Este era el título de la conferencia inaugural de los “Encuentros Legado Quijote”, «una iniciativa impulsada por la Diputación de Ciudad Real que nace con el propósito de mantener viva la huella de Cervantes y su obra más universal en la sociedad actual. Se trata de un proyecto integral que combina cultura, literatura, deporte y comunicación para reforzar la identidad de la provincia de Ciudad Real como tierra cervantina por excelencia»

Roberto Brasero en Alcázar de San Juan

 

El pasado día 1 de diciembre en el Museo Casa del Hidalgo de Alcázar de San Juan, Roberto Brasero, el conocido presentador del Tiempo en Antena 3, vinculó durante su amena conferencia el clima que Cervantes vivió durante la escritura del Quijote y el tiempo actual. Si en aquella época el clima en España, junto con toda Europa, estaba inmerso en la denominada Pequeña Edad de Hielo, hoy soportamos el Calentamiento Global, pero con muchas similitudes en el tiempo climatológico en esta parte de la Mancha.

Terminada la conferencia, además de los múltiples ejemplos que nos dejó del tiempo climatológico real que Cervantes describió en el Quijote, pude compartir con Brasero algunos fragmentos concretos en los que el lugar de don Quijote estaba precisamente descrito por el tiempo climatológico de principios del siglo XVII. Brasero conoce Alcázar de San Juan desde hace muchos años, ha sido pregonero de sus Ferias y Fiestas de septiembre y conoce la tradición cervantina de este lugar manchego.

Es de todos conocido el interés especial que Cervantes tuvo en no identificar con su nombre explícito el lugar de don Quijote: «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…». Él solo conoce el motivo. Al contrario, sí lo hace su adversario Alonso de Avellaneda en su Quijote apócrifo en el que declara que es Argamasilla de Alba el lugar de su don Quijote: «Al Alcalde, Regidores, e hidalgos, de la noble villa de Argamesilla, patria feliz del hidalgo Cavallero Don Quixote de la Mancha».

Pero el Quijote que nos interesa es el de Cervantes. Esta novela es un testimonio real de la sociedad de su época y particularmente del lugar del ingenioso hidalgo manchego, del que sí nos deja datos precisos tanto de su morfología como de su entorno social y también del tiempo meteorológico que se vivió en aquellos años.

Comarca de don Quijote y Sancho dibujada en el Mapa Autonómico de Castilla-La Mancha 2011. IGN

 

Cervantes conoce bien el lugar que quiere hacer la patria chica de don Quijote y Sancho. También los lugares que sí cita en la novela, demarcando o estableciendo así los límites de la comarca de don Quijote, su hábitat social cercano:

-Tembleque

Tembleque es mencionado por Sancho Panza durante las explicaciones que daba a La Duquesa de su tan deseado cuento: «Y así, digo que llegando el tal labrador a casa del dicho hidalgo convidador, que buen poso haya su ánima, que ya es muerto, y por más señas dicen que hizo una muerte de un ángel, que yo no me hallé presente, que había ido por aquel tiempo a segar a Tembleque…» (2, 31)

Sancho Panza es un humilde jornalero en las faenas agrícolas del campo manchego. En época de la siega del cereal, si en un pueblo se acababa pronto el trabajo por una cosecha pobre debido al mal tiempo o por las temidas plagas de langosta que asolaban los campos enteros, los jornaleros no tenían otra opción que desplazarse a los pueblos vecinos más próximos donde pudiesen trabajar unos días y así poder llevar unos salarios más a casa, como le sucedió a Sancho, «que había ido por aquel tiempo a segar a Tembleque». La cercanía entre su pueblo y Tembleque es indudable.

