Eduardo Alonso Franch.- Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan
Orson Welles desconocido (1977) es un documental codirigido por Vassili Silovic y Oja Kodar. Esta última fue su musa y colaboradora durante sus últimos veinte años. Recibió su archivo personal, lleno de papeles y fragmentos de películas. Welles solo terminó doce películas, casi todas alteradas o cortadas. Era, para Oja, un pintor muy bueno y un escritor maravilloso. Los papeles que representaba no eran siempre los mejores, pero con lo que cobraba financiaba sus propios proyectos. A los 25 años, se hizo famoso con Ciudadano Kane. Viajaba con sus películas en la maleta. Durante treinta años, luchó por terminar su Don Quijote. Se dice que un incendio destruyó su casa en España. Allí perdió fotos, documentos e incluso películas inacabadas. Pero su casa de Estados Unidos fue ocupada por unos extraños. Sale una escena en color con tres molinos de viento.
La mirada de Orson Welles (2018) es una película de Mark Cousins. En 1961, durante el rodaje de El proceso, conoció a Oja Kodar, que se convirtió en su compañera y amante. Le interesaban las virtudes de la caballería, a la manera del Quijote. Se sentía fuera de época. Hizo lo que llamó una película de aficionados sobre Don Quijote y Sancho Panza. Nunca terminó la película. En el libro y la película, discuten hidalgo y escudero. Cervantes creó su novela para burlarse de lo caballeresco, pero acabó haciéndole un homenaje.
El Quijote de Orson Welles
Ha llevado los rollos de su Quijote en las maletas, de aquí para allá, convertido en cineasta errante. Solo controla su Quijote porque es el único que ha producido con su propio dinero. Algo rodado sin guion, improvisado sobre la marcha[1].
- El Quijote ya no es solo lo que escribió Cervantes, sino también todo lo que le ha ido añadiendo cada generación, transformándolo, ampliándolo, engrande-ciéndolo. Si el caballero es el mito, el escudero es el personaje. Y aunque los haya traído a la actualidad, son los de Cervantes y dicen poco más o menos los diálogos que él pone en su boca.
- Pronto descubrí que lo que yo trataba de hacer ahora era un ensayo.
- En cualquier caso, mi Quijote es un ensayo sobre España, un país que conozco desde joven, donde muestro lo que ha pasado en estos años, el modo en que ha cambiado y cómo, a pesar de todo, los personajes de Cervantes siguen vivos, trotando por sus caminos.
- Orson Welles se ha echado a la carretera para filmar En la tierra de don Quijote, una serie producida para la televisión italiana. Aún conserva en la retina la luz del atardecer dorando los molinos de viento del Campo de Criptana.
- Entonces era un país muy barato, con unos exteriores vírgenes que valían su peso en oro para una cámara de cine. Luego estaban sus gentes, fascinantes. No se podía dar un paso sin encontrar por todas partes a don Quijote y a Sancho. Bastaba con echarse a la carretera.
- Pronto comprobé que España entraba en un periodo histórico de grandes cambios.
- Francisco Reiguera murió en 1969 y Akim Tamiroff en 1972. Se quedó sin sus dos actores.
- Retomé el proyecto en España y para financiarlo propuse a la televisión italiana esa serie, En la tierra de don Quijote.
Welles esperaba que el éxito de su adaptación de Shakespeare le permitiría estrenar ese Don Quijote que había empezado diez años antes en México y continuado luego en Roma. Los lugares de rodaje no solo estaban en España, sino en México o Italia. Pronto vuelven los viejos castillos sobre las colinas, los molinos de viento del Campo de Criptana, los rostros de hombres y mujeres del pueblo. Cómo olvidar el encuentro con Buñuel, en 1957. Y descubrió que el realizador era un apasionado de Cervantes. También le confesó que una de sus películas rodadas en México, Susana, se había inspirado en la cueva de Montesinos para una escena de seducción que transcurría dentro de un pozo. Diez años más tarde, tenía claro que su Quijote debía convertirse en un largometraje con entidad propia. En su película, Akim Tamirof, en el papel de Sancho Panza, mira a su amo desde abajo y dice que el caballero vive del puro aire. El director español estuvo a punto de rodar su propio Quijote, con Fernando Rey en el papel protagonista y Paco Rabal en el de Sancho. Han compartido actores, como Francisco Reiguera, Fernando Rey o Jeanne Moreau.
- Lo de Orson eran unas Variaciones sobre temas de Cervantes. Y este, en su época de funcionario real, anduvo mucho por Andalucía y lo reflejó en sus otros libros. Además, como tenía que ir rodando la película al hilo del documental para la televisión italiana, necesitaba lugares que la gente conociese, con un buen tirón turístico.
- Más que una adaptación de la novela de Cervantes, Welles estaba derivando hacia un ensayo sobre España.
Durante los últimos treinta años de su vida, entre 1955 y 1985, Orson Welles se afanó en una versión fílmica del Quijote que a su muerte quedaría inconclusa. Siete años después, en 1992, se presentó en la Exposición Universal de Sevilla el montaje llevado a cabo por Jesús Franco, quien había trabajado con el cineasta estadounidense como responsable de la segunda unidad de rodaje en Campanadas a medianoche (1965). Aunque dicha versión de 1992 se atribuye a Welles, en ella se mezclan fragmentos bien perfilados por él con otros materiales que proceden del Noticiario Documental Español (NO–DO) o la serie Viaje a la tierra de don Quijote que Orson había dirigido en 1960 para la televisión italiana RAI. Después de todo –señala Sánchez Vidal-, también Cervantes tuvo su Avellaneda[2].
Hemingway fue una referencia para Welles, quien le reprochó su visión superficial y folklórica de España. Él presumía de conocerla mejor. Luego ya vino la Guerra Civil, que despertó entre la intelectualidad estadounidense una oleada de solidaridad con la causa republicana. 1955 es la fecha que pone fin al rodaje de Mister Arkadin en España. Y es de ese regreso a la tierra del Quijote de donde surgirá el primer intento de adaptación, al comprobar que sus personajes siguen vigentes en las calles y caminos de España. En el montaje de su Quijote realizado por Jesús Franco en 1992 esas imágenes goyescas acompañan, en sobreimpresión, el episodio de los molinos de viento, cuando el sueño de la razón del caballero los convierte en gigantes y monstruos.
El actor español Francisco Reiguera era perfecto para encarnar al viejo hidalgo. Es un exiliado republicano que había colaborado con André Malraux en una película rodada durante la Guerra Civil, Sierra de Teruel. También ha trabajado con Luis Buñuel, quien asiste al rodaje mexicano de Welles, ya que su hijo Juan Luis es el ayudante de dirección. El rodaje se inicia el 25 de julio de 1957 y está destinado al público de un show televisivo de gran audiencia. Pero de esta versión inconclusa retiene Welles algunas características que diferencian su Quijote de las restantes adaptaciones. Para empezar, la ubicación en la época contemporánea.
