegar a ser rey de Argel. Así le sucederá a Hazán Bajá. Hazán Bajá fue rey de Argel durante los últimos años de cautiverio de Cervantes.

    Hazán el Veneciano, el rey de Argel desde 1577 a 1580 y el último de los amos de Miguel de Cervantes, es un rey joven que llega a Argel recién cumplidos los treinta años. Hazán Bajá y Cervantes tienen la misma edad. Tomó para sí a todos los cautivos de rescate que había en Argel. Durante los tres años de su reinado, se hace necesario fortalecer las fortificaciones de la ciudad. Son también años de malos resultados en el corso y de una gran hambruna en la ciudad. La noticia de los orígenes de Hazán Bajá será recordada por el capitán Viedma en la Historia del cautivo.

    Después de Lepanto, pasa a ser Cervantes un soldado aventajado, por lo que recibirá un aumento de su soldada, así como una ayuda para curarse de sus heridas. El siglo XIX va a comenzar con el descubrimiento de la Información de Argel. La Información de Argel es el documento que está en la base de buen número de las teorías sobre la homosexualidad de Cervantes. Miguel de Cervantes la realizará en Argel, unos días antes de tomar el barco que le devolverá a España.

    Argel es una oportunidad para personajes inquietos e ingeniosos, como el propio Cervantes. Argel es un canto a la libertad sexual, donde el sexo es algo cotidiano y público. Nos encontramos a finales de 1577. Estamos ante el primer encuentro entre Hazán Bajá y Miguel de Cervantes. Hazán Bajá lleva solo unos meses en Argel, pero es una ciudad que conoce muy bien. Miguel de Cervantes lleva más de doce años cautivo en el baño de Dalí Mamí, el capitán de la nave que lo capturó ante las costas catalanas en 1575. Hazán Bajá y Cervantes tienen casi la misma edad. Los ricos ropajes del rey contrastan con las pobres vestimentas del cautivo. A partir de este momento, Miguel de Cervantes pasa a ser esclavo de Hazán Bajá y a vivir en su baño. Y desde este momento hasta instantes antes de que Hazán Bajá abandone Argel en septiembre de 1580 rumbo a Constantinopla, el cautivo Miguel de Cervantes será uno de los cautivos más solicitados, más queridos y admirados en el espacio más privilegiado e importante entre los cautivos argelinos: el baño de Hazán Bajá.

    Volvemos a 1578. Uno de los hombres más influyentes, ricos y necesarios del Mediterráneo berberisco, Agi Morato aparece como un personaje en la Historia del cautivo quijotesca: el padre rico de Zoraida. Su hija, al quedarse viuda en 1578, contrajo matrimonio con Hazán Bajá.

     Fernando VII será el promotor de la primera estatua de Cervantes en una plaza madrileña. Y la estatua de Cervantes se volvió bronce y mármol en julio de 1835 en Madrid. Está frente a las Cortes. Un Cervantes mito que se ha consolidado en cientos de estatuas en tantas plazas de todo el mundo, en nombre de avenidas, calles, teatros, bibliotecas, centros culturales y hasta un parque temático en la Mancha. En 1879 se inauguró la estatua que preside la plaza de Cervantes en Alcalá de Henares. Los archivos y bibliotecas comenzaron a proporcionar nuevos documentos cervantinos.

     El tiempo de las teorías “queer” sobre Cervantes tendrá su momento en los años ochenta del siglo XX. Y será en este momento cuando aparezcan los primeros estudios sobre Cervantes que querían leer de otro modo su vida heroica y ejemplar. Y los nuevos aires procedentes de Francia y de Italia se adentran en la sexualidad de Cervantes. Arrabal dedicó un libro a algunos aspectos de la biografía cervantina en 1996: Un esclavo llamado Cervantes en su traducción española de este mismo año. Estamos ante el primer libro que en español se atreve a hablar de la homosexualidad de Cervantes. A la hispanista italiana Rosa Rossi le debemos, con solo dos ensayos, el haber dado forma final al mito de la homosexualidad de Cervantes. Rosa Rossi, en su Tras las huellas de Cervantes, cree ver en la aparición de Hazán Bajá en varias obras de Cervantes una de las condiciones básicas del enamoramiento. Un enamoramiento que viene de un territorio común: el amor por la literatura. El ingenio de Miguel de Cervantes por crearla, la pasión de Hazán Bajá por consumirla. Así se lo ha imaginado el siempre genial Alejandro Amenábar en su película El cautivo.