-Quintanar de la Orden

Al final del Quijote de 1615 encontramos la segunda mención de Quintanar. Don Quijote lleva enfermo seis días en la cama y Sansón Carrasco trata de animarlo, diciéndole: «que ya tenía comprados de su propio dinero dos famosos perros para guardar el ganado, el uno llamado Barcino y el otro Butrón, que se los había vendido un ganadero del Quintanar» (2, 74). Ir a comprar dos perros pastores a Quintanar desde el lugar de don Quijote acentúa la cercanía entre estos dos lugares manchegos, y la buena fama ganadera de Quintanar en aquella época, como también queda de manifiesto en la primera cita de esta villa santiaguista cuando el maltratado pastor Andrés denuncia quién es el ganadero propietario del ganado que guarda: «Mire vuestra merced, señor, lo que dice —dijo el muchacho—; que este mi amo no es caballero ni ha recebido orden de caballería alguna; que es Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar» (Q1, 4)

-Argamasilla de Alba

Argamasilla de Alba es nombrada al final del primer Quijote, con sus célebres vecinos los «Académicos de la Argamasilla»El «autor desta historia»nos adelanta una segunda parte, con una tercera salida de don Quijote de su casa en busca de aventuras, esta vez hacia Zaragoza. Este nuevo escenario de aventuras fuera de la Mancha, e incluso las noticias de la muerte de don Quijote, dice el autor que las conoce por unos pergaminos que un médico había encontrado en una caja de plomo entre los cimientos de una antigua ermita que se estaba reconstruyendo:

“… que contenían muchas de sus hazañas y daban noticia de la hermosura de Dulcinea del Toboso, de la figura de Rocinante, de la fidelidad de Sancho Panza y de la sepultura del mesmo don Quijote, con diferentes epitafios y elogios de su vida y costumbres… Las palabras primeras que estaban escritas en el pergamino que se halló en la caja de plomo eran éstas: Los académicos de la Argamasilla, lugar de la Mancha en vida y muerte del valeroso don Quijote de la Mancha, hoc scripserunt”  (1, 52)

Que es un lugar de la Mancha no cabe duda alguna. En sus respuestas a las Relaciones Topográficas, en 1575, dicen «que el reino en que comúnmente se cuenta este pueblo es en el de Toledo, en la bailía de Alcázar, que por otra parte en donde este pueblo está sentado se llama la Mancha». Pero no existía como lugar manchego en este sitio y con este topónimo desde hacía mucho tiempo. Argamasilla de Alba se funda en 1531 después de dos reasentamientos de sus vecinos por causa de las enfermedades debidas a los humedales cercanos. En las mismas Relaciones Topográficas contestan que: «… que la dicha villa es repoblación nueva de cuarenta y cuatro años a esta parte, un año más o menos, y que el fundador fue el prior don Diego de Toledo porque era en tiempo de la orden de San Juan de que era prior».

Cervantes conocía este dato histórico de la fundación de Argamasilla. Describía en 1605 que «frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años», por tanto don Quijote habría nacido en el entorno de 1550-1555, solo unos veinte años después de haberse fundado Argamasilla de Alba en el lugar que hoy conocemos. Hecho histórico reciente en la Mancha que daba sentido propio a la frase: «Los académicos de la Argamasilla, lugar de la Mancha en vida y muerte del valeroso don Quijote de la Mancha».

Durante su estancia o estancias en Argamasilla de Alba, la tradición argamasillera así lo afirma, Cervantes tuvo que haber conocido y tratado a estos sabios e instruidos vecinos a los que con genial humor los retrató y llamó los Académicos de la Argamasilla.

-Puerto Lápice

Puerto Lápice es el cuarto hito geográfico que cierra el borde de la comarca manchega de don Quijote y Sancho. Localidad actual de la provincia de Ciudad Real, era en tiempos de Cervantes un pequeño núcleo compuesto por unas pocas casas-quintería de agricultores y una venta, dentro de los límites de la villa de Herencia, siendo la venta propiedad de un vecino de Villafranca de los Caballeros. Con este topónimo es ya nombrado en las Relaciones Topográficas de Herencia, en 1575: «… en el término de ella está una venta que se dice el Puerto Lápice como está declarado y esto responden, y esta venta es de un particular vecino de Villafranca».

Hacia Puerto Lápice se encaminan don Quijote y Sancho Panza terminada la mal acabada aventura de los molinos de viento: «Y, ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba, y hablando en la pasada aventura siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero»

Llegan al día siguiente sobre las tres de la tarde, lo que también indica la corta distancia que hay entre la villa molinera de Campo de Criptana, lugar de la aventura y Puerto Lápice al paso lento del maltrecho Rocinante.