Se ve abocado a regresar a Europa, en lo que podríamos considerar su segundo exilio de Hollywood, que se alargará más de doce años, centrados esta vez en la década de los sesenta. Desde enero de 1958 hasta la primavera de 1970, momento en el que tiene lugar su siguiente asalto al Quijote, en circunstancias muy distintas del primero. Hacía tiempo que Welles frecuentaba Italia, donde se había casado con Paola Mori. Esta aparece en Mister Arkadin y también en alguna de las secuencias del Quijote que a partir de 1959 rodará en los alrededores de Roma. Por ejemplo, en una en la que es interceptada por el hidalgo mientras conduce una Vespa que el caballero toma por un dragón. Su esposa también le acompaña – junto con la hija de ambos, Beatrice – en una serie documental sobre España titulada Viaje a la tierra de don Quijote, que filma a partir de 1960 para la televisión italiana RAI, y cuyo verdadero objetivo es proseguir su peculiar adaptación de la novela cervantina. De ahí la interconexión entre ambos proyectos, consumada en 1992 en el montaje de Jesús Franco, que mezcla las tomas de uno y otro. Viaje a la tierra de don Quijote está integrado por nueve episodios, cada uno de media hora de duración, sobre encuentros de interés general, como la Semana Santa andaluza, Jerez o los Sanfermines.
Lo que empezó siendo la adaptación de algunos episodios de la novela pasa a convertirse en un ensayo sobre España. Cuando retoma este proyecto en Italia, en 1959, ya tiene claras las diferencias con lo rodado en México dos años atrás. Su objetivo será una película autónoma para las salas de cine. También ha decidido que la costeará de su bolsillo, lo cual implica que su rodaje será intermitente. Cuando consigue un poco de dinero llama a Akim Tamiroff y a Francisco Reiguera, reúne el equipo técnico imprescindible y filma cerca de su casa en los alrededores de Roma, en una llanura pelada que ha localizado y podría pasar por La Mancha. A ella pronto le añadirá escenarios naturales de España cuando a partir de 1960 empezó a viajar a este país para hacer la serie destinada a la RAI. El turismo y la industrialización están dejando irreconocibles aquellos paisajes y gentes que le habían fascinado.
Ha comprado una casa en Aravaca, en una urbanización cerca de Madrid. En su planta baja tiene una sala de montaje con varias moviolas, donde va recogiendo el material disperso de su Quijote. Si hasta entonces Welles se había basado en diversos episodios y diálogos de la novela de Cervantes (bastante reconocibles, a pesar de su actualización), ahora se va a apartar completamente del original. En lugar de la derrota del caballero en Barcelona, va a sustituir ese final por otro en Pamplona. En su película, don Quijote y Sancho se separan tras una disputa. El hidalgo viaja hasta Andalucía y el escudero corre tras él, tratando de encontrarlo. Mientras lo busca, se encuentra en el camino con el equipo de Orson Welles, que está filmando el Quijote y le propone rodar una secuencia, trotando con su borrico por entre unas chumberas. Más tarde, Sancho entra en un bar donde hay un telediario y vuelve a ver al director, esta vez en la pantalla, recibiendo un homenaje en Jerez. El locutor anuncia que el cineasta está a punto de trasladarse hasta Pamplona, para terminar el rodaje de su Quijote durante los Sanfermines. Y Sancho decide ir también allí.
Vuelven a cabalgar y la gente los aclama allí por donde pasan. El caballero constata que su nombre está ahora en todas partes. Y le acometen las mismas dudas, porque se utiliza para denominar una ruta turística, restaurantes o anuncios de una marca de cerveza. Murieron los dos actores protagonistas, Francisco Reiguera en 1969 y Akim Tamiroff en 1972. Ya en su documental para la RAI, En la tierra de don Quijote, dejaba claro que su apuesta por ese personaje consistía en comprobar si a través de él se podía explicar lo que hacía a España diferente del resto de Europa. Pero a mediados de los años sesenta empezó a percibir el alcance de los cambios que estaban teniendo lugar en la vieja piel de toro. El consumismo estaba logrando hechizar a sus habitantes. A lo largo de las tres décadas en las que fue evolucionando, Welles se impregnó del desengaño quijotesco.
La España de Orson Welles
La relación que Orson Welles mantuvo con España recorrió la práctica totalidad de su vida. En verano de 1933, cuando apenas contaba 18 años, residió en Sevilla. Allí descubrió la España folclórica que, a partir de 1923, también había fascinado a Ernest Hemingway. Nuestro país nunca dejó de estar presente en el ánimo de Welles, ya fuera como mito o como espacio físico de trabajo e incluso de residencia, pero a menudo concebido en una dimensión histórica. Welles permaneció en Estados Unidos durante la Guerra Civil, pero la contienda española estuvo en el centro de diversas actividades desarrolladas en aquellos años. No es casual que el altruista protagonista de La dama de Shanghái fuese un antiguo combatiente de las Brigadas Internacionales. Un matiz importante que la censura franquista escamoteó a los espectadores españoles. Por motivos políticos, el reencuentro físico de Orson Welles con España tuvo lugar a principios de los años 50. A partir de 1953, rodó buena parte de Mr. Arkadin a través de un itinerario que, partiendo de la capital española, con destino a Múnich y París, pasaba por Valladolid, Segovia, Barcelona y la Costa Brava; en ese periplo tomó buena nota de sus posibilidades escenográficas. Ya embarcado en su inacabada película sobre Don Quijote – otro reflejo itinerante de su visión de la España mítica -, recaló físicamente en España para el rodaje de Viaggio nella terra di Don Quischiotte (1961). El honor, la dignidad, la ironía, el realismo o la fantasía son vistas como perfiles de la idiosincrasia española resumida en los personajes de Don Quijote y Sancho Panza[3].
La laberíntica e itinerante adaptación de Don Quijote que Orson Welles comenzó a rodar en México a mediados de los años 50 también recalaría en España, tras su paso por Italia, pero siempre mantuvo un voluntario tono de ambigüedad histórica. Desplazado por otros proyectos y sometido a múltiples vicisitudes, Don Quijote quedó aparcado durante algunos años, pero Welles nunca dejó de pensar en él con una perspectiva cada vez más alejada de la narración y cercana al ensayo. Rastros de esos anacronismos – como el protagonista hablando con una muchacha que viaja en moto o Sancho Panza contemplando la televisión – persisten en la versión que Jesús Franco montó tras la muerte del cineasta, como si se tratase de una obra acabada cuando en realidad prescindió de algunos materiales esenciales y añadió imágenes procedentes de Viagio nel paese di Don Chisciotte e incluso algunas de nuevo cuño.
Además de estudiar la obra de Welles, Juan Cobos ha vivido personalmente como privilegiado confidente del realizador y esa es una doble perspectiva que se da con muy poca frecuencia. Su pasión y su respeto por él le permitieron ser testigo de primera mano de unos años esenciales en su obra. Hemingway inició una serie de correspondencias con la biografía de Welles que, casuales o no, revelan una idéntica pasión por España[4].