    Las acusaciones de sodomía son un lugar común también en la literatura erótica del Siglo de Oro.

Alejandro Amenábar y El cautivo

       Emma Lira ha hecho una novelización a partir del guion de Amenábar. Al igual que Rodrigo, Miguel estaba asustado y agotado. Argel era el refugio de aquellas hordas de piratas berberiscos que atacaban barcos españoles y robaban mercancías genovesas. Era el baluarte otomano más cercano a España. El comerciante levantó el brazo desnudo, que caía como sin vida a su costado y observó las cicatrices aún rojizas y la mano que pendía de él, delgada y sin fuerza. Miguel acababa de identificarse como soldado de la escuadra que había infligido a los otomanos la mayor derrota de los últimos tiempos. Los baños del bajá eran aquel recinto anexo a su palacio, donde los rehenes esperaban, hambrientos y humillados, el rescate o la muerte. Desde su rinconcito rodeado de libros y legajos, el padre Antonio de Sosa los observó con curiosidad mal disimulada. Era un hombre anciano y no era conflictivo. Frente al desánimo de sus compañeros, Miguel se había aferrado desde el primer momento a las letras como a una tabla de salvación[9].

    Amanecía. Miguel alzó la vista hacia aquella ventana desde la que, el día de la visita de los trinitarios, una mano finamente enjoyada le había negado la libertad. La celosía estaba cerrada y se adivinaba el flamear de una vela detrás. Un aplauso espontáneo coreó su actuación. Cervantes saludó a su público como en una representación teatral. Miguel podía oír incluso esa voz grave, melosa y levemente teñida de acentos árabes que imaginaba en Zoraida. El personaje era ya tan real en su imaginación como en la febril mente de sus compañeros. Joven, de ojos oscuros, melancólicos y exquisitamente maquillados. Su mano se movía inquieta empuñando una pluma invisible escribiendo unos versos sobre su muslo, alternando las frases de la hija del bajá y el cautivo, cuyas vidas acababan de cruzarse fugazmente en el escenario de los baños de Argel. Los baños de Argel no era un mal título. En teatro sonaría exótico y sugerente. Fijó su vista en la misteriosa ventana abierta en la fachada. Frente a él, a contraluz de alguna tea colocada en el interior, una esbelta figura se recortaba detrás de la celosía de madera. Como si tampoco ella pudiera dejar de estar pendiente de lo que sucedía en el patio.

    Un auténtico hidalgo español; pobre, prepotente y orgulloso. Estaba sentado a la otomana, escribiendo sobre unos pliegos mugrientos. Caminó lentamente, con sus viejas botas rotas y polvorientas y esa mirada perpetua de asombro. Y luego limpio, con jubón nuevo, con un calzado digno y una barba cuidada. Bien formado. Filoso. Algo más joven que Hasán. Ahora estaba arriba, detrás de la ventana de celosía que él veía desde el patio. Tenía sangre en el cuello y la barbilla, ojos de loco y el oscuro pelo alborotado.

    En breve el sol caería inclemente sobre Argel, pese a la época del año. Y volvió imperceptible el rostro hacia la fortaleza que se alzaba amenazante en la colina. Parecía que Miguel se encontrara en un sueño. En su interior, la barbería era un espacio fresco y acogedor. Miguel relató parcialmente a Abderramán la historia de su captura, el rescate de su hermano y su libertad fugaz y repentina. Sucio, tullido, andrajoso, con cadenas en los pies y mirada perdida, no destacaba en absoluto en aquel abigarrado puerto que acogía de grado o por fuerza gentes de diferentes razas, físicos, sexos, credos y condición.