-El Toboso

El Toboso, el pueblo de la «señora de sus pensamientos» de don Quijote, está también muy cerca. Sancho, aunque conocía muy bien El Toboso y a sus vecinos no conocía a la tal Dulcinea del Toboso: «Solo Sancho Panza pensaba que cuanto su amo decía era verdad, sabiendo él quién era y habiéndole conocido desde su nacimiento, y en lo que dudaba algo era en creer aquello de la linda Dulcinea del Toboso, porque nunca tal nombre ni tal princesa había llegado jamás a su noticia, aunque vivía tan cerca del Toboso» (Q1, 13)

-Campo de Criptana

Campo de Criptana no está nombrada explícitamente en la novela, pero es uno de los lugares manchegos que más aceptación tiene, junto a El Toboso, como referencia geográfica real que Cervantes tomó como marco de una de las aventuras más recordadas del Quijote, aunque no se haya leído ni una sola línea de la novela: la aventura contra los molinos de viento. Campo de Criptana  era el único lugar, no solo de la comarca de don Quijote sino de toda la Mancha, que albergaba en tiempo de la escritura del Quijote de más de treinta molinos en sus cerros.

Su vecindad al lugar de don Quijote es evidente. En su segunda salida, don Quijote ya junto con su escudero Sancho, salen en mitad de una corta noche de verano para no ser vistos por sus familias y al poco de amanecer se encuentran «descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo» ¡Dos o tres horas de camino al paso lento de Rocinante separa su cuadra y los primeros molinos criptanenses!, seis a nueve kilómetros, la distancia precisa real que separa Alcázar de San Juan de Campo de Criptana.

El tiempo que hace durante la escritura del Quijote en esta comarca y particularmente en el lugar de don Quijote está especialmente referido con la sequía, como principal protagonista meteorológico. Es en la segunda parte de la novela, en las cartas que se mandan Sancho y Teresa y esta con la duquesa, cuando podemos apreciar esta anomalía meteorológica.

La sequía durante años hace que un recurso importantísimo del lugar de Sancho y don Quijote, la bellota, casi desaparece. La Duquesa, en la carta que dirige a Teresa a través de su paje, se despide de ella pidiéndole dos docenas de bellotas: «Dícenme que en ese lugar hay bellotas gordas: envíeme hasta dos docenas, que las estimaré en mucho por ser de su mano, y escríbame largo avisándome de su salud y de su bienestar…» (2, 50). Teresa le responde: «Pésame cuanto pesarme puede que este año no se han cogido bellotas en este pueblo; con todo eso, envío a vuesa alteza hasta medio celemín, que una a una las fui yo a coger y a escoger al monte, y no las hallé más mayores; yo quisiera que fueran como huevos de avestruz.» (2, 52)

Entre los acuerdos que los alcaldes y regidores de Concejo alcazareño toman para el bien común de sus vecinos está el de comisionar varias veces al año a dos o más regidores para ir a comprar cereal a pueblos más o menos cercanos, como incluso a ir a Toledo «a besar las manos de su Alteza del príncipe gran prior de San Juan» y pedirle los diezmos y tercias del cereal que le habían depositado y así poder abastecer tanto a las panaderías como a la sembradura del siguiente año en sus campos. En 1604 y 1605 dicen «que por cuanto la cosecha del pan este presente año ha sido muy corta y los vecinos y labradores están muy necesitados…» piden al prior «se sirva de remediar la necesidad de trigo para pan y sembradura» que tenía la villa. Y así en años sucesivos.

La sequía durante los primeros años del siglo XVII, causante de tan malas cosechas, es también la causa de que la fuente de la plaza se quedase sin agua, como le comunica Teresa a Sancho en su despedida: «La fuente de la plaza se secó, un rayo cayó en la picota, y allí me las den todas.» (2, 52)

En esta parte de la Mancha, a principios del siglo XVII, los lugares no disponían de una fuente pública en su plaza, siendo la forma habitual de abastecerse de agua dulce desde pozos públicos o privados. Para disponer de una fuente en la plaza era necesario que el colector de aguas estuviera varios metros por encima del nivel de la plaza, disponer de un sistema de extracción mediante norias y una canalización enterrada hasta la plaza, donde estarían el pilón y los caños.