Una historia del rodaje
Del 25 de julio al 1 de agosto de 1957, Welles ha comenzado su rodaje en México de su primera versión limitada de Don Quijote. En ese primer rodaje Francisco Reiguera, su hidalgo, rueda solo tres días y el trabajo se desarrolla en Ciudad de México, en el Bosque de Chapultepec, y en Puebla. El filme se reanudó a finales de agosto de 1957. Óscar Dancigers propone para Don Quijote a Juan Luis Buñuel, que todavía no tenía decidido dedicarse al cine, como ayudante de esta primera salida de Welles al mundo cervantino. En Italia, dos años más tarde, hizo el mayor esfuerzo para terminar la obra. En el verano de 1959, viviendo ya en Fregene, al sur de Roma, Welles había reunido dinero y decide continuar modestamente su interrumpido Don Quijote. Se enfrenta al problema, en el que él era un auténtico mago, de igualar sus escenarios mejicanos, que ya eran a su vez una recreación de lugares y paisajes españoles, con lo que puede encontrar en Italia y que además, por cuestiones presupuestarias, no queden muy lejos de donde vive y trabaja. Restablecido el contacto con sus actores para continuar en Italia lo rodado en México, Welles se enfrenta a una operación difícil donde los medios son escasos y el entusiasmo infinito. El Alonso Quijano de Francisco Reiguera es antológico de gesto y figura. En diciembre de 1960, Don Quijote en sus latas emprende el viaje hacia Roma. Entre 1959 y 1961 rueda fundamentalmente en Francia e Italia. Orson Welles, que está conviviendo con las latas incompletas de Don Quijote, entra en contacto con la RAI y ofrece una serie sobre España[5].
Hacia 1955 había reunido las notas para un proyecto que, con la figura de Don Quijote como marco, es otro enfoque, a veces coincidente y en general divergente, de la serie de la RAI. Pero se advierte idéntica obsesión por el tema español y por los dos grandes personajes cervantinos. Posiblemente se trata en 1961 de otra forma de querer decir lo mismo y ello le empuja inexorablemente hacia España. Sancho es la tierra española y Don Quijote es la imagen de sus sueños, de los más absurdos y maravillosos sueños de esos campesinos. Sancho Panza es todo pequeño pueblo de esa tierra y su amo, divinamente loco, es el ruinoso castillo de cada colina española. Orson Welles aparecerá a lo largo del film como él mismo. Seguiremos a Don Quijote y Sancho Panza a través de Andalucía, a través de las estepas lunares de Castilla, por las altas sierras. Junto a esto, tendremos vivos desfiles de carnaval, la solemnidad de las procesiones religiosas, el arrebato excitado de la música flamenca, el color y la erótica belleza del baile gitano, la fastuosidad de la comida.
Akim Tamiroff había venido en 1961 –en pleno rodaje de la serie televisiva– a Pamplona y rodó en los Sanfermines. Welles trató de indagar, de experimentar las ideas que tiene para Don Quijote con desembolsos razonables que él paga con su trabajo. La serie televisiva estaba organizada como uno de esos viajes a España que muchos extranjeros ilustres realizaron mientras nuestro país destacaba por su pintoresquismo. Pero, de forma muy especial, quería a sus gentes y es innegable que se encontraba a gusto entre ellas. Juan Manuel de la Chica había buscado un chalet para la familia Welles en Málaga. Es allí y en esos días donde Welles escribe a un ritmo trepidante nuevas páginas de Don Quijote. Cuando no estaba rodando por España. Welles dedicaba su tiempo a remodelar el guion de Don Quijote.
Don Quijote es la película en la que Paola Mori había colaborado con su marido más estrechamente, tanto en Méjico como en Italia. Pero ya en 1991, Carlos Aguilar, un crítico que es una gran autoridad en la laberíntica carrera de Jesús Franco, dijo que este trabajaba en acabar Don Quijote. Conociendo el material de Orson Welles y confiando en un concienzudo trabajo profesional de Jesús Franco, Juan Cobos no podía imaginar lo que el 20 de abril se presentó en el cine al aire libre de la Expo’92. El desconcierto de quienes habían trabajado el material parecía evidente. No solo habían mezclado planos correspondientes al material televisivo de Orson Welles nella terra di Don Chisciote, rodadas con la ligereza y espontaneidad de un documental para la RAI, sino que se había jugado deslavazadamente con el material de archivo adquirido al NO–DO que se había insertado como si fuera rodado para la película. Esta versión debería presentarse como un Don Quijote montado por Jesús Franco sobre materiales diversos rodados por Orson Welles con otros de archivo pertenecientes a NO–DO.
Seguir la pista de Don Quijote, desde el rodaje de unas primeras pruebas localizadas en el parisino Bois de Boulogne en 1955 hasta la exhibición que de algunos fragmentos realizó Oja Kodar en el Festival de Cannes de 1986, no es tarea fácil. Un acuerdo establecido entre Oja Kodar, heredera de los derechos legales de las obras inacabadas del cineasta; la productora El Silencio; Filmoteca Española – depositaria de los fragmentos no utilizados en el montaje definitivo – y la Exposición Universal de Sevilla ha propiciado que Don Quijote se estrenara mundialmente en ese marco para después viajar, vía Cannes, con destino a una distribución comercial normalizada. La operación no ha estado exenta de polémica. Jesús Franco fue director de la segunda unidad de Campanadas a medianoche. Welles no trabajaba por acumulación, sino que, mientras rodaba nuevas escenas destinadas a su película, también desdeñaba materiales. Cuando Welles murió, no legó un Don Quijote unívoco, sino las múltiples versiones que se podían establecer a partir de todo el material que había rodado. Periódicamente, el hidalgo y su escudero se introducen en la vida cotidiana de la segunda mitad del siglo XX. Existe una gran complicidad entre Sancho Panza, los espectadores y el narrador. Incluso el propio Welles desprecia al verdadero Sancho mientras rueda su película[6].
Rastros de esos anacronismos –como el protagonista hablando con una muchacha que viaja en moto o Sancho Panza contemplando la televisión– persisten en la discutible versión que Jesús Franco montó tras la muerte del cineasta. Tras el incendio del chalé que poseía en Aravaca, en 1969, Welles abandonó su base en España y espació sus visitas a este país. En el caso de España, fue capaz de compaginar con suma habilidad su ideología antifascista con los atractivos que encontró bajo la dictadura de Franco[7].
El deseo de adaptar la obra de Cervantes certificaba dos de sus grandes pasiones: la literatura y España. Vivió regularmente en esta a mediados de los sesenta. Los orígenes de Don Quijote se remontan a la década los cincuenta. En noviembre de 1969, la muerte de Reiguera anuló cualquier posibilidad de rodar nuevas escenas fundamentales. Akim Tamiroff murió en septiembre de 1972. Tras la súbita muerte de Welles, en octubre de 1985, el entonces director de la Filmoteca Española Juan Antonio Pérez Millán confirmó la existencia del proyecto de recuperar para España las diversas piezas de Don Quijote. Una productora, El Silencio, asumiría la explotación comercial de una versión restaurada del film dirigida por Jesús Franco. Su objetivo era el estreno mundial en el marco de la Exposición Universal celebrada en Sevilla en 1992 para después expandirse, vía festival de Cannes, hacia una distribución normalizada. Jesús Franco se vio obligado a añadir breves planos de nuevo cuño -ro-dados por él mismo pero camuflados como si perteneciesen al metraje original- y a incluir otros fotogramas procedentes de los archivos de NO-DO y de la serie televisiva rodada por Welles para la RAI[8].