    Su representación había gustado. Su historia había tocado el corazón de los espectadores hasta el punto de que habían sufrido, llorado, reído y amado con todos y cada uno de los personajes. Cervantes sonrió ligeramente azorado, pero estrechó la mano del morisco Sidi Ahmed, con calor. Miguel abría y cerraba volúmenes, revolvía algunos de ellos o acariciaba portadas con mimo. Y así fue como Miguel de Cervantes empezó a buscar las mejores historias para el bajá. Era fácil saber cuándo la historia había sido de su agrado, porque Miguel volvía sonriente y ufano. Depositaba el libro elegido en el parco escritorio de Antonio de Sosa para quedara protegido hasta su regreso. Por cada historia que le complacía, el bajá le regalaba un día de libertad. Miguel debía volver a los Baños al anochecer. Y cada vez que se acercaba al puerto para ver el mar y el trasiego de barcos, buscando noticias desde España de manos de cautivos nuevos o de marinos libres. Quien no siempre era fácil de complacer era el bajá. Crítico, sagaz y meticuloso, escuchaba cada relato, diseccionando a los personajes y la trama.

    La embarcación se mecía en alta mar, surcando las olas en mitad de la oscuridad, tripulada por ocho remeros cristianos. El cautivo y sus compañeros estaban a bordo, repartidos por el escaso espacio. Volvían a casa, pero el ambiente a bordo era de absoluta tristeza. Un puñado de cristianos cautivos huía de Argel. Era deslenguado e ingenuo. El zoco constituía otro de los lugares que frecuentaba siempre. La librería de Sidi Ahmed era una parada imprescindible. Su mente viajaba en los relatos que dejaba a medias de un día para otro, en ideas en las que sustentar nuevas historias o en los libros que se llevaba para leerle al bajá.

    El patio se levantaba con un aire distinto cada mañana. Treinta cautivos cada día. Cervantes salía cada día con ellos y dirigía el grupo. Con el tiempo se había liberado de los pudores cristianos. El mundo lleno de experiencias sensoriales de los baños le sorprendía. Antonio de Sosa entró en la barbería guiado por Miguel. El muchacho no se atrevió a alzar el rostro frente a De Sosa. Bernardo le miró con los ojos bañados en lágrimas. Su Bernardo, ahora ya sí, había muerto para él.

    El paso de Miguel se volvió aún más vacilante a la vista de la horca. Cervantes detectó la presencia del bajá y fijó en él su mirada. Le sorprendió el dolor que irradiaba su rostro. El cuerpo de Miguel se separó del suelo y comenzó a contorsionarse en el aire, con las manos atadas a la espalda. Muley destensó inmediatamente la soga y el cuerpo de Miguel cayó pesadamente al suelo. Hasán, famoso por su crueldad y su falta de compasión, había mandado detener una ejecución. Sus heridas habían sanado. Estaba limpio, bien vestido. Me miró con aquellos ojos oscuros y tristes. Mulay trajo a Miguel, maniatado.

    El epílogo de la novelización se fecha en enero de 1605. Cervantes escribió la historia de El Cautivo. Y la de Los baños de Argel. Y las llenó de los personajes que había encontrado allí. El país al que volvió no era el que había dejado. Encontró a Abderramán y le visitó en su venta junto a los molinos. Sus obras se publicaron. Se llenaron las plazas.

    En la novelización de Emma Lira, aparece un primer capítulo que Amenábar no incluyó en la película, fechado en Constantinopla, en abril de 1605. En la novelización y el guion, De Sosa está en el patio de los baños del Bajá cuando los Cervantes llegan, pero en realidad el portugués llegó a Argel después de que lo hiciesen los Cervantes y también se fue después de ellos. Además, se atribuye a Sidi Ahmed el papel de suministrador de libros e historias para Cervantes, pero en la película esa misión es el religioso Antonio de Sosa quien la desempeña.

