La condena a galeras de Tirante el Blanco

02/06/2019 |

En el cap. VI de la Primera Parte del Quijote, que trata «Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo», se menciona al libro de caballerías Tirante el Blanco en un pasaje que fue calificado por Diego Clemencín como el «más obscuro del Quijote». Leámoslo (y diseccionémoslo) en la primera de las ediciones estampadas por Juan de la Cuesta:


Valame Dios, dixo el cura, dando vna gran voz, que aqui esté [1] Tirante el Blanco: Dadmele aca compadre, que hago cuenta que he hallado en el vn tesoro de contento, y vna mina de passatiempos. Aqui está don Quirieleyson de Montaluan, valeroso cauallero, y su hermano Tomas de Montaluan, y el cauallero Fonseca, [2] con la batalla que el valiente Detriante [3] hizo con el Alano, y las agudezas de la donzella Plazerdemiuida, con los amores, y embustes de la viuda Reposada, y la señora Emperatriz, enamorada de Ipolito su escudero. Digoos verdad, señor compadre que por su estilo, es este el mejor libro del mundo: aqui comen los caualleros, y duermen, y mueren en sus camas, y hazen testamento antes de su muerte: con estas [4] cosas, de que todos los demas libros deste genero carecen. Con todo esso [5] os digo, que merecia el que le compuso, pues no [6] hizo tantas necedades de industria, [7] que le echaran a galeras, [8] por todos los dias de su vida: Lleuadle a casa, y leedle, y vereys que es verdad quanto del os he dicho.


[1] Más cervantino sería leer ‘está’, y es una enmienda comúnmente aplicada por los editores modernos. La avala un muy similar pasaje del cap. XXV de la Segunda Parte:
Cuerpo de tal, dixo el ventero, que aqui está el señor masse Pedro, buena noche se nos apareja.


[2] Detalle desconcertante. Sólo aparece una vez en el libro: ‘Primeramente salió la bandera del emperador, llevada por un caballero que se llamaba Fonseca sobre un grande y maravilloso caballo todo blanco’ (cap. CXXXII). Sólo se me ocurre que Cervantes quisiese ridiculizar el dar nombre a personajes del todo irrelevantes, que es algo que he visto en algunos libros de caballerías. Aquí viene de molde lo que don Quijote dirá de cierto personaje del Amadís de Gaula: ‘Gasabal, escudero de don Galaor, que … sola una vez se nombra su nombre en toda aquella tan grande como verdadera historia’ (cap. XX).


[3] Manifiesta errata por ‘de Tirante’. Increíblemente, se mantuvo en todas las ediciones posteriores hasta finales del siglo XVIII, que fue introducida por John Bowle.


[4] También se leía ‘estas’ en las oportunistas ediciones lisboetas del mismo año (Jorge Rodríguez y Pedro Crasbeek). A partir de ahí se impuso ‘otras’. La expresión ‘con otras cosas que…’ es muy cervantina, lo cual avala lo acertado de la enmienda, y más si diésemos por cierto que la segunda impresión de Cuesta incorporó correcciones introducidas por el autor; pero incluso quien defiende tal intervención opta por mantener la lectura primitiva aduciendo que «resulta perfectamente inteligible».


[5] Muletilla que se usaba igual que en nuestros días, para introducir una contradicción, algún inconveniente a lo manifestado justo antes. El cura recupera el papel de severo juez del que por unos momentos se había desprendido.


[6] Hartzenbusch propuso eliminar la negación creyendo aclarar así el pasaje. ¡Ah! Las enmiendas consistentes en añadir o quitar vocablos suelen ser rechazadas por los otros editores, en especial cuando alteran diametralmente la interpretación, como es el caso.


[7] Expresión en desuso. Hoy diríamos ‘ingeniosamente’. Si fuese con mal fin, ‘maliciosamente’.


[8] La condena por varios años a remar en las galeras del Rey era lo habitual para muchos delitos. Martín de Riquer, entusiasta del Tirante e insigne comentarista del Quijote, propuso que esas ‘galeras’ sería el armazón empleado en la imprenta para ir recogiendo las líneas de texto que iba completando el componedor. En otras palabras: las bondades literarias de Tirante merecían más tiradas, más difusión. Otros editores respetan tal interpretación, pero no se suman a ella.


Así que en el pasaje nos topamos de nuevo con el respeto reverencial al texto de la edición príncipe, esta vez unido a la sofisticada lectura de un pasaje que tiene una lectura recta: Tirante el Blanco no dejaba de ser un libro de caballerías, pero había en él elementos de verosimilitud como para conmutar la pena de muerte en la de trabajos forzados. Eso sí: a perpetuidad. El severo juez considera como atenuante la ‘industria’ (ingenio) de un autor que no incurrió en tantas necedades (disparates) como se leen ad nauseam en otros libros de caballerías.


Ahora bien, ¿qué juicio le merecía a Cervantes? Por supuesto que el del cura. Y no se nos escape que es Cervantes quien propicia la salvación de Tirante cuando in extremis lo hace caer de las manos del ama:


Y sin querer cansarse más en leer libros de caballerías, mandó al ama que tomase todos los grandes y diese con ellos en el corral … Por tomar muchos juntos se le cayó uno a los pies del barbero…, y vio que decía: Historia del famoso caballero Tirante el Blanco.


Y como una imagen vale más que mil palabras, aquí va una recomendación final. En la Web RTVE a la Carta, véase el primer episodio de la serie EL QUIJOTE, con guion de Camilo José Cela, concretamente el intervalo 42:20- 45:10 minutos.


Enrique Suárez Figaredo
Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan