José Luis Salinas Rodríguez
Investigador y escritor
RESUMEN
El patrimonio natural es un recurso de gran relevancia en la Mancha. Cervantes conduce a don Quijote por caminos literarios que transcurren por una geografía manchega real. Este artículo propone unir ruta literaria y geoturística, con el fin de potenciar ambas y aumentar el atractivo del recorrido. Se genera una nueva actividad cultural y recreativa: Geoturismo Literario.
Palabras clave: ‘Quijote’, paisajes literarios, rutas culturales, geología, geoturismo.
GEOTURISMO, UNA ACTIVIDAD CULTURAL Y RECREATIVA
El atractivo de las rutas con contenido geoturístico se enmarca dentro del creciente interés por las actividades en contacto con la naturaleza, que incluyen tanto visitas culturales como prácticas excursionistas.
El turismo geológico se centra en la observación y comprensión de los elementos abióticos del paisaje. Para su desarrollo, es esencial poner en valor esos espacios y divulgarlos adecuadamente. Esta actividad busca atraer al público general hacia enclaves geológicos de singular interés, con el aliciente añadido de su belleza paisajística. A menudo, estos parajes también albergan otros valores culturales relacionados con la naturaleza, como la flora o la fauna.
Desde esta perspectiva, los parques naturales pueden disfrutarse de múltiples formas, sin necesidad de conocimientos técnicos. Basta con ofrecer explicaciones claras y accesibles para que los aspectos geológicos más relevantes puedan ser comprendidos y valorados.
En el ámbito de nuestro estudio, que pone su foco en la conservación y divulgación del territorio, destacan los parques naturales de Castilla-La Mancha. En la comarca manchega se encuentran los parques naturales de Las Tablas de Daimiel, Lagunas de Ruidera y Valle de Alcudia y Sierra Madrona. A ellos se suma, con reconocimiento internacional por parte de la UNESCO, el Geoparque Volcanes de Calatrava.
Existen además varios espacios con distintos grados de protección ambiental, todos ellos con interés geoturístico. Otros escenarios naturales se pueden vincular asimismo a la novela, como es el caso del cerro de Campo de Criptana, con sus molinos de viento (Fig. 1).
No puede pasarse por alto que Almadén ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. Aunque este nombre no aparezca citado en el Quijote, ni sus minas de cinabrio se crucen con los caminos del caballero andante, la localidad se halla próxima al tramo que recorre en su viaje a Sierra Morena. Colindante con la ruta quijotesca se encuentra Puertollano, población que ha recuperado y puesto en valor un importante parque minero, que se puede visitar.
Asimismo, el pueblo de Argamasilla de Calatrava se emplaza junto al antiguo camino real de la Plata. Según las Relaciones Topográficas de Felipe II (1575), en tiempos de Cervantes esta Argamasilla no llevaba el apellido «de Calatrava», a diferencia de la otra conocida como «de Alba». Cabe suponer, aunque pocos lo mencionen, que los académicos citados por el novelista podrían ser de aquella población, probablemente conocida por el propio Cervantes durante sus viajes a Andalucía. En la novela se menciona la cercana Almodóvar del Campo.
CAMINOS DEL QUIJOTE EN LA MANCHA
Al trasladar una ficción literaria a un espacio físico, se está creando, en cierto modo, otra ficción: se da cuerpo a personajes inventados y realidad a los caminos por los que transitan sus vidas. Sin embargo, Cervantes establece la categoría de territorio verídico al no ambientar su novela en una geografía imaginaria, sino en escenarios naturales identificables en la obra. Así, las aventuras de don Quijote resultan más creíbles, y los protagonistas, más auténticos.
Recorrer los caminos del Quijote es sumergirse en la historia de uno de los personajes más icónicos de la literatura. Cervantes no solo creó una gran obra literaria, sino que también la llevó a un territorio que hoy podemos visitar. Al hacerlo, la magia de la ficción se encuentra con la realidad, haciendo que las aventuras del caballero andante cobren vida en cada escenario (Fig. 2).
Don Quijote emprende tres salidas, en las que recorre distintos itinerarios —en dos de ellas, acompañado por Sancho Panza—. Muchas de las actuales carreteras conservan el trazado de antiguos caminos, por los que, hipotéticamente, habrían cabalgado los protagonistas en busca de aventuras. A veces, los aventureros también seguirían vías pecuarias, senderos o cabalgarían campo a través para acortar distancias.