    Amenábar cree que “Argel marcó a Cervantes como víctima, pero lo enriqueció como artista”. Su nueva película promete abrir un debate sobre la sexualidad de Miguel de Cervantes. El director culmina con El cautivo un proceso de ocho años. Amenábar ignoraba cuando empezó a trabajar en la película que Cervantes pudiera haber mantenido allí una relación homosexual. “Todo empezó hace años. Esta es una película multigénero y, como la obra de Cervantes, con toques de humor. Esta es la época interesante de su vida, cuando se revela su genio. La historia conecta muchísimo conmigo porque habla de la libertad individual”. El español Julio Peña es Cervantes y el italiano Alessandro Borghi, el bajá de Argel. Amenábar explora en esta película la relación entre ambos. El tema no es la posible homosexualidad de Cervantes, sino el trauma del cautiverio. Es un trauma recurrente en su obra, lo que ningún historiador rebate es que hubo una conexión especial entre él y Hasán Bajá, y que este se acostaba con hombres. “De hecho, Cervantes se resiste. Será el público quien decida si sentía una atracción por el bajá o se dejó querer para salvar la vida. El plano del beso no estaba en el guion. Argel era infinitamente más libre, con una cultura abierta y donde el deseo homosexual no estaba perseguido”. La octava película de Amenábar está salpicada de referencias (unas más sutiles que otras) a la obra de Cervantes[10].

    Como es habitual, dirige, escribe, produce y compone la banda sonora de este drama carcelario y de aventuras que propone un melodrama gay para hablar de la necesidad eterna de soñar y contar historias. El cautivo (España, Italia, 2025, 134 minutos). Drama. “Parte de la película es un drama carcelario para el que tuve de referencia Cadena perpetua. En contraposición a esta vida en la cárcel trabajamos mucho la escena en la que Miguel se permitió abandonar por primera vez la prisión y la fascinación que le provocó el exterior. Necesitaba mostrar lo exuberante y cosmopolita de ese Argel en pocos planos”. Miguel Rellán “tiene 83 años y no para de trabajar. Rodar con él es maravilloso. Interpreta a Antonio de Sosa. Conocemos la topografía de Argel por sus documentos, en los que nos hemos basado para construir la prisión donde ocurre la parte de la trama. Hemos recreado ese mundo en Alicante y alrededores”[11].

    Fue Fernando Bovaira, productor habitual de Alejandro Amenábar, quien le habló por primera vez de la vida de Cervantes durante su cautiverio en Argel. Hace ocho años comenzó su inmersión en Cervantes leyendo libros de historia, algunos ensayos y biografías del escritor, pero también su propia obra, Quijote incluido. Julio Peña nació en San Sebastián en 2000[12].

    El cautivo se basa en una historia de Alejandro Amenábar y Alejandro Hernández. Música de Alejandro Amenábar. Blanco de Paz fue interpretado por Fernando Tejero. El Dorador, por Luis Callejo. Diego Castañeda fue incorporado por José Manuel Poga. Y Abderramán, por Roberto Álamo. Se estrenó el 12 de septiembre de 2025. Duración: 134 minutos. Versión original en español, árabe e italiano con subtítulos en castellano. Julio Peña es un actor italiano que ha trabajado en A través de mi ventana, A través del mar, A través de tu mirada… Alessandro Borghi es un actor italiano que ha colaborado en títulos como Suburra, Una historia de amor italiana… Miguel Rellán es un actor y guionista que ha trabajado, entre otras películas, en El crack, Asesinato en el comité central, La colmena, Las bicicletas son para el verano, Tasio, Luces de bohemia, El viaje a ninguna parte, ¡Ay, Carmela!… Fernando Tejero es un actor cordobés que, entre otras muchas películas, ha participado en Días de fútbol, El penalti más largo del mundo, Modelo 77…[13]

 Cada película de Alejandro Amenábar (Santiago de Chile, 53 años) es un acontecimiento, pero el runrún que ha precedido a El cautivo no tiene precedentes. Una película que planteaba la posibilidad de que Miguel de Cervantes, al que da vida Julio Peña, fuera homosexual o bisexual. “Al principio me lo planteé como una historia de aventuras, pues todas las peripecias parecían salir de una novela de Alejandro Dumas”. “Yo creo que Pérez – Reverte puede haber conectado con esta historia porque, aunque no hacemos más que hablar del lado sexual, es un homenaje al arte de contar historias y Arturo es un maestro en eso”[14].