El gran mito es Quijote, pero Sancho es el gran personaje[9]. Daniel Whithe fue el creador de la música para el nuevo montaje y Jesús Franco realizó el montaje complementario para la nueva versión, Don Quijote de Orson Welles (España, 1992). Blanco y negro. 111 minutos. Esta película fue estrenada en la Exposición Universal de Sevilla, el 20 de abril de 1992. Comenzada a rodar en 1958, en México, Orson Welles trabajó en el proyecto hasta su muerte, en 1985. Rodaba y montaba cuando su tiempo y proyecto económico se lo permitían. Son autores de este montaje Jesús Franco, testigo de parte de las incidencias del rodaje en España; el productor Patxi Irigoyen y Oja Kodar, compañera de Welles durante los últimos 25 años. Fue estrenada en el recinto ferial de la Expo 92, en Sevilla. Posteriormente ha sido exhibida en festivales de cine y filmotecas. La película se empezó en México en 1957. Se filmó más en Italia en 1959, y aún más en España en 1961, e Italia vio el último rodaje que Welles hizo de ella en 1963. Mostrada en el Festival de Cine de San Sebastián[10].
Un segundo problema adicional eran las depresiones nerviosas de Akim Tamiroff, el actor que encarnaba a Sancho Panza. Pasaba largas temporadas internado en clínicas de salud y a veces la entrada de ingresos coincidía con la crisis de Tamiroff, por lo cual tampoco podía reanudar el rodaje[11].
Welles era un hombre inquieto y nervioso. Siempre trabajaba en varios proyectos a la vez. Almacenaba guiones y más guiones que no rodaba. Ya se había terminado Campanadas cuando nos pidió que siguiésemos colaborando con él aunque fuese a tiempo parcial[12].
Pensaba volver a Don Quijote, que había empezado diez años antes en Méjico y luego había trabajado en ella en Roma. El hogar de los Welles estaba situado en Aravaca, a unos 8 km de Madrid[13].
El 6 de mayo de 1964 tuvo lugar un primer encuentro con Orson Welles, que cumplía 49 años. En la entrevista, el director norteamericano señalaba que, en cierto modo, El Quijote es una comedia y, además, ponía mucho de comedia en todas sus películas; pero se trata de un tipo de comedia solo la entienden los americanos, más que los espectadores de cualquier otro país. A nadie le gustará. Será un film odiado. La película tiene un excelente Don Quijote (Francisco Reiguera llevaba en Méjico desde el fin de la guerra civil española, adonde se exilió por ser republicano) y un estupendo Sancho Panza en Akim Tamiroff. Stanislavsky fue quien le creó. Es un actor extraordinario. Welles empezó haciendo un programa de televisión de media hora, pero lo fue ampliando y había ido rodando a medida que tenía medios. Lo curioso es que Don Quijote se rodó con un equipo de seis personas[14].
Don Quijote nace como un segmento dentro del show televisivo de Frank Sinatra. Es una producción muy espartana que filma con un equipo mínimo, casi una película de familia. Reiguera, que hizo aquí el Quijote más espléndido que conocemos, trabajó en pequeños papeles en varios films de Buñuel. El hijo de este, Juan Luis Buñuel, fue ayudante en este rodaje mejicano de Don Quijote. Welles ha ampliado su proyecto, se ha enamorado de él febrilmente y decide hacer con lo ya rodado una película doblemente audaz, pues ha de mantenerse fiel a Cervantes en el enfrentamiento de sus personajes con el mundo moderno, demostrando así su inmortalidad, y ha de rodarla con sencillez y en puro blanco y negro. Pero Welles vuelca todo su romanticismo en un film de factura simple. Escribe a Reiguera diciéndole que su personificación del Quijote ha logrado algo casi imposible: combinar la alta comedia y el sentido trágico. Hace venir a Italia a sus dos actores y decide españolizar cuanto pueda esos alrededores romanos para continuar las aventuras de Don Quijote que tiene pendientes. Una y otra vez, en ese verano de 1959, afina los itinerarios buscando agrupar al máximo los rodajes en la campiña romana en su intento de reproducir escenarios que puedan parecer españoles y que además se correspondan lo más posible con los de algunas secuencias empezadas en Méjico y que se va a terminar en Fregene. Dado que Reiguera es un republicano exiliado, aprovecha el largo rodaje de la serie documental sobre España enmarcada en las figuras de Don Quijote y Sancho y, mediante una hábil maniobra del guion, meter al personaje, que ha perdido momentáneamente a su amo, nada menos que en la algarabía de los sanfermines. En su momento, Don Quijote encerraba en sus imágenes una serie de ensayos e innovaciones que en los años 60 los jóvenes directores llevaron a sus películas. En 1962 es cuando Don Quijote empieza a correr verdadero peligro de no acabarse nunca[15].
En el año 1956, Welles estaba rodando su Don Quijote en Méjico. La película se rodaba con unos medios mínimos. Con Tamiroff, en particular, mantenía una relación muy estrecha. Tamiroff tuvo un grave accidente de coche que interrumpió el rodaje varios meses.[16]
El rodaje se inició en Méjico, en el verano de 1957. Según Jorge Volpi, Welles nada tenía de quijotesco. Welles era arrogante y expansivo, seguro de su talento, arrollador, desenfadado e implacable. En una palabra: genial. Nacido en Madrid en 1888, Reiguera había combatido en el bando republicano y, tras el triunfo de Franco en 1939, había abandonado su patria, a la cual no podía regresar. Reiguera era la mejor opción posible: 69 años no muy bien llevados, largo y desgarbado. El anciano actor murió en la ciudad de México, en 1969. En 1955, Welles tiene la idea de adaptar la novela de Cervantes. Welles fue el representante ideal de la sociedad del espectáculo[17].
Orson Welles arrancó el proyecto de Don Quijote en 1955. El montaje final de Don Quijote, realizado por Jesús Franco y supervisado por su viuda, Oja Kodar, se parece muy vagamente al film que Welles tenía en mente cuando empezó a rodar. Con el material en bruto conservado por la actriz Suzanne Cloutier, que incluía copias y negativos de Don Quijote junto a imágenes del documental Nella terra di Don Chisciotte, que Welles había rodado para la RAI en 1961, más imágenes del No – Do, Franco realizó una versión del Don Quijote (a instancias de Patxi Irigoyen, comisario de la programación de cine de la Expo’92 de Sevilla) que vulneraba el rigor en el montaje que demostraba la obra wellesiana. En el Festival de Cannes del 92, las críticas fueron furibundas[18].