La interpretación del texto (nos basamos en una edición del Quijote de la Real Academia Española), especialmente en lo referente a los datos geográficos que proporciona Cervantes, ha generado distintas hipótesis sobre los trayectos recorridos, sin que exista consenso, ni siquiera sobre el lugar de partida. Algunos cervantistas llegan a negar que los caminos literarios tengan correspondencia real. No obstante, la presencia de topónimos y la clara estructuración del relato en escenarios reconocibles desmienten esa postura escéptica.
Pese a ello, la materialización de los itinerarios quijotescos en la geografía manchega sigue generando debate y controversia. En este contexto, resulta necesario trazar las rutas con rigor y objetividad, algo que no siempre se ha respetado.
La primera representación gráfica de los caminos de don Quijote se encuentra en la edición en cuatro tomos de la Real Academia Española, impresa por Ibarra en 1780. Esta magnífica obra, fruto del auge ilustrado bajo el reinado de Carlos III, incluye una ruta elaborada por el geógrafo Tomás López, basada en las observaciones del militar Joseph de Hermosilla. El itinerario gira en torno a Argamasilla de Alba, localidad que pasó a ser el núcleo central de la red de caminos concebida por otros cervantistas. Esta hipótesis ha perdurado hasta nuestros días, alimentando nuevas propuestas que aspiran a ser el lugar «del que no quiso acordarse» Cervantes. Algunas de estas localidades presentan argumentos razonables para tal distinción, aunque no es momento de revisarlos en detalle. Bastaría, en muchos casos, con contrastarlos con el propio texto para detectar evidentes contradicciones.
La Fig. 3 presenta un mapa con los itinerarios que virtualmente pudo seguir don Quijote en sus tres salidas, de acuerdo con nuestra interpretación del texto. A lo largo de los años, hemos ido contrastando los caminos que se dibujan en el mapa, buscando que no incurrieran en contradicciones con lo que anota Cervantes. Ya se ha dicho que existen no pocas divergencias en el trazado de esas rutas. Las conjeturas son mayores fuera de la Mancha, un extenso territorio donde cabalgó el andante caballero, pero sobre el cual la novela sólo aporta referencias puntuales.
En 2005, con motivo del IV Centenario de la publicación de la primera parte del Quijote, la Comunidad de Castilla-La Mancha impulsó una Ruta del Quijote. Sin embargo, su excesiva extensión —más de 2.500 km en un territorio relativamente compacto— y la inclusión de localidades sin vínculo claro con la novela, la hicieron poco operativa. Aun así, el Consejo de Europa la declaró Itinerario Cultural Europeo (Villarejo, 2008), una distinción que, por desgracia, no se supo aprovechar adecuadamente.
Ahora, con una visión más centrada y afinada, hemos propuesto una nueva ruta dentro del territorio manchego, concentrando los caminos de don Quijote en un recorrido único que une las principales localidades que consideramos pueden ser relacionadas con el Quijote.
Esta ruta no se atiene a un orden cronológico en relación a la secuencia del relato. Parte del Toboso, localidad citada reiteradamente en la novela y elevada incluso al rango de “gran ciudad” (II, 7). Pretendemos que ninguna de las localidades incluidas en la ruta tenga un protagonismo especial, pues el propósito no es establecer un orden de visita, sino ofrecer un recorrido coherente con la narrativa y la geografía quijotescas.
Para la selección de lugares, se han seguido criterios que equilibran distintas interpretaciones del texto, valorando tanto la referencia directa en la obra como la tradición y las actividades culturales que los vinculan al universo quijotesco. Asimismo, se han incorporado parajes que, por su ubicación, son de paso obligado entre puntos clave de la ruta. Algunos espacios de interés geoturístico pueden encontrarse ligeramente apartados del itinerario principal.
La ruta parte, como se ha señalado, del Toboso. Desde allí, pasa por Quintanar de la Orden y llega a Puerto Lápice, próximo a Consuegra. A Ciudad Real se accede a través de Daimiel, y desde allí, por el camino real de la Plata, se alcanza Sierra Morena y la cervantina venta de la Inés, tras cruzar el Valle de Alcudia. En busca de los antiguos batanes de Fuencaliente, la ruta se desvía de la vía de la Plata, que se retoma más adelante para enmarcar la liberación de unos galeotes. Lamentablemente, ese tramo del camino histórico de acceso a Andalucía ha desaparecido bajo las infraestructuras del tren de Alta Velocidad.