    Carlos Boyero asegura que “Solo me despierto cuando aparece el notable y creíble Miguel Rellán dando vida, cercanía y humanidad a un personaje que puede conmover”[15]. Fernando Tejero afirma que Cervantes es un “homosexual homófobo”. En el siglo XVI, la homosexualidad era un problema, pero hoy en día no lo debería ser, según Alejandro Amenábar. Fernando Tejero dice que soñaba trabajar con Amenábar. Tejero se fue a Madrid a estudiar arte dramático con 27 años. Lorca le apasiona como actor y como persona. López Vázquez dijo que él era un actor de los de antes, intuitivo[16].

    José Manuel Lucía Mejías, biógrafo de Cervantes, interviene en el guion de la película. Lleva más de veinte años trabajando sobre su vida. Sobre Cervantes solo tenemos documentación administrativa. En 1613 se autorretrataba en sus Novelas ejemplares. Cervantes nunca dejó de escribir y de leer, pero lo que publicó en sus tres últimos años de vida es lo más importante de su obra. La Galatea tuvo cierto éxito. Veinte años después, lo tiene también el Quijote, pero decae entre 1608 y 1613. En 1613, empieza a publicar las Novelas ejemplares, con las que se reivindica como narrador. Es el primer escritor que publica sus obras teatrales. En 1615, sale la segunda parte del Quijote. Cervantes muere en 1616. No llegó a terminar el Persiles. Juan de Jáuregui hizo el que se considera su mejor retrato. La segunda parte del Quijote fue un gran éxito. Cervantes hizo la Información de Argel para demostrar que no tuvo tratos con el enemigo. Cada personaje de ella cuenta cómo se ha comportado el protagonista. Sancho se comunica en el Quijote a base de refranes. Don Quijote, en cambio, habla como un libro. La imagen emblemática del autor es la del retrato del siglo XVII, descubierto en 1911, pero se había modificado. Miguel Rellán lo interpretó en Las gallinas de Cervantes, basada en un relato de Sender. Las teorías del homoerotismo de Cervantes vienen de la historia. Arrabal escribe Un esclavo llamado Cervantes en 1991, donde fabula sobre el tema. La película de Amenábar lo humaniza desde la fantasía. Lucía Mejías le insistía en algunos temas a Amenábar. El término Saavedra arranca de su época en Argel, pero luego lo abandona. Según Luce López – Baralt, un filólogo árabe le dijo que Saavedra significa “brazo torcido”. “Bien barbado, alto y con el brazo estropeado” lo describieron los trinitarios que lo rescataron. Saavedra pudo venir de allí o bien de los Montes de León (los Saavedra), pero más adelante Cervantes abandona este segundo apellido. Cortina era el apellido materno[17].

    Miguel de Cervantes tuvo una vida de novela, una vida de aventuras y de constante construcción…, materiales idóneos para cualquier ficción, como lo es El cautivo, de Amenábar. José Manuel Lucía Mejías es asesor filológico y cervantista. Ha trabajado en el guion para que los diálogos fluyeran como necesita una película actual, con el cuidado de que todo lo que se escuchara pudiera haberse oído también en los Siglos de Oro. Y también ha trabajado con la Dirección de Arte para ambientar la película[18].

    La película es una buena reconstrucción histórica de la época. La dirección, el guion y la música son de Amenábar. Lo más duro son los castigos infligidos a los presos. Julio Peña hace un joven Cervantes, delgado y con su lado izquierdo maltrecho. La historia comienza cuando ya Cervantes es vendido. Son buenas las secuencias que figuran la ciudad de Argel y se hace un estudio de la vida social, sexual, económica, política y de costumbres de la época. El reparto está bien elegido, con mención especial a Julio Peña, Miguel Rellán, Fernando Tejero… Y las escenas marítimas, no demasiadas, están bien rodadas, en especial las de Zoraida y su padre.

    Hay guiños al Quijote: el trinitario que le libera y su compañero, la bacía del barbero, los molinos de viento y las tierras de la Meseta agostadas al final… Contrasta el lujo del Bajá con el patio pobre y triste en donde malviven los prisioneros. Pero Cervantes disfruta de especial trato por su gracia para inventar y contar historias (una referencia a Las mil y una noches, de Pasolini) y por su apostura. Julio Peña hace un Cervantes sobrio, incluso borracho o en el burdel de Alonso, que al final se fuga. Fray Antonio de Sosa, interpretado por Miguel Rellán, es de lo mejor de la película, siempre rodeado de libros y mapas e impulsando a Cervantes a escribir. Le pronostica que será un hombre de letras. Miguel se beneficia de la buena voluntad del Bajá y, a su vez, beneficia a sus compañeros.

    La acción de la película comienza con la venta de esclavos en un mercado público de Argel. Se elude la etapa inicial de la captura de Cervantes, tripulantes y demás viajeros de su barco, capturados por los corsarios cerca ya de la costa catalana y llevados a Argel. Las escenas marítimas fueron rodadas con cielo cubierto y mar en calma. Hasán Bajá es un personaje matizado: suele ser despiadado y llega a enamorarse del cautivo. Es ambiguo sexualmente y, en su origen, era cristiano y vio cómo de niño los moros mataban a su madre. Nació en Venecia, pero fue capturado y adoptado, renegó y terminó como bey de Argel, antes de marcharse a Constantinopla al final de su mandato.

    El tema de la religión está muy presente. Los renegados gozaban en Argel de libertad, más permisividad sexual y podían ascender socialmente y adquirir bienes y propiedades, e incluso trabajaban como traductores o secretarios de sus nuevos dirigentes. Hay cierto maniqueísmo en el tratamiento de los personajes: Cervantes y el fraile que le rescata son buenos y valientes. Antonio de Sosa, que fue capturado poco después de Cervantes y liberado unos años más tarde, es el hada buena de Miguel, pero tuvo un hijo que se prostituyó en una barbería de Abderramán (Alonso), otro renegado al que Cervantes convence de que huya.

    Su actividad valiente y su imaginación y el don de contar historias le hacen ser apreciado por sus compañeros y por Hasán Veneciano. Contrasta la suciedad, pobreza y malos tratos que sufren los cautivos con la abundancia y comodidades de que disfrutan el escritor de Alcalá y el Bajá. El patio de los baños está cercado por murallas, pinchos, guardianes y una puerta que Cervantes consigue traspasar, así como lo hacen cada mañana treinta compañeros de cautiverio para salir a trabajar. De Sosa goza del privilegio de tener su escritorio con material de escritura y libros. Cervantes le pide prestados ejemplares y allí encuentra el Lazarillo de Tormes, que hace las delicias de Hasan y sus más allegados, que se ríen de las travesuras de Lázaro que sufre el ciego.

    Destaca la interpolación del relato del cautivo, que fue incluido en el Quijote y que aparece en la acción de la película. Zoraida está enamorada del cautivo, pero traiciona a su padre y a su religión por aquel. La música puede ser dramática o festiva. Las escenas más escabrosas están sugeridas, pero la brutalidad está muy presente (ahorcamiento, mutilación de orejas, apaleamientos…). Personaje interesante es Dorador (Luis Callejo), que destaca que también los cristianos persiguen a los musulmanes y maltratan a sus cautivos, lo que por otro lado era cierto. Se destaca que Cervantes valía más como narrador de historias y escritor que como militar. De Sosa será su apoyo moral y recopila datos y conocimientos sobre Argel para sus propias obras. Su obra apareció atribuida a Diego de Haedo, editor que era sobrino de un obispo, pero acabó siendo reconocido como su autor.

    Cervantes volvió al norte de África a los pocos meses de ser liberado, en labores de espionaje. La película tuvo gran repercusión tras su estreno, tanto entre el público como en la crítica. Los molinos de los últimos planos recuerdan la serie de Gutiérrez Aragón.

    Hasta el 24 de octubre de 1580, el trinitario Juan Gil no consiguió embarcación para llevar a los últimos redimidos hasta Denia y dar fin a sus años de cautiverio con unas celebraciones religiosas en tierras valencianas. En 1580, Cervantes cuenta 33 años. Cervantes nunca conocerá una ciudad más cosmopolita, más abierta, más generosa que Argel. Argel sorprende por su riqueza, por su variedad, por su grandiosidad… y también por la libertad sexual. Los mejores cautivos esperarán la llegada del pago del rescate en el baño del Bajá, el más importante y prestigioso. Y allí estará Miguel de Cervantes en 1577, cuando llega el nuevo Bajá, Hazán el Veneciano, que será su amo en los últimos tres años de su cautiverio[19].