Alcázar de San Juan, entre la escritura de los dos Quijotes, construye una fuente pública en su plaza. En 1602, poco antes de la escritura del primer Quijote, el Concejo de alcaldes y regidores, ante la bajada del nivel freático de uno de sus pozos principales situado a extramuros de ella y desde el que se abastecían los vecinos por medio de aguadores y cántaros, toma la decisión de buscar más agua dulce en otros parajes cercanos a la villa: «Este dicho día, se acordó que atento la gran necesidad que en esta villa hay de agua dulce, y que se acaba cada día la que hay en el pozo de Valcargao, que se envíe por un fontanero y zahorí, que vea el pozo del Vallejo, a donde parece que ay cantidad de agua, por si conviniere descubrirla…»

Se encontró gran cantidad de agua en la zona marcada, por lo que se acordó realizar las obras necesarias para ampliar el pozo del Vallejo, «abriéndose una zanja de cincuenta varas de largo y tres de fondo».  Al estar desaparecido el segundo Libro de Actas y Acuerdos, de los años 1610 y 1615, se desconoce el acuerdo concreto y su fecha por el que se decide construir una canalización desde la zona de captación del agua del pozo Vallejo hasta la plaza, y las obras necesarias para construir una fuente de piedra con varios caños y un abrevadero para animales. Varios investigadores locales datan la construcción de la fuente en la plaza en 1612 o años anteriores por las anotaciones en los Libros de Gastos.

Detalle del folio 20 del Libro de Actas y Acuerdos 1616-1623, AHM

 

El tercer Libro de Actas y Acuerdos, desde 1616 a 1623, tiene desaparecidos los diecinueve primeros folios, comenzando en el folio veinte precisamente con una acuerdo sobre la «Fuente de la plaza», en octubre de 1616, donde se acordaba la contratación de las obras necesarias para una nueva ampliación de los dos pozos principales de la captación con un tercero cercano, ante la falta de agua en la fuente de la plaza en los meses de verano.

La comarca de don Quijote es muy amplia, incluyendo los lugares de: Corral de Almaguer, El Romeral, Tembleque, Lillo, Turleque, Villacañas, Villa de Don Fadrique, Puebla de Almoradiel, Quintanar de la Orden, Villanueva de Alcardete, Los Hinojosos, Quero, Miguel Esteban, El Toboso, Consuegra, Urda, Madridejos, Camuñas, Villafranca de los Caballeros, Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, Pedro Muñoz, Mota del Cuervo, Santa María de los Llanos, Las Mesas, Herencia, Puerto Lápice, Socuéllamos, Villarrubia de los Ojos, Arenas de San Juan, Villarta de San Juan, Argamasilla de Alba y Tomelloso. Entre todos estos lugares, la imagen de una fuente en la plaza del lugar de don Quijote solo es posible haberla visto antes de 1615 en Alcázar de San Juan, confirmándose su construcción como la falta de agua por la sequía, como anuncia Teresa a Sancho, por documentos históricos municipales.

La singularidad de Alcázar de San Juan de disponer de una fuente pública en la plaza, en esta parte de la Mancha, llegó hasta pasado la mitad del siglo XIX. Don José de Hosta, en su Crónica de la Provincia de Ciudad Real (1865), al describir el Partido judicial de Alcázar de San Juan, formado por Alcázar de San Juan, Argamasilla de Alba, Campo de Criptana, Herencia, Pedro Muñoz, Puerto Lápice, Socuéllamos y Tomelloso, anota: «Sobre tener muy pocas fuentes, estas son de ninguna consideración, surtiéndose por tanto las personas en general de los pozos, que no dejan de abundar; únicamente Alcázar tiene en la plaza una fuente regular»

Para los vecinos de esta comarca que leyeron la novela a principios del siglo XVII no les importó que Cervantes no quisiera poner el nombre del lugar desde el que el hidalgo manchego salió en busca de aventuras. Conocedores del territorio, el entorno social y la morfología de estos lugares, reconocieron que ese lugar era Alcázar de San Juan. Quizás algunos, los más cercanos al entorno familiar y social alcazareño, también sabían por qué no quiso nombrarlo al principio de la primera parte para después tratar de justificarse muy diplomáticamente al final de la segunda parte.

 

publicado en el Blog: Alcázar Lugar de don Quijote

 

                                                          Luis Miguel Román Alhambra