Las huellas de don Quijote que estamos siguiendo llevan a Almodóvar del Campo y nos acercan a Puertollano y Argamasilla de Calatrava. Desde esta localidad la ruta prosigue a Argamasilla de Alba. Próximas se encuentran las Lagunas de Ruidera y la Cueva de Montesinos. En la novela, don Quijote y sus acompañantes debieron recorrer el camino desde la población de Ruidera, situada a dos leguas de la cueva. De haber llegado a ella desde Ossa de Montiel, no hubieran visto las lagunas (seguimos jugando a hacer realidad una ficción).
La ruta se desvía al sur para llegar a Villanueva de los Infantes, que ha demostrado un especial interés en vincularse con el mundo quijotesco. Se retoma el camino hacia Munera, localidad que celebra con entusiasmo las bodas del rico Camacho. Por Villarrobledo, Socuéllamos y Las Mesas se ingresa por El Pedernoso en el camino real de la Seda. En algún tramo de esta vía, tuvo probablemente lugar el episodio de los leones. Desde San Clemente se alcanza Santa María del Campo Rús, y desde las proximidades de este lugar, don Quijote y Sancho emprendieron su viaje hacia Zaragoza. Finalmente, la ruta propuesta regresa por Belmonte, pasa por Mota del Cuervo y concluye en una serie de localidades con profunda huella quijotesca, como Campo de Criptana. Más delante presentamos gráficamente, en la Fig. 14, el trazado del itinerario descrito.
ELEMENTOS GEOLÓGICOS DE LOS PAISAJES MANCHEGOS
La descripción técnica de los paisajes manchegos puede simplificarse para hacerla más accesible a un público general, sin conocimientos especializados. A continuación, ofrecemos una reseña geológica de los que consideramos sitios relevantes de la región.
Gran parte de la Mancha está formada por vastas llanuras de litología homogénea, resultado de la acumulación de materiales arcillosos y calcáreos en cuencas endorreicas. Estas cuencas, que son espacios donde las aguas no tienen salida, eran antiguos lagos que se evaporaron con el tiempo. Este proceso ocurrió en un periodo geológicamente reciente, que se prolongó hasta finales de la era terciaria o cenozoica. En estos paisajes llanos, es fácil evocar la figura de don Quijote y Sancho Panza, que, mientras recorrían los caminos, podían a veces divisar la silueta de molinos de viento. Para aprovechar mejor el viento, los molinos se construyeron en colinas o elevaciones del terreno, conocidas como oteros (cerros aislados que sobresalen de la llanura). Estos relieves residuales tienen un gran interés geológico, ya que se originaron por la erosión de un macizo rocoso, y a menudo fueron islas en el entorno lacustre desaparecido (Fig.4).
Los relieves residuales de la Mancha datan de diversas épocas geológicas y están formados por materiales de distinta naturaleza (Fig. 5). Entre los más antiguos, encontramos los cerros de Alcázar de San Juan y Consuegra, compuestos por cuarcitas del periodo Ordovícico (hace casi 500 millones de años). El cerro de Campo de Criptana y las lomas de Mota del Cuervo corresponden a la era secundaria o mesozoica, específicamente a los periodos Jurásico y Cretácico (con una antigüedad de más de 66 millones de años). Estos relieves están formados principalmente por calizas y dolomías, dos tipos de rocas carbonatadas.
Al llegar a Mota del Cuervo, se accede al conocido Balcón de la Mancha, un importante punto geoturístico. Los estratos visibles en los desmontes de la carretera de acceso revelan deformaciones y fracturas provocadas por los movimientos tectónicos de la orogenia Alpina, que comenzó hace unos 65 millones de años (Fig. 6). En otras partes del territorio, se han instalado molinos de viento en algunas de las ondulaciones del terreno que topográficamente interrumpen la horizontalidad de la planicie manchega. Es el caso de los ubicados en Quero y Tembleque. En Puerto Lápice y Herencia se vinculan a los Montes de Toledo.
Los Montes de Toledo, que separan La Mancha Alta de La Mancha Baja, son de la era primaria o paleozoica, formados durante la orogenia denominada Varisca (entre 290 y 380 millones de años). Los materiales que los conforman son de tipo metamórfico, esquistos y cuarcitas. La cordillera se ha degradado por erosión, desapareciendo dentro del territorio quijotesco al Este de la región. La localidad de Puerto Lápice se ha construido en un pasillo morfológico que facilita el paso entre las dos subcomarcas manchegas.
En el sur de la Mancha encontramos Sierra Morena, que en la zona que nos ocupa se conoce como Sierra Madrona. Para llegar a ella, se debe cruzar el Valle de Alcudia, un área de gran interés geológico, ya que sus materiales metamórficos (antiguos sedimentos trasformados por presión y temperatura) son anteriores al Paleozoico (datan de más de 540 millones de años). Se trata de los terrenos más antiguos que literariamente pisó don Quijote (Fig. 7).
Una característica geológica de gran importancia en esta zona es el tipo de construcción del relieve actual, que está dirigido por la estructura de las rocas metamórficas que lo constituyen. Un ejemplo notable es el salto de agua en las cuarcitas paleozoicas del río Cereceda, cerca de Fuencaliente, que permitió en su momento la instalación de batanes (mecanismos hidráulicos para tratar la lana). El topónimo Chorrera de los Batanes ilustra este accidente (Fig. 8). Cervantes pudo situar allí la aventura de los batanes, atendiendo a la descripción que hace del lugar, y al hecho de que estos molinos son poco frecuentes en la comarca. El historiador Astrana Marín dedica a este paraje varias páginas de su biografía de Cervantes. Tomándose algunas licencias, que no impiden identificar el lugar, Gustavo Doré lo dibujó para la célebre edición parisina del Quijote.
Estos territorios pertenecen al Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona, una zona de relevancia geoturística. Aunque no se mencione en el Quijote, el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel forma parte del territorio quijotesco manchego. Su interés hidrogeológico radica en la acumulación de aguas subterráneas del río Guadiana, que, al aflorar tras un largo viaje subterráneo desde Ruidera, se acumulan en diversas zonas lacustres. La falta de pendiente y la escasa permeabilidad de los materiales contribuyen a la retención de las aguas, lo que genera un entorno propicio para la flora y la fauna.
También se relacionan con ambientes lacustres otras zonas de acumulación de aguas pluviales, siempre bajo condiciones de escasa pendiente y baja permeabilidad de los materiales. Esta morfología impide o dificulta la evacuación natural del agua. Si bien aquí vuelve a manifestarse un interés hidrogeológico, su principal valor radica en la biodiversidad de su fauna y flora. Los conjuntos lagunares son numerosos en algunos sectores de la Mancha Alta. Entre ellos se encuentra el complejo lagunar de Pedro Muñoz. La laguna de Manjavacas, cercana a Mota del Cuervo, tiene claras resonancias quijotescas. Otro espacio lacustre de origen similar es el de Peralvillo, en este caso en la Mancha Baja. Le da nombre una localidad que Sancho Panza recuerda con espanto. Los espacios acuáticos relevantes cuentan con protección medioambiental.
Otro territorio montañoso visitado por don Quijote es el que hoy conforma el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Este lugar combina una gran belleza paisajística con un interés geológico notable (Fig. 9). El paraje atrae tanto al turismo recreativo y excursionista como al cultural. Su origen es consecuencia de la excavación de un valle por el río Guadiana, cuyas aguas han ido disolviendo rocas calco-dolomíticas (constituidas por carbonato de calcio y de magnesio) de más de 145 millones de años (del periodo Jurásico). Las formas de relieve se inscriben en procesos que describe la geomorfología kárstica. Las lagunas se han formado por hundimientos escalonados del fondo del valle (su nombre técnico es dolinas aluviales). A la formación de cuerpos de aguas contribuyen las barreras de toba travertínica que se han desarrollado entre lagunas. El paisaje es comparable al de los lagos de Plitvice, en Croacia, que son Patrimonio de la Humanidad.
Dentro de este parque se encuentra la Cueva de Montesinos, un lugar de especial significado en el Quijote. Cervantes anota características reales de la cavidad, aunque exagera su longitud. A pesar de la importancia histórica y literaria de la cueva (con referencias escritas desde principios del siglo XVI), sorprende que no se haya publicado un estudio espeleológico sobre ella, incluso tras haber sido declarada Lugar de Interés Geológico. En el último congreso de la SEDPGYM abordamos este tema. Esta cavidad tiene un valor didáctico significativo, ya que ilustra un proceso kárstico asociado a la disolución de la roca a lo largo de fracturas de origen tectónico (Fig. 10).
La atracción geoturística de mayor nivel científico en la Mancha es el Geoparque Volcanes de Calatrava, catalogado por la UNESCO, lo que lo convierte en un referente de renombre mundial. Este espacio natural está marcado por edificios volcánicos formados por emisiones de lava que ocurrieron a finales del Cenozoico (menos de 8,7 millones de años). Estos volcanes han sufrido un proceso de degradación erosiva tal que, durante mucho tiempo, no se reconoció su origen volcánico. Don Quijote hubo de cruzar esta comarca en el viaje a Sierra Morena. En el volcán de Cerro Gordo, no lejos de la localidad de Almagro, se ha instalado un centro de interpretación, y se tiene previsto expandir esta iniciativa a otros volcanes de la zona. La actividad extractiva de áridos ha destruido varios edificios volcánicos, si bien esto ha permitido observar su estructura interna (Fig. 11).
Para completar la síntesis geológica del territorio manchego, es necesario mencionar la presencia de sedimentos lacustres y fluviales, derrubios de ladera y ‘rañas’ (mantos de gravas y arenas que se encuentran en las zonas adyacentes a los Montes de Toledo). Se trata de materiales de edad geológica reciente y actuales, que cubren algunas partes de la comarca.
CARTOGRAFÍA DE LAS RUTAS DEL QUIJOTE Y GEOTURÍSTICA
La interacción de los caminos literarios de don Quijote con el paisaje que los rodea ha sido abordada en un libro nuestro (Salinas: 2017) y en algunos epígrafes de otro posterior (Salinas: 2024). Además, existen diversas publicaciones que exploran la naturaleza de la Mancha (AA. VV.: 1991; Pons y col: 2011). En relación con la ruta del Quijote, el número de referencias es tan amplio que es recomendable realizar una búsqueda en Internet para acceder a ellas. Un lugar de la Mancha. Guía de pueblos de Don Quijote (Moyano: 2017) es un libro útil para adentrarse en las localidades mencionadas en la novela.
El paisaje es, esencialmente, una imagen que refleja la historia geológica de un lugar. A esta imagen, conformada por rocas y suelos, frecuentemente acompañados de agua, se suman elementos bióticos e incluso antrópicos. El visitante que se acerca a un paisaje con la intención de conocerlo y disfrutarlo está participando en una experiencia de geoturismo. Una ruta de interés geológico será aquella que recorra parajes que merezcan tal distinción, ya que, evidentemente, no todos los lugares tienen el mismo atractivo.
Como se explicó previamente, los itinerarios virtualmente seguidos por don Quijote en sus tres salidas se han reunido en una única ruta, sin criterio cronológico. La ruta geoturística propuesta se ha alineado con la del Quijote, de manera que al interés literario de los caminos del caballero andante se le pueda añadir el atractivo natural de enclaves con singularidad geológica.
La ruta que proponemos comienza y termina en El Toboso. Ya justificamos con anterioridad que recorre lugares que se vinculan al Quijote, ya sea a partir de interpretaciones del texto cervantino o por albergar tradiciones y eventos o fomentar actividades y estudios relacionados con la novela, sin priorizar ningún sitio. El resultado se visualiza en el mapa de la Fig. 12. Debido al tamaño y detalle de la imagen, se recomienda ampliarla para su correcta lectura.
En el mapa se representan espacios de interés natural, así como otros parajes con potencial geoturístico, todos ellos ya descritos. La ruta conjunta se marca con línea marrón, y se delimitan espacios naturales protegidos (sin acotar sus límites reales). También se incluyen nombres de lugares relevantes para el turismo geológico-minero, como el parque industrial de Puertollano o los restos de las explotaciones mineras de Horcajo. Este último enclave, atravesado por la antigua vía de la Plata, podría ser el punto más meridional visitado por don Quijote (las minas no fueron abiertas hasta mucho después). Actualmente, el acceso a esta zona es muy limitado, ya que sólo se puede llegar al Horcajo a través del túnel de un antiguo ferrocarril minero. Cabe señalar que los trazados aéreos de las líneas del AVE discurren en gran medida sobre el antiguo camino real.
Los hitos geoturísticos de interés se visualizan en el mapa de la figura con una flecha. Con un círculo verde se marcan las colinas en las que se han construido molinos, que pueden ser relieves residuales, como en el caso del cerro Calderico, en Consuegra. Otros altozanos se señalan con círculos rojos. Así, en Belmonte se acota la colina de caliza mesozoica en la que se construyó el castillo. Fuera de la ruta, se encuentra el interesante cerro que ocupó el asentamiento de Calatrava la Nueva (Fig. 13).
Las zonas de canteras para áridos reflejadas en el mapa se localizan en el triángulo formado por Almagro, Bolaños de Calatrava y la Yezosa, aunque también se abrieron en otros lugares, como Piedrabuena. La explotación de los edificios volcánicos los ha destruido en gran parte, pero también facilita la visita a su interior. La cantera de Cerro Gordo, como ya mencionamos, ha sido recuperada con fines geoturísticos.
Como cicatrices han quedado algunas explotaciones en relieves residuales. Recordamos haber tomado muestras de roca, por necesidades de trabajo, en el cerro de Alcázar de San Juan. Otras pequeñas canteras permitieron la obtención de materiales rocosos para edificios (por ejemplo, la de Piédrola) y de arcillas para alfarería.
Para poner en valor la propuesta que defendemos, sería necesario impulsarla mediante una adecuada promoción. Un primer paso podría ser la incorporación de descripciones y esquemas geológicos a los paneles explicativos actuales de los lugares relacionados con el Quijote, así como a la información general disponible sobre ellos. El segundo paso consistiría en llevar a los paneles que en la actualidad identifican hitos geoturísticos en territorio quijotesco una explicación que los relacione con algún aspecto de la novela cervantina. Y el tercer paso definitivo consistiría en articular una red de información que facilitara una sinergia entre literatura y paisaje. Se trata de fomentar un geoturismo literario que aporte un valor añadido al Quijote y a los escenarios naturales donde trascurren las aventuras del caballero.
Recorrer los caminos de don Quijote no es únicamente un viaje literario, sino también una experiencia de inmersión en el paisaje y en las tradiciones de la Mancha. A lo largo de la ruta, se avistan no sólo lugares que nos acercan a la novela cervantina, sino un territorio cuajado con historia, cultura y belleza natural. Ya sea a pie, en bicicleta o en coche (idealmente, en caballo), esta ruta quijotesca permite revivir la magia de la novela mientras se disfruta de la hospitalidad de los pueblos manchegos y de los paisajes que inspiraron una de las historias más memorables de la literatura universal.
RESUMEN Y CONCLUSIONES
- El geoturismo es una modalidad de viaje que centra su atención en el atractivo natural de los paisajes geográficos, poniendo especial énfasis en sus peculiaridades geológicas. Estas características constituyen la base de su singularidad, belleza y valor interpretativo.
- La propuesta que aquí se presenta tiene como objetivo poner en valor el territorio de la Mancha, promoviendo su visita mediante una mirada que sume al interés literario y monumental, el valor paisajístico derivado de sus peculiaridades geológicas y naturales.
Este trabajo describe los principales elementos geológicos de la Mancha, delimitando aquellos que se consideran de interés geoturístico, y justifica los lugares que, según se deduce del texto cervantino, podrían haber sido recorridos por don Quijote. Estos enclaves se integran en un único itinerario, cuya representación se muestra en un mapa.
- Resulta necesario visibilizar los lugares y parajes de interés geoturístico relacionados con la novela magna de Cervantes mediante la instalación de paneles explicativos. Asimismo, sería conveniente dotar a los espacios considerados quijotescos de la información necesaria que permita su integración dentro del contexto territorial y natural.
- Consideramos fundamental que este proyecto cuente con la implicación no sólo de organismos oficiales, tanto locales como autonómicos, sino también de sociedades cervantinas, entidades excursionistas y agencias especializadas en viajes culturales, que puedan contribuir a la difusión y promoción de estas rutas.
REFERENCIAS
AA. VV. 1991. Guía de Castilla-La Mancha, Espacios Naturales. Servicio de Publicaciones, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
Pons, Bárbara y otros.2011. Atlas de los Paisajes de Castilla- La Mancha. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.
Cañizares Ruiz, María del Carmen. 2008. ‘La ruta de don Quijote’ en Castilla-La Mancha (España): nuevo Itinerario Cultural Europeo. Nimbus, n.º 21-22
Cervantes, Miguel de. 2005. El Ingeniosos Hidalgo don Quijote de la Mancha, edición Real Academia Española del Centenario.
Moyano, A. L. 2017. Un lugar de la Mancha. Guía de pueblos de don Quijote. Caudal.
Salinas Rodríguez, José Luis. 2017. ‘El paisaje geológico de los caminos del Cid y del Quijote (con un apéndice sobre la ruta Jacobea)’.CEDEX, Ministerio de Fomento.
Salinas Rodríguez, José Luis. 2024. Un Quijote entre el realismo y la magia. Bubok.
Salinas Rodríguez, José Luis. 2024. Los Paisajes del Quijote como recurso geoturístico. XX Congreso Internacional sobre Patrimonio Geológico y Minero. SEDPGYM, UNED. Comunicación (en proceso de edición).
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