Washington Daniel Gorosito Pérez

José Guadalupe Posada (Aguascalientes, 2 de febrero de 1852- Ciudad de México, 20 de enero de 1913), fue un grabador, ilustrador y caricaturista mexicano. Célebre por sus dibujos de escenas costumbristas, folclóricas, de crítica socio política y por sus ilustraciones de calacas o calaveras, entre ellas La Catrina.

La Catrina es el grabado más famoso de los que realizara José Guadalupe Posada, desde su creación va de la mano con el Día de Muertos. Pero Posada realizó gran cantidad de trabajos, entre ellos uno que se publicó a inicios del siglo XX bajo el título: Ésta es de Don Quijote la primera, la sin par, la gigante calavera.

En la imagen que la acompaña se puede apreciar una imagen de un esqueleto, que tocado con una bacía, al estilo de Don Alonso Quijano, embiste y hace volar a otros esqueletos más pequeños. Sin embargo, el título que utiliza Posada es engañoso, ya que éste no es un panteón dedicado a la memoria del más grande héroe de la literatura hispana, sino una serie de sentencias en las que él mismo adopta el papel de parca o psicopompo.

 

En estos versos y grabado de José Guadalupe Posada se expresa la unión de dos tradiciones culturales hispanas: Don Quijote, español, símbolo del hombre que lucha por obras que parece imposibles; y la calavera, mexicana, montada en su caballo Rocinante que aún “hace de las suyas” en el más allá.

Esta maravillosa herencia cultural dice presente, tanto en El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, como en la obra gráfica de José Guadalupe Posada, el humor y el ingenio se aúnan a la sabiduría revelando los conflictos sociales y el alma de los pueblos.

Indudablemente el grabado de la “Calavera del Quijote”, por su calidad, conocimiento, apropiación, nos permite sostener la opinión de que Posada es el más importante artista gráfico de México.

Una obra que en un sentido inverso del trabajo de la Calavera Garbancera (La Catrina), la cual muestra el conocimiento y la sensibilidad de Posada del ser nacional). Mientras que en la del Quijote plasma su sensibilidad y conocimiento universal.

Cada detalle del grabado fue burilado con precisión, cada una de las figuras se distingue de la otra, porque el animal, el jinete, la lanza, las calaveras y los restos óseos en todos ellos se da cuenta de un homenaje de un maestro del arte a otro maestro de la escritura, en este caso Miguel de Cervantes Saavedra.

El uso de las calaveras, la representación del movimiento de cráneos y partes de las calaveras en vuelo jocoso tras la embestida de Don Quijote de la Mancha, significa la apropiación del personaje y la deferencia de José Guadalupe Posada al personaje de Miguel de Cervantes Saavedra.

 

Presenta un magno jinete central que simboliza su poderío, y, en tanto que calavera, se dimensiona el alcance de la obra y el personaje más allá de su tierra de origen histórico- geográfico para traducirlo a otras formas y significados, expresados en el dibujo. La pieza es el signo de todas las influencias y convergencias en José Guadalupe Posada.

La expropiación del grabador del personaje de Don Quijote expresa una hispanidad más allá de La Mancha, la península y de una versión unilateral de la cultura. Aquí Posada es el más universal de los artistas mexicanos con tan excelsa pieza.

Aquí los versos de la “Calavera de Don Quijote”:

 

Ésta es de Don Quijote la primera,

la sin par, la gigante calavera.

A confesarse al punto el que no quiera

en pecado volverse calavera.

Sin miedo y sin respeto ni a los reyes

este esqueleto cumplirá sus leyes.

Aquí está Don Quijote

la calavera valiente,

dispuesta a armar un mitote

al que se le ponga enfrente.

Ni curas ni literatos,

ni letrados ni doctores,

escaparán los señores

de que les dé malos ratos.

Sin respetar el talento

ni el dinero ni la gloria,

de todo humano elemento

formaré en un solo momento

 

una inmensa pepitoria.

De mi potente pujanza,

nadie escaparse podrá,

pues al filo de mi lanza

hay que perder la esperanza

y prevenid la mortaja,

pues tengo las intenciones

de rellenar los panteones

de muertos con o sin caja.

 

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