Welles trabajó intermitentemente en la película en México, España e Italia. En 1982, en Monseñor Quijote, Graham Greene narró las aventuras de un cura paleto por una España cuya inmovilidad social casi medieval había concluido al morir Franco. Don Quijote y Sancho comparten el interés por los cosmonautas que en ese momento exploran el espacio, igual que el Quijote de Welles quería viajar a la luna. En Valladolid, el Sancho de Greene lleva a Don Quijote al cine. Welles, volviendo a contar la historia en su película, también hace que Don Quijote viaje en el tiempo. El héroe de Cervantes deseaba vivir en el pasado. El papel que Welles se dio a sí mismo en la película fue el de narrador. Admiraba la altura aristocrática del personaje español. Welles ponía la mente de Don Quijote en el cuerpo de Sancho. Don Quijote fue reclutado por ambos bandos de las disputas ideológicas del siglo XX[19].
El primer testimonio concreto de la voluntad de Welles por adaptar al cine el personaje creado por Cervantes se remonta a enero de 1955, cuando el cineasta pidió a Mischa Auer y Akim Tamiroff que ensayaran con los trajes de Don Quijote y Sancho Panza en París, en el Bois de Boulogne. Mischa Auer no estaba disponible y Welles confió el papel de Don Quijote al actor español Fernando Reiguera, confirmando a Tamiroff en el de Sancho Panza. Con un equipo reducido al mínimo, empezó a rodar en México en el verano de 1957, con la idea de confrontar a los dos personajes de Cervantes con la realidad de la época, transfigurando y “actualizando” las invenciones de la novela. Todo ello sin guion previo. La muerte de Tamiroff en 1972 significó el fin definitivo del rodaje, que Welles supervisó personalmente, sin llegar a una versión definitivo[20].
El filme Don Quijote se concebía en ausencia de guion y sin plan de rodaje prefijado. Todo parece indicar que los primeros escarceos de Welles con el caballero manchego se produjeron el año 1955 en París. Don Quijote iba a convertirse en el paradigma de la manera de trabajar que Welles, sin duda, consideraba ideal: control total sobre el material que tenía entre manos, secretismo absoluto acerca de las principales decisiones cinematográficas y, sobre todo, permanente disposición a modificar una y otra vez el material que tenía entre manos. Ahora Francisco Reiguera, un actor español exiliado en México y próximo a cumplir setenta años, de escueta figura e incapaz de recordar una sola línea de los diálogos, iba a ser Don Quijote, y su viejo amigo Akim Tamiroff encarnaría definitivamente a Sancho. Esta escasez de medios garantizaba, paradójicamente, la mayor libertad al cineasta. En 1959, Welles se ha instalado en Roma y reclama allí la presencia de sus dos actores para continuar el rodaje de Don Quixote. En 1969, retoma la filmación de Don Quixote. En noviembre de 1969, Francisco Reiguera falleció, aunque Welles ya había rodado con él la práctica totalidad de los materiales que necesitaba. En septiembre de 1972 la muerte de Akim Tamiroff cierra definitivamente la posibilidad de añadir nuevas imágenes de los dos protagonistas al filme. Los testimonios de los últimos años de la vida de Welles todavía lo muestran ocupándose de Don Quixote. ¿Qué es Don Quijote de Orson Welles? Un híbrido de filmaciones correspondientes al proyecto original de Welles mixturado en imágenes tomadas de la serie Nella terra di Don Chisciotte que el maestro produjo en 1961 para la televisión italiana que el cineasta había aceptado para obtener fondos para poder rodar escenas que luego integraría en Don Quixote. Lo que puede rescatarse de este filme espurio es, sobre todo, la belleza de algunas de las imágenes filmadas por Welles[21].
Uno de los títulos (subterráneos) de Orson Welles sobre los que más tinta se ha vertido y de más larga gestación es Don Quijote. Los orígenes del proyecto se remontan al decenio de los 50 del pasado siglo en México. La nueva fase del proyecto Quijote se retrotrae a un material de 1957, donde Francisco Reiguera incorpora a Alonso Quijano. Orson Welles rodó más o menos completa una versión de la novela cervantina. Para efectuar la reconstrucción se pensó que la persona idónea era Jesús Franco. La recomposición siguió con fidelidad las indicaciones de Orson Welles. El resultado final es una obra de Orson Welles montada por Jess Franco. El director puso su voz a todos los personajes del film. El doblaje recurre a José Mediavilla (Don Quijote), Juan Carlos Ordóñez (Sancho Panza) y a Constantino Romero (Orson Welles y el narrador). Un doblaje demasiado plano: las secuencias en exteriores carecen de sonido de fondo. El estilo es indiscutiblemente wellesiano. Imágenes de gran belleza. Pero el verdadero protagonista es aquella España, tan fea[22].
Nella terra di Don Chisciotte es una serie documental de nueve capítulos para la televisión italiana RAI que narra los viajes de Orson Welles por diversos lugares de España. Realizada en 1961, el objetivo básico de Welles no era otro que recaudar fondos para continuar con el accidentado viaje de Don Quijote y los episodios, esencialmente, consistían en filmaciones temáticas por eventos o escenarios de Sevilla, Pamplona, Jerez o Barcelona. En 1922, Jesús Franco utilizaría una gran parte del material de esta serie para su deplorable montaje de la inacabada Don Quijote. Año: 1964. Director: Orson Welles. Guion: Pier Paolo Callegari. Duración: 30 minutos[23].
Oja Kodar, nacida en Zagreb (Croacia) en 1941, sería la última compañera sentimental de Orson Welles. Ambos se conocieron en Zagreb en 1961, siendo productora del discutible montaje de Don Quijote en 1992[24].
Francisco Reiguera, nacido en Madrid el 3 de noviembre de 1899, desarrolló la práctica totalidad de su muy dilatada filmografía en México. Allí, Orson Welles le ofrecería interpretar el papel de Don Quijote. Reiguera se transformaría en una perfecta traslación cinematográfica del hidalgo descrito por Cervantes. A finales de los años sesenta, Reiguera, sintiéndose ya gravemente enfermo, pidió a Welles finalizar con todos sus planos antes de que su salud empeorara. Francisco Reiguera fallecería en México, D.F. el 15 de marzo de 1969[25].
Akim Tamiroff, nacido en Tiflis, en la República de Geogia, el 29 de octubre de 1899, conoció a Orson Welles durante el rodaje de Cagliostro. Tamiroff se convirtió en el actor que más veces trabajó para Welles y en una pieza imprescindible en la etapa que inició a partir del rodaje de Mr. Arkadin. La desbordante verborrea de Joe Grandi o Sancho Panza sería impecablemente recreada por el actor. De amplia y muy versátil trayectoria, fallecería víctima de un cáncer el 17 de septiembre de 1972, sin haber concluido Don Quijote, aunque habiéndose convertido en uno de los actores más importantes de la obra cinematográfica de Orson Welles[26].