    La debutante Luna Berroa forma parte del reparto de la película, estrenada el 12 de septiembre de 2025 en los cines. Amenábar comenzó a trabajar en ella hace ocho años. Una película que ha contado con José Manuel Lucía Mejías como asesor cervantista.

Los lugares de rodaje

   Amenábar ha rodado El cautivo, sobre lo que pasó Miguel de Cervantes prisionero en Argel, en lugares como el castillo – fortaleza de Santa Pola, el castillo de Santa Bárbara de Alicante, el palacio de los condes de Cervellón de Anna o el Real Alcázar de Sevilla. Un homenaje a la supervivencia y a la capacidad fabuladora de quien años después crearía el Quijote, que no ha dejado de alimentar fantasías sobre el papel, la pantalla y cualquier otro formato[20].

                                                                   


[1] TEMPRANO, Emilio: El mar maldito. Cautivos y corsarios en el Siglo de Oro.   Madrid: Mondadori, 1989.

[2] SOLA, Emilio; DE LA PEÑA, José F.: Cervantes y la Berbería (Cervantes, mundo turco – berberisco y servicios secretos en la época de Felipe II).    México: Fondo de Cultura Económica, 1995.

[3] GARCÉS, María Antonia: Cervantes en Argel. Historia de un cautivo.    Madrid: Gredos, 2005.

[4] SOLER, Isabel: Miguel de Cervantes. Los años de Argel.    Barcelona: Acantilado, 2016.

[5] CANAVAGGIO, Jean: Diccionario Cervantes.   Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica, 2020.

[6] IZQUIERDO, José María: “El cautivo de Argel. Cervantes y sus cinco años de cadenas y memoria”.    Clío, nº 287 – 288, pp. 74 – 85.

[7] LUCÍA MEGÍAS, José Manuel: “En Argel. Un cautivo llamado Miguel de Cervantes… Saavedra”.    Cervantes, el príncipe de las letras.    Madrid: Muy Interesante, 2024.

[8] LUCÍA MEGÍAS, José Manuel:  Cervantes íntimo. Amor y sexo en los siglos de oro.    Barcelona: Plaza & Janés, 2025.

[9] LIRA, Emma: El Cautivo. Basada en un guion de Alejandro Amenábar.   2ª ed.   Barcelona: Planeta, 2025.

[10] GOITIA, Fernando: “Amenábar”.   XL Semanal, 31 de agosto al 6 de septiembre de 2025.

[11] PÉREZ, Laura: “Alejandro Amenábar”.    Fotogramas, nº 2.183, septiembre 2025.

[12] BERMEJO, Andrea G.: “El cautivo”.   Cinemanía, nº 360, septiembre 2025.

[13] El Cautivo. Una película de Alejandro Amenábar. Renoir.

[14] CORTÉS, Iker: “Alejandro Amenábar: ‘Tratar la homosexualidad de Cervantes en el siglo XXI no debería ser polémico’”.    El Norte de Castilla, 11 septiembre 2025, p. 40.

[15] BOYERO, Carlos: “Desconcertado, aunque indiferente, ante el cautiverio de Cervantes”.    El País, 12 septiembre 2025, p. 43.

[16] Días de cine, 13 septiembre 2025.

[17] LUCÍA MEJÍAS, José Manuel: Conferencia en la Casa de Cervantes de Valladolid, 17 de septiembre de 2025.

[18] LUCÍA, José Manuel: “La sexualidad en el Siglo de Oro debía estar más presente en la vida cotidiana de lo que creemos”.   El Norte de Castilla, 17 septiembre 2025, p. 43.

[19] LUCÍA MEJÍAS, José Manuel: “Un cautivo llamado Cervantes”.    La Aventura de la Historia, nº 324, octubre 2025, pp. 24 – 31.

[20] PIÑEIRO, Raquel: Un país en la pantalla. España a través del cine y las series.    Barcelona: geoPLaneta, 2025.