Su azaroso e intermitente rodaje se desarrolló entre 1957 y 1963 en tierras mexicanas, españolas e italianas. Welles extrae a los personajes de la Mancha del siglo XVII para encararlos con la España contemporánea, la de inicios de los años sesenta, y con el propio rodaje de la película que están protagonizando. A mitad de la película, la narración se aparta totalmente de la novela para ofrecer situaciones nuevas que profundicen en su aspecto metaficcional[27].
Orson Welles rodó en el pueblo de Purullena varios planos del entorno urbano y de las gentes del lugar. Filmó una panorámica de la localidad, cuando aún no existían en ésta tantas construcciones de moderna factura. En una secuencia, a través de diversas tomas de la vida local, se representa la llegada de una carta que Sancho Panza –al que da vida Akim Tamiroff– le ha enviado a su esposa[28].
En el montaje que nos ha llegado, don Quijote y Sancho no tardan en abandonar el paisaje desértico, casi lunar, donde al principio se los veía caminando. Una vez recordados algunos episodios emblemáticos, caballero y escudero desembarcan en pleno siglo XX. Aquí pasan junto a imágenes que adornan tiendas y calles, en medio de gentes que los reconocen. Todos los que participan en las secuencias rodadas subrayan la improvisación de que fueron fruto, método de rodaje que, según el propio Welles, nunca había practicado antes: sin guion, sin hilo narrador siquiera, sin sinopsis. En su recorrido desde la Mancha hasta Pamplona, pasando por Extremadura, Sancho descubre la corrida de toros y el carnaval, y se ve enfrentado constantemente a los símbolos de la sociedad de consumo[29].
Una visión personal de la película
La película está realizada a partir de las imágenes filmadas por Orson Welles a lo largo de 14 años. Diálogos adaptados por Javier Mina y Jess Franco. Oja Kodar fue productora asociada y supervisora general. Dirección de montaje y postproducción: Jess Franco. Francisco Reiguera hace un Quijote envejecido, ojeroso y flaco. Welles aparece filmando en Pamplona, Madrid y los molinos. Y también se ven la Plaza de España y el monumento a Cervantes de Madrid. Akim Tamiroff es Sancho Panza. Es vulgar, regordete y poco aseado, con el pelo revuelto y barba de varios días. La comida divide a hidalgo y escudero, empeñado aquel en ayunar. Al rodarse en blanco y negro, tiene aspecto de documental. Don Quijote menciona Montiel y Almagro, Calatrava… Se ven Salamanca de lejos y un puente de Toledo sobre el Tajo. Salen también imágenes de Semana Santa en Toledo.
Welles funde el episodio de los molinos con las pinturas negras de Goya. Aparecen jornaleros cantando. Y ovejas, caballos, toros, cerdos, así como una moto y coches de un desguace. Se mencionan El Toboso y la Alcarria. Aparecen con frecuencia cielos nublados. Reiguera y Tamiroff hacen buenas interpretaciones: aquel idealista y enfático, este gracioso y con gran sentido común. Pero los fracasos desaniman a Sancho, que se siente decepcionado ante las situaciones ridículas en que cae su caballero. En Andalucía, Sancho trabaja en un rodaje cinematográfico para poder mantenerse. El director es Welles. Sale Sevilla: la Torre del Oro, el Guadalquivir y el puente de Triana. Welles aparece una plaza de toros. Se mencionan los planes de desarrollo del franquismo. Sancho es el gran personaje, pero Don Quijote es un verdadero caballero. Vuelven a aparecer los molinos.
Sala la plaza mayor de Trujillo. Se oye un noticiario en el que Franco, Fraga y Adolfo Suárez visitan el Jiloca. Asisten a la obra de un embalse. Se habla de la Guerra Fría. En Jerez imponen una distinción a Welles. Sancho ve la televisión con asombro. Se habla de que seguirá en Pamplona el rodaje de Don Quijote. El cura de Almagro escribe a Sancho una carta para Teresa Panza. Sancho va a Pamplona. Sale Henry Fonda, de visita a la capital navarra. Se ve un encierro masivo. Aparecen gigantes y cabezudos, bandas de música… Y Sancho busca a Don Quijote en Pamplona y también pregunta por la televisión. Hay también una corrida. Al fin, Sancho encuentra a Don Quijote encerrado en una carreta. El hidalgo se siente fracasado. Sancho le lleva a su casa. Sale un castillo que parece el de Belmonte. Van a El Toboso para encontrar a Dulcinea. Sancho baila flamenco, pero a su caballero no le gusta. Se ven fiestas de moros y cristianos. Alguien entre el público confunde a Don Quijote con Don Camilo. Están en Novelda. Y Don Quijote interviene. La gente les reconoce y vitorea.
Este film fue escrito, dirigido y producido por Orson Welles, según la voz en off de Fernando Rey. La música de Daniel White es pegadiza y alegre.
Orson Welles y Goya es un documental de Emilio Ruiz Barrachina. 1958: Orson Welles rodó en España en esa época. Era la España de Ava Gardner, Frank Sinatra y Ernest Hemingway. Welles se sentía más identificado con la cultura europea y española que con la suya propia. Rodó en España Campanadas a medianoche, Mr. Arkadin, Fraude o Don Quijote. Pasó muchas horas en el Museo del Prado, grabando muchos de los cuadros que admiraba. Muchos de sus temas son los de Goya. Salen los molinos del Campo de Criptana. El documental combina el blanco y negro con el color. En Aravaca, Welles vivió en una casa de 18 habitaciones. Una parte de su Don Quijote se quemó en un incendio de su vivienda. Las fiestas populares, las tradiciones, la presencia constante de la muerte, la fuerza vital, llenaron su imaginario de proyectos y ganas de renacer. Las imágenes de Welles fueron grabadas entre 1957 y 1961. Guion: Emilio Ruiz Barrachina y Fernando Martínez–Laínez.
La película fue producida por Patxi Irigoyen. Intercala imágenes de Madrid, la Alhambra, etc. Reiguera hace un Quijote viejo y esquelético. Están muy presentes la Plaza de España madrileña y el monumento a Cervantes. Comienza ya con Sancho como acompañante. Akim Tamiroff hace un buen Sancho, muy gracioso. El primer encuentro es con la vespa de Paola Mori, muy convincente. Reiguera tiene un rostro arrugado y ojeroso. Salen Medina del Campo y el castillo de la Mota. Y también un puente que podría ser el (romano, se dice) de Salamanca y la torre del Clavero. Don Quijote y Sancho aparecen en un cementerio de automóviles y entran en un autobús abandonado allí. El hidalgo menciona el Campo de Montiel y las murallas de Calatrava y Almagro. Hay una vista lejana de Salamanca y también imágenes de la Semana Santa en Toledo. El Quijote considera la envidia como principal defecto. Se ven molinos que parecen los del Campo de Criptana. Sancho es pacífico y realista. Aparecen rostros de las pinturas negras de Goya.
Orson Welles aparece rodando en una carretera montado en un coche. Los cielos están cubiertos de nubes que parecen de tormenta. Se muestran labores del campo, trabajando jornaleras y jornaleros. Están en Andalucía y Sancho participa en un montaje, en el que aparece Welles. Aparecen molinos de viento y una noria primitiva. Según la televisión, el rodaje de Don Quijote continuará en Pamplona. También se menciona la carrera espacial. Es una España rural, con casas excavadas en la roca y muchos críos, muy distinta de la actual. Aparece Henry Fonda con una cámara de fotos. Salen Pamplona y los Sanfermines. Sancho es mirado con expectación. Se ve un encierro y dos toros que chocan al entrar uno de ellos en la arena. La película refleja la España de los años 60. Hay gigantes y cabezudos. Sancho busca a Don Quijote, pero la gente se ríe de él. Son escenas muy cómicas. Un torero en la plaza frente a un toro. Welles bebe en las gradas. Sancho habla del rodaje con el equipo del norteamericano. Sancho se dirige al director, que fuma mientras filma dentro de un coche. Pero Welles pasa de él y dice a su chófer que siga. Por fin, Sancho lo encuentra encerrado en una carreta, triste y solitario. Pero el escudero le libera arrastrando la carreta. Vuelven a su tierra, pero Don Quijote no quiere volver a casa. El hidalgo recae en sus delirios de grandeza y recuerda a Dulcinea. En Novelda, la gente les vitorea y pasan junto a una imagen de Don Quijote en un mosaico a la puerta de una casa.
Orson Welles y Goya (2008), de Emilio Ruiz Barrachina, habla de los años 50 y las grabaciones de Orson Welles en España. Según el director José Luis García Sánchez, España es el país que más representa su filmografía. Goya y Orson Welles murieron desengañados y amargados, tras experimentar el éxito en sus respectivas profesiones. Welles en casó en tres ocasiones con mujeres de la gran pantalla. Aparecen los molinos de Campo de Criptana.
Paola Mori está genial en la vespa, rechazando a Don Quijote. Lo mismo que Akim Tamiroff. Rocinante es un precioso caballo blanco, fuerte y esbelto. Don Quijote ayuna, mientras Sancho sueña con comer y lo consigue al final. En momentos de ira, Don Quijote amenaza a Sancho con azotarlo. Don Quijote es retórico y poético, pero en sus momentos de euforia desbarra ampliamente con sus fantasías. Sancho es sensato, pero bien intencionado y realista. Don Quijote arremete contra rebaños, procesiones, molinos… y siempre sale malparado. No hay rastros de la pelea en que vence al vizcaíno. Sancho es analfabeto y no se avergüenza de ello. Sancho le llama Caballero de la Triste Figura, lo que no disgusta a Don Quijote. Este siempre exalta a la simpar Dulcinea del Toboso. En Novelda, Don Quijote pasa ante el rótulo de un restaurante con su nombre sin apercibirse de ello. Recela de las cámaras y otros inventos modernos. Despotrica de las “infames máquinas”, que esclavizan al hombre. En 1964, Welles hizo La tierra de Don Quijote para la RAI. Francisco Reiguera trabajó como actor en Simón del desierto (1965), de Luis Buñuel.
Un director llamado Jesús Franco
A través de Ricardo Franco y Javier Marías, Augusto M. Torres conoció a su mítico tío Jesús Franco, Jeff Frank, Clifford Brown o como se le quiera llamar. Ambos le adoraban y les gustaba mucho hablar de él y de su familia. A pesar de ser una celebridad en el extranjero, en España siempre se trató muy mal a Jesús Franco. Su época de gloria fueron los años del gobierno de Unión de Centro Democrático. Los cinco años que van de 1977 a 1982, uno de los mejores periodos del cine español, cuando la censura había desaparecido. Y también la etapa en que Jesús Franco trabaja más en España. Su amistad con Orson Welles le llevó a ser ayudante de dirección de Campanadas a medianoche (1966), pero también a finalizar el montaje del mítico e inacabado Don Quijote (1992), una vez muerto Welles, en una versión irregular. Jesús Franco comenzó a trabajar como ayudante de dirección, al tiempo que colabora como guionista y escribe la música de varias películas. Su enfebrecida carrera lo conduce a rodar unas 150 películas en menos de cuarenta años, pertenecientes a los más variados géneros. El prolífico e incansable Jesús Franco también trabaja como actor, tanto en películas propias como ajenas. Llevaba varios años dirigiendo cuando conoció a Orson Welles[30].
Orson Welles decía que hay dos tipos de actores: los que son solo actores y los que son, además, directores, escritores, decoradores, etc. Los primeros suelen ser maravillosos actuando y estúpidos en lo demás. Welles no se citaba a sí mismo, pero está claro que él se sabía líder de este segundo grupo. Welles era uno de los más grandes actores de la historia. Lo malo es que no ejercía ese talento muy a menudo. Jesús Franco se describe como “bajito, cabezón y feúcho”. Iba a trabajar con Bardem, que ya empezaba a simbolizar el nuevo cine español junto con Berlanga. Y se encontró con un joven inteligente, lleno de energía y de ilusión. En su primer rodaje profesional, solo Fernando Rey era ya famoso en el cine. Los americanos de Hollywood empezaban a rodar en España. Bardem y Berlanga tenían talento, formación cultural seria y amaban el cine. El joven Bardem era un hombre vigoroso, extrovertido, optimista, seguro de sí mismo, culto y entusiasta. Alto, flaco, desgarbado, cansino, Luis Berlanga parecía el polo opuesto de Bardem. Mientras Juan Antonio era claro, conciso, seguro, Luis era caótico, vacilante, oscuro y refunfuñón. Jesús Franco solo trabajó con él de ayudante en un film. Bardem se reconcomía de envidia con los primeros éxitos de Luis[31].
Durante el rodaje de Campanadas a medianoche, Jesús Franco era director de la segunda unidad. Para él, Fernán Gómez era uno de los mejores actores del mundo. Su sobrino Ricardo Franco fue su colaborador durante más de dos años. La Administración socialista le hizo pasar un tiempo mágico cuando le encomendaron la misión de buscar, ordenar, montar y llevar a puerto El Quijote de Orson Welles, lo que le apasionó. Jesús adoraba a Welles desde Ciudadano Kane, y su estilo de hacer cine había influido mucho en su trabajo. Sus colaboradores, sobre todo Juan Cobos, le hablaron de él. Pero Emiliano Piedra le dijo que Jesús Franco era muy mal director y que le iba a pasar su última película, Rififí en la ciudad (1963). Emiliano ignoraba que la película era un homenaje total a Welles. Orson era un montador y un director de fotografía extraordinario, un decorador, un dialoguista, un contador inigualable de historias.
Don Quijote de Orson Welles está montada por Jess Franco siguiendo instrucciones escritas del propio Welles. Los primeros planos fueron rodados en México en 1957. Ya en 1961 vuelve a rodar algunas escenas con Don Quijote en Pamplona. Posteriomente y durante varios años más hasta 1973 se ruedan más escenas. Jesús Franco Manera (Jess Franco) nació en Madrid en 1930. Una gran amistad lo unió a Orson Welles, lo que facilitó el montaje de esta película. El material fue rodado por Welles a lo largo de unos catorce años. Su amigo y colaborador Jesús Franco se plantea en 1989 completar esta obra. Welles da un repaso a la obra de Cervantes a través de los personajes de Don Quijote y Sancho que viajan por la España de 1960 reflejando a sus gentes y sus costumbres[32].
Jesús Franco (Madrid, 1930 – Málaga, 2013) pasó los últimos años de su vida en Torremolinos. Fue ayudante de Berlanga y de Orson Welles. Las películas de Jess Franco son de muy variada temática, pero la mayoría con el denominador común del terror y el erotismo. Muchas tuvieron problemas con la censura. Pero es indiscutible el sello único y la proyección internacional de un director que ha rodado con actores como Christopher Lee y Klaus Kinski. Fue director de más de doscientas películas y también actor, guionista, productor y compositor musical. Orson Welles (Kenosha, Wisconsin, 1915 – Hollywood, California, 1985) se acabaría instalando en España en los años cincuenta. Aquí desarrolló un vínculo especial, en particular con Andalucía. Dejaría sin concluir una cinta legendaria: Don Quijote. El montaje, en 1992, lo llevó a cabo Jesús Franco, ayudante de dirección y amigo del cineasta estadounidense. Uno de sus rincones preferidos fue la Costa del Sol. La RAI italiana le había encargado una serie de documentales sobre España, Nella terra di Don Chisciotte (1961 – 1964). De los nueve capítulos seis están dedicados a Málaga y su provincia, en los que casi siempre el fornido director aparece comiendo, bebiendo y yendo a los toros.[33]
Jesús Franco había hecho Rififí en la ciudad, una película que era un apasionado homenaje a Orson. El trabajo les ocupó durante más de un año. La reconstrucción siguió fielmente las anotaciones de Welles, según el director madrileño. El montaje le llevó más de seis meses. Las primeras imágenes se rodaron en México. Al menos una hora fue hecha en España. Con lugares reconocibles: Alcoy, Almansa, cerca de Madrid… Durante cerca de veinte años, continuamente hizo y rehízo el Quijote. Nunca estaba satisfecho. Esta es una de las seis versiones posibles de la película. Welles intentaba crear un nuevo estilo de cine: el ensayo cinematográfico[34].
[1] SÁNCHEZ VIDAL, Agustín: Quijote Welles. Madrid: Fórcola, 2020.
[2] SÁNCHEZ VIDAL, Agustín: Genealogías de la mirada. Madrid: Cátedra, 2020.
[3] RIAMBAU, Esteve: Las cosas que hemos visto. Welles y Falstaff. Málaga: Festival, 2015.
[4] RIAMBAU, Esteve: Orson Welles. Una historia inmortal. V. I de Orson Welles. Una historia inmortal. Valencia: Filmoteca Generalitat Valenciana, 1993.
[5] COBOS, Juan: Orson Welles. España como obsesión. V. II de Orson Welles. Una historia inmortal. Valencia: Filmoteca Generalitat Valenciana, 1993.
[6] RIAMBAU, Esteve “Don Quijote. El hijo póstumo de Orson Welles”. Dirigido, nº 22, mayo 1992, pp. 62 – 65.
[7] RIAMBAU, Esteve: “Tierras de España. Escenarios históricos de Orson Welles”, en Ficciones históricas. El cine histórico español. Madrid: Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, 1999, pp. 251 – 259.
[8] RIAMBAU, Esteve: “Welles y Cervantes: Una aventura quijotesca”. En Cervantes en imágenes. Donde se cuenta cómo el cine y la televisión evocaron su vida y su obra / Coordinado por Emilio de la Rosa, Luis M. González y Pedro Medina. Alcalá de Henares: Festival de Cine, 1998.
[9] COBOS, Juan y RUBIO, Miguel: “Entrevista con Orson Welles”. Ibid.
[10] “Filmografía”. Ibid.
[11] SANZ DE VICUÑA. José Antonio: “El western que Orson Welles no hizo”. Nickel Odeon, nº 16, otoño 1999, pp. 26 – 28.
[12] COBOS, Juan: “Cerveza, cerveza negra (Algunas notas sobre Orson Welles)”. Ibid, pp. 34 – 43.
[13] WOHL, Ira: “Una pareja bendecida por el cielo. Un recuerdo cariñoso”. Ibid., pp. 44 – 53.
[14] COBOS, Juan; PRUNEDA, José Antonio y RUBIO, Miguel: “Antes de la campanada”. Ibid., pp. 82 – 126.
[15] COBOS, Juan: “Historias desafortunadas de un hidalgo de Wisconsin”. Ibid., pp 319 – 335.
[16] AUBREY, Daniel: “Rodaje mejicano de Don Quijote”. Ibid.
[17] VOLPI, Jorge: “La voz de Orson Welles y el silencio de Don Quijote”. Capítulo de Mentiras contagiosas. Letras libres, 31 enero 2004.
[18] SÁNCHEZ, Sergi: “Dos cabalgan juntos. Welles, Gillian y la quimera cervantina”. Nosferatu, 50, diciembre 2005, pp. 29 – 32.
[19] CONRAD, Peter: Orson Welles. Historias de su vida. Madrid: Jaguar, 2005.
[20] MEREGHETTI, Paolo: Orson Welles. Madrid: El País, 2008.
[21] ZUNZUNEGUI, Santos: Orson Welles. 3ª ed. Madrid: Cátedra, 2011.
[22] FREIXAS, Ramón y BASSA, Joan: “Don Quijote, de Orson Welles” en El universo de Orson Welles. Madrid: Notorius, 2015.
[23] “Nella terra di Don Chisciotte”. Ibid.
[24] “Oja Kodar”. Ibid.
[25] “Francisco Reiguera”. Ibid.
[26] “Akim Tamiroff”. Ibid.
[27] NIETO JIMÉNEZ, Rafael: “Don Quijote en el cine español (3)”. Don Quijote de Orson Welles (Jesús Franco, 1992). Rinconete, 23 abril 2015.
[28] ZOIDO SALAZAR, Said: Granada en el cine. Granada: Spink, 2015.
[29] CANAVAGGIO; Jean: Diccionario Cervantes. Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica, 2020.
[30] TORRES, Augusto M.: Cineastas insólitos. Conversaciones con directores, productores y guionistas españoles. Madrid: Nuer, 2000.
[31] FRANCO, Jesús: Memorias del tío Jess. Madrid: Aguilar, 2004.
[32] Don Quijote de Orson Welles. Torrelodones: Vellavisión, 2001.
[33] CABRERA, José Luis y PRANGER, Carlo G.: Excéntricos en la Costa del Sol. 2ª ed. Málaga: La Térmica, 2021.
[34] BASSA, Joan y FREIXAS, Ramón: “Reportaje a Jesús Franco”. Imágenes literarias, vol. 18, nª 2, sept. 